REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
17 | 10 | 2018
   
05-11-2014 
Piloto automático
Autor: Damián Matailo
Piloto automático

Necesito distensión
estar así despierto es un delirio de condenados
Como un efecto residual, yo siempre tomare el desvío
Gustavo Cerati


Uno ve todo el tiempo películas de gente que pierde la memoria y da por sentado que hay un mismo patrón para todos, bueno, yo les revelo esto muchachos, no existe amor sin sexo, los malos se salen con la suya todo el tiempo y Dios al igual que Hollywood nunca ensaliva el largo dedo que te mete por el culo. Les digo que esto ha sido el despertar de una borrachera en un sitio desconocido, exactamente eso. Con la diferencia que mi ropa huele a pólvora. Supongo que esto es un cumpleaños, pasan meseros con bocados, hay un cuarto con regalos, todo el alcohol que puedas tomar y hay un tipo al que todos abrazan. No sé qué hago vestido así, no sé quién es esta gente, no sé nada, solo que tengo la inalterable sensación de que mañana me levantaré en un avión y ya no me importará entender, por eso no me he alterado, siento terror pero sigo el juego, sonrío. Esa mujer me llama y yo voy, me da una caja de cartón, me dice que ponga esas cosas en el patio, que baje la escalera caracol y que ponga el chaleco dentro, me da un beso y le correspondo, me deja una llave dentro de la boca.
Me detengo, vamos despacio Negro, ufff, a ver , sí , hay cosas que me vienen pero como si fueran memorias de alguien más , respiremos , recuerdo que me gusta beber leche directamente de la botella, recuerdo que a los siete tuve una Chopper verde con banderines con la que me lancé al vacío para conducir en el fondo de un lago. Veo una cara, es un hombre, es mi padre, recuerdo a Mazinger, recuerdo entrar a casa mientras mi padre le hacía el amor a una muchacha en la cocina. Yo me puse a jugar frente al televisor con mi Mazinger, empecé a dispararle sus proyectiles a la pantalla, en la tele estaban pasando la final del mundial de México, Inglaterra versus Argentina, y me fijo en un hombrecito que me pareció un pequeño unicornio con una pelota balanceada en su cuerno que atravesaba uno por uno a los ingleses, cuando llegó al arco y todos gritaron gol yo sonreí y me desmayé. Recuerdo llegar a Antigua y recién darme cuenta que no todos los niños viajan con un parque de diversiones, ni que todos pueden cambiar de escuela cada vez que el parque se desarma, recuerdo salir de Nicaragua con lluvia, volver a San José y recorrer otra vez hasta Oaxaca y hacer eso por años, recuerdo que no me gustan las pistolas y que me deslumbra la suavidad de los cuchillos. Me gusta el fuego también. Parece una broma, pero ahora salto y recuerdo que yo tenía seis memorias USB que las llevaba a todos lados, cada una de dos gigas, no me explico por qué no elegí una sola de doce, en fin, limpié unos cajones y encontré dos memorias más de igual capacidad. Las agarré a todas en una sola mano y cerré el puño. Estos dispositivos de colores eran una proyección del orden que he ido alcanzando y perdiendo a través del tiempo, habían las mismas cosas repartidas en distintas carpetas, informes encriptados de gente que yo juraba que las había visto en programas de televisión pero que en realidad habían sido personas reales. Me doy cuenta que esto ha sido una manía que yo , quien quiera que sea yo en este momento, he estado desarrollado a mis espaldas, tengo que repetirlo porque me abruma, casi todo lo tenía repetido de diferentes formas en esos pendrives ¡Todo! Carpetas de fotos, libros, hojas de agendas ¡todo! … Hay un tipo que vive conmigo, cada vez que lo miro me pega con un tronco en la cabeza, yo para protegerme dejé de tomarlo en cuenta, bueno, ese tipo se ha estado preparando para cuando un día ignoto, sin querer, yo baje la válvula y todos mis recuerdos se escurran en un remolino de agua y desperdicios.
