REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

Confabulario

Gotas de Agua de Mar


Eduardo Marbán

-Mauricio ya están pagando, pasa por tu sobre.
-Gracias Sebastián, en realidad ya no tenía dinero ni para gasolina, si no me pagaban hoy quién sabe cómo regresaría a casa.
El día de quincena siempre es el más feliz para un hombre asalariado que vende su trabajo en este sistema de producción, el único en el que se puede decir, voy a comprar..., porque gastar nos hace felices en la actualidad, gastar no es una necesidad se ha convertido en un placer, hay gente que gasta todo el tiempo, compra cosas sin saber siquiera si las va a utilizar, gozan viendo que los demás los vean gastando, si pudieran decir “he vean todos, aquí hay un buen gastador”, por eso amamos las quincenas los asalariados, porque podemos gastar, lo malo del trabajo es su valor, hoy en día el trabajo vale tan poco que casi trabajamos únicamente para subsistir, y dado que no nos alcanza lo que ganamos para gastar, somos infelices, somos los hombres fracasados porque no gastamos, sólo los que gastan tienen éxito, si pudiéramos ser como Diógenes y decir “cuántas cosas hay en el mercado que yo no necesito”, pero no podemos, el mundo globalizado, globalizó también los gastos, por internet podemos comprar todo el día, en cualquier lugar del mundo y pagar de muchas formas, nuestra vida es ¿cuánto compraste?, eso viviste, ¿si pudiéramos ser felices sin gastar?
Diez mil pesos me pagaban por una quincena, algo así como mil dólares, y no me alcanza para nada el dinero, lo bueno es que ya me pagaron, ahora sí a pagar todas mis deudas, la renta, la luz, el agua, la colegiatura de mis tres hijos, la gasolina del coche, la despensa, todo lo que un hombre tiene que pagar quincena a quincena, es como una gota de agua que cae incansablemente en la roca provocando un agujero sin motivo fijo.
Subí a la pagaduría y recibí mi sobre, ese día salí a las diez de la noche, era temprano, acostumbraba salir a las once o doce de la noche, llegaba desde las seis de la mañana al laboratorio, era más que mi casa, ese laboratorio era mi vida, toda mi vida se estaba quedando ahí, mi labor como ingeniero químico era supervisar que las pastillas que provocaban la erección masculina estuvieran perfectas para que los hombres no fallaran en el sexo, era un producto que dejaba ganancias asombrosas al laboratorio, un gigante laboratorio americano que se encontraba en México para hacer el milagro del siglo, sexo empastillado para los mexicanos.
En realidad estaba harto de dedicarme a estudios sexuales, no me parecían interesantes para el desarrollo científico, ¿qué importaba a la ciencia que un hombre no tuviera erección?, en realidad era un soñador, pensaba que podría descubrir algo que me lograra atribuir un Premio Nobel, no sé, la forma de recuperar la capa de ozono en la tierra, la forma de limpiar los océanos de porquería, encontrar las sustancias básicas que lograron la creación universal, algo verdaderamente importante y no lograr una erección humana como lo único, sin embargo, las grandes transnacionales son dueñas de la fuente de trabajo de los científicos tercer mundistas, no podemos dedicarnos a la investigación verdadera, nos moriríamos de hambre, nos tenemos que dedicar a cosas banales y que dejen dinero a las empresas y quien no quiere una erección, eso sí que deja dinero, eso sí que es negocio, quizá un ciego no pague tanto dinero por ver como el dinero que pagaría un impotente por gozar del sexo.
Llegué a casa y más duraron mis diez mil pesos y sueños de gran científico revolucionario que mi dinero en la bolsa, mi esposa ya tenía elaborada la lista de los pendientes por pagar, yo no había contemplado las tarjetas de crédito, debía pagar cinco mil pesos y realmente quedé en números rojos, el dinero de las tarjetas es un dinero engañoso, es un dinero que no existe en el bolsillo personal y con el cual uno puede contar, el resultado del mismo viene con los estados de cuenta, te trituran, te desgastan y terminan asfixiando la economía familiar, debía ese dinero y la quincena no alcanzaba, mi profesión de químico reconocido, mis doce horas diarias de trabajo, todo no servía para mantener mi nivel de vida, que por cierto no era de rico, sino de clase media, la clase pensante y trabajadora que día con día perdía el encanto, esa clase que era una ficción entre la riqueza y la pobreza, en realidad éramos proletarios de lujo, éramos gatos de angora y cada día nos transformábamos en clase proletaria, ganáramos lo que ganáramos, éramos en realidad pobres, lo bueno es que ya nada más quedaban cinco letras de mi automóvil y terminaría de pagarlo, cinco años pagando mi auto, cuando fuera mío quedaría reducido a una carcacha.
