REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 07 | 2019
   

Para la memoria histórica - Encarte

Emmanuel Carballo: molesto, pero necesario II


Héctor Anaya

Continuación...
Los arrepentidos de la izquierda
–Bueno, hay muchas figuras de la derecha
–Bueno… Pero ¿quiénes?
–Aguilar Camín.
–¿De la derecha?
–¿Dónde lo ubicarías?
–En la pillería. Todo el dinero de Nexos y todo eso, se los dio Salinas (de Gortari). Le hizo la revista, la editorial. Esas… son abyectas todas estas gentes
–Aguilar Camín venía de la izquierda
–Venía de la izquierda, y muchas de las gentes venían de la izquierda. La mayor parte. Como la izquierda no tiene el dinero, se van a la derecha. Además el mundo se hace a la derecha. Cada día, ya ser de izquierda es para que estés en una jaula, en un zoológico porque es una especie a punto de extinguirse. Somos unos cuantos que no nos han cazado para llevarnos a Chapultepec. Dicen ¿dónde vives? Yo no voy a decir: «En la calle de Salazar, sino en la jaula número 4, a la izquierda en Chapultepec». Soy una joya de esos señores extinguidos, o en vía de extinción.
–¿Y te arrepientes de haber sido de izquierda?
–Ah, no, al contrario.
–¿De tus amores juveniles?
–No, mira, todavía… Leo el Reforma para ver qué piensa la derecha. Leo el País, para saber qué pasa en México, tienes que leer el País. Y entonces dije: «Bueno, me falta algo». Me regalaban Excélsior, gratis. Dije: «Ya no me lo manden señores». Yo escribí en Excélsior en la época buena y éramos buenos escritores. No me lo manden. Dije: «Necesito algo…» Me suscribí a Proceso. Ayer llegó el primer número. Y del Proceso de Julio Scherer (1926– ), al Proceso de ahora… Es como: de Thomas Mann a Luis Spota. Verdaderamente es vergonzoso el Proceso, ¿verdad? Bueno, apenas he leído un número. Pero era vergonzoso. Una cosa de Sor Juana, con una falta de información. Atacando a Paz, los sorjuanistas de derecha. Defendiendo al arzobispo que hizo que esta mujer vendiera su biblioteca, dejara de escribir, sus cosas de física, de música, todo eso. Proceso… realmente podía estar de acuerdo, en desacuerdo, porque hacía pensar. Te daba una visión coherente del mundo desde el punto de vista de la izquierda. Ahora lees Proceso y dices: «Carajo, con razón la izquierda ya no existe. Esta revista es para subdesarrollados». Es para decirles: «Señores les regalo los mil quinientos pesos que costó la suscripción, pero por favor, ya no me la manden».

Octavio Paz: conflicto y admiración
–Bueno. Has rehuido la pregunta que te hice acerca de tus relaciones con Octavio Paz. Los conflictos que has tenido.
–Lo he puesto por escrito en mis libros
–Pero yo no estoy entrevistando a tus libros. Dímelo, dímelo de viva voz, por favor.
–Bueno… Te conté que le preguntábamos todo lo que hacíamos Fuentes y yo. Ahora, yo como gente de izquierda, empecé a hablar de muchas cosas. Y me di cuenta, por ejemplo, que el Laberinto de la Soledad, era un libro encantador. Pero si tú leías un poco más atrás, era un libro, desde el punto de vista de la izquierda, que no correspondía realmente al México que queríamos construir, que estábamos haciendo… Sino que servía al México que había que sepultar y no en el Panteón de Dolores, sino en cualquier osamentario de Tlaxcala o del estado de Hidalgo. Entonces, Paz me contestó, hablándome, perdonándome la vida. No, yo volví a escribir. Todo esto era en México en la Cultura de Novedades, el mejor periódico de México, en ese momento.
–Cuando lo hacía Benítez.
