REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
17 | 10 | 2018
   
06-07-2016 
15 de septiembre, sin pena y con falta de gloria
Autor: Mariana Chávez

La historia oficial de nuestro país independiente dicta que un grupo de hombres y mujeres valerosos planearon durante algún tiempo la estrategia perfecta para liberar al México de aquellos años del yugo español que aún lo contenía después de muchas décadas. El plan se efectuaría entre el 15 y 16 de septiembre, a la cabeza iría el cura Miguel Hidalgo para dar voz y fuerza al movimiento junto con todos aquellos que quisieran sumarse a la causa del renacimiento de la Nueva España.
Hace ya 205 años que aquellos valientes defendieron y murieron por su patria, con la esperanza de un futuro mejor para los mexicanos de las generaciones venideras.
Hoy, en un pequeño recoveco de la ciudad de México, localizado en la parte Norte, algunos vecinos de la Unidad Habitacional están de fiesta.
En una de las plazas se instalaron puestecitos pequeños y coloridos que presumen olores y texturas exquisitas para gusto de todos los vecinos. En el lugar había que gritar para pedir un postre o unas enchiladas verdes porque la música resultaba bastante ensordecedora, pero al son del mariachi y el jarabe tapatío, muchos, alegres y entusiastas, bailaban solos o acompañados hasta que las cortinas de teatro improvisadas abrieron paso a la primera función de la noche en el escenario, un grupo de señoritas en distintas etapas de la vida, sonrientes y engalanadas con un traje negro estampado de flores multicolor saludaron a la multitud, y al primer sonido de un zapatazo comenzó el baile tradicional, primero de Veracruz, después de otras entidades como Jalisco, Chihuahua, Morelia, Oaxaca y Tabasco, la única solicitud que se le transmitía al público durante el espectáculo era no tomar fotografías, pues distraía a los artistas y bailarines, entre aplausos, máscaras, listones y paliacates de colores, la noche se fue consumiendo así como los algodones de azúcar que los niños del público desaparecían a bocanadas.
Antes de que el último acto concluyera, un par de señoritas pasaban entre las filas del público repartiendo café de olla, lo que distrajo un poco la atención debido al olor de la canela caliente que flotaba en el aire, después las cortinas se cerraron pero la fiesta aún no llegaba al fin, la música que sonaba ya no era la mexicana de tradición, se trastornó en una mezcla de salsas, cumbias y electrónica que unos jovencitos manipulaban en una improvisada cabina de sonido alejando a las familias de la comunidad y dejando el territorio libre para los pubertos y jóvenes que hasta ese momento morían de aburrimiento porque ya se han olvidado del verdadero valor que conlleva esta fecha, de la carga tradicional que representa ser un verdadero mexicano.
El olor a tabaco, las ridículas contorsiones al son de la música de aquellos jóvenes y los primeros fuegos artificiales de la noche que iluminaron el cielo me condujeron de regreso a casa en donde antes de las 10pm, los jóvenes vecinos del departamento contiguo celebraban a su modo entre música estridente y risas la conmemoración de la Independencia de México a puertas abiertas, mientras en esta misma noche, miles de indigentes que cada año aumentan en número en la ciudad también recuerdan esta fecha con el estómago vacío ¡Viva México!