Esa noche cené con mis hijos y mi esposa en la taquería de la esquina, era quincena y podíamos gastar trescientos pesos en tacos, cenar en la taquería ya era un lujo, tenía diez años de matrimonio y realmente las obligaciones van desgastando al ser humano, lo convierten en un burro de carga, es como el camello de Nietzsche el hombre que soporta todas las cargas en su espalda, las cargas económicas, sociales, culturales, las costumbres, las creencias, todo, yo también lo sostenía en mis hombros, trabaja todo el día, por mantener a la familia, la modernidad ha traído también el abaratamiento del trabajo, cada vez hay más profesionistas, cada vez el trabajo vale menos, antes, hace treinta años, un hombre trabajaba y mantenía a una familia de diez integrantes, el obrero mexicano tenía un nivel de vida parecido al del obrero europeo, pero hoy en día, la sobrecarga de impuestos, la deuda interna y externa, la obligación de mantener el aparato burocrático cada vez mayor, el programa de atraer empresas extranjeras con mano de obra barata, han traído también a cuarenta millones de mexicanos que viven en la pobreza extrema y no tengan para vivir al día ni un dólar al día, no consumen el mínimo de calorías, se encuentran en completa desnutrición, la riqueza está en unas cuantas manos, los proyectos económicos del gobierno nos han destruido la vida de varias generaciones, contando la mía, han destruido la esperanza en un futuro mejor, nos han convertido en unos fracasados, eso es lo más grave de todo. No podremos comprar ya casa, no podemos aspirar a una buena educación para los hijos, la estatal es pésima y la particular inalcanzable, aparte de estar condenados a la pobreza por décadas, vivimos envueltos en la inseguridad, en la falta de honestidad, en la falta de justicia, en la crisis de valores, todo el mundo quiere robar a su prójimo, nadie quiere pagar por algo, queremos que sea el otro el que pagué por nosotros, nadie quiere aceptar las culpas, la falta de ética destruye a nuestras sociedades y está destruyendo al mundo, se necesitan nuevos valores, debe replantearse el proyecto económico, social, ético de la nueva humanidad que está naciendo con las comunicaciones, se debe volver a plantear la base salarial para que el trabajo se vuelva digno a quien lo realiza y garantizarle que ganará lo indispensable para vivir y desarrollarse no sólo en su cuerpo, sino también en su alma, con cultura, se deben implantar una nueva forma de convertir el alma en pura y buena, las comunicaciones deben lograrlo, todo eso pensaba mientras saboreaba mis tacos, pensaba que una sombra de pesimismo estaba destruyendo no sólo mi vida, sino la vida de la humanidad, quizá esa vida no cambiaría nunca para nosotros los asalariados, esclavos modernos.
Todo cambió al día siguiente, cuando me presentaron a María, una joven química recién egresada de la universidad que sería mi asistente, antes tenía a Juan Alberto un químico que renunció porque prefirió la tranquilidad del campo a las doce horas diarias de trabajo en el laboratorio, prefirió laborar unas cuantas horas en provincia de maestro con un sueldo de hambre, a veces me preguntaba si no sería mejor cambiar a la vida provinciana, miserable económicamente, pero rica en tiempo y vida.
-María, mucho gusto -dije.
-El gusto es mío ingeniero –dijo.
-María significa gota de agua de mar.
-No conocía el significado.
-Yo siempre pensé que gota de agua de mar era en realidad una lágrima solitaria.
-Es usted poeta ingeniero.
-A veces sí, cuando veo unos ojos que me inspiran poesía.
María tenía ojos grandes, nariz pequeña, sonreía como un ángel y sobre todo, era una apasionada de la ciencia, mis sueños de gran científico fueron revividos por ella, ella me regresó a mis años de estudiante, de soñador y de querer ganar algún día el premio nobel.
-Si podemos Mauricio, yo también quiero salvar a la humanidad, podemos devolverle a la tierra la capa de ozono.
-Yo también quiero salvar los océanos.
-Yo también quiero encontrar las sustancias primarias que crearon el universo.
Todo eso me decía María y yo, yo al principio reía, esa niña es una soñadora, esa niña es una estudiante sin experiencia, esa niña, me devolvió la vida, me devolvió el amor por mi profesión y el amor por la vida, la esperanza en un país sin esperanza y la esperanza en una humanidad sin esperanza.
-Tú Mauricio puedes continuar con tus investigaciones, yo ya leí tus notas y son muy interesantes.
Tenía escritas varias de mis ideas en hojas que guardaba en mi cajón del escritorio y en archivos de mi computadora personal, María había encontrado primero las hojas y las leyó, luego descubrió mis archivos de computadora y casi se los sabía de memoria.
-Mauricio, yo te ayudaré a avanzar en tus experimentos, me quedaré contigo después del trabajo.
-María salgo a las diez de la oficina y ya estamos cansados.
-Pero tus ideas pueden cambiar el rumbo de la vida y eso es muy importante.
Y así fue, cada día que transcurría María se quedaba conmigo hasta la una de la mañana tratando de encontrar la forma de proteger la capa de ozono y poder preservar la vida en la tierra, era apasionante ver como María leía mi mente, no sólo en ciencia, sino en cosas tan simples como cuando puse música de “The Beatles” ella la cantaba conmigo, puse a Beethoven y me dijo que su preferida era El Claro de Luna y ambos tarareábamos el piano, las coincidencias fueron cada vez más frecuentes, pensaba en una fórmula química y ella la decía antes de que yo la pusiera en papel, si a mí me gustaba la comida china a ella también.
Luego inició la poesía, le dije que Neruda era mi preferido y ella dijo que también le encantaba, no eran posibles tantas coincidencias y ambos iniciamos declamando sin pensar:
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche
escribir por ejemplo: la noche está estrellada
y tiritan, azules, los astros a lo lejos
El viento de la noche gira en el cielo y canta...”