–Entonces yo escribo como 10 cuartillas en que digo: Octavio Paz, es esto, y esto, y esto, es un gran escritor, es un gran poeta, deslumbrante ensayista, pero es un reaccionario redomado y le voy a demostrar por qué. Y pongo todas las pruebas… Está en los Protagonistas de la Literatura Mexicana. Ahora, Octavio Paz en uno de sus libros habla: «Mi polémica con Emmanuel Carballo», y pone lo que él dice y no lo que yo digo. Es como el epistolario con Tomás Segovia (1927–2011), pone las cartas de Octavio Paz, no pone las cartas de Tomás Segovia.
–Así lo hizo también con la polémica con Monsiváis,
–Eso es una… cochinada. Yo junto lo que decía Octavio Paz y lo que digo yo. Y lo apabullo realmente, yo tenía la razón y él estaba equivocado. Ahora, es un libro que se ha vendido, se sigue vendiendo y quizá en el futuro sea un referente del México de los años cin…, cuarenta y nueve.
–Cincuenta.
–Sí, cincuenta. Yo tengo la primera edición de Cuadernos Americanos, que hacía don Jesús Silva Herzog. Y tengo la del Fondo de Cultura Económica, la reciente… Ya no hay mexicano de clase media, media, y baja que no haya leído El laberinto de la soledad.
–Lo piden en las escuelas.
–Sí, puede ser.
–Además el capítulo elegido es el de Los hijos de la Malinche, tal vez por el atractivo de las groserías. ¿Y que más con Octavio Paz? Porque creo que fue una figura fundamental, ¿no?
–Oye, yo nunca he dejado de admirar a Paz. No he estado de acuerdo con Paz. Pero la imagen de Paz… Yo soñé cuando era niño, ser como Alfonso Reyes, y si no podía, ser como Octavio Paz… Como Luis Spota, si fracasaba totalmente, mi ídolo sería Luis Spota.
–¿Y Emmanuel Carballo en qué nivel quedó? ¿Entre quiénes o más arriba de quién?
–No, pues Emmanuel Carballo… Pues, mira. Yo soy una figura… Hay una frase que ha corrido con suerte: «Soy una figura molesta, pero necesaria» Y es cierto… Yo me definí… Hice la crítica con una manera de ver el mundo, con dignidad moral y con sapiencia y con amor a la literatura. Si me leían sabían lo que pensaba porque estaba bien escrito. Estaba bien pensado y tenía muchos huevos. Ésa es la síntesis de Emmanuel Carballo.
–¿Hay alguien que tome tu estafeta?
–Bueno, yo digo que ya, que después de veinticinco años, la crítica, deja de ser crítica y se convierte en algo tan inútil como la ballena que está en la biblioteca José Vasconcelos. Ya es obsoleto como un Zeppelín. Yo digo que yo soy un Zeppelín. Y ya llegó la gente joven. Por eso me retiré. Yo ya no escribo con mi estética caduca. Cómo voy a hablar de los jóvenes si ya no los entiendo. ¿Por qué voy a hablar de lo que no entiendo? Guardas silencio. Dejas de hacer una vida activa y te dedicas a hacer tus memorias: Y yo fui, yo hice, pero nada más.
–Alguna vez, así lo declaró, María Elvira Bermúdez (1916–1988), que fue una crítica, quien también decía que ya no escribía de los escritores jóvenes porque no los entendía. Es lo que pasa, ¿no? Necesariamente dejamos de entender…
–Estoy totalmente de acuerdo. Ahora, hay que hacerlo. Ahora cuando ves gentes que llegan a los noventa años y siguen hablando del libro que salió hace seis semanas. Entonces te cuenta la historia de un libro, pero no te habla si el libro es bueno o es malo. Piensan que, contándote la historia, ya criticaron un libro, y no. ¿Pero, crítica? No hay crítica en México. Yo quizá fui el último crítico mexicano.

Jaime Torres Bodet
–Torres Bodet (1902–1974), tampoco fue una persona de tu consideración, de tu amistad ¿no? Lo criticaste mucho.
