REVISTA DIGITAL DE PROMOCI脫N CULTURAL                     Director: Ren茅 Avil茅s Fabila
16 | 09 | 2019
   

Confabulario

Memorias del exilio interior (II)


Roberto Ba帽uelas

Retrato hablado
Abominable y ventrudo funcionario, fingido omnisabio de c谩tedra obsoleta, camin贸 siempre en la direcci贸n del viento ideol贸gico; apoy贸 errores hist贸ricos programados por el poder desp贸tico y, hombre de su tiempo sin prestigio, cerr贸 filas con los impostores triunfantes, incrustados en el 谩ureo presupuesto.

M煤sico ocasional
Las convulsiones volc谩nicas, con la lava derramada, esculpieron columnas y naves suspendidas donde hace de organista ocasional la racha de vientos de febrero.

Nueva fundaci贸n
Cuando nos mostramos fr铆os o agresivos, su mirada acusadora nos confrontaba: 鈥溌縌uieres matar a un pariente?鈥 En nuestra defensa podemos declarar que como no contest贸 ninguna pregunta del cuestionario, no fue posible darle ning煤n grado o colocarlo en un empleo de simple rutina.
Por respeto a su fuerza, se le concedi贸 una jubilaci贸n en plena madurez, con derecho a jaula, alimentaci贸n balanceada, aseo y visitas. Pronto llegar谩 una hembra, cient铆ficamente seleccionada, para que funden la dinast铆a de gorilas de este zool贸gico.

Cita de amor
Algo de cielo sin nubes se mov铆a con incertidumbre y ansiedad en las canicas azules de sus ojos; sin embargo, al llegar a la estaci贸n de 鈥淲artenau鈥, su expresi贸n anhelante cambi贸 a una emanaci贸n de felicidad al ver, desde la ventanilla, que junto a un puesto de flores y apoyado en un paraguas, la esperaba el convaleciente divorciado y reci茅n enamorado Herr Schalk.

Plenitud del alba
Ambos sintieron la humedad de la arena lamida por la espuma. Al fondo se alzaba el sol como una cresta de oro sobre la espada del mar que cortaba la noche hacia el tiempo ido.
La mujer se despert贸 un momento antes, esperando una aurora diferente a la que ella misma hab铆a albergado durante la noche bajo el silencio lejano de las estrellas.

Doble fracaso
Cuando aquel hombre se cans贸 de ser idealista descubri贸, amargamente desilusionado, que tampoco le quedaban fuerzas para participar en la corrupci贸n.

Sin equipaje
El tren lleg贸 a la hora anunciada. Los pasajeros que hab铆an esperado toda la vida, vestidos ahora con sus mejores prendas y guardando un absoluto silencio, se instalaron en sus respectivos lugares y emprendieron el viaje sin retorno.

Las sombras vivas
Apenas muere la persona (que ya no suena para s铆 misma), todo fantasma deja de ser la sombra par谩sita del cuerpo que animaba su primera existencia, se incorpora y camina en forma de sombra casi transparente y deambula en busca de alguna estancia placentera de las que existen en edificios abandonados, museos y bibliotecas p煤blicas. Suele haber cambios de fantasmas entre moribundos cuyas sombras les hab铆an abandonado antes de una inesperada recuperaci贸n. En estos casos, el fantasma vuelve a su condici贸n de sombra opaca y el ex paciente vive con una desquiciante y nueva personalidad.
Todo esto me lo cont贸 un fantasma que trabaja como velador de un cabaret que cerraba a las tres de la madrugada.

Ed茅n, sudor y l谩grimas
En verdad, Ad谩n fue condenado a sudar y no a trabajar. Trabajar, 驴para qu茅 y para qui茅n? Las mismas tareas de recolectar frutos, pescar y cazar las hac铆a desde antes de la sentencia que 茅l no entendi贸 por carecer de idioma.

隆Mundo libre!
Caminando a toda prisa, abri茅ndose paso entre la ma帽ana neblinosa y tratando de evitar el contacto nauseabundo con los excrementos dejados por los perros de las viudas pensionadas, lleg贸 a tiempo de acrecentar la fila de los solicitantes de empleo.

El gran atentado
Todo fue fr铆amente preparado. El crimen fue en Hollywood: ah铆 se reunieron 132 pianistas y ejecutaron impunemente, casi al mismo tiempo, la Appassionata de Beethoven.

