REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
19 | 09 | 2019
   

Arca de No茅

Criterios de verdad y subjetividad del informador


Cirilo Gilberto Recio D谩vila

Usualmente al darle seguimiento a lo que sucede y considerar los intereses de la empresa informativa a la que pertenece, el periodista pone en boca de sus fuentes de informaci贸n la opini贸n de su propio medio de trabajo. M谩s aun, incorpora lo que en el fondo de s铆 mismo querr铆a escuchar. Se trata de una condici贸n propia de la subjetividad de la persona, que implica considerar en los dem谩s lo que consideramos para nosotros mismos: una forma que anula la comunicaci贸n e impide la realizaci贸n plena del lenguaje.
Como sabemos, el lenguaje es la representaci贸n mental de la realidad a trav茅s de un conjunto de signos y s铆mbolos que codifican la comunicaci贸n humana. Es decir, es un c贸digo entre personas, interpretable a trav茅s de expresiones con significados convencionales, lo que resulta en la comunicaci贸n. Cuando el periodista expresa lo que su fuente de informaci贸n le da a conocer, amold谩ndolo como si fuera la voz de su propio medio o lo que 茅l mismo quisiera que fuera, el cometido, la funci贸n del lenguaje se anula. La informaci贸n se vuelve entonces distorsi贸n de la realidad, involuntaria o deliberadamente.
Este h谩bito puede tener su origen en la relaci贸n expl铆cita que el individuo establece con las realidades que le rodean. Por esta raz贸n, se trata de una situaci贸n interior 鈥攄el acervo 茅tico personal, 铆ntimo鈥, que puede ser muy variable entre distintas personas. Esto que afirmamos es posible ejemplificarlo con el fen贸meno de construcci贸n ideol贸gica conocido como etnocentrismo que consiste en una transferencia de subjetividades y actitudes culturales propias, particulares a la persona, respecto de su interpretaci贸n de una cultura diferente. Se trata de una de las aportaciones recogidas de la antropolog铆a social y de las ciencias sociales que tiene entre sus exponentes a Margaret Mead, William G. Sumner y Claude L茅vi-Strauss. Para el prop贸sito de este tema, el concepto ilustra la influencia que tienen las subjetividades sobre los criterios de verdad para dar a conocer una informaci贸n.
Una interpretaci贸n de acontecimientos e informaci贸n, con una tendencia excesivamente subjetiva, es tambi茅n atendible en los medios. Como lo indica Manuel Guerrero 鈥渁unque la neutralidad del informador es imposible, porque nadie puede anular su propio ser como sujeto, la objetividad que se pide en los medios es simplemente que su informaci贸n sea verificable, confiable, accesible, comprensible y completa鈥 1.
Cuando el comunicador incorpora en su nota informativa su propia opini贸n de lo que sucede, cuando adem谩s de rese帽ar el acontecimiento lo interpreta bajo su propia 贸ptica de las cosas y emite juicios de valor sobre ello, es decir cuando editorializa una noticia, puede considerarse que la difusi贸n por publicar sea inaceptable por un criterio definido s贸lo por los contenidos noticiosos mismos. Esto significa que no existe un sentido de congruencia entre los criterios de verdad, acerca de las respuestas que han de satisfacerse en una informaci贸n completa 鈥攍os qu茅, c贸mo, cu谩ndo, d贸nde y qui茅n鈥 y la subjetivaci贸n que el informador realiza sobre el contenido informativo. De acuerdo con Carlos Mar铆n y Vicente Le帽ero en su Manual de periodismo 2, las caracter铆sticas que definen la informaci贸n son: veracidad, oportunidad y objetividad. Es decir, ha de ser verdadera, vigente y actual, as铆 como objetiva, sin distorsiones ni manipulaci贸n deliberada.