–Cuando yo dirigí Empresas Editoriales, de Martín Luis Guzmán y Rafael Jiménez Siles (1900-1991), hicimos, pues muchas cosas, ya te he contado algunas de ellas. Una colección Un mexicano y su obra. Yo tardé en hacer su libro tres años, pasaba dos tardes a la semana en Lomas Virreyes, con don Jaime, platicando con él. Yo… lo admiro mucho. No es Alfonso Reyes, pero casi, se le parece en muchos sentidos. Y digo en algún lado, que en los dos, tres años, que tardé en hacer el libro, nunca me ofreció… una taza de café. Es que me veía como una máquina, pero digo, no solamente me veía a mí, él se veía a sí mismo como una máquina puesta al servicio de los demás. Como Secretario de Educación Pública, como director de la UNESCO, entregó su vida a los demás y cuando vio que ya no podía hacerlo, se pegó un tiro con una enorme complicada enfermedad, que ya no la aguantaba por el dolor inmenso que sentía. Yo llegué a admirar a Torres Bodet. Ahora, yo no quisiera ser… Si yo hubiera sido como don Jaime, no sé qué hubiera hecho, pero no me hubiera dedicado a la literatura, sería marinero… Sería alpinista. Viviría en Suecia, con el frío en los huesos. Pero… llegué con el tiempo a admirarlo. Una gente que dedicó su vida: primero a la literatura y después a México. Y, después al mundo, en la UNESCO. Yo creo que en el servicio público, después de Vasconcelos, el otro gran mexicano, ha sido Torres Bodet. Me leí toda su obra, y realmente escribe muy bien. Su Balzac, es un precioso breviario del Fondo de Cultura Económica; Tolstoi, que es muy bueno; su Pérez Galdós, es muy bueno. Su crítica pictórica es muy buena. Sus sonetos a la muerte de su madre, son excelentes sonetos. Sus prospectos… sus noveletas, que hizo cuando los Contemporáneos estaban en el poder. Pues era lo que se hacía en España y en Francia. Benjamín Jarnés (1888–1949) en español. No tuvo poder creador para inventar una nueva manera de escribir. Pero dentro de la que escogió lo hizo admirablemente bien. Allí yo corrijo mis juicios inexpertos de la juventud, con esta cosa que te digo.
–Pero alguna vez expresaste que él tenía más biografía que vida…
–Pues lo sigo diciendo. Es lo que te estoy diciendo. Que él supo hacer las cosas muy bien. Pero no de una manera distinta a la que se hacían entonces. Él era un borrego más de esa manada. No empezó a hablar de los chivos. No fue chivo ni fue otra cosa. Fue un epígono de una manera de ser y de vivir. Ahora, no se hizo rico. Se casó con una mujer… [Decían que era homosexual. Yo creo que ni era homosexual, ni era heterosexual, no le interesaba el «sexo me da risa», como decía una señora novelista mexicana, Magdalena Mondragón (1913–1989), que a ella sí le gustaba el sexo.
–Hay gente asexual.
–Y yo creo que era un ser asexuado. Sí. Yo creo que por ahí andaba la cosa. Pero pues muy respetable. Es otra manera de ser, tan respetable como ser homosexual, que una mujer que le gusten las mujeres, a un hombre que le gusta que se la mamen, o que… o sencillamente, no tener sexo. Es… todo… En cuestiones de sexo el que más sabe es un pobre borreguero, que se la sabe de todas, todas, que se acuesta con sus borregas… Quizá sea el mejor sexo que haya. Ya que todo es comprensible… y nada es reprobable. Yo aplaudo todas las posiciones, todas las opciones y a todas las gentes que practican el sexo como quieran y a la hora que quieran. En mi amplia moral que te dan los muchos años, una cosa que repruebo es que un padre se acueste con su… que viole a su hija. Todavía el hermano a la hermana, yo creo que es más comprensible. Un hijo con su mamá, pues también me parece eróticamente muy bonito. Pero un hijo… un papá que viole a su hijo, si ya realmente no tiene absolutamente ningún… asidero.
