REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 09 | 2019
   

Apantallados

Sueño de una noche de verano


Dalia Maria Teresa De León Adams

“Tuve un sueño, rebasa el ingenio humano decir qué sueño fue. Quedará como un burro quien pretenda explicarlo. El ojo del hombre no ha oído, el oído del hombre no ha visto, la mano del hombre no es capaz de saborear, su lengua de concebir ni su corazón de informar qué fue mi sueño.” Nick Botton.
Es el párrafo textual con el cual el grupo teatral “Rendija sobre lehlos”, presenta en su programa manual al público, (que se presenta en el teatro el Galeón, bajo la producción del INBA, la SEP y CONACULTA), como una premisa de la esencia o parte medular que conforma la representación de su versión a la obra de Williams Shakespeare Sueño de una noche de verano; obra que como es de todos sabido, ya ha sido representada en múltiples ocasiones en el mundo entero, por los amantes del teatro clásico inglés.
La trama puede ser considerada como una comedia de enredos en donde el rey de las Hadas, Oberón, decide en represalia a su reina Titania hechizarla junto con los humanos; éstos al ser flechados por cupido, cambian de parejas de amantes, al ser alterados sus sentimientos de amor, por cualquier ser que, tras el encantamiento, el hechizado al abrir los ojos, mirara.
De dicho modo la reina de las hadas queda prendada de amor por un burro, y los humanos por personas a las cuales antes rechazaran o ignoraran, hasta despertar, todos, según la explicación del rey Oberón, de un sueño de una noche de verano.
La versión de la “Rendija sobre lehlos” es una puesta en escena que recurre a juegos visuales para intentar matizar la parte onírica, simulando con ello ambigüedad. Por esta razón, este grupo teatral, con respecto a la técnica que utilizan, sostiene que: “Juegos visuales desarrollan ambigüedad y ocultamiento, imágenes simultáneas que se multiplican y provocan la sensación de un sueño. Si en la primera parte la obra es un juguete posmoderno, en la segunda se despoja de todo artificio”.
En este aspecto, la “Rendija” logra su cometido de hacer sentir al espectador, con dicha técnica, los momentos míticos-mágicos que un sueño nos deja inmersos con la sensación de que todo es posible y real, cuando soñamos; hecho por el cual la obra concluye con la frase. “Recuerda que los sueños están hechos del mismo material que la realidad.”
La obra lleva en sí la incógnita de hasta dónde lo onírico es más o tan real, como esta realidad, o nivel de vida; temática inquietante para algunos más que manifiestan en sus obras artísticas, como es el caso de la obra La vida es un sueño, por dar sólo un ejemplo, y que ha sido tema de psicoanálisis, como el mismo padre de la psicología Sigmund Freud, lo manifestara en su libro sobre las interpretaciones de los sueños.
La puesta en escena es en un solo tiempo, pero utiliza diversos cuadros escénicos movibles, dentro de los cuales, invita al público a moverse dentro de éstos y a deleitarse con gomitas de dulce, en forma de corazón, detalle agradable que tiene que ver con otro de tema esencial de esta dramaturgia, y que es el amor.


Poema

Esperen, esperen, déjenme soñar
Dejen que el aro del sueño envuelva mi espíritu
Dejándome volar
Dejándome vivir
Dejándome extasiarme en el Olimpo
Donde los Dioses albergan
Donde las mieles brotan
En los arroyos prohibidos del amor.