Pero como dec铆amos, citando a Guerrero, una subjetivaci贸n noticiosa es parte de la comunicaci贸n humana. El gusto, color, matices e impresiones personales forman parte de la individualidad y estimulan el inter茅s de los auditorios. No puede pedirse a un comunicador que anule esta riqu铆sima faceta de su trabajo. No obstante, una editorializaci贸n predominante en una nota, un uso excesivo de apreciaciones personales o la persistente propensi贸n a integrar porqu茅s y paraqu茅s dentro de los contenidos informativos, nos hablan de una personalidad con alto sentido de individualidad. En tal caso, tal vez sea preferible canalizar la actividad period铆stica hacia el an谩lisis, la opini贸n, comentario, interpretaci贸n, juicio y/o reflexi贸n sobre la noticia. Trabajar en el terreno de la mesa de redacci贸n o en la jerarquizaci贸n informativa.
La actividad informativa y la comunicaci贸n masiva, como hemos se帽alado, no son trabajos de una total imparcialidad. De momento descartemos la manipulaci贸n deliberada de la noticia 鈥攓ue nos da abundantes casos en los cuales los intereses en juego manifiestan por razones obvias, deliberadamente, la ausencia de neutralidad en el trabajo informativo鈥 y veremos que tambi茅n la subjetividad de las individualidades nos permite reconocer que una imparcialidad pura es un requisito que no puede pedirse dentro del oficio informativo. Sin embargo, tambi茅n es claro que es factible defender una causa leg铆timamente, un medio y un informador individualmente puede hacer uso de su derecho de expresi贸n al dar a conocer claramente su posici贸n sobre un determinado tema. En cambio, no es admisible que un medio haga uso de sus informadores para dar cobertura a los temas que son de su exclusivo inter茅s en dem茅rito del inter茅s p煤blico, o que presione para modificar la informaci贸n obtenida para su conveniencia pol铆tica o econ贸mica.
Bajo este enfoque, veamos lo que en el libro Vertiginosa inmovilidad del catedr谩tico Horst Kurnitzky, nos recuerda acerca de la mediaci贸n del lenguaje en el 谩mbito comunicativo:
[鈥 El mundo percibido no consiste solamente en los objetos y su espacio circundante, contiene todas las relaciones. Por ello, los objetos en el espacio y entre ellos, as铆 como el pasado y el futuro, est谩n conectados con la forma de la percepci贸n. La percepci贸n est谩 mediada por la lengua. Y la lengua muestra que el mundo percibido no es solamente 鈥渕i mundo鈥. Todos los otros participan y transmiten a trav茅s de la lengua sus experiencias, no hay ninguna experiencia sin lengua. Ella quiere articular la experiencia y, trabajada en lengua, conservarla en la memoria para recurrir a ella. Como las artes, la lengua es un medio para elaborar la memoria, que solamente es recordada como memoria elaborada.

Recuperamos aqu铆 las palabras de Kurnitsky para poner de relieve que en el terreno de la informaci贸n existe un extens铆simo horizonte de relaciones subjetivas conectadas a trav茅s del lenguaje. Sea si consideramos al lenguaje como una estructura del pensamiento para expresar la realidad a trav茅s de signos representables, o si lo vemos como la suma del habla y la lengua: como la capacidad humana para comunicarse simb贸licamente, en cualquier caso, el lenguaje nos permite reconocer la subjetividad, la singular manera de ser de cada uno. Este reconocimiento de la subjetividad 鈥攓ue contiene esa distorsi贸n o matiz del individuo y la tendencia que implican los intereses formados鈥 no debe hacernos ignorar los extremos que conllevan posturas 茅ticamente cuestionables de acuerdo con una pauta de valores humanos reconocibles: lealtad, honestidad, respeto, tolerancia, libertad, pundonor y convicci贸n.
