REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 09 | 2019
   

Confabulario

Memorias del exilio interior (II)


Roberto Bañuelas

Diario de guerra
Mientras las campanas de todos los templos llamaban a las almas piadosas para prosternarse y agradecer la vida y sus dones, los propietarios de esas almas, a la misma hora, se hacían la guerra para la conquista de todo lo material y especulativo.

El día
El día, antes de abrir las puertas inmensas a la noche, celebra una ceremonia de confines y lejanías con fragmentos ígneos que lo coronan y purpuran en el cortejo transitorio del crepúsculo. Tú y yo, confiados en el amor, esperamos…

Higiene dental
Los perros nunca van al dentista y su dentadura, en violenta gimnasia contra sus víctimas, la carne que devoran y los huesos que roen, se pule a lo largo de su corta e hiperfértil existencia.

La expulsión
Cuando la bíblica pareja fue expulsada del Paraíso, éste se convirtió en un infierno donde proliferan los cactus y siguen reproduciéndose las serpientes.

Parte de guerra
Cuando llegamos con refuerzos y municiones, el enemigo ya se había retirado a festejar y contemplar con prismáticos cómo ayudábamos a los heridos y apilábamos a los muertos para regarlos con gasolina y quemarlos porque no había tiempo de oraciones -nuestro capellán se había quedado afónico- ni de cavar fosas para sepultarlos o de hacer los toques de honor con las cornetas abolladas y los tambores que parecían cedazos. Esa noche hubo tormenta. Al general lo mató un rayo que cayó sobre el árbol bajo el cual se guarecía.
Los oradores y los poetas oficiales han desvirtuado el hecho con metáforas y panegíricos, incorporando la verdad de tanto dolor y sacrificios a las estatuas del “Boulevard de la Paz”.

Villancico
Al llegar la Navidad, pensé que la paz y la alegría reinarían en el hogar; pero ahora hay guerra entre mis hijos y contra el que distribuyó equivocadamente los juguetes electrónicos.
¿Será cierto lo que dijo el general? “La guerra es el estado natural del hombre, y si nos pagan por hacerla, ¿de qué nos quejamos?”

Futuro vencido
Si consideramos el asunto llamado vida con una momentánea seriedad, llegamos a la conclusión de que los que mueren son siempre los demás y los contamos, restándolos, diciendo que ya no están entre nosotros, que han pasado a mejor vida y que sólo se han anticipado para mostrarnos el camino que recorreremos con los ojos cerrados.

Sinceridad
También el sacrificio de mis soldados cuenta para aumentar la colección de condecoraciones, colega. La vida es un vacío que tratamos de llenar con la muerte de los demás.

Estrategia
Enemigo que no huye tiene la ventaja de encontrarse con una bala dirigida al que venía a su lado y de no perderse en un camino que lo lleve a toparse con la retaguardia y decir que viene a dar parte y si usted no ordena lo contrario, mi general, debemos correr para salvar a los bravos que ya tienen inflamado el dedo de tanto dispararle a tantos que nadie sabe de dónde salen pero vuelven a aparecer en fila como los soldaditos de plomo de las ferias en el juego de tiro al blanco.

Testigos ausentes
Pocos asisten al parto del horizonte cuando alumbra la aurora el silencio cortado por el canto y el vuelo de pájaros que dividen el peso nocturno y la distancia de un día marcado por las barcas de los pescadores rechazados por sirenas menopáusicas.

Desesperado recuerdo
El largo camino de tu ausencia está bordeado con estatuas que a diario son esculpidas por la nostalgia, el deseo, los insomnios y el vacío que mis manos encuentran en las formas huyentes de tu cuerpo.

Su seguro servidor
De día o de noche, las focas hacen siempre el amor con el foco prendido.

Dama de compañía
¿Quién pasea a quién? ¿La dama -suponiendo que sí lo sea- al perrito -suponiendo que no sea hembra- o el perrito a la dama? Ambos caminan por un trayecto conocido también de otros viandantes sin perro y de algunos perros sin placa que los identifique ni amo que ratifique que el perro es el mejor amigo del hombre cuando éste tiene en pésima opinión a los congéneres que no pagan a tiempo sus deudas, porque visten como deben aunque deban lo que visten.

