REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 09 | 2020
   

Confabulario

Flores desnudas


Yurazzy

Echo de menos que me digas que no soy una buena para disfrazar las cadenas del alma… hoy aquí, tú y yo nos perfumamos los dientes para el comienzo de una nueva jugada donde las monedas se han dejado atadas a las vanidades, vanidades de las que nunca seremos seguidoras, ni fieles ni menores.
Por eso es que he de estar fijándome que no nos persigan todos esos ladrones de luces o los consumistas más grandes de presentes. Entonces, cuando llueve el manto oscuro sobre nosotras arrojo las plumas de mi sexo sobre tus bragas de vidrio y de hierro. Extendidos en el frío los círculos que escupo y que alucino, cual senos elevados en mis palmas. Ya me absorben tus dedos, me someto a ti, ahí esas cosechas; y te volteas y me vomitas en el rostro todos tus dulces frutos.
Así se desarrolla el idilio en nuestro colchón, viejo de cuerpos que ya han trasmutado. Recio me aviento, te caigo y te oprimo, te quiero afeitar la sal y sofaldarte los labios para maquillarnos un franco paisaje de pastos amarillos que beban el agua con la que viven estas flores desnudas que fuimos recogiendo tras un huracán en la piel tuya y en la piel mía.
Extraño que se descarguen en mí las imágenes cuando se abren las casas de las gusanas y se les renuevan las alas a las ranas. Con toda la fantasía del viernes se mantiene oculta la curiosa palabra mientras que llegamos hasta un lunes y nos mordemos los pensamientos. La facilidad de ir describiendo cada una de las cosas que he de pintarte cuando me invites a mí a ir contigo al campo, a reventar de suelo blando y de frescura infantil, aquel campo donde te has desnudado completa frente a los enanos arbustos sin pensar que tal vez yo te observaba desde otro local de ramas.
Antes entre mis personajes, se fermentaban todos los modregos matadores de primaveras, solo menudos mutiladores de frescura, anestesiándome la boca con una migaja de viento que carecía de miel y que desmintiéndolos con los sostenes en las manos de sus corrientes se gozaba enteramente. Finas las hierbas y puras tus gotas que se desgarran de tus ojos que ya no son ojos, y mis escándalos que se han tornado a teatro comprado con seis centavos que te dejé en la bolsa de la desdicha. Rotas e interrumpidas cada una de las barbaries que esa mujer de aniquilada franqueza se impuso a detonar cuando las funciones gratis empezaron a rodar entre las pestes... sucedió que ya no volvimos a encontrar el reparto que se le asignó a este drama.