Se trata desde luego de ejemplos que aqu铆 se adoptan como una gama aleatoria de posibles posiciones 茅ticamente definidas, puesto que corresponde a cada persona determinar sus criterios de conducta y relaci贸n 茅tica. Como hemos dicho, nadie carece de esquema 茅tico. 鈥淣ada humano me es ajeno鈥, se帽ala la sentencia latina. Cada persona, por el s贸lo hecho de serlo, incluye en sus caracter铆sticas un perfil 茅tico propio que 鈥攃onforme a la psicolog铆a general鈥 proviene de una conciencia de s铆 mismo. En tanto que seg煤n la psicolog铆a particular 鈥攅n el caso del periodismo鈥 contiene una gama extensa de posiciones, actitudes y convicciones dif铆ciles de graduar, estimar, definir y pormenorizar, porque forman parte de la interioridad de cada persona. Sin embargo, son actitudes y manifestaciones de un r谩pido y sencillo reconocimiento, cuando se expresan dentro del interesante 谩mbito de las relaciones humanas.
Por eso podemos hablar ahora de los valores mencionados, a manera de ilustrar el modo en que se coteja el acervo 茅tico interior con las realidades de la actividad informativa: lealtad, honestidad, respeto, tolerancia, libertad, pundonor y convicci贸n, en funci贸n del grado en que estos atributos de la conciencia de los informadores se encuentran en una expresi贸n informativa. Si bien notamos que estos valores se incluyen en un acervo subjetivo, individual, son tambi茅n principios morales expresados en la actividad informativa y en la comunicaci贸n. La intenci贸n de estas apreciaciones no es de ning煤n modo moralizar o proponer una pauta de conducta determinada al informador, sino solamente exponer la baraja de posibilidades que tiene su actuar 茅tico, toca a cada quien establecer su propia valoraci贸n interior y su consecuente expresi贸n en su desempe帽o profesional. As铆 al hablar de honestidad, respeto, tolerancia, etc茅tera, se hace s贸lo para proponer un posible ejemplo, del mismo modo que podr铆a hablarse de simpat铆a, confianza o pulcritud, conceptos que por lo dem谩s definen un conjunto de valores reconocibles humanamente.
Sigamos entonces con la forma en que puede enlazarse un actuar 茅tico y el acervo interno del informador. As铆 vemos que la extorsi贸n o chantaje con base en determinada informaci贸n, (las distorsiones noticiosas, el abuso de la libertad de expresi贸n cuando se recurre a la calumnia o la difamaci贸n, por ejemplo,) manifiestan acciones 茅ticamente negativas. Corresponden a un esquema 茅tico que implica una inconsciencia sobre los par谩metros de valor mencionados. De esa manera, en el caso de la extorsi贸n, podemos observar:
a) deslealtad hacia los fines del servicio p煤blico de la actividad informativa, b) ataque al respeto a tercera persona, c) abuso de la libre expresi贸n, d) pundonor sustituido por el cinismo y e) convicci贸n err贸nea sobre las funciones del medio informativo, que se han tergiversado por un prop贸sito chantajista, originado en la b煤squeda de un inter茅s econ贸mico o de poder. Bajo estos valores 茅ticos que prefiguramos anteriormente como un c贸digo de criterios para el informador, la extorsi贸n, el chantaje, que pudieran ejercerse sobre una informaci贸n determinada, implica tambi茅n deshonestidad, puesto que desvirt煤a las responsabilidades de servicio al p煤blico, una de las bases de este oficio.
Adem谩s, es conocido y evidente que toda comunicaci贸n, todo di谩logo, requiere de una m铆nima tolerancia mutua entre quienes se comunican. Esta reciprocidad esencial es la que nos vuelve capaces de escuchar otros puntos de vista, de entender posiciones y atender argumentos distintos de los propios, de refutar, replicar o aceptar otras ideas.
En el caso que comentamos de una extorsi贸n con base en un condicionamiento informativo, la premisa esencial de la tolerancia simplemente est谩 ausente y por lo tanto sencillamente se pierde el objetivo, el prop贸sito esencial del medio de informar. Veamos ahora lo que nos dice Adri谩n Garc铆a Cort茅s en su Diccionario de comunicaci贸n social 3: 鈥淸...] las responsabilidades del periodista abarcan cinco categor铆as: con sus propias convicciones, con los 贸rganos de informaci贸n a los que sirve, con la opini贸n p煤blica y con la sociedad en su conjunto, las derivadas del respeto a la ley y con la comunidad internacional y el respeto a los valores universales鈥.