El so帽ador y la feminista
-Apaga la luz, 驴quieres?
-驴Por qu茅?
- Porque tengo mucho sue帽o y, como de costumbre, vas a querer hacer el amor.
-D茅jame terminar este cap铆tulo鈥 Considera que mientras t煤 idealizas tu realidad, yo realizo el ideal, 驴comprendes?
-Trabajamos en horarios y objetivos diferentes: cuando yo pienso, con los ojos abiertos, para resolver problemas reales, t煤 roncas y yo te oprimo la nariz para que dejes de hacerlo, casi te despiertas y dices: 鈥溌縌u茅, qu茅, quieres otra vez?鈥 鈥溌縔a es hora de levantarse?鈥
驴Yo?
-Ten铆as que haber apagado la luz cuando te lo ped铆鈥 Ahora ya no puedo dormir, hace mucho calor y ya mojamos la s谩bana, y eres t煤 el que est谩 sudando鈥
-T贸mate algo.
-Mejor t贸matelo t煤 para que ya te duermas.
-No, qu茅 voy a tomar si las medicinas hacen mal: obstruyen los ri帽ones, destruyen la flora intestinal, pudren los dientes, cada d铆a m谩s vulnerables en esta civilizaci贸n de chicle en la que todo lo que comemos parece de pl谩stico y que est谩 masticado y digerido por la publicidad, la pol铆tica y las religiones del futbol y de los hor贸scopos que algunos jefes de gobierno consultan antes de tomar otra decisi贸n contra la matria o patria鈥
-Para tu carro, Petronio, y apaga la luz鈥

Melanc贸lico pedigr铆
-Ni帽os, 隆atenci贸n! Ma帽ana ser谩 d铆a del pr贸cer: no habr谩 clases.
Estamentos y clases, claro que los hay aunque la sociedad se divida y se jerarquice con nombres y blasones que disimulen su enorme deseo -sustituto del lejano orgasmo- de que les llamen alteza y se帽or铆a en las esquinas donde se sepultan las ideas que quer铆an igualarnos sin evitar que las minor铆as hist茅ricas pretendieran una selecci贸n al estilo del pura sangre pero sin olvidar a tantos hedonistas hemof铆licos con capa de falso armi帽o y diadema de bisuter铆a a quienes no les dio resultado andar combinando semejanzas que a pesar de algunas oportunas intervenciones plebeyas ya estaban a punto de sembrarse la firme decadencia que hoy observamos en tanto noble sin empleo y sin nada interesante en sus vidas de parias divinos que les orille a escribir otro libro de memorias condenadas al olvido desde el momento mismo del parto prematuro鈥 Par谩sitos elegantes con profesi贸n de gandules que van por los continentes en busca de fortunas malhabidas.

Parto sin dolor
Llegaste con la maleta a punto de dar a luz, pero con los planes mal preparados, so帽ando que la casualidad, la buena suerte y otros mitos se iban a coludir en tu favor鈥 驴Por qu茅 mejor, no te regresas a tu pueblo鈥?

La unidad familiar
Don Remigio se qued贸 horrorizado para muchos a帽os cuando a su mujer le dio un ataque epil茅ptico despu茅s de aquella noche en que engendraron a su cuarto hijo (茅se que ahora es agente aduanal). La excusa m茅dica le sirvi贸 para echarse varias amantes a las que tuvo y mantuvo en mejores condiciones materiales que a su esposa, siempre abnegada y resignada con la fe cristiana.

Otra vez el oto帽o
La vida, a pesar de sus variantes, nos grava profundamente la impresi贸n de que estamos asistiendo al aniversario de otro recuerdo que se refleja en las p谩ginas ajadas del mismo libro. Otra vez el oto帽o derrama tinta amarilla sobre las hojas de los 谩rboles. En todas las direcciones que camino, el viento me es contrario y fr铆o. El follaje restante arde contra la 煤ltima luz del d铆a. Mis palabras caen, como las hojas, en la tristeza err谩til de la tarde.
Transitoria levedad
Con t铆tulo de doctor por generaci贸n espont谩nea, el futuro autor estaba concentrado en lograr la pose perfecta para un retrato de 鈥渇il贸sofo trabajando鈥, vali茅ndose para ello de la fotograf铆a a todo color de un pel铆cano solitario a las cinco de la tarde, hora en que los peces no se acercaban al suicidio, burlando al pel铆cano aburrido y a los deterministas silenciosos. La bufanda completaba el aspecto c贸mico de la seriedad mientras las manos trataban de trasmutar las vibraciones de la llanura est谩tica del cerebro que, gracias a unos golpes de nudillos en la puerta, reaccion贸 y dirigi贸 al hombre al encuentro de un cobrador que, a su manera y para ganarse la vida dolorosa, le recordaba la edad de las cosas y el paso del tiempo, dimensi贸n filos贸fica que ten铆a que pagar en forma de billetes a cambio de la factura: 鈥淵a es el 煤ltimo pago鈥. Dando y dando y as铆 no tendremos necesidad de mirarnos de reojo para disimular la mutua desconfianza de hombres perseguidos por la esperanza de izar la bandera del amor en el velo de las novias sonrientes que tardaron cinco horas visti茅ndose y por la noche cinco minutos ser铆an una eternidad para desvestirse y arrojarse al r铆o de miel-deseo que se anuda entre la promesa y el recuerdo repetido frente a la indiferencia del pel铆cano a todo color.

El derecho a la vida
Los cocodrilos no son crueles: su agresi贸n y voracidad son parte de su desesperaci贸n para perpetuarse vivos y no en forma de bolsos para las tiendas de la Fifth Avenue.