REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
02 | 04 | 2020
   

EDITORIAL

año 15, núm. 160 2014

Luto en las letras mexicanas

La revista El Búho se une a las muestras de dolor por las muertes de grandes escritores, en su momento lo ha hecho en forma individual. Resulta especialmente doloroso cuando hombres de letras de inmensa trayectoria fallecen uno tras otro, como si una orden lamentable hubiera sido dictada. José Emilio Pacheco, Helena Paz Garro, Federico Campbel, Gabriel García Márquez, Emmanuel Carballo… Son huecos difíciles de cubrir.

Sin duda es la muerte de Gabriel García Márquez la que más sinceros lamentos produjo. Su enorme obra, el haber obtenido el Premio Nobel de Literatura, su activismo periodístico, su generosidad y buen trato y su apego a las causas progresistas le dieron un prestigio único. Para muchos de los millones de dolientes fue el mayor narrador del siglo XX, algunos lo calificaron como el Cervantes de nuestra época. Tuvo un funeral de Estado, como Octavio Paz y tanto literatos como políticos elogiaron su obra.

Este año también se cumplieron los cien años del nacimiento de tres grandes creadores. José Revueltas, Efraín Huerta y Octavio Paz. El país reconoció sus altos méritos.

Acaso el problema sea que los fallecidos eran personas de talento excepcional. El desafío para los que viven y son jóvenes es superar los retos del trabajo artístico y cubrir los vacíos dejados en nuestras letras.

México es un país que en materia de arte vive siempre momentos estelares. Dicho de otro modo, No es una nación tercermundista. Está a la vanguardia y pendiente de las novedades ocurridas en otros países. Las muertes ocurridas son lamentables, pero naturales, se puede vivir cien años como Andrés Henestrosa, pero al final la parca muestra su invencibilidad. Lo significativo son las obras que esos mexicanos ilustres han dejado para goce y aprendizaje de las nuevas generaciones. Su ejemplo de talento e innovación.
Los autores fallecidos, efectivamente descansan en paz, sabedores que nos legaron obras principales.

El Búho