Anonimato genial
A pesar del poco espacio que quedaba en la bodega para sus ocupantes, monstruos mecánicos que exigían su liberación, su autor -agobiado inventor- padecía el doble horror de temer a sus creaciones y de poder dejar de inventarlas.

Contra la ilustración
Los grandes filósofos, representantes del análisis histórico de la sistemática injusticia, no han dejado de ser peligrosos para la clase en el poder del despojo; pero ésta, sin tener que disminuir su fortuna afinada en los contubernios, combate a los grandes pensadores con el recurso infalible de reforzar el analfabetismo y las supersticiones en todo tiempo y en todo lugar.

Sardónica venganza
Murió joven y amargado: siempre había querido ser un artista de teatro de variedades. Contra el egoísmo y la incomprensión de sus parientes, cada semana les hacía una visita para turbar la paz de su vida gris. Su aparición de fantasma nebuloso era acompañada con la risa procaz y desdentada de un cómico en el apogeo de su decadencia.

Las buenas maneras
Desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII, la incomodidad de los trajes obligaba a los hombres elegantes a una serie de movimientos grotescos para desplazarse: de ahí proceden las buenas maneras y algunas ceremonias rituales que se han extendido al servilismo y la abyección en los usos y costumbres de las democracias.

La noche y los búhos
La noche cabalga sobre una oscura yegua salpicada de estrellas. La Luna, moneda en el aire que nunca cae, se asocia con el vuelo preciso de los búhos que con ojos ardientes queman la densa oscuridad de los matorrales.

Venerable y aborrecida ciudad
A la dueña de la tienda, siempre segura de una clientela con prisa que pide, ordena, paga y a veces dice “gracias” o “hasta luego”, y que ella no contesta porque ya atiende a otro cliente, sólo le importa lo que va acumulándose en el cajón del dinero mientras camina sobre una pierna de palo en busca de tal o cual mercancía.
Afuera de la tienda, la ciudad gime y humea a distintos niveles contra la desigual resignación de los millones de cautivos que cotidianamente, para vengar a todos los que día por día la limpian, la vuelven a ensuciar en un acto solidario que borra todas las diferencias de clase, de credo, de ideología e idiocia.

Oración fúnebre
Por culpa del caótico tránsito, llegó cuando ya se disponían a bajar el ataúd. A cambio de no encontrar una sola cara conocida, vio que todos los asistentes al sepelio vestían con elegancia y se conducían como actores experimentados. Seguro de su voz timbrada y resonante, declamó una oración fúnebre que a todos conmovió; pero cuando preguntó quién le iba a pagar el servicio, un caballero, a tono con esa hora de dolor y de decencia, le aclaró que se había equivocado de muerto y de sección.

Lejana y difícil perfección
A su modo, es una mujer extraordinaria: disimula su ternura y disposición de entrega con una ironía unida al constante buen humor que ejercita para provocarse el optimismo necesario entre personas que todo lo ven triste y caótico y diseminan la depresión en forma generosa.
También, es de justicia aclarar, que sería una mujer hermosa si tuviera las nalgas tan grandes como los senos.

Lógica conclusión
Si la religión, como afirmó el patriarca don Karl Marx, es el opio de los pueblos, todos los sacerdotes y ministros de los diversos cultos y sectas pueden ser acusados de narcotraficantes del espíritu.

Guerrillero en el parque
En aquel viaje a Cuernavaca que hiciste con aquella señora, ella se asombró y escandalizó (pero no renunció a ti, que era lo que intentabas) cuando, intrépido jinete, montaste en aquel caballo de madera. Como caudillo de otra lucha armada, hundiste tu mirada en las turistas gringas que pasaban moviendo el abundante caderamen.
-Ya puede bajarse, joven -dijo el fotógrafo.
Quince minutos después, te entregó una fotografía en la que apareces visionario y fiero, altivo y conquistador. El único defecto es que el caballo era para niños y, burla vera registrada en la historia, te ves como decepcionado guerrillero montado en un pony.
-Luego, para atenuar tu enojo, la señora te invitó a comer cabrito y demostrar, una vez más, aquello de que el pez grande se come al chico.

Faltas a la moral
Habitante silencioso o visitante asiduo de la Alameda Central, el cansancio y la borrachera lo arrastraron a un sueño profundo junto a una estatua desnuda de mujer. Un policía lo despertó para acusarlo de faltas a la moral por dormir, abrazado, a la mujer de mármol.

