REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

Confabulario

Memorias del exilio interior (II)


Roberto Bañuelas

Testimonio de la fuga
Las palabras son un río que cambia el rumbo para no llegar a la verdad. El silencio, sonoridad oculta, se agita en el fondo del río desviado. La razón nos da la luz para poder ser y vivir en las altas y profundas dimensiones del amor. Los espejos nos reflejan y nos duplican, pero no nos crean. Encontrar la armonía es entender la dirección de nuestros pasos. Vivir, aprender y comprender para no ver pasar la vida como un cortejo de espejismos y mentiras. La vida, tan breve, es un instante huidizo y un sueño, también fugaz, del presente que era futuro y ya es pasado. Toda la vida es el presente en que nos sentimos descubridores, sonámbulos y soñantes despiertos de una brizna de creación que nos refleja.

Enciclopédico insomne
Aquel autor, compenetrado de todas las teorías que sustentaban el temario y desarrollo de cada una de sus conferencias, al grado de sentir y de creer que eran sus propias ideas, no dejaba hablar a nadie para que no se repitieran ideas ajenas.

Hombre póstumo
Aquel artista que se obstinaba en completar la creación con innovaciones que se alejaban de los convencionalismos sacralizados, terminó por sentirse marginado y aprisionado en una esfera de férrea soledad frente a una sociedad asna e indiferente que, en forma más ominosa que en el pasado, fornica su amor, come y eructa, duerme y ronca, y, ya despierta e incorporada a la lucha diaria, se da tiempo para combatir y aniquilar a los que intentan cambiar el rostro ajado de la realidad.

Destino de la noche
La noche disminuye y cancela los ruidos para que se oigan con nitidez los lamentos de otro día de angustia y de sueños truncos que pretenden perseguir por doquier al fantasma huidizo de la felicidad. La noche es la hora prolongada que esconde la fatiga y propicia el combate contra el insomnio de la fornicación de un recuerdo que, día tras día, terminarán por ganar el olvido y el desamor.

Después del juicio final
La resurrección sucedió antes de concluir la breve historia del hombre primitivo. Desde aquel día de relámpagos y fanfarrias todos hemos caído, de cien en cien generaciones, en el infierno ubicado en el tercero de los planetas. Los tormentos se han clasificado en catástrofes, guerras, invasiones, epidemias, hambrunas, odios y la conciencia del dolor a cambio de una frágil inteligencia.
Los resucitados, que siguen multiplicándose para reiterar la reencarnación, se dividen en masas de miserables y de algunos disidentes que padecen la condena de los bienes excesivos y de un hartazgo sin fin.

Memoria del olvido
Al hombre lo hicieron emerger del Paraíso; extraviado y confuso, busca a diario la puerta de salida del Infierno.

El falso artista
Aquel falso artista que se escudaba en el vicio y en matar el tiempo disponible de cada día para culpar a la sociedad, al mundo y al siglo de la falta de éxito personal, nunca padeció un ataque de sinceridad para reconocer su carencia de talento y de disciplina que le condujese cada día a enfrentar el milagro de la creación que no estaba.

Eterno statu quo
Si Dios realizara el milagro de terminar los sufrimientos de los pobres, ¿quiénes cargarían con la responsabilidad de odiar a los ricos?

Tan breve la vida…
Si al Sol no le quedan más de cinco mil millones de años de vida, ¿por qué el hombre sueña en la inmortalidad y se masturba con la eternidad?

Generoso
El sol, con la inmensidad de su maravillosa luz, es totalizante e imparcial: alumbra lo mismo al talento combatido que a los mediocres gratificados.

Sucursal del Infierno
La ciudad, con su plaga de población hirviendo entre la confusión y el caos -inconscientemente organizados-, anticipa la bestialidad multiplicada del Infierno y provoca una constante del terror mientras la vida corre en cada minuto que ya se fue.

Mundo de libre empresa
¡Basta ya de confusión, señores empresarios! En este mundo de libre empresa, toda la sociedad es judía: mientras algunos creen en las Tablas de Moisés, otros, que son la mayoría, practican las de multiplicar.

Declaración estética
A lo largo de la vida, el hombre transita entre la luz y la sombra para llegar a la meta inevitable del polvo. Pero la obra artística debe tener un destino de continua conmoción, como los relámpagos que agrietan la noche y parten el horizonte, o como una tormenta que inutiliza las oraciones mientras nuestra vida se perfecciona o se trastorna.