–Te va a excomulgar Juan Sandoval Íñiguez (1933– ), cuando lea esto ¿eh?
–Pues lo publicas, me gustaría. Porque le quedan dos años de cardenal 16. Tienes que publicar pronto esta entrevista, porque si no ya cuando…
–Ya se va a jubilar. Ya no llegó a Papa.
–Ahora, atacar al pobre de Sandoval Íñiguez, quién carajos no lo hace bien, pues todos lo haríamos muy bien. Es una presa fácil, hasta con los ojos cerrados le atinas en el corazón, en los campos de tiro.
– Tu amistad con Elena Garro, ¿no te distanció de Octavio Paz?
–No. Bueno. Yo defendí… Yo, yo me peleé muchas veces con Elena. Yo iba mucho a las tertulias que hacía Octavio Paz en su casa. Cuando apenas era Subsecretario de Organismos Internacionales en Relaciones, y la señora de la casa, Elena Garro, cuando llegábamos todos los de la generación de la Revista Mexicana de Literatura, y la gente importante de ese momento. Quien hablaba, quien se lucía, quien nos seducía, era Elena, Octavio era un insecto y la otra, una especie superior, Elena se volvía hermosa, era de una inteligencia que Paz parecía su acólito y el sumo sacerdote. Ahora, Paz sufrió mucho con Elena. Yo no sé cómo la aguantó, le hizo… era una loca Elena Garro. Ahora, entre más loco eres, en algunos casos, produces mejor literatura. Octavio Paz ayudó tanto a Elena Garro: la puso en teatro en Poesía en voz alta, salvó una novela que tenía arrumbada en un mueble viejo, Los recuerdos del porvenir, se la lleva a Joaquín Mortiz, y es personaje del que se burla Elena Garro en todas sus obras,
–Y además lo engaña con Bioy Casares (1914–1999)…
–Acabo de oír un programa de Radio Educación… creo que era Radio Educación. Sobre Elena Garro. Yo participé diciendo, hablando críticamente de Elena y lo que te estoy diciendo. Y presentan una carta que le escribe Bioy Casares a Elena Garro. Una carta de amor tan maravillosa que es para justificar esa infidelidad de Elena Garro. Con esa pinche carta, si eres mujer le das la nalga a cualquier persona. Una carta de amor… ¡Ah! Te quedas con la boca abierta. Ahora, a Octavio el sexo le interesaba, pero no tanto. Le interesaba más la poesía, el conocimiento, la fama y escalar derecho al Everest, que fue el premio Nobel. También muy merecido, por otra parte. Pero, pues sí… Yo creo que era más dada al sexo Elena que Octavio.
–¿Y Arreola? Arreola, sí era muy erótico
–Era muy erótico, pero era más verbal que real.
–Pero tuvo muchos amoríos.
–Pues sí. Sí, bueno, la gente se enamoraba de él fácilmente. Realmente era fascinante. Yo traté mucho a Arreola. Mi madre, es del mismo pueblo que su primera esposa, Sara Sánchez. Y me acuerdo de una cosa, el papá de Sara Sánchez, la esposa de Arreola, se llamaba Juan Sánchez y era un hombre que llegó a tener cierto dinero en los pueblos del sur de Jalisco. Y cuando yo comía y no agarraba bien los cubiertos me decía mi mamá: «Pareces hijo de Juan Sánchez». Y Arreola fue esposo de una hija de Juan Sánchez. Imagínate, qué equivocado estaba, él que estaba destinado a camas principescas.
–Sí. Y a gustos de sommellier, también. Porque era muy buen bebedor...
–Y sabía comer muy bien. Tenía muy buena idea para muchas cosas. Pero ahora, la más auténtica de sus cosas es La feria e “Hizo el bien mientras vivió”, que fue su primer cuento impresionista. En mis entrevistas con Arreola… hay una cosa muy bonita. Me cuenta un cuento que le gustaría hacer. Años después escribe ese cuento, y es mejor cuando me lo contó que cuando lo escribió. Arreola tenía un don del lenguaje que yo no se lo he visto a nadie. Y mira que escribí para el público más de cincuenta años. Y entrevisté a la gente más notable de este país. Y un talento verbal… Como… gente que conversa.