Necesito beber algo, en la películas también dicen esto con el mismo acento que lo digo yo, creo que esta es una de las pocas cosas que si son útiles en estos momentos, uno bebe , se sumerge y vuelve a la superficie menos atribulado. ¡Este vuelo sigue de menos a más, eh! Ahora mismo recordé cuando en Chicago vi a Gustavo Cerati, él salía de Reckless Records, era la segunda vez que lo veía, la primera vez fue acá en Guayaquil (ven como sale todo, ya sé dónde estoy) Soda Stereo se presentó en 1987 en una terraza de la Universidad Católica, a mi padre lo habían contratado para colocar unos fuegos pirotécnicos , él estaba encantado, Odiaba a Charlie García , no soportaba a Fito Páez, pero pasaba todo el día tarareando canciones de Sumo y Soda Stereo, pero el concierto no se hizo esa noche si no a la tarde siguiente, mi papá me llevó, fue mi primer concierto, abrieron con una canción extravagante que yo no entendía , pero a pesar de eso no podía evitar que me intoxicara, ¿te gusta? se llama Signos, me dijo papá, luego de ese concierto, mi padre hizo que ese tema sonara cuando en el parque dieran vueltas los carruseles.
Gustavo salió de la tienda y bajó por avenida Milwaukee. Lo seguí, di la vuelta, él andaba solo y tranquilo , entonces apliqué el viejo truco del hombre que te saluda como si te conociera, se me hizo fácil, era más pequeño de lo que recordaba, fui directo y lo saludé:
Hey! Gus give a hug! and say what’s up to that fuck face of Pergolini if you catch him around, be safe bro.
Gus, solo alcanzó a decir will do, mientras yo estrechaba sus huesitos de plata, nunca supo que pasó o sí, pero dejó que las cosas ocurrieran, yo me llevé el gusto de su abrazo nervioso y la grabadora que tenía en el bolsillo de su abrigo.
La comida de esta fiesta no está mala ¡Hay ensalada rusa! esto comíamos los fines de mes en el parque de diversiones, mi Padre estaba menos ocupado y podía ir a buscar manzanas y alverjas al mercado. En el parque aprendí a desarmar las montañas rusas observando, ¡Uffff! cuantos accidentes vi, pero no tenía problemas con eso, lo difícil era que siempre encontrábamos gatos o palomas muertas, yo a propósito lo olvidaba, no hubiera podido hacer todo ese trabajo si lo tenía presente, desde que me vino a la cabeza lo de la limpieza de los cajones mi instinto me dice que eso es lo que está pasando aquí, solo recuerdo lo que me gusta y es claro que esta gente alrededor no me gusta, la mujer que me besó está preparando las mechas, me dijo que me va a esperar detrás del muro en el auto . Ya veo la escalera en Caracol de la que habló la mujer, la bajo , hay una puerta , está abierta, adentro hay otra puerta , esa sí está cerrada, me saco la llave de la boca pero no da ¡Un momento! Esta alfombra ¿ Y si la muevo?… Bingo, una puerta en el piso, a ver… jajajajaja , la abrí, es un sótano. Estoy a dentro
¡oh Fuck!
No puede ser.
Apenas vi la urna de cristal volví a ser yo, es mi cumpleaños y la mujer que en este momento prende los fuegos pirotécnicos en el patio de estos ladrones es la Rubia, mi Rubia, eso era un regalo de ella para mí, dentro de la urna estaba el Chaleco rojo de rayas amarillas que usó Gustavo en el video de De música ligera . Hace tres años alguien se nos adelantó y lo robó del Hard Rock de Buenos Aires. Casi me olvido de las pinturas y los documentos, los guardé en al cartón y salí pensando en mi situación, ahora me he salvado de mi memoria, ¿pero y si esto me vuelve a ocurrir? Salto la pared y solo quiero ver a la Rubia y decirle que yo pienso esto y se me seca la garganta , me da terror pero también me da ansiedad , como lanzarme en paracaídas, hacer eso ha de ser como la muerte pero igual pegaría el brinco al abismo… entre esas cosas recuperadas en los pendrives encontré una foto que tomé cuando tuve mi último teléfono, creo que fue en la semana de tu segundo cumpleaños. Rubia, no recuerdo que te dije pero la idea era hacer todo lo que tu quisieras , te pusiste esos aretes de escamas tornasoladas que compramos en Mancora , nos subimos al bus , compramos besitos, nos bajamos en el parque Centenario caminamos directo al caballero de la cámara parada en tres patitas, nos hicimos esos sombreros terribles de periódico y nos tomamos la foto, de ahí hicimos esas cosas microscópicas que siempre hacíamos de manera rutinaria y desprevenida, así como cuando un astronauta lleva un mes en la Luna y ya no le asombra ver que el agua flota en esferas , así andando llegamos a un mall, pedimos comida y antes de comerla te regalé una mínima función de títeres con unas libélulas hechas de vinchas de carpeta. Rubia, quiero hacerte una confesión, todo, todo, todo lo que tenemos tu y yo, todo ha sido un regalo para mí. Cuando ocurra y yo salte a ese mar de arena blanca , por favor búscame y dime, Negro, yo soy tú Rubia y tú me vas amar hasta que el mundo se destruya. Y yo te creeré.



Matailo