REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
26 | 05 | 2019
   

Confabulario

Poemas


Edwin Lugo

Dame mi niña traviesa
las flores de tu alma virginal
¡Qué importa si tienen
espinas y me lastiman!
Yo regaré tus rosas
con mis lágrimas.
dame a beber
que estoy sediento
unas gotas de tu límpido caudal.
¡Y tal vez te retornen
en las brisas,
el agua del torrente
y el perfume del rosal!


EL TEMOR

La soledad me murmuro al oído:
-No conociste al amor pobre cautivo,
apenas un chispazo sin sentido,
luciérnaga en lo oscuro de la noche.
Apenas un destello, una parodia,
una caricatura que un día tuviste,
una mujer que te entregó una hora
y una falsa felicidad en que creíste.
¡Pobre amigo!
¡Te voy a compensar con un portento,
para que ames con fe y con sentimiento,
en carne y hueso
lo que en ideal vestiste!
La bondad, la pureza, la armonía
¡Con unos ojos que hasta Dios asombran!
la sonrisa, la piedad y la alegría,
la mujer más sublime y seductora,
el ingrediente que nutre a la poesía
¡La que reunió en la belleza de su cara,
las fiebres de tu loca fantasía!
La flor más dulce, más tierna,
más extraña.
¡Cual el alba que renace en cada día,
como la rosa que se abre en la mañana!

No exageró los dones,
y bebí en la luz de tu persona
con la avidez de un renacer devoto.

Y conocí el amor con su agonía
estremecido de dolor y asombro.

Mas hoy: entre el ansia de tenerte cerca,
un temor me desgarra poco a poco,
el miedo horrible de que llegue el día
¡Que esté más triste, solitario y loco!



PARA UN VISITANTE

¡Amor! ¿Has llamado a mi puerta?
Te he visto tantas veces
pasar distraído por mi vida.
Otras, te has quedado de visita
por unos meses, por unos días,
y luego, otra vez la soledad.

La herida supurando
curándola con libros,
acaso con recetas
de piadosos ejercicios,
o hurgando en las cosas ocultas
que preludian los destinos.

¿Y ahora, qué me traes?
¿Con qué salobre ofrenda
tientas la tibia placidez
de mi espíritu?

Amor: Yo estaba tranquilo allá en mi viejo
sillón de biblioteca, tejiendo ideales,
a veces, dejaba asomar algún recuerdo tibio
que me dejó a mi peregrinar
de incomprendido,
el choque de las fuerzas siderales…

De pronto, escuché su voz en mis oídos,
miré su rostro, aprendí de su labio la ternura,
y elevé mi plegaria hasta la altura
dichoso de sus dones magistrales.

Pero amor: ¿El deleite cuánto dura?
tal vez el despertar sea más amargo
que el huérfano silencio del letargo.

Acaso te la lleves algún día,
y en mi escritorio de poemas lleno,
me presentes el pagaré por la osadía
de haber amado sin pagar el precio

Acaso la dejarás amor y mi ventana
adornaré con los lazos de colores.
Y un rosal nacerá cada mañana
¡Y mi jardín se cubrirá de flores!

Y yo la instalaré en mi corazón
tan regiamente,
que me sabrán a delicias mis dolores.

Mas si te la vuelves a llevar amor divino,
no cerraré mis puertas,
me recogeré meditabundo y pensativo
con las heridas abiertas
y el corazón oprimido.
¡Y habré de recordarla siempre!
¿Lo oyes? ¡Siempre!
con la misma insistencia,
con la misma lealtad
y la misma ternura
y la misma ansiedad.

Sin descanso, ni olvido,
a los pies del caudal,
del caudal de una vida
que es mi anhelo alcanzar.


HÁBLAME

Háblame de ti siempre, amiga mía,
para entenderte mejor dime tus sueños,
tus anhelos, y ese afán de lejanía,
inasible razón de tus empeños.

Yo quisiera destocar en tu destino,
acaso un poco lo que me depara el día,
y ser como la piedra en tu camino
que al contacto de tus pies se estremecía.