Por su parte, Manuel Guerrero, en el cuadernillo sobre transparencia del poder p煤blico, nos dice en el apartado titulado 驴Por qu茅 los medios contribuyen al bien p煤blico?:
Los medios de comunicaci贸n obedecen a dos premisas fundamentales: son empresas medi谩ticas que se rigen por criterios e intereses econ贸micos y mercantiles, pero tambi茅n por una l贸gica de servicio p煤blico. En este sentido las razones por las que favorecen al bien p煤blico como una 茅tica de servicio a la sociedad, son: a) que forman parte de un mercado competitivo entre varios medios haciendo contrapeso entre s铆, b) el equilibrio que establecen entre la libertad de expresi贸n y el derecho a la informaci贸n, c) el profesionalismo de los informadores y e) el uso que hacen de la tecnolog铆a.

Como podemos ver, la 茅tica profesional del informador requiere tanto de su acervo individual, as铆 como de responsabilidades p煤blicas asumidas respecto de su propia empresa y de la sociedad en la que se desempe帽a. Por lo dem谩s, como sucede en otros casos donde hay una aplicaci贸n 茅tica cuestionable, el ejemplo que planteamos tiene tambi茅n significaciones legales prescritas por el derecho vigente. Escapa a los fines de este texto determinar la conjugaci贸n entre aspectos 茅ticos y terrenos legales, porque la propuesta de estos apuntes se dirige a generar en el informador o en quien se halle interesado en los medios de comunicaci贸n masiva, una reflexi贸n profunda sobre la importancia de los recursos de su propio esquema 茅tico sobre las facultades y presencia de los medios y no a establecer un marco legal sobre la materia de los cuales abundan en nuestro pa铆s.
No obstante es necesario deslindar ambos campos y profundizar en algunas consideraciones, en especial a la luz de los cambios legales que se han producido recientemente. El marco legal dentro del cual operan los medios de comunicaci贸n deriva, en primera instancia, de la legislaci贸n internacional. Tradicionalmente la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos (UDHR por sus siglas en ingl茅s) es la ley internacional que nos permite conocer la forma en que se interpretan las dem谩s leyes. En su Art. 19 la UDHR establece una garant铆a fundamental del derecho de libertad de expresi贸n. Los medios de comunicaci贸n masiva derivan sus libertades de este derecho. Este art铆culo tiene repercusi贸n y efecto en el Art. 19 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Pol铆ticos (ICCPR):
Cualquier persona deber谩 tener el derecho a la libertad de expresi贸n; este derecho debe incluir la libertad para investigar, recibir y compartir informaci贸n e ideas de cualquier naturaleza, sin considerar fronteras, ya sean orales, escritas o impresas, a trav茅s del arte, o de cualquier otro medio de su preferencia. Este es un tratado, el cual es cubierto por cualquier Estado hasta que es ratificado.

El campo 茅tico corresponde a un acervo de valoraciones interiores, innatas y adquiridas de cada persona. El 谩mbito jur铆dico 鈥攑or su parte鈥 se atiene a las normas que el conjunto social establece como leyes. El acervo 茅tico indica esquemas de conducta 茅tica. No es una tautolog铆a decirlo si consideramos que el acervo interior es el conjunto de valoraciones que cada quien asume en su persona, en tanto que la conducta es la expresi贸n de ese acervo. Tambi茅n es necesario reflexionar sobre otra faceta de las realidades 茅ticas que involucra la interioridad personal. Es decir, realidades que se aplican en la forma particular de actuar y de expresarse de cada individuo.
