REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 09 | 2019
   

Confabulario

Poemas


Edwin Lugo

CANCIONCILLA
Cuando el sol se posa sobre tus cabellos,
el sol es radiante luciéndose en ellos.

Cuando el viento fresco resbala en tu cara
el viento murmura ¡Qué dicha es tocarla!

Cuando canta el jilguero sobre tu ventana
su canto te dice el jilguero te ama.

Cuando el agua ciñe tu silueta pura
el agua da gracias por tanta ventura.

Y cuando la rosa se te ofrece ufana
morir en tu pecho rebasa su ansia.

¡Mas cuando mi verso tu belleza canta
mi verso se vuelve la letra más santa!


EN UN MINUTO

¿Cómo fue? ¡Ni yo lo sé! Nos conocimos.
de pronto estabas tú allí ¡Tan distinguida!
Nos vimos en el acto como amigos
y seguimos por la senda de la vida.

Pero algo en mi interior me revelaba
como la lava en un volcán tardía
que si en la cima la nieve se recreaba
en las entrañas el volcán crujía.

Te sentí de pronto tan cercana
que aunque supe también que no eras mía
¡Nunca mi alma se encontró una hermana!
¡Nunca tuve tan cerca la alegría!

¿Cómo fue? De pronto saltó a la memoria
el cruel archivo de mi vida triste
y en un momento se fundió mi historia
¡Con la sonrisa que en tu tez pusiste!



ESOTÉRICO

El otro día con una frase tuya,
o una mirada, o el timbre de tu risa,
o este sentirte en la distancia,

o este delirarte sin medida…
o esta voz tuya que me abraza

o acaso el fuego que por ti me anima…
me hicieron pensar que sin tenerte
los ojos del alma siempre te tenían,
que no era la primera vez que te encontraba
¡Qué acaso eras la misma presentida!

Y es que a veces la pupila sorprendida,
nos descubre entre un relámpago otra vida,
y cual los derviches en sus éxtasis supremos
una voz o un rostro nos convida
a decirte ¡Si ya nos conocemos!



AVIDEZ POR UNA MANO


¡Ah! Yo que diera mi bien si un día tu mano,
la que guarda en el cuenco la tibieza
la que escribe tu nombre que tanto amo
y sabe proteger con indulgencia,
la que ambrosía de paz y de sosiego
consigue elevarse en apoteosis
la que arrulló en el sueño
y derramó en la palma la delicia,
la que diligente prodigó el consuelo
e imprimió en la dermis
su bendita caricia…

¡Yo que diera mi bien si esa mano,
resbalara benigna en mi mejilla
y me curara, ligera y taumaturga
de esta honda y mortal melancolía
que me produce en la vida la amargura
de no tener a tu mano entre las mías!


TU VOZ

¿Ah, que mórbida candidez con que pronuncias!
¡Cuán dulce es el fluir de tus palabras!
¡No sabes mi bien cómo me gustas
con los arpegios de la voz con que hablas!

A veces, esa languidez que me fascina,
otras, el tono que el jilguero canta,
algunas, esa risa coqueta y diamantina
o ese dolor preñado en la garganta

O ese suspiro que lo envuelve altiva,
¡La aristocracia peculiar de tu alma!


EL RUEGO

El día que te vayas, mejor que no lo viva,
¡Que tú te apiades antes que amanecer sin ti!
Que no pasen las horas de prueba tan temida
¡Que sin tenerte nunca, te pierda siempre al fin!

¿El día que tú te vayas? ¡No lo resistiría!
¿Qué cosa mi adorada podría en lugar tener?
¡Cómo cortar la rama si el tronco no la olvida?
¿Cómo vivir con nadie ni nada a quién creer?

¿El día que tú te vayas? Me llena de temores,
de angustia, de zozobra, pues será tal mi sufrir,
¡Que yo le ruego al Cristo por todos sus dolores,
que antes que te vayas, mejor me haga morir!



YO QUISIERA SER

Yo quisiera ser
puro como un niño
y que tú envolvieras
mi primer asombro,
mi primer cariño.

Yo quisiera ser
un monje cartujo
vivir encerrado
en un monasterio,
que fueras mi Virgen
y a tu dulce influjo
rezarte y hundirme
en hondo misterio.

Yo quisiera ser
como Don Quijote
y volverme loco
diciendo tu nombre.

Yo quisiera ser
un bravo guerrero,
que a diario partiera
con vigores nuevos,
a pelear reliquias
en santa cruzada,
y que a mi retorno.
trajera a mi dama
las banderas rotas
de algún gran imperio.

Yo quisiera ser
¡Dios un hombre libre!
que ante tu belleza
se postre y se humille
y no levantarme
hasta que perdones
el atrevimiento
de aspirar tus dones.


*Tomado del libro inédito Brisas del caudal.