Y descubrir de tu vida el sufrimiento,
que te hizo tan dulce y tan humana,
y recrearme en tu fe, en tu sentimiento,
¡Mirando hacia cumbres de tu alma!




Y acaso, mientras tú te diviertes,
y sonríes generosa
desgranando tu risa,
yo escribiré mis versos
entre el silencio nocturno;
preservando en mi alma
cual un bello tatuaje
el encuentro querido
de tu dulce sonrisa.


¡Y TU NOMBRE SERÁ!

¡Y tu nombre será!
Como la promesa de unas vacaciones,
cual la campanada de recreo en la escuela
como la visita de una tía guapa y lejana
que llegó sin anunciarse y partió para siempre,
y me dejó la mente poblada
con el primer veneno
de las primeras fantasías…
¡Tu nombre será!
Como el recuerdo más dulce y más querido,
que me hizo estremecer estremecido…
como el misterio de una flor nocturna
perfumando silenciosa el jardín de mis sueños.
¡Tu recuerdo será!
el oxígeno para respirar agradecido,
porque me ha concedido el privilegio
a cambio de la paga de la angustia
de llenar mis ojos de ti…
¡De esa maravillosa manera
que tienes de ser tu!
¡Tu nombre será!
el recuerdo de la humedad de tus labios,
del brillo de tus ojos,
del rubio vellito de tus brazos,
del resplandor de un ocaso.
…¡Y yo volveré a revivirlo!
Cuando mire, como caen en el centro
de las ondas concéntricas
en las aguas de un río…
los pétalos de alguna flor tardía.



TIEMPOS

-1-
Tú llegaste a mi vida
como llegan las cosas,
que parecen tan simples
¡Pero son tan hermosas!

Con tu suave sonrisa
como tierno capullo,
tu blancura de virgen
tu altivez sin orgullo.

-2-
Te quedaste en mi vida,
como un halo distante
fabulosa y divina
intocada y albeante.

-3-
Tú te irás de mi vida,
mas dejando una huella,
¡Soy ya el pobre cegado
del fulgor de una estrella!

Como una hada luciente,
que clavó misteriosa,
una espina en mi frente
y el dulzor de una rosa.



LA SUPOSICIÓN

A veces la pupila ya transida,
del cansancio sin aliciente de esta vida,
se rinde a su voraz monotonía
o tal vez a su fatal desesperar.

A veces el alma ya vencida,
se fatiga demasiado de olvidar,
y navega entre la indiferencia o rebeldía
entre el entusiasmo y la apatía
¡Y concluye por vivir sin esperar!

A veces suponemos optimistas,
que el destino nos quiere por las
amarguras acaso compensar
que el amor tan esperado llega al fin
a nuestro lado
¡Y nos viene del sueño a despertar!

Pero todo es un embuste de los hados,
y advertimos que el bien idolatrado
apenas lo encontramos ya se va.



…pues de niño las
aguas del bautismo,
y de hombre, las
aguas del caudal…


DEL CAUDAL

Con el báculo hoyando pedregoso destino,
y un libro de versos bajo el brazo cansado
un anciano encorvado desanduvo el camino
y detuvo sus pasos tras el viejo cercado.

Mientras tanto allá lejos, el jolgorio seguía
y una música alegre en el aire cantaba,
un alud de murmullos y de risas crecía
y un ambiente de boda en el aire flotaba.

Se sentó el peregrino en la rústica fuente,
donde el agua corría maternal y amorosa,
se mojó los cabellos, refrescando la frente
y bebió de aquella agua ¡Una agua preciosa!

-¿Has venido a mi boda y no bebes mi vino?
reclamaba la novia con el ceño fruncido,
-¡Has llegado al banquete al que yo te convido!
decía el novio galante, más jovial que ofendido

-Sólo bebo de esta agua mi segundo bautismo,
del caudal trasparente que brotó de la roca
es el límpido néctar que me hizo ser niño
¡El cristal de un diamante alumbrando mis horas!

Y se fue el peregrino con su ánfora amada
desairando las vides que propician buen vino,
sin mirar otras fuentes que encontró en el camino
¡Y a la luz del ocaso un suspiro escapaba!