Con frecuencia, en el medio informativo destacan profesionales con una gran capacidad, con una valiosa disposici贸n para llevar a buen puerto la actividad informativa o con cualidades particulares reconocibles como la constancia, puntualidad, el cumplimiento de compromisos adquiridos, etc茅tera. Tales valores personales se expresan en los resultados de la labor comunicativa, aunque com煤nmente no sean virtudes objeto de estimaci贸n suficiente debido a las presiones del oficio, son, eso s铆, caracter铆sticas que hacen posible una mejor confiabilidad en el proceso de difusi贸n, divulgaci贸n e informaci贸n. Es pertinente apuntar que estas capacidades, actitudes o valoraciones de 铆ndole personal, son singulares a cada individuo.
Estas cualidades personales aparecen con referencia a una panoplia de actitudes individuales, en las que tiene un papel protag贸nico 鈥攅ntre otras cosas鈥 la confianza en s铆 mismo y en los valores del esp铆ritu humano. Podr铆amos caracterizar esa confianza como el estado interior por el que nos sentimos seguros, con certidumbre y libres de todo temor. Confianza que nace de una honda valoraci贸n de las propias capacidades y del reconocimiento de que nada amenaza la propia integridad. La fe y la convicci贸n, la autoestima y el valor, as铆 como el estado de la conciencia 茅tica y moral, son factores y conceptos que, desde la propia individualidad, se vinculan con esa autoconfianza. Este conjunto de valoraciones individuales subjetivas, puesto que se producen a partir del sujeto, est谩n estrechamente ligadas con el ejercicio profesional. De la relaci贸n entre este c贸digo interior y la pr谩ctica profesional se origina la pertinencia 茅tica del comunicador. Es en este sentido que se cita a continuaci贸n una propuesta que hiciera el fallecido comunicador Alejandro Aura en el contexto de la radiofon铆a en M茅xico.
Durante el Tercer Foro de Radio Educaci贸n, realizado entre el 26 y 30 de enero de 1998 en la ciudad de M茅xico, el comunicador Alejandro Aura present贸 la ponencia 鈥淯na radio bien hablada鈥. Esta propuesta se estima valiosa para abundar sobre este 谩ngulo que abordamos ahora sobre la subjetividad y los criterios de verdad que tienen mediaci贸n por la palabra. El escritor y c茅lebre locutor revaloraba as铆 la expresi贸n verbal en tanto veh铆culo exacto de la comunicaci贸n. Respecto de la radiofon铆a recomienda en dicha ponencia:
[...] que se aplicara el uso del lenguaje pasado por la creatividad de quien lo emplea incluso para las materias m谩s comunes y frecuentes del radio: los noticieros, los programas deportivos, las informaciones del clima o de la contaminaci贸n ambiental, y hasta los reportes del tr谩fico de veh铆culos automotores y sus percances. Podr铆a emplearse, en lugar del lenguaje habitual lleno de lugares comunes, de imprecisiones y muletillas, un lenguaje vivo y comprometido con la individualidad de los expositores y de los radioescuchas, un lenguaje que al exponer los movimientos espirituales de quien lo emite se haga atender como una conversaci贸n cercana, como una confesi贸n, como un canto, como algo personal, ante quien lo oye.

El lenguaje es uno de los medios m谩s significativos para el desarrollo profesional del informador y del comunicador. En este sentido no es superfluo tomar en cuenta lo sugerido por Alejandro Aura. Son prop贸sitos aparentemente secundarios en la responsabilidad de quien se dedica al periodismo: dar valor al propio lenguaje, dar a la palabra personal un contenido vivo 鈥攅s decir, nacida de la propia convicci贸n鈥, hacerla valer en un entorno informativo plagado de poses eruditas, barbarismos imprecisos, vicios de lenguaje 鈥攃omo tautolog铆as y razonamientos incompletos鈥 y defectos de comunicaci贸n como suponer en el otro respuestas que no ha establecido鈥, pero no es as铆. La palabra es el veh铆culo preciso de la comunicaci贸n humana. Por esto tambi茅n es oportuno reflexionar en la expresi贸n del reconocido publicista espa帽ol, radicado en M茅xico desde el exilio de la Guerra Civil Espa帽ola hasta su fallecimiento en 2009, Eulalio Ferrer, quien durante un homenaje a Jes煤s de Polanco, director del peri贸dico espa帽ol El Pa铆s, en la Feria del Libro de Guadalajara, los 煤ltimos d铆as de noviembre de 1998, afirm贸:
[鈥 necesitamos convivir con las nuevas tecnolog铆as, pero a condici贸n de que 茅stas sirvan al hombre, no que le sustituyan. El lenguaje mec谩nico de los dedos no debe desplazar el lenguaje de la emoci贸n, el de las manos abiertas y rendidas; ni el del efecto al del afecto, ni el de la m谩quina al del intelecto.