Nuevo residente
-Y, finalmente, ¿por qué ha decidido residir en México?
-Porque México es un país maravilloso en el que no se necesita trabajar para ser pobre.

Solista solitario
Aquel cantante de ópera sólo asistía a sus propias representaciones, pues se concentraba tanto en llegar a la excelencia, que ya no le quedaban fuerzas para oír cantar mal a los que decían ser sus colegas.

Cruce de caminos
Aburrido y casi inmóvil, conectado a un delgado tubo de plástico que terminaba en una vena del dorso de mi mano derecha, y de sondas para drenar humores, residuos de anestesia y sanguaza, me sentí sustraído de la cama y corriendo hacia atrás como succionado por una poderosa corriente de aire que alternaba el frío congelante con un ardiente calor de fragua. De espaldas, como iba, sentí que mi carrera se detuvo porque choqué contra un muro de metal: era la puerta del Infierno.
Con un esfuerzo próximo a la asfixia y al infarto, me di vuelta para escapar de ahí, caminando o corriendo de frente. Alcancé a oír que alguien ordenaba que, mientras llegaba el doctor, me colocaran una mascarilla con doble flujo de oxígeno. Aunque a veces resulte rápido, en otras ocasiones, morir se torna muy complicado.

Testimonio de la fuga
Las palabras son un río que cambia el rumbo para no llegar a la verdad. El silencio, sonoridad oculta, se agita en el fondo del río desviado. La razón nos da la luz para poder ser y vivir en las altas y profundas dimensiones del amor. Los espejos nos reflejan y nos duplican, pero no nos crean. Encontrar la armonía es entender la dirección de nuestros pasos. Vivir, aprender y comprender para no ver pasar la vida como un cortejo de espejismos y mentiras. La vida, tan breve, es un instante huidizo y un sueño, también fugaz, del presente que era futuro y ya es pasado. Toda la vida es el presente en que nos sentimos descubridores, sonámbulos y soñantes despiertos de una brizna de creación que nos refleja.

Enciclopédico insomne
Aquel autor, compenetrado de todas las teorías que sustentaban el temario y desarrollo de cada una de sus conferencias, al grado de sentir y de creer que eran sus propias ideas, no dejaba hablar a nadie para que no se repitieran ideas ajenas.

Hombre póstumo
Aquel artista que se obstinaba en completar la creación con innovaciones que se alejaban de los convencionalismos sacralizados, terminó por sentirse marginado y aprisionado en una esfera de férrea soledad frente a una sociedad asna e indiferente que, en forma más ominosa que en el pasado, fornica su amor, come y eructa, duerme y ronca, y, ya despierta e incorporada a la lucha diaria, se da tiempo para combatir y aniquilar a los que intentan cambiar el rostro ajado de la realidad.

Destino de la noche
La noche disminuye y cancela los ruidos para que se oigan con nitidez los lamentos de otro día de angustia y de sueños truncos que pretenden perseguir por doquier al fantasma huidizo de la felicidad. La noche es la hora prolongada que esconde la fatiga y propicia el combate contra el insomnio de la fornicación de un recuerdo que, día tras día, terminará por ganar el olvido y el desamor.

Después del juicio final
La resurrección sucedió antes de concluir la breve historia del hombre primitivo. Desde aquel día de relámpagos y fanfarrias todos hemos caído, de cien en cien generaciones, en el infierno ubicado en el tercero de los planetas. Los tormentos se han clasificado en catástrofes, guerras, invasiones, epidemias, hambrunas, odios y la conciencia del dolor a cambio de una frágil inteligencia.
Los resucitados, que siguen multiplicándose para reiterar la reencarnación, se dividen en masas de miserables y de algunos disidentes que padecen la condena de los bienes excesivos y de un hartazgo sin fin.

Memoria del olvido
Al hombre lo hicieron emerger del Paraíso; extraviado y confuso, busca a diario la puerta de salida del Infierno.

El falso artista
Aquel falso artista que se escudaba en el vicio y en matar el tiempo disponible de cada día para culpar a la sociedad, al mundo y al siglo de la falta de éxito personal, nunca padeció un ataque de sinceridad para reconocer su carencia de talento y de disciplina que le condujese cada día a enfrentar el milagro de la creación que no estaba.