–Una teatralización de su vida también. Él fue actor.
–Fue un actor que no tuvo… que se realizó hablando por televisión y escribiendo. Algunos textos de Arreola, sirven… cuando la ciencia la convierte en tecnología y hace Baby H. P. y El hombre que tiene el maniquí, que ahora ya existen. Ya te venden maniquíes… en las tiendas. Arreola inventó eso. Bueno, no lo inventó, pero fue uno de los precursores en este país de algo que hoy ya no es literatura, es realidad.

El trato con escritores insolentes
–Oye, tú trataste con unos insolentes. ¿Cómo te fue con ellos? Un tal José Agustín (1944– ), Parménides García Saldaña (1944–1982), Gustavo Sainz (1940– ) y otros...
–Pues, mira… empiezo con Parménides. Ah, Parménides cuando llega a mí, es un muchacho. Su padre era cardenista, hombre de izquierda, marxólogo, y al pobre de Parménides lo puso a estudiar marxismo y llegó haciendo realismo socialista. Entonces entre Elena Poniatowska y yo, hicimos que abandonara semejante cosa. Que entrara a la Universidad a estudiar Letras, en lugar de Economía. Le presté libros, algunos no me los regresó, pero los supo aprovechar muy bien para hacer su primer libro de cuentos. Fui su editor. Le prestaba dinero. Cuando no tenía dinero me visitaba: «Carballo, maestro, ábrame, necesito dinero, deme mis regalías». Me rompía vidrios para que saliera. Era insoportable, insolente. O su papá venía: «Oiga ayúdeme a salvar a Parménides, anda mal». «Pues señor, la culpa es suya, no lo supo educar. Yo soy solamente su editor. No lo puedo enseñar a escribir. Él sabe escribir a su modo. Y es lo que a mí me interesa, cómo escribe su hijo, no que yo le diga cómo debe escribir». Se ve que no lo educó. Y qué bueno que no lo educó a su manera troglodita de izquierda. Lo dejó vivir. Ahora, este hombre, su mejor literatura es su propia vida. Es extraordinaria. Él vivió su literatura.
–Sí. Y también murió su literatura
–Cómo muere. En un departamento, llegaba borracho, cruzado. Su padre ya no podía aguantarlo. Le daba primero mensualidades, al final le rentó un departamento en Polanco, en la azotea, un cuarto de servicio, llegó cruzado, cerró la puerta. El invierno fue muy frío y murió de pulmonía. Y tres días después lo encontraron. Yo le publiqué Pasto verde, pues toda su obra importante. Y no me arrepiento. Creo que es uno de mis descubrimientos… Ahora, es literatura para una época. Yo creo que hoy leer a Parménides es un error, aunque en los años sesenta y setenta era una obligación. Y así es la literatura.
–Yo les leí textos de Parménides a mis alumnos
–¿Y todavía les gusta?
–Sí, fue muy bien recibido por gente joven.
–Pues que bueno, me da mucho gusto saberlo. Yo pensaba que era una antigualla más: los editores ya no lo publican.
–A estos jóvenes de la Escuela de Escritores, les gustó su apasionamiento.
–Fíjate, una de las cosas que le ayudó mucho a Parménides fue morir literariamente. Como Margarita Gautier, murió como debía morir, de tuberculosis. Parménides murió de borrachera cruzado con la droga. De vivir esperando la muerte todos los días. Por fin llegó La Muerte para llevárselo. Y fue coherente.
–Como escribió Elías Nandino, su epitafio, que nunca supe si lo pusieron o no: «A mí no me mató la muerte, a mí me mató la vida».
–A mí De perfil, me parece una buena novela. Ahora, la volví a leer… muchos años después, y ya no me gustó. Es que la literatura envejece, son como las modas de Christian Dior y de Hugo Boss y de fulanito de tal.