Continuamos todo el poema hasta que llegamos a la parte que dice:
“Es tan corto el amor y es tan largo el olvido.”
Ella cayó y me dijo interrumpiendo la declamación:
-¿Por qué Mauricio?, ¿Por qué es tan corto el amor y tan largo el olvido?
Pienso yo que el amor no es de origen humano, por eso no podemos explicarlo, en realidad el amor es divino, fue creado por los Dioses y alguno de ellos quiso burlarse de la humanidad y lo entregó a uno de los hombres en la antigüedad para divertirse, viéndolo cómo no podía explicarse lo que sentía, entonces el primer hombre que lo tuvo lloraba, gritaba, saltaba, cantaba y quería suicidarse, entonces, los dioses se reían de él y se divertían, por eso decidieron dárselo a todos los hombres, para divertirse viéndolos. Y como no podemos explicarnos un sentimiento divino, tratamos de explicarnos qué nos pasa cuando lo tenemos, y no podemos explicarlo, porque el amor es en realidad un sentimiento de los dioses.
-Me gusta hablar contigo, no eres como los demás hombres, tú eres inteligente, eres divertido.
María estaba comprometida con un químico que conoció en la universidad y tenían ya seis años de noviazgo, era algo muy formal, sus padres de él conocían a los padres de ella, incluso comían juntos en las fiestas de la familia, lo consideraban ya miembro de la misma, María me dijo que estaban a punto de comprar un departamento para irse a vivir juntos.
Por ello jamás pensé que lo que ocurriría entre nosotros tendría futuro, teníamos tan poco tiempo de conocernos y nos parecía conocernos hace una eternidad.
Yo le decía a María que creía en la reencarnación y en eso no nos pusimos de acuerdo, pues ella creía en la iglesia católica y aunque no era muy religiosa, respetaba los principios de sus padres y en esos principios no estaba creer en la reencarnación, yo había abandonado las costumbres religiosas hace años.
-Creo en la reencarnación, porque creo que yo ya te conocía -le decía un día que notamos que teníamos los mismos lunares en los brazos.
No puede ser me comentó ella, es una coincidencia.
No María somos como hermanos espirituales y creo que estamos conectados, lo que yo pienso casi siempre tú lo piensas y eso no es coincidencia.
No creo en la reencarnación Mauricio, ya te lo dije.
Aunque no creas existe, siempre soñé de chico, bueno de adolescente declamar a Neruda y escuchar El Claro de Luna de Beethoven al mismo tiempo con la mujer amada, ése era como un sueño tonto, pero nunca pensé que un día lo viviría.
Yo también soñé despierta que alguien me declamaría a Neruda mientras escuchaba a Beethoven y pensé que era una tontería, y cuando tú lo hiciste recordé esa ilusión, creo que tú y yo sí estamos conectados de alguna forma, pero no en la reencarnación como dices.
Eran las doce de la noche, nos encontrábamos solos en el laboratorio, a esa hora ya no había ninguna persona a excepción del portero del lugar, que estaba acostumbrado a vernos salir tarde, era normal que trabajara a esas horas cuando de pronto María me dijo.
Mauricio, ¿sabes guardar un secreto?.
Cual María -dije mientras revisaba los últimos apuntes del proyecto, sin apartar la mirada de mis documentos.
Ya no puedo más.
¿Qué?
Me fascinas
Y mientras decía -¿qué?, -María besaba mis labios, era la mujer más hermosa que yo había conocido en muchos años, no sabía qué hacer, sin embargo, cuando dejó de besarme yo la bese también y luego volvimos a besarnos y quizá nos besamos diez veces seguidas.
-Te amo –dijo.
El verdadero problema inició, cuando María pronunció esas palabras de “te amo”, pues en realidad yo también la amaba, un fuego interior prendió mi vida a partir de ese momento, esa vida monótona, del trabajo, del matrimonio y de los problemas económicos y sociales que yo padecía María los transformó en un sueño, el camello de Nietzsche que era el que soportaba las cargas de toda la sociedad, se convertía ahora en el león de Zaratustra, María estaba convirtiendo un nuevo yo en mí, tan fuerte, que podía enfrentar este mundo con toda su fiereza, María era la fuerza de mi ser.