Mercenaria confusión
Dios creó a los grandes pensadores, a los hombres de ciencia y a los ateos -casi suicidas- para que con sus ideas, teorías, descubrimientos y ejemplos de lucidez objetiva influyeran en los creyentes obsedidos que, con sus incesantes peticiones, no dan reposo al Creador y terminan confundiéndole con un negociante parecido al diablo.

Acorde disonante
Un intenso aroma artificial de violetas, con olor más a podrido que a quintaesencia industrial contenida en un recipiente de aerosol para combatir los miasmas del encierro, se aposentó en la salita donde yo leía entrevistas de autores que lo sabían todo, excepto cómo crear una mejor obra o menor que las que suelen criticar. Al aroma persistente se agregó el zumbido penetrante de un moscardón invisible que, ante mi irritación, se convirtió en un gemido y luego en una voz impostada de orador de fiestas cívicas.
-¡Aquí soy y estoy!
Alguna transparencia daba forma a la figura de aquel caballero anticuado. Superando el terror y la agresión de la sorpresa, pregunté:
-¿Quién eres y qué quieres?
-Aunque presumas de ateo y te postules como libre pensador, nunca has dejado de pensar en mí o en invocarme para que te auxilie en tus delirios y sofismas que padeces en el pantanoso mundillo de las artes.
Sabiendo por referencias el precio que impone, preferí conservar mi alma derrotada; le expliqué que ya había muchas obras de testimonio y homenaje, y que prefería la esterilidad a otro engendro en sociedad con él.
Después de estallar en una carcajada de acordes disonantes y de un aroma degradado en pestilencia, desapareció con el zumbido de un moscardón que se alejaba.

Protagonismo
Inédito o sin lectores, resultó penosa la situación de aquel escritor que, en la fiesta donde el alcohol se mezcló con el venero de los ditirambos y los denuestos, insistió en mostrarse alegre, burlón, sarcástico y triunfador bajo el cielo del anonimato.

Obra única
Con el paso sostenido de los años, la vida esculpe la estatua de la vejez y la decadencia, ataúd inmóvil que alojará a la muerte.

Esperando el retorno
Cuando la concepción científica y las demostraciones tecnológicas comenzaron a ignorar y suprimir los milagros tradicionales, los oradores propaladores del mito se recluyeron tras un muro de silencio a esperar el advenimiento de otra hermosa época de oscurantismo.

El otoño del autarca
En la España de Franco, caudillo por la guasa de Dios, aquel tenor ligero seguía ilustrando de cuerpo entero la prolongación del otoño del poder, más largo que la suma de las estaciones de cuarenta años.

Visión fugaz
Porque el día comienza a dar vueltas en las hélices de la rosa náutica de las tempestades desde la primera hora en que el pescador corre por las calles ofreciendo su canasta de espadas muertas e interrumpiendo la pesadilla de los perros fatigados que cuidaron a la luna y la guiaron con sus aullidos para que no encallara en los arrecifes de las nubes entre cirrus y stratus.

Rebelión postergada
Aunque eran igualmente grandes e intensos la ira y el descontento de los gatos rebeldes por no haber participado en la tajada de los leones amaestrados en su noche de gala, después de una sesión plenaria en la que se reunieron los jefazos de todo el barrio, optaron por conservar el reinado de las azoteas, de los sótanos, los garajes y, con respeto a los de más clase y distinguido pelaje, las salas de estar de las señoras atacadas de tedio.

Retrato hablado
Abominable y ventrudo funcionario, fingido omnisabio de cátedra obsoleta, caminó siempre en la dirección del viento ideológico; apoyó errores históricos programados por el poder despótico y, hombre de su tiempo sin prestigio, cerró filas con los impostores triunfantes, incrustados en el áureo presupuesto.

Músico ocasional
Las convulsiones volcánicas, con la lava derramada, esculpieron columnas y naves suspendidas donde hace de organista ocasional la racha de vientos de febrero.

