REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 08 | 2019
   

Arca de Noé

Multimillonarias del mundo, uníos


Martha Chapa

Como cada año, la reconocida revista Forbes publicó a principios de marzo la lista de las personas más adineradas del mundo (World´s Richest People). En este 2014 esa relación no estuvo exenta de sorpresas y datos interesantes. Aunque han pasado varias semanas desde la divulgación de esta información, vale la pena retomarla para hacer algunas reflexiones.
En esta lista del 2014 aparecen 1645 multimillonarios, que entre todos suman una fortuna de 6.4 billones de dólares. Los diez primeros lugares reúnen en conjunto 507,600 millones de dólares.
Llama la atención el dato de que el número de mujeres en la lista se incrementó en relación con el año anterior, pues ahora suman 172, en comparación con las 128 de 2013. Entre los primeros 50 multimillonarios se cuentan ocho mujeres.
La primera mujer en esta lista es la estadunidense Christy R. Walton, vinculada al consorcio de la cadena de tiendas Wal-Mart, cuya fortuna se estima en 36,700 millones de dólares, lo que la sitúa en el noveno lugar del ranking mundial.
Le sigue la francesa Liliane Bettencourt, una de las principales accionistas de L’Oreal, la empresa de cosméticos, con 34,500 millones de dólares, fortuna que la coloca en el número 11 dentro de la lista general.
En el lugar 13 de esa famosa lista está la estadunidense Alice Walton, también relacionada con Wal-Mart (es hija del fundador de esta cadena de supermercados), cuyo patrimonio personal alcanza los 34,300 millones de dólares.
Por cierto, algunas notas publicadas con motivo de esta nueva entrega de Forbes señalan que las mujeres que aparecen en ella están entre las que se divorcian con más frecuencia. Podría aventurar la hipótesis de que esto se debe en gran medida a su carácter independiente y, por supuesto, a su autonomía financiera, pues no están obligadas a depender económicamente de ningún hombre. Aunque, es justo reconocerlo, la mayoría de ellas han heredado sus fortunas de sus padres o esposos, o bien las han obtenido, precisamente, al divorciarse de hombres adinerados, por lo que en su caso el divorcio se vuelve un excelente negocio. Un asunto paradójico, ¿no les parece?
Ahora bien, tendríamos que preguntarnos si el hecho de que haya ahora un número de multimillonarias en el mundo constituye un hecho alentador y hasta motivo de orgullo para las mujeres en general. Yo tendría mis reservas, pues no deja de ser inquietante y hasta indignante si vemos el otro lado de la moneda, donde se observa que millones de mujeres en el planeta están sumidas en el desempleo, la pobreza, la explotación y, en general, en la desesperanza, pues son víctimas de la violencia dentro y fuera del hogar y carecen de expectativas de todo tipo, no sólo económicas, sino también sociales y culturales.
Por eso, se me ocurre que bien podría surgir una iniciativa de mujeres mexicanas, a la que ojalá se sumaran otras de diversas partes del orbe, para enviar un mensaje a estas multimillonarias a fin de invitarlas a que aprovechen y encaucen mejor su potencial económico –vaya, aunque sea una pequeña parte de sus inmensas fortunas– en favor de la educación, el trabajo y el bienestar de la sociedad, ya sea de las mujeres de sus comunidades, países o continentes, o incluso de aquéllas que habitan en otros territorios y en muy diferentes realidades de las que rodean a estas afortunadas mujeres.
Volviendo a Forbes, les quiero comentar que otra de las noticias relevantes de su lista de ricos más reciente fue que el mexicano Carlos Slim fue desplazado del primer sitio que había logrado durante cuatro años consecutivos y ahora ocupa el segundo lugar, con 74,000 millones de dólares. Además, el mexicano fue el único, entre los que están ubicado en los primeros 10 lugares, que vio decrecer su riqueza personal.
Así que este año el number one fue de nueva cuenta el famoso Bill Gates, fundador de Microsoft, que había sido sustituido por nuestro compatriota Slim. En el tercer sitio se colocó el español Amancio Ortega, dueño de las conocidas tiendas Zara, con 64,000 millones de dólares.
Claro que Forbes ya no incluyó Joaquín el Chapo Guzmán, quien llegó a estar en esa famosa lista. ¿Se deberá a que el capo fue capturado por las autoridades mexicanas poco antes de que se diera a conocer la célebre publicación de la revista? Habrán considerado que se iba a ver mal que entre los archimillonarios del mundo se colocara una persona que está detenida en una prisión de alta seguridad. Aunque me pregunto si no resultaba ya incomprensible que un delincuente prófugo de las autoridades de su país se contara entre los integrantes del selecto grupo de personas más adineradas del planeta, y no sólo eso, sino que también llegó a incluirse en la lista –también de Forbes– de las personas más poderosas del orbe, entre personalidades como Barack Obama o el papa Francisco.
Otro dato que me llamó la atención es que los países con menor desarrollo –o, para dejar fuera los eufemismos: con mayor pobreza– no dejan de generar multimillonarios, como ocurre con México, que aportó 16 integrantes a la lista, entre ellos, dos mujeres. Además de Carlos Slim, de Grupo Carso, están, entre otros, Germán Larrea (Grupo México), Alberto Bailleres (Grupo Bal), Ricardo Salinas Pliego (TV Azteca), Eva Gonda de Rivera (Grupo Femsa), y Asunción Arumburuzabala (Grupo Modelo).
Claro que si se ven los datos en perspectiva, la verdad es que el número no es tan significativo. Si habláramos en términos de medallas, como en las justas deportivas, Estados Unidos se llevaría la de oro, pues encabeza la lista con 492 multimillonarios, seguido por China, con 152. Rusia se queda con la medalla de bronce, con 111.
En fin, que más allá de la natural curiosidad por asomarse a una realidad tan ajena a la de la enorme mayoría de los mortales, no deja de ser interesante y revelador conocer quiénes forman parte de estas célebres listas, pues es una manera de tomarle el pulso a nuestra contradictoria sociedad. Porque resulta inevitable interpretar estos datos como una muestra del mundo capitalista que crece, sí, pero sólo beneficia a unos cuantos, en tanto la desigualdad aumenta por minuto a lo largo y ancho del planeta.
No tenemos nada contra quienes se enriquecen gracias a su trabajo e imaginación, pero en una sociedad tan desigual como la nuestra no podemos solamente celebrar que un puñado de personas tenga esas fortunas descomunales. Por el contrario, es urgente tomar medidas para que haya cada vez menos pobreza y más equidad en nuestro país y, de hecho, en el mundo entero.

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