REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
10 | 12 | 2019
   

Arca de Noé

A propósito del 1º de mayo


Gustavo Jiménez

El hombre en su naturaleza nació libre, libre de hacer con el fruto de su trabajo lo que quisiera, además libre de trabajar la tierra, de ir y venir en el hemisferio, de crear o de imaginar cuanto estuviera a su alcance, con el paso del tiempo el hombre se sujetó a diversos tipos de intercambios; decía Thomas Hobbes que todos somos en esencia iguales, unos más hábiles que otros, pero iguales en modo general. Esta diferencia de ser más hábiles y más fuertes generó con el tiempo la idea de superioridad y así la necesidad de dominar a los demás, la mejor de las veces ideológicamente, otras por la fuerza, habría que someterse por voluntad o por la espada.
La revolución industrial trajo consigo muchos avances tecnológicos, la máquina de vapor y el telar, ¡qué cosas tan ingeniosas!, la población en las ciudades creció, surgió la propiedad privada, el desempleo, algunos acuñaron en sus manos los medios de producción, nada nuevo, el feudalismo era algo parecido, pero sin el revulsivo “salario”, un pago por el trabajo que hacían los obreros, que desposeídos de todo sólo podían ofrecer su fuerza de trabajo. Trabajo, según los convenios de los hombres que le otorgan significado a las cosas y conceptos, es una actividad remunerada, ¿cómo se les ocurrió, cuándo fue que los hombres perdieron su libertad y, sería en definitivo?, trabajo, trabajo que cuesta tener un trabajo, trabajo que hace de la vida monotonía necesaria, el trabajo nos ha esclavizado desde entonces hasta nuestros días, vivimos para trabajar y trabajamos para vivir, en el mundo irreal de las oportunidades, todos podemos aspirar a una vida plena con un buen trabajo, una bonita familia, jardín y perro, no se les olvide un buen auto y hasta podemos someter a alguien, una mucama por ejemplo, ¿qué bueno sería no? Ser el opresor, ser el que manda, decía mi padre para eso traemos dinero hijo, para poder humillar a la gente así lo veía él, quizás no lo decía tal cual pero la frase “el que paga manda” lo resume todo.
Nuestra sociedad reproduce de manera vertiginosa la ideología de la clase dominante. La conciencia de clase es un bien escaso, esta situación empeora día con día, sufrimos un deseo interminable de llegar a ser, los wannabe, el término anglosajón que nos reduce al deseo, la globalización ha producido incluso la pérdida de las letras, cada vez más hablamos en otro idioma, desperdiciamos la riqueza literaria, pero aún peor no lo notamos, la gran población no le sobra tiempo para cultivar un poco el intelecto, la vida cotidiana resulta abrumante, del trabajo al hogar, si sobra tiempo podré descansar, el ciclo está completo, el desposeído no le queda ni su fuerza de trabajo, al final del día le han quitado todo, habrá que esperar el día de pago para comenzar de nuevo, se abre la ilusión, se cierra la ilusión.