–¿Y por qué muchas obras no envejecen?
–Pues porque son genios. Son genios, pero cuántas veces han tratado de matar a Cervantes. Y a Shakespeare. Las reglas de las tres unidades. Shakespeare no las usa… es un mal comediógrafo. Y viene después una generación diciendo: «El gran escritor… de teatro es William Shakespeare». A Cervantes. Y Cervantes es una monserga. Hay mucha adoctrinación, muchas recetas de todo. Cómo hacer esto, cómo hacer lo otro, cómo hacer aquello. Es una literatura didáctica. Luego vienen otras gentes
–Y es excesiva, también. Yo creo que sí es excesiva
–Y a mí, Cervantes nunca ha sido… Yo prefiero a Quevedo. Yo lo leí como todas las gentes, pero… Honradamente, no soy un Cervantista, ni soy un lector agradecido. Me gustaban más sus pequeñas obras. Ahora, por supuesto que es importante El Quijote. Pero, no es dentro de mis gustos, un referente.

Un clásico reciente
–Acabo de releer. Por unas clases que doy de Lecturas de los clásicos… a Albert Camus (1913–1960), con La peste. Les conté a los alumnos cómo se relaciona esto con lo que vivimos hace un año con la influenza.
–Muy buena comparación.
–Esa actualidad que tiene La peste con la Influenza. Tiene vida. Es vigente.
–Sí, hay mucha... Se puede entender… mejor La peste, después de haber pasado por la influenza.
La conversación fluye de la literatura a la política, de la salud pública a la manipulación gobiernista para plantear falsas disyuntivas entre la salud y la libertad. Con Emmanuel se puede hablar de todo, pero hay que regresar al tema de la insolencia.
–Oye, pero a Agustín lo siguen leyendo los jóvenes.
–Pues sí, pero lo que te decía, no te lo acabé de contar. A mí me gustó mucho la novela anterior.
–La tumba.
–La tumba
. Cómo de un escritor que todavía está aprendiendo a escribir. Que hace cosas que un escritor hecho y derecho no hace. Pero eso es bonito en la literatura de los jóvenes. Un libro que no acabó de ser bueno. Pero que si tú sabes lo que es la literatura, ves dónde está el acierto y dónde está el defecto. Y dices: «¡Carajo! Este muchacho hay que seguirlo y hay que ayudarlo. Tiene talento». Me gustó De perfil. Lo… metí mucho a la onda de la buena literatura. Me gusta, pero yo creí que iba a ser más José Agustín, que iba a hacer obras mejores. Fíjate que Sáinz, a quien también yo ayudé mucho. Lo invité a hacer su Autobiografía. Con esa ida a Estados Unidos, ha evolucionado de tal manera que ya no lo entiendes. Ahora, si no lo entiendo yo, sí lo entienden los jóvenes. Y quizá esté totalmente en la cúspide de la ola y lo que él está haciendo técnicamente en la novela sea moneda corriente dentro de cuatro o cinco años… Yo lo leí y dije esto está raro. Me leí una novela suya. Como diálogos. Sin guión al principio. Cambia completamente. No sabes dónde sucede, quiénes están hablando, dónde empezaron y adónde van a terminar. Es absolutamente una novedad, ¿verdad?
–Una experimentación constante…
–A los 60 años es muy interesante eso, ¿eh?
–No, ya tiene más. Ya tiene más años, nació en 1940.
–Si yo tengo 80, él tiene 70. Que terrible. Sí yo soy viejo, las gentes que yo descubrí cuando eran jóvenes… ya son maduros o están empezando a dejar de ser maduros para ser viejos.
–Has mencionado pero no has abundado en tu relación con ella, ni cómo la has tratado ni cómo la tratas ahora: Elena Poniatowska.