-Perdóname -dijo María al día siguiente.
-¿Por qué? -pregunté.
Por quererte.
-Pero, yo también te quiero, te quiero desde el primer momento que te conocí.
-Yo te quiero desde el momento que me dijiste gota de agua de mar.
-Fue el momento en que te conocí.
-Sí, no sé por qué me pareció conocerte desde antes, conocerte desde siempre.
La poesía y la música nos identificó, fueron las llaves secretas que abrieron las puertas de mi alma, esas claves abrieron la caverna que guardaba los secretos más preciados, esas llaves nos mostraron el conocimiento oculto en años por los maestros, con la música y la poesía se abrían las puertas de nuestra alma.
-María a nadie conocí en mi pasado como tú.
-Yo tampoco Mauricio.
-Cada día que pasa te amo más.
-Yo también.
Pese a que como científico me era muy difícil creer en lo que no se comprobaba, en mi casa me habían enseñado la existencia en la reencarnación desde mi nacimiento, mi padre había pertenecido a las logias masónicas y ahí, según me contó, el principio era el de morir y volver a nacer, es decir, el de la reencarnación en todos los actos de la vida, yo había estudiado a Platón un poco, en la preparatoria y me parecía lógica, no real, pero sí lógica, la idea de que el espíritu no muriera y eternamente reencarnara con el afán de superarse en sus distintas vidas. María era para mí un ser conocido previamente, en una vida anterior y que no recordaba, pero a medida que entraba su vida en la mía la recordaba, nos dábamos cuenta que éramos un solo ser, así como Platón lo había dicho en sus diálogos, éramos un solo ser que fuimos partidos en dos por Zeus y ahora al encontrarnos, nos dábamos cuenta de que en realidad éramos uno y fue algo raro, yo no podía alejarme de ella y ella, tampoco podía alejarse de mí, un fin de semana separados se convirtió en una eternidad.
-Es muy raro lo que ocurre conmigo -dijo María.
-¿Por qué raro? -dije.
-Porque cuando estoy abrazando a Rubén e incluso cuando lo beso, siento que te soy infiel a ti Mauricio y debiera ser al contrario ¿no?, además Rubén no se merece esto, me siento mal con él, él no tiene por qué saber lo nuestro.
-Qué es lo nuestro María, sólo te besé una noche y no te he vuelto a besar.
-Pero yo te amo a ti Mauricio.
-Yo te amo a ti María y también eso me ocurrió el fin de semana que salí con mi esposa, sentía que yo al abrazarla, te era infiel a ti, incluso cuando hicimos el amor por la noche pensé que eras tú la que estaba conmigo María.
-Pero, tus hijos, tampoco se merecen esto.
-No pienses en nada, piensa en que estamos aquí en este momento juntos y nos amamos, lo demás no interesa.
-No creo que dure mucho tiempo esta relación.
-María, no tenemos ninguna relación.
-Pero, es que yo siento que te amo y ese lazo es muy fuerte entre los dos.
-Yo también te amo y te voy a decir algo, jamás pensé que alguien se interesara en mi proyecto, yo estaba muerto, estaba vacío por dentro, no amaba ya la vida, no amaba ya mi casa, ni mi trabajo y ahora no quiero faltar un día al laboratorio porque quiero verte diario y ahora amo todo, me has devuelto la vida.
-Quizá ésa es mi misión, regresarte la vida Mauricio.
-Tu misión está cumplida, existo gota de agua de mar, existo nuevamente.
-Me gusta cuando me llamas gota de agua de mar.
-Y a mí me gustas toda.
Y mientras dije eso María me abrazó fuertemente contra ella, pegando su pecho al mío y la bese apasionadamente, como nunca había besado a alguien, ella levantó su pierna y yo acaricié la misma subiendo mi mano hasta su muslo, la levanté hasta el escritorio y sobre el mismo le hice el amor, toda la noche lo hicimos, fue algo increíble, no sabíamos cuánto tiempo había transcurrido hasta que vimos la luz del sol entrar por la ventana.
-Que hacemos -dijo María -en poco tiempo la gente va a ingresar.
-Vamos a lavarnos el cabello y fingiremos que acabamos de llegar.
Así lo hicimos, cerramos nuestras batas para que no vieran nuestra ropa del día anterior y fingimos que acabábamos de llegar, nadie se dio cuenta de aquella noche apasionada que habíamos vivido los dos juntos en el laboratorio, ni mi esposa, pensó que había llegado muy tarde y que había salido muy temprano, ya era costumbre que no me esperara.