Queremos que la luz de la imagen no sea oscurecida por el aturdimiento de los excesos, que la par谩lisis de la soledad no desplace a la cultura de la convivencia y que el espacio virtual sea, antes que huida o dispersi贸n, texto y lectura de la realidad, 谩mbito de la ciudadan铆a de las letras.

En los temas que ahora tratamos, la subjetividad del informador y los criterios de realidad que pueden regir su oficio, el lugar de la palabra es fundamental. La palabra es plena expresi贸n de la interioridad humana. Es cierto que a trav茅s de la palabra puede mentirse o que las palabras tienen diversa interpretaci贸n y existen m煤ltiples posibilidades de significaci贸n contextual, que son 鈥攄e igual modo鈥 interpretadas a la luz de las capacidades de cada persona. Pero por esas razones, quien participa de la actividad period铆stica requiere prestar atenci贸n cuidadosa a la expresi贸n verbal, escrita o hablada. Despu茅s de todo, comunicar significa poner en com煤n, es decir, requiere comprensi贸n mutua, convenci贸n y acuerdo sobre el mensaje que la palabra representa como estructura mental de la realidad. Por eso adquiere relevancia la expresi贸n de don Eulalio Ferrer, justo en momentos como los actuales en que la informaci贸n es una oferta inconmensurable, desmedida y de f谩cil acceso, pero de dif铆cil asimilaci贸n y comprensi贸n.
Para el comunicador, los criterios de verdad pasan inicialmente por el filtro de su propia subjetividad, de la manera en que comprende el mundo. Pero tambi茅n en el contexto de la actividad informativa existen pautas que confirman este primer tamiz: la informaci贸n ha de ser verificable, completa, comprensible, confiable, sin distorsiones ni manipulaci贸n deliberada y ce帽ida a los derechos de libertad de expresi贸n y acceso a la informaci贸n. Tambi茅n ha de superar el escamoteo o la distorsi贸n deliberada por los intereses en juego, que a veces condicionan informaci贸n valiosa para una comunidad. Por ejemplo, informaci贸n que impedir铆a que un empresario constructor establezca un fraccionamiento en un lugar peligroso o carezca de condiciones adecuadas para la vivienda. Evidentemente la percepci贸n de la noticia y su exposici贸n est谩 mediada por la lengua, por lo que su constante desarrollo y reconocimiento como veh铆culo de comunicaci贸n, es un valor importante en la formaci贸n de criterios de la realidad que se informa. Pero tanto las exigencias de la actividad profesional de la informaci贸n, as铆 como las capacidades de percepci贸n y de expresi贸n del informador, han de estar en consonancia con las responsabilidades profesionales que definen este oficio.

NOTAS
Medios de comunicaci贸n y la funci贸n de transparencia, Guerrero, Manuel Alejandro. Instituto Federal de Acceso a la Informaci贸n P煤blica (IFAI), M茅xico, primera edici贸n, noviembre, 2006.
2 Manual de periodismo. Le帽ero, Vicente y Mar铆n, Carlos, Editorial Grijalbo, Colecci贸n Tratados y manuales, primera edici贸n, M茅xico, 1986.
3 Diccionario de comunicaci贸n social, Garc铆a Cort茅s, Adri谩n, Siglo Nuevo Editores, M茅xico, 1983.