REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

Confabulario

Contra el mal de olvido


Roberto Bañuelas

Galeote predestinado
Eres un galeote condenado a remar en busca de la vida eterna donde, si ésta existiere, seguirás siendo galeote y no podrás remar contra la corriente para retornar al fragmento miserable de vida que tenías antes del insomnio y de soñar despierto.

Predestinación
Desde la adolescencia, después de ver tantos espectáculos degradantes, las niñas de sus ojos se volvieron prostitutas.

Contradicciones de la supremacía
Dios, en su infinito poder que ordena el mecanismo del universo con sus millones de galaxias, incluye las catástrofes y las epidemias, las guerras de razas y de odio, las calamidades y las enfermedades acrecentadas en pestes; en estas desgracias colectivas, permite la vida y la intervención de los médicos a favor de la salud de los seres humanos.

Indignación oportuna.
Así, como me quieres ver y descalificar, deseo que tengas un hermano que resulte decente y diferente a tu condición de canalla para que tengas un juez en casa.

Doble personalidad
Don Quijote (don Alonso Quijano), afortunadamente, sólo luchó contra sus propios fantasmas; si lo hubiese hecho contra enemigos reales, él o una docena de enemigos habrían muerto a mitad de la novela.

Política abstracta
Nuestros próceres, mártires y héroes son como historia-ficción para los políticos que se enriquecen a costa del país y del pueblo que venden, degradan y destruyen.

En el quinto round
Gracias al upper (golpe de abajo hacia arriba, certero en el mentón) había ganado la pelea de hoy contra el antillano, considerado como un peligroso adversario. Después de ducharse y vestirse, se encontró con su representante y entrenador que ya lo esperaba para entregarle la diferencia de su comisión y el cobro que hacía de los préstamos que le había hecho durante el período de entrenamiento.
-¿Cuándo vuelvo a pelear?
-Quizá pronto, si te cuidas y no vuelves a beber…
Caminó, solitario y dolorido, bajo la fría llovizna que se iluminaba bajo los conos de luz de cada luminaria. Entró al Restaurante-Bar que atendía un chino silencioso de edad indefinida que, en cada turno de trabajo frente al mostrador, entendía los nombres de las órdenes de los clientes y contestaba siempre con el ruido yesser, se iba a la cocina y mientras estaba listo el pedido recordaba su lejana juventud y el color y el ritmo de la vida en un populoso barrio de Pequín.
Rayo Martín (nombre de guerra por Raymundo Martínez), con dolor en la mandíbula por los golpes recibidos, retiró la mitad de la cena y pidió con voz ronca un whisky doble para olvidarse de la próxima pelea que lo más seguro sería que no se hiciera.

Estaciones del belicismo
Las guerras contra los invasores extranjeros, poderosos y tecnificados, no son frecuentes en el transcurso de un siglo: debe entenderse que el ejército de cada nación tiene la misión de sofocar las revueltas que el pueblo realiza a causa y a pesar del hambre.

Intención de poema
Ebrio de la belleza que en un día, tan lejano o próximo como la muerte, me declaro sincero enemigo del silencio que cubre las palabras hasta convertirlas en el páramo gris de la ignota lejanía. Para descontar las horas de tu ausencia, dejo en cada día el testimonio de mi ardor desafiante para proclamar que soy el adorador apasionado de la plenitud de tu vibrante hermosura. ¡Que el amor intenso siga con nosotros!

Envidia presente
¡Criticás a García Lorca, pero te morís de envidia por su poesía, che!

Anhelos post mortem
La asamblea de peces no podía dirimir las contradicciones ni los laberintos que sin necesidad de espejos deformantes luchaban para esclarecer la locura geométrica que pronosticaba el asedio de las formas variantes al contrario de la naturaleza fija de los evangelios que seguían vigentes como prejuicios para atender en su momento a los millones de entusiastas de las supersticiones y sofismas, más fáciles de creer que la tarea de investigar las claves fundamentales de las ciencias. Satán, Luzbel y Lucifer son los ángeles guardianes de los que esperan repetir la mediocridad de su vida después de la muerte, la cual no tiene sentido, si van a repetir la molicie de sí mismos.

Hai-kai
La palmera cuelga sus espadas verdes contra el oro de la tarde.

¡Ficción redundante!
Todo autor escribe para seres vivos que se fingen muertos para no leer.

Función sin gala
La gente, agrupada en círculo, reúne fuerzas para tratar de reír frente al espectáculo callejero de payasos tristes y saltimbanquis lastimados y enclenques. Al final hubo algunos aplausos para los perritos amaestrados, y, para aumentar la desconfianza en el amor al prójimo, muy escasas monedas.