Cuando quedamos solos en la hora de la comida le dije:
-María no puedo seguir así, huyamos a Cancún.
-A Cancún, estás loco, me voy a casar en una semana.
-Por eso, yo no puedo permitir que te cases, huyamos los dos juntos a un lugar en el que nadie nos conozca.
-Y tus hijos.
-Lo entenderán algún día, cuando se enamoren de alguien como yo de ti.
-Pero Rubén no se lo merece, Rubén te buscará para matarte al fin del mundo no lo conoces, mi padre, también es capaz de pagar asesinos para matarte.
-También mi esposa es capaz de matarme si sabe que me fui contigo.
-No es una actitud egoísta de nuestra parte.
-Yo pienso que el amor hace libres a las personas, en realidad nuestra sociedad piensa lo contrario, piensa que la monogamia es el sistema de conservación de la familia y la sociedad, le llama lealtad, fidelidad y considera que son valores de la pareja y esos valores son la moral de nuestro tiempo. En realidad un hombre y una mujer pueden permanecer unidos toda la vida, difícilmente la pareja va a ser feliz siempre, se necesitan fuerzas renovadoras en el ser, nuevos amores, pasiones ocultas que llenen de vida a las almas cansadas de la vida, yo era un ente infeliz y tú me has llevado nuevamente a la felicidad. Eso es amor y en cambio se considera como traición en la relación amorosa, las mujeres japonesas permiten a sus maridos quitar el aburrimiento y la monotonía de la pareja dejando que sus esposos vayan con gueisas.
-Pero es muy machista pensar que sólo a los hombres se les permita renovarse y buscar nuevas formas de amar, los japoneses son hombres muy machistas.
-Claro, debe buscarse la igualdad con las mujeres, las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres, son iguales, producen capital para nuestras sociedades, se les ha incorporado a la fuerza productiva, ya no son esclavas del hogar, pueden incorporarse y exigir los mismos derechos que los hombres, de hecho las mujeres son superiores a nosotros, se ha demostrado que tienen un coeficiente intelectual superior, resisten más el dolor, resisten más el estrés, pueden dormir menos horas que nosotros, las mujeres son el sexo fuerte, los hombres únicamente poseen una tercera parte de masa muscular más que ellas, pero la fuerza física no es garantía de superioridad y menos en el mundo de las computadoras, donde cada día la fuerza física está reservada a las máquinas, a los instrumentos de trabajo, la superioridad del hombre queda cada día sepultada en el olvido de la historia. Dentro de la nueva moral se debe romper el tabú de la lealtad en la pareja, se debe buscar la felicidad de la humanidad y deben permitirse nuevas formas de amar, la hipocresía social debe quedar en el pasado, debe quedar cubierta por capas de hielo, como quedaron cubiertos los mamuts, debe quedar en el olvido, la moral que está por nacer debe ser más sincera, sin máscaras sociales, debemos ser transparentes ante nuestros semejantes.
-Pero el hombre abusa de todo, van a querer acostarse en todos lados con todo mundo, eso es justamente lo contrario, es no tener valores.
-Tampoco se puede ser esclavo de los sentidos, yo hablo de amar verdaderamente a los demás, las relaciones de amor deben ser más francas y no debe existir ya la hipocresía, se debe buscar la felicidad de todos. Se debe permitir a los que se aman como nosotros convivir libremente, sin temor a los chismes, sin temor a la crítica social, sin temor al rechazo social, se deben buscar valores más elevados, valores del amor y no de los compromisos sociales y de las obligaciones, se deben buscar verdaderos valores y no la hipocresía de los valores, garantizar a los demás una vida llena de verdades y no de mentiras, se debe alabar lo verdadero.
-Estás loco.
-¿Por qué? Porque me obliga la sociedad a tener sólo una mujer y no puedo amar a otra, no te puedo amar a ti.
-Tu esposa también tiene derecho a amar a otro hombre.
