REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

Arca de Noé

¡Vivan Pablo y María O’Higgins!


Martha Chapa

El 16 de julio se conmemoró el 30 aniversario luctuoso de un gran artista de México y del mundo: Pablo O’Higgins. Nacido en 1904 en Salt Lake City, Utah, Estados Unidos, con apenas 20 años de edad Pablo O’Higgins llegó a nuestro país, motivado por el interés de conocer de cerca a Diego Rivera. Seducido por México, optó por quedarse a vivir definitivamente aquí. Decisión muy afortunada para nosotros, pues nos heredó una vasta y deslumbrante obra plástica que logró reflejar la esencia de lo mexicano.
O’Higgins llegó a ser ayudante de Diego en los murales que pintó el guanajuatense en la Secretaría de Educación Pública y en la capilla de la entonces Escuela de Agricultura de Chapingo. Pero su talento era tal que muy pronto se ocupó de producir su propia obra, con características muy suyas. A lo largo de su vida capturó y recreó el nacionalismo mexicano, de modo primordial la vida del pueblo. Así, plasmó en sus pinturas con gran tino y belleza a hombres y mujeres trabajadores de la ciudad y del campo en su vida cotidiana.
Su obra, por fortuna, está muy bien cuidada y catalogada gracias a la dedicada labor de su esposa María O’Higgins, quien de manera amorosa, disciplinada y comprometida nos ha garantizado la preservación de ese acervo tanto artístico como documental y fotográfico de calidad excepcional.
La producción de Pablo O’Higgins comprende varios magníficos murales, pues no debemos olvidar que junto con Orozco, Rivera, Siqueiros y Tamayo, principalmente, constituyó ese grupo excelso de muralistas mexicanos. Destacan en ese campo La lucha sindical, en los Talleres Gráficos de la Nación, y Paisaje Tarahumara, en el Museo Nacional de Antropología. Pero su obra también incluye acuarelas, óleos, gráficas y dibujos.
Más allá de su sobresaliente actividad artística, O’Higgins realizó una importante labor como luchador social, siempre a favor de la dignidad y el compromiso con los más desposeídos. En congruencia con esa vocación, participó en fundación de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y en el Taller de Gráfica Popular. También fue uno de los fundadores del Salón de la Plástica Mexicana. Éste es apenas un brevísimo recuento de sus múltiples y valiosas aportaciones, que se recogen con mucho mayor amplitud y precisión en los interesantes y bien presentados libros alentados por la Fundación Cultural Pablo y María O´Higgins, A. C., como son Humanidad recuperada. Obra gráfica de Pablo O’Higgins (GDF, 2006) y Pablo O´Higgins, voz de lucha y de arte (UNAM-Conaculta, 2005). Obras editoriales en las que, por cierto, colaboran personajes destacados como Miguel León Portilla, Alberto Híjar y Martín Reyes Vayssade.
Aun cuando no se han celebrado notorios actos conmemorativos en el trigésimo aniversario del fallecimiento de este notable artista plástico, nos complace saber que nuestras instituciones culturales, señaladamente el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), tienen programadas diversas actividades durante el año para homenajearlo.
Así que Pablo O´Higgins vive y vivirá en la historia y la memoria colectiva de nuestra patria, lo mismo que su esposa María, a quien gozosamente aún disfrutamos y reconocemos tanto por su lucidez como por su destacada trayectoria en las instituciones públicas y privadas.

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