El regalo absurdo de la conquista
Precisamente despierto era cuando soñaba en ser afortunado en la lotería y obtener o poseer el número que resultase premiado para convertirse en editor y publicar con un solemne pseudónimo las obras que dormían en el vientre de los cajones, y, con legítimo orgullo, abstenerse de solicitar una beca al régimen de oprobio en que la aritmética formaba parte de las estadísticas de ciudadanos asesinados y delincuentes, éstos con subsidio para alimentarse sin necesidad de robar o de trabajar para nutrir a su mujer, renuente a todo régimen dietético o al horario que había pasado de imitación de sílfide a ensueño de ballena, opuesta a todo método de barra fija y de cómica natación. En la compañía soñante de ti mismo como candidato a la grandeza aún no revelada, consumes el horario de tu vida interior que se refugia en la resignación y en la vigorosa impotencia de destacar frente a los que sueñan con llegar a ser ricos a cambio de nada. Poeta inédito, acumulas más años que sonetos. La obstinación del club de la envidia de no leer tus estructuras de catorce escalones, asciende a la conclusión de considerarte loco y escapista de la realidad contaminada de las decisiones de una mediocracia triunfante. Sin que importe el régimen de gobierno que exista, la política represente siempre un sistema entre el poder y el despojo.

La fortuna de ser abuelo
Cuando los médicos, especializados en ancianidad decrépita, le aconsejaron que mejor gozara de la vida y renunciara a todo régimen dietético, optó por seleccionar los zapatos, el traje y la corbata en que algún pariente lo metería para ocupar la estrechez del tálamo de la paz sin guerra. La incineración, proyecto que incluía la desaparición del alma, que él sí había tenido por la facultad de pensar y sentir con grandeza mientras había pertenecido al mundo de los vivos, no encontró objeción de los parientes, sumisos aspirantes a compartir los bienes de la herencia, que, más prudentes y lógicos, decidieron no contradecirle en ninguno de sus generosos proyectos que esperan después de la muerte.

La gruta del paraíso
Para suavizar y engañar la escasez del salario, los empresarios esgrimen la filosofía de que el trabajo es una alegría y una diversión mucho mejor que estar en las esquinas con las manos en los bolsillos vacíos y buscando la fórmula mágica de vivir sin trabajar o querer olvidarse de las tareas agotadoras cuando después de cobrar el salario de la semana inglesa aplicada en país semidesértico que se altera con los huracanes selváticos y marítimos en cuyo nombre maldecido bebes el fuego contenido en botellas de ardiente licor. El demonio, agazapado tras la cortina de humo del benzopireno y el humo de las señales luminosas del tabaco encendido, observa la fuga de nosotros mismos. En la inconexa charla, dos filósofos que no obtuvieron el título de entender las teorías filosóficas que no tienen aplicación en ningún sistema donde el hambre se organiza en sindicatos con líderes millonarios, me aseguran que mi patria es este país corrupto y degradado, soberano para seguir siendo dependiente de los vaivenes del poderoso dictador en nombre de la democracia, país víctima del mito patriótico y religioso con cohetes y pencas de nopal para hacer sangrar la espalda en la peregrinación y poder lavar los pecados de desear los bienes ajenos, las promesas impregnadas de mentiras, de infierno anticipado donde el imperio de la fuerza nada puede contra la anónima delincuencia que crece como plaga o epidemia contagiosa. El estado de ánimo, individual y masivo es la cólera estéril porque nadie se arriesga a conocer el velado rostro de la justicia.

Caja fuerte de la salud
Los medicamentos, con energía y sin sentimientos, permanecen encerrados en cajas o en cámaras de refrigeración que, con una orden escrita por el médico responsable, estaban ya destinados a cambiar lo tétrico de los semblantes con sonrisas de esperanza para continuar la vida amenazada de dolor y de tristeza.

Fecundidad de la desgracia
Las calles son penetradas por la oscuridad que ha traído el giro insomne del planeta, torturado en su costra por el hambre de los que lo pueblan a la intemperie y el abandono. Los perros sarnosos, al igual que los vagabundos, buscan rincones para dar reposo a la rabia que emplearán mañana. Con el alarido del nuevo día, los deslumbrados por las mentiras dogmáticas se tropezarán con el infierno y lo confundirán con el paraíso prometido. Inundadas de agresiva luz solar, las calles se congestionan en otro día de frustraciones y dentelladas al vacío de la vida que calca con precisión la fecundidad de la desgracia. En este anticipo del infierno, todos siguen creyendo que Dios está en todas partes: en la miseria, en el dolor, en la desilusión con la esperanza enferma. La falta de salud nos hace conocer el extraño sabor de la muerte que queríamos creer que no existe.