-Por supuesto, eso trato de decirte, porque los celos, son un sentimiento inferior, despreciable, rebaja el amor a posesión, eres mía y no de otro, no nos deja amar, nos destruye, nos liquida.
-Pero permitirías que tu mujer ame a otro hombre.
-Yo quiero que toda la sociedad lo permita, no solo yo, todos, que aceptemos los verdaderos sentimientos de amor, que no seamos propiedad de nadie, el hombre es esclavo de su matrimonio, hasta en eso somos capitalistas, compraste esposa o esposo, el amor debe permitir más libertad a los demás, no ser propiedad de alguien, dejarnos ser libres y alabar el verdadero amor, una relación fuera de matrimonio es castigada, yo necesito ser castigado por amarte a ti, tu y yo seremos condenados por las críticas de todos, de todos, somos malos, somos lo bajo, nuestros valores son los del demonio y en cambio, la verdad es que nos amamos, me entiendes, nuestros valores se han cambiado, lo bueno es malo y lo malo es bueno, se castiga a los que aman.
-Verdaderamente estás loco Mauricio, no sé porque estoy enamorada de ti.
-Por eso.
Pensé envenenar a mi mujer y llevar a María a mi casa a vivir, pero, debía deshacerme también de Rubén, luego pensé que estaba loco, mis planes eran muy tontos, yo era un científico empeñado en salvar a la humanidad y mis pensamientos se volvían ahora los de un asesino cualquiera, de científico a delincuente por el amor de María.
Se me ocurrió un plan que me pareció perfecto y dejaba a mis hijos protegidos para siempre, el que moriría sería un servidor y María, como acostumbraba llevar a María diario a su casa, estrellaría cerca del lugar mi vehículo, antes tiraría una placa a cierta distancia, previamente metería el cuerpo de dos cadáveres en los asientos delanteros, el de un hombre de mi estatura aproximadamente y el de una mujer como María, los rociaría con gasolina después del accidente y prendería el vehículo, solo encontrarían la placa del automóvil que dejaría cerca del auto, para que sepan de qué personas se trataba, los cadáveres se los pediría a mi amigo Juan, quien era el director del forense, no me lo negaría, le tenía tanta confianza que le contaría mi plan y no se negaría, pues el amor de María era una buena obra, María y yo reencarnaríamos en vida sin haber muerto, nos iríamos a Cancún sacaría identificaciones falsas, daríamos clases de química y física en secundaria o en una preparatoria, no sé.
Al día siguiente le conté mi plan a María, al principio me creyó loco, me dijo que había perdido la razón, pero al final del día me dijo.
-Mauricio, creo que tienes razón, la única forma en que los dos hagamos nuestra vida es morir en esta vida, evitaré mi boda con Rubén, tus hijos cobrarán tu seguro de vida y no les faltará nada, ni tu mujer, ni mi padre, ni mi novio sabrán que vivimos, este país está muy primitivo en sus sistemas judiciales para hacer la prueba del ADN a los cadáveres, creo que tu plan es perfecto, podremos irnos a otro lugar a vivir juntos, seremos como tú dices, maestros rurales, tendremos todo el día para amarnos, tienes razón sí hay salida y comparto tu idea.
Hablé al día siguiente con mi amigo Juan, le expuse mi situación y le relaté mi plan, dijo que estaba loco, pero que me ayudaría, sólo que nadie debía enterarse, porque él también iría a prisión por permitir que sacara yo dos cadáveres, además me dijo que no me preocupara mucho por el reconocimiento de los mismos, que le tocaba a su departamento hacer la autopsia y el reconocimiento de los cadáveres y que él aseguraría que se trataba de mí y de María, que hasta me prometía firmar las actas de defunción.
Ese mismo día llevé mi vehículo y en la cajuela metí los cuerpos de dos personas que acababan de morir en un accidente, me atreví incluso a sacarlos de sus bolsas antes de guardarlos.
Ese día cuando salimos de trabajar María y yo a las once de la noche, llevaba dos galones de gasolina en el asiento trasero, de pronto aceleré y fijé un poste cercano a la casa de María, cuando golpeé el automóvil contra el poste de frente saqué los cuerpos de la cajuela, incluso bromeé con ellos, les dije:
-Ahora sí, de ésta no se salvan.

