REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 09 | 2019
   

Artes Visuales

Mi obra para Monterrey


Martha Chapa

Viví una experiencia que considero es de la más elevada trascendencia en mi vida y que, además, me aporta una enorme satisfacción.
Me refiero a la decisión que tomé, llena de emoción y de razón, a principios de este año, asociada con el cumplimiento de ese sueño que me mantenía inquieta desde hace años: heredar todo un acervo de mi obra a Monterrey, mi tierra natal.
Son ya cuatro décadas de pintar y, de manera paralela, de investigar la cocina mexicana. A eso he sumado la elaboración periódica de artículos en diversos periódicos y revistas del país, así como la concepción y producción de nuestro programa de televisión El sabor del saber, que justamente está cumpliendo siete años ininterrumpidos de transmisión por la TV Mexiquense.
En ese contexto, la Universidad Autónoma de Nuevo León, como parte de la celebración de lo que yo llamo su glorioso 80 aniversario, me ha conferido el honor de crear una sala museo para albergar una muestra significativa de mi obra, que yo le he entregado, con enorme entusiasmo, en calidad de donación.
Como bien sabemos, nuestra Universidad ha desempeñado un papel decisivo en el proceso de incorporación de miles de jóvenes al conocimiento, la cultura y la vida social del país, pues gracias a la educación que ha brindado a un buen número de estudiantes, entre ellos a muchas mujeres, hay una participación activa de una creciente cantidad de jóvenes en todas las instituciones de nuestra sociedad.
Fue ahí, en estas tierras norteñas, donde aprendí a enfrentarme a los retos que nos presenta la vida, con frecuencia harto difíciles, pero también ineludibles. En Monterrey fortalecí mi espíritu y confirmé mi vocación de artista plástica. En la Sultana de Nuevo León me llené de inspiración para seguir ese camino que me ha conducido ahora a este momento tan particular de mi vida personal y profesional.
Por todas estas razones, expreso desde aquí mi más profundo agradecimiento a nuestra máxima casa de estudios y, de forma especial, a su rector, el doctor Jesús Ancer Rodríguez, por el apoyo brindado para cristalizar esta aspiración de dejar mi obra en la tierra donde nací, donde he vivido, el terruño que nunca he dejado ni dejaré, hasta el final de mis días. Por igual, mi agradecimiento a Natalia Berrun, una mujer del siglo XXI, lúcida y capaz. Quiero reconocer con especial aprecio y gratitud el decidido respaldo que me han ofrecido tanto el doctor Porfirio Tamez, director general del Sistema de Bibliotecas –a quien en gran medida se debe la materialización de este proyecto–, como a la doctora Ana Lilia Avantes, directora de la Biblioteca de Agropecuarias y Biológicas, quien en todo momento ha mostrado entusiasmo y solidaridad en esta tarea, junto a su vehemente entrega y profesionalismo. Desde luego, mi estimación a su eficiente equipo de trabajo, en especial a Claudia Santos, eficaz funcionaria y promotora cultural.
En fin, lo que me interesa dejar establecido es que reconozco a todos y cada uno de quienes intervinieron en la organización de este proyecto. En especial, a sus destinatarios, es decir, a la comunidad universitaria, a quien ofrezco mi experiencia y mi expresión, a la vez que someto a su juicio mi modesta obra, con plena gratitud y reconocimiento.
No puedo dejar de señalar que constituye un gran motivo de orgullo y felicidad contar con el recuerdo y ejemplo de mi padre –que siempre me acompaña– y las sólidas y definitorias enseñanzas de mi madre, así como el cariño e invaluable apoyo de mis entrañables hijos Martha, Laura y Federico, quienes me llenan de orgullo, y de Alejandro, mi compañero, quien me otorga fuerza, inspiración y felicidad.
Y, bueno, no quisiera dejar de mencionar que, por supuesto, pondero todas las enseñanzas recibidas de mis maestras y maestros, en particular la orientación de la inigualable María O’Higgins.
Finalmente, debo señalar que coincido en que la obra del artista debe comprometerse con el ideal social de la paz, la equidad y la prosperidad común, pues de otra forma resultaría incompleta. Quiero hacer énfasis en que es importantísimo tener siempre presente que en los momentos difíciles por los que atraviesa México debemos recobrar el orgullo nacional y sostener sin cortapisas nuestras ideas y trabajo en todos los frentes para que prevalezcan en cada generación los fundamentos de un México más libre, justo, profundo y eterno.
El arte es, entonces, fundamental, en tanto que nos da cohesión social y un futuro promisorio. Arte que es el rostro y el rastro esencial de la humanidad y, en nuestro caso, de México mismo.

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