REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

Confabulario

Prosas frías


Yurazzy

PROSA 1
En el viento la iluminación, esta vez me hace regresar a la faltante descripción de los desobedientes diálogos. He impreso doscientos ejemplares de esa búsqueda. Conmigo han cruzado las páginas los lagos taciturnos, han caminado los pájaros toda calle a la luz del plenilunio, han gritado los veranos exclamando que llegue el verso al poema, que todas las aguas bellas se desborden al margen de cada camino que he de andar.
Esta vez, ya he de ver cuando las luces de la montaña me guiñen el ojo y tienen sexo descontrolado para apartarse de mi destino. Ya he de aceptar que el diluvio viene desde los adentros de esta tierra que con gracia gusto de palmotear en la cocina cuando el café hierve en todo enojo y la amargura en trozos se guisa para mí y para todos nosotros.


PROSA 2
Rebuscando las sombras me apropio del gran mensaje: -me he perdido en cuerpo-. Me oprimo el pasado con mis tres manos y me detengo para chuparme las heridas. Hasta el fondo, uno de los favoritos sonidos de este otoño, el grito de una mariposa asesinada.
El inmenso frío del día intentando vez tras vez enamorarme la hedionda primavera aunque no habiten flores ni ningún rocío diurno.
El desfile de tal música de cámara me acapara el miedo, el todo principio de mi invento transgresor, el mejor rostro de mi soledad cuando desaparece en el clímax de este baile que odio por ser baile y que amo por odiarlo.

PROSA 3
Invadida de ella. La noche.
Invadida de humos, pronunciando las palabras prohibidas para todo pensamiento de encanto. Le vi. Tiraba de una cuerda que salía de la boca una luna desconocida, una que no le rezaba a los campos ni al cristal donde sembró las semillas de una alegría rematada.
Lo supe, había sido condenada a matar todo indicio de estrabismo en todos los pechos amanecidos con otros pechos, encontrados, deslumbrados para un alucine de desierto.
Las ráfagas de despertares mojaban la entrepierna falsa y extraviada después de ser llevada sobre los labios de la gloria.
Tras sueños y gordas lecturas, iniciaba por hacerse una señal en el ombligo con el usado significado de una flor encimándose en otra flor y de una estrella subiéndose al lomo de otra estrella. Siempre se dibujó lo mismo desde que me miró libremente mirarle.

PROSA 4
La emoción congelada y yo pensando en que he de subirme aún en su barco y hemos de comenzar ancladas en otras playas, de otros mares, de otros océanos que nunca se han visitado.
Maldije la presencia de la azúcar en su té de tila, una estupidez bordada para un viejo plan de cosmogonía.
Me regalaba yo, millón de esperanzas, todas de color pastel, de un sonido de vals, de aroma a maderas, de piel de pétalo de rosa. Renunciaba tan floja a toda dirección que sabía ya, me llevaría a la magia fresca de sacar los pies para sentir las tierras del universo y decir “bienvenida realidad” sin apagarme jamás la sonrisa célibe de la cara por ninguna razón y de ninguna manera. Fue por eso que me descoloqué los brazos de sus pesadas melodías y me mantuve echada en el ahogo de otra simple cabellera castaña.

PROSA 5
Una imagen incoherente le disparó sin angustia todas las fantasías de adolescente. Un recuerdo tan frágil y fue condenado a desatarse de todo bien y de todo mal.
No existían los finales ni ningún principio, a la vista de todo espectador todo asesinato era bello, un completo designio traído de la providencia, ilustrado sólo para los ciegos que habitan hoy el mundo, fantasmas y mujeres con el colorete deslavado y agujas metidas en los amoratados cuerpos extraídos de una maniaca fantasía.
Los paisajes, repletos de parapetos clandestinos. Otros, calientes, en llamas, desbravecidos, sólo la apariencia de infernales, pero sé que ningún sujeto en aparecida arma cargada atravesó su propia maldición callejera.