María se escondió detrás de una casa mientras yo amarré con los cinturones de seguridad a mis amigos muertos, luego los llené de gasolina, me alejé aventando una pequeña antorcha que improvisé y el vehículo se vio envuelto en llamas, tomamos un taxi y compramos boletos a la ciudad de Cancún, para vivir una vida no vivida por los dos en ese momento, para vivir nuestra reencarnación en vida.
Al llegar a Cancún alquilamos un cuarto de hotel, teníamos poco dinero y no viajamos ni con ropa, ni trajimos nuestras tarjetas de crédito para que nadie sospechara donde nos encontramos, María se pintó el pelo de rubio y compró unos pupilentes azules, la veía diferente, lo hizo porque ella en el avión tenía paranoia, pensaba que todos la conocían, yo le dije que no se preocupara, pero decía que la aeromoza era su prima y que uno de los pasajeros había sido su compañero en la primaria, que en el aeropuerto había visto un amigo de su novio y no podía controlarse, ese mismo día caminábamos en la arena de la playa y yo escribí un verso que le entregué ese mismo día y que decía:

tu amor fue sólo un día astronómico de mi vida
una eternidad en mi alma.

tus ojos eran palmeras azotadas por el viento
tus labios espuma de mar.

en tu cuerpo habitaban peces de colores
y en tu vientre existía blanco coral

mi corazón era un ciclón en el mar caribe
vivía atormentado por tu amor

tu amor fue sólo un día astronómico de mi vida
una eternidad en mi alma

vivamos un instante de amor
una nada en la vida del universo

tus labios emergían del centro de la tierra
el mundo necesita amor y tú te preocupas

has andado tanto tiempo entre los hombres
que ya hablas como ellos te han contagiado