–No, es… mira, yo… pues mira… Elena Poniatowska, duele porque… Yo hice una Antología del cuento que casi nadie conoce, que publicó Libro Mex Editores que era Costa Amic. Uno que empezaba con Carlos Fuentes y terminaba con los más jóvenes. Es muy interesante porque en lugar de las notas biográficas de los antólogos, yo les pedí a los autores que dijeran… que me contestaran dos preguntas: ¿Por qué escribo? y ¿Para quién escribo? Y entre ellas estaba Elena Poniatowska. Tengo en mis archivos de correspondencia, muchas cartas de Elena Poniatowska. Yo la conocí cuando tuvo su relación amorosa con… Arreola. Y es curioso, el chico que nació de esa unión, que sus padres no querían que naciera y tuvo los ovarios suficientes para que el niño llegara; vivía en Roma, donde la mandaron sus padres. Me escribía y me mandó las respuestas para esa Antología. Es una variedad de cosas, empieza con Fuentes y termina con… Está la Poniatowska ahí…, antes de Lilus Kikus. Hablé muy bien de Lilus Kikus era una buena periodista. Ahora, muchas gentes malévolas, trataron de hacer un ícono de la izquierda cuando esta niña no ha leído… no digamos a Marx, ni a Engels, no ha leído a esa señora que publicaba Siglo XXI, ¿Cómo ser comunista en 24 lecciones?
–Marta Haenecker
–…que se vendió muchísimo. Marta Harnecker, cierto. Quiso ser la papisa de la izquierda. Tener doble personalidad: en la calle eres una y en tu casa eres otra. Yo quiero que la gente en su casa y en la calle sea la misma. Que no pueda engañar a los demás, que no se engañé a sí misma.
–¿Pero literariamente?
–Literariamente no existe. Hay dos Elenas: una para la gente inteligente y se escribe sin H, Elena Garro. Hay otra que se escribe con H y su apellido no es español, es para la gente ignorante.
–¿Y no hay dos Poniatowskas? Una, antes de Arreola. Y otra sin Arreola
–Muy bien. Ahora mira entramos a la cosa del escritor ayudante. El escritor que no da su nombre y que ayuda mucho a hacer una obra. Esto es feo, desagradable. Se dice… por ejemplo, Hasta no verte Jesús mío, se puede leer hasta cierta página con cierto estilo Y termina con otro estilo. O sea que hay dos autores en ese libro. Ahora, para mí es el mejor libro de la Poniatowska. Muy lindo libro. Un excelente libro… la Jesusa Palancares de ese libro me parece una gente de primera como Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis, son libros de la misma familia.
–Claro.
–Por ejemplo, la de Demetrio Vallejo que después hace novela y sale un tren en la portada. Y era una entrevista que tenía. Y la hace novela, es una novela mal urdida, mal hecha, mal estructurada, mal escrita, para lectores, peores que los de Spota. Spota tenía el don nato del escritor. La Poniatowska, pues es una buena muchacha, con buenas intenciones… Nunca ha hecho nada malo, literariamente. Ha ayudado a que el mundo sea mejor. Ahora, el mundo es mejor no con las novelas sino con las ideas y con las elecciones en los países democráticos y esas cosas.

Notas:
1 Ramón Rubín de la Borbolla (1912–1999),
2 Mariano Azuela (1873–1952),
3 Martín Luis Guzmán (1887–1976)
4 Benito Pérez Galdós (1843–1920),
5 Ramón López Velarde (1888-1921)
6 Alfonso Reyes (1889-1959)
7 Jesús Arellano (1919-1979), poeta y periodista jalisciense
8 La entrevista se efectuó el 23 de agosto de 2010. Fuentes murió en 2012.
9 Fidel Castro (1926– )
10 Juan José Arreola (1918–2001)
11 Asociación Cristiana de Jóvenes Mexicanos
12 José Revueltas (1889–1959)
13 François Mauriac (1885–1970)
14 Luis Cernuda (1902–1963)
15 La entrevista se efectuó el 23 de agosto de 2010. Fuentes murió en 2012.
16 La entrevista se efectuó el 23 de agosto de 2010. Sandoval dejó de ser cardenal en 2012.