Nueva fundación
Cuando nos mostramos fríos o agresivos, su mirada acusadora nos confrontaba: “¿Quieres matar a un pariente?” En nuestra defensa podemos declarar que como no contestó ninguna pregunta del cuestionario, no fue posible darle ningún grado o colocarlo en un empleo de simple rutina.
Por respeto a su fuerza, se le concedió una jubilación en plena madurez, con derecho a jaula, alimentación balanceada, aseo y visitas. Pronto llegará una hembra, científicamente seleccionada, para que funden la dinastía de gorilas de este zoológico.

Cita de amor
Algo de cielo sin nubes se movía con incertidumbre y ansiedad en las canicas azules de sus ojos; sin embargo, al llegar a la estación de “Wartenau”, su expresión anhelante cambió a una emanación de felicidad al ver, desde la ventanilla, que junto a un puesto de flores y apoyado en un paraguas, la esperaba el convaleciente divorciado y recién enamorado Herr Schalk.

Plenitud del alba
Ambos sintieron la humedad de la arena lamida por la espuma. Al fondo se alzaba el sol como una cresta de oro sobre la espada del mar que cortaba la noche hacia el tiempo ido.
La mujer se despertó un momento antes, esperando una aurora diferente a la que ella misma había albergado durante la noche bajo el silencio lejano de las estrellas.

Doble fracaso
Cuando aquel hombre se cansó de ser idealista descubrió, amargamente desilusionado, que tampoco le quedaban fuerzas para participar en la corrupción.

Sin equipaje
El tren llegó a la hora anunciada. Los pasajeros que habían esperado toda la vida, vestidos ahora con sus mejores prendas y guardado un absoluto silencio, se instalaron en sus respectivos lugares y emprendieron el viaje sin retorno.

Las sombras vivas
Apenas muere la persona (que ya no suena para sí misma), todo fantasma deja de ser la sombra parásita del cuerpo que animaba su primera existencia, se incorpora y camina en forma de sombra casi transparente y deambula en busca de alguna estancia placentera de las que existen en edificios abandonados, museos y bibliotecas públicas. Suele haber cambios de fantasmas entre moribundos cuyas sombras les habían abandonado antes de una inesperada recuperación. En estos casos, el fantasma vuelve a su condición de sombra opaca y el ex paciente vive con una desquiciante y nueva personalidad.
Todo esto me lo contó un fantasma que trabaja como velador de un cabaret que cerraba a las tres de la madrugada.

Edén, sudor y lágrimas
En verdad, Adán fue condenado a sudar y no a trabajar. Trabajar, ¿para qué y para quién? Las mismas tareas de recolectar frutos, pescar y cazar las hacía desde antes de la sentencia que él no entendió por carecer de idioma.

¡Mundo libre!
Caminando a toda prisa, abriéndose paso entre la mañana neblinosa y tratando de evitar el contacto nauseabundo con los excrementos dejados por los perros de las viudas pensionadas, llegó a tiempo de acrecentar la fila de los solicitantes de empleo.

El gran atentado
Todo fue fríamente preparado. El crimen fue en Hollywood: ahí se reunieron 32 pianistas y ejecutaron impunemente, casi al mismo tiempo, la Appassionata de Beethoven.

El soñador y la feminista
-Apaga la luz, ¿quieres?
-¿Por qué?
- Porque tengo mucho sueño y, como de costumbre, vas a querer hacer el amor.
-Déjame terminar este capítulo… Considera que mientras tú idealizas tu realidad, yo realizo el ideal, ¿comprendes?
-Trabajamos en horarios y objetivos diferentes: cuando yo pienso, con los ojos abiertos, para resolver problemas reales, tú roncas y yo te oprimo la nariz para que dejes de hacerlo, casi te despiertas y dices: “¿Qué, qué, quieres otra vez?” “¿Ya es hora de levantarse?”
¿Yo?
-Tenías que haber apagado la luz cuando te lo pedí… Ahora ya no puedo dormir, hace mucho calor y ya mojamos la sábana, y eres tú el que está sudando…
-Tómate algo.
-Mejor tómatelo tú para que ya te duermas.
-No, qué voy a tomar si las medicinas hacen mal: obstruyen los riñones, destruyen la flora intestinal, pudren los dientes, cada día más vulnerables en esta civilización de chicle en la que todo lo que comemos parece de plástico y que está masticado y digerido por la publicidad, la política y las religiones del futbol y de los horóscopos que algunos jefes de gobierno consultan antes de tomar otra decisión contra la matria o patria…
-Para tu carro, Petronio, y apaga la luz…