necesita este mundo de amor para no perecer
y tú no lo entiendes

tu cuerpo era una isla solitaria y yo era un náufrago
que buscaba tus besos

tu amor fue sólo un día astronómico de mi vida
una eternidad en mi alma

por eso el tiempo no existe
el amor lo supera todo todo

Ella me dijo que nadie le había escrito una poesía tan bella, yo la abracé y la bese, en verdad nos queríamos muchísimo, ella era mi nueva vida, mi vida después de la muerte.
A los dos meses de mi muerte hablé telefónicamente a Juan, me dijo que todo había salido muy bien que los cuerpos estaban irreconocibles y que él había expedido los certificados de defunción, que incluso había acudido a mi entierro y todo mundo estaba seguro de mi desaparición.
Muchas veces leímos poesía juntos, todo lo que pude de Neruda, de Octavio Paz, de Gutiérrez Nájera, de Juan de Dios Peza, de Rubén Darío, de Withman, diario la sorprendía declamándole lo que podía, además continuamos nuestras investigaciones científicas, inventamos una máquina gigantesca que rompería la molécula del agua del mar para formar O2, el cual subiría a la atmósfera en unas gigantes aspiradoras cuyas mangueras serían detenidas por globos gigantescos de hidrógeno o helio y antes de salir a la atmósfera dentro de la salida de las mangueras se electrificaría el O2 y podríamos colocar el O3 en grandes cantidades, suficientes para recuperar en plazos no muy largos el ozono perdido.
María estaba feliz por mis ideas de salvar a la humanidad, llevó el borrador a una empresa alemana donde un maestro que ella conoció en la secundaria tenía un conocido, pero el proyecto no les interesó mucho, en cambio María si le interesó a Hans, un alemán que trabajaba en esa empresa, no le interesó salvar al mundo, pero sí le interesaban los ojos de María, le interesaba su sonrisa y sus sueños, mi proyecto se le hizo una porquería, creo que ni siquiera lo consideraron como una propuesta seria.
El primer año al lado de María fue perfecto, nos amábamos todo el día y toda la noche, éramos los dos una máquina del sexo, no pasaba día en que no lo hiciéramos, pero, la economía afectó nuestro romance, ella consiguió trabajo de maestra de secundaria, daba clases de química y física y yo, yo quería dedicarme a salvar el mundo, todo el día me pasaba pensando la manera de culminar mis ideas. Continué mi proyecto de romper los átomos de oxígeno del agua de mar y subirlos en mangueras potentes a la atmósfera, pero nadie se interesaba por él, pues me pedían que demostrara mis estudios y no tenía documentos que demostraran que era un científico, carecía de curriculum y muchos dijeron que era una verdadera tontería.
Nunca llegó el dinero para mi proyecto y nunca fui un héroe, más bien fui un científico fracasado, ni pude encontrar la forma de salvar la capa de ozono, ni tampoco pude encontrar la forma de salvar el mar caribe, lo que sí conseguí fue que un día María se desesperara por mi falta de trabajo y de dinero y justo después de una pelea, fue disgustada a tomar una copa a un bar y como se encontraba sola fue presa fácil de Hans que paseaba por ahí, él sí era un químico verdadero e investigador, él sí podía pagar proyectos para intentar salvar este maldito mundo, dinero que yo no tenía.
Un día llegó María a casa y me dijo:
-Mauricio, lo que mal empieza mal acaba, yo destruí mi vida por venirme a vivir contigo y no soy nadie.
-Qué pasa María
-Me voy.
-Por qué María
-Siento que ya no te quiero.
-Te vas con otro.
-Sí, me voy a Alemania a hacer mi vida de científico.
-Te vas con el alemán.
-Sí, me prometió vivir con él en Alemania y trabajar en su laboratorio, tengo un mejor futuro que en este pueblo.
-Pero tú eres mi reencarnación lo olvidas.
-Ya te dije que no creo en la reencarnación.
-Te quiero María.
-Yo también Mauricio, pero piensa en mí, es una oportunidad que no se volverá a repetir, no quiero morir de maestra rural.
-Pero que voy a hacer sin ti.
-No soy de tu propiedad, eso lo aprendí de ti.
-Es cierto María, eres libre tú y yo, yo no, soy esclavo de tu amor.
Y se fue con él a Alemania.
Ahora camino en el mar y verdaderamente estoy muerto, jurídicamente existe acta de defunción por mi cuerpo, espiritualmente estoy muerto cuando María me abandonó y mi alma murió, científicamente estoy muerto, pues nunca lograré el Premio Nobel tan anhelado, incluso puedo caminar por el mar, soy más ligero que el agua, mientras caminaba en el mar como Cristo lo hiciera alguna vez, cayeron siete gotas de agua de mar y resbalaron por mi rostro, fueron lágrimas de María, el amor de mi vida. Pero también falló mi teoría de la levedad y comencé a hundirme en el mar, llegué hasta el fondo y pensé, creo que ahora si serviré, alimentaré a los peces de colores que habitan en el cuerpo de María.