Eterno statu quo
Si Dios realizara el milagro de terminar los sufrimientos de los pobres, ¿quiénes cargarían con la responsabilidad de odiar a los ricos?

Tan breve la vida…
Si al Sol no le quedan más de cinco mil millones de años de vida, ¿por qué el hombre sueña en la inmortalidad y se masturba con la eternidad?

Generoso
El sol, con la inmensidad de su maravillosa luz, es totalizante e imparcial: alumbra lo mismo al talento combatido que a los mediocres gratificados.

Sucursal del Infierno
La ciudad, con su plaga de población hirviendo entre la confusión y el caos -inconscientemente organizados-, anticipa la bestialidad multiplicada del Infierno y provoca una constante del terror mientras la vida corre en cada minuto que ya se fue.

Mundo de libre empresa
-¡Basta ya de confusión, señores empresarios! En este mundo de libre empresa, toda la sociedad es judía: mientras algunos creen en las Tablas de Moisés, otros, que son la mayoría, practican las de multiplicar.

Declaración estética
-A lo largo de la vida, el hombre transita entre la luz y la sombra para llegar a la meta inevitable del polvo. Pero la obra artística debe tener un destino de continua conmoción, como los relámpagos que agrietan la noche y parten el horizonte, o como una tormenta que inutiliza las oraciones mientras nuestra vida se perfecciona o se trastorna.

Mercenaria confusión
Dios creó a los grandes pensadores, a los hombres de ciencia y a los ateos -casi suicidas- para que con sus ideas, teorías, descubrimientos y ejemplos de lucidez objetiva influyeran en los creyentes obsedidos que, con sus incesantes peticiones, no dan reposo al Creador y terminan confundiéndole con un negociante parecido al diablo.

Acorde disonante
Un intenso aroma artificial de violetas, con olor más a podrido que a quintaesencia industrial contenida en un recipiente de aerosol para combatir los miasmas del encierro, se aposentó en la salita donde yo leía entrevistas de autores que lo sabían todo, excepto cómo crear una mejor obra o menor que las que suelen criticar. Al aroma persistente se agregó el zumbido penetrante de un moscardón invisible que, ante mi irritación, se convirtió en un gemido y luego en una voz impostada de orador de fiestas cívicas.
-¡Aquí soy y estoy!
Alguna transparencia daba forma a la figura de aquel caballero anticuado. Superando el terror y la agresión de la sorpresa, pregunté:
-¿Quién eres y qué quieres?
-Aunque presumas de ateo y te postules como libre pensador, nunca has dejado de pensar en mí o en invocarme para que te auxilie en tus delirios y sofismas que padeces en el pantanoso mundillo de las artes.
Sabiendo por referencias el precio que impone, preferí conservar mi alma derrotada; le expliqué que ya había muchas obras de testimonio y homenaje, y que prefería la esterilidad a otro engendro en sociedad con él.
Después de estallar en una carcajada de acordes disonantes y de un aroma degradado en pestilencia, desapareció con el zumbido de un moscardón que se alejaba.

Protagonismo
Inédito o sin lectores, resultó penosa la situación de aquel escritor que, en la fiesta donde el alcohol se mezcló con el venero de los ditirambos y los denuestos, insistió en mostrarse alegre, burlón, sarcástico y triunfador bajo el cielo del anonimato.

Obra única
Con el paso sostenido de los años, la vida esculpe la estatua de la vejez y la decadencia, ataúd inmóvil que alojará a la muerte.

Esperando el retorno
Cuando la concepción científica y las demostraciones tecnológicas comenzaron a ignorar y suprimir los milagros tradicionales, los oradores propaladores del mito se recluyeron tras un muro de silencio a esperar el advenimiento de otra hermosa época de oscurantismo.

El otoño del autarca
En la España de Franco, caudillo por la guasa de Dios, aquel tenor ligero seguía ilustrando de cuerpo entero la prolongación del otoño del poder, más largo que la suma de las estaciones de cuarenta años.

Visión fugaz
Porque el día comienza a dar vueltas en las hélices de la rosa náutica de las tempestades desde la primera hora en que el pescador corre por las calles ofreciendo su canasta de espadas muertas e interrumpiendo la pesadilla de los perros fatigados que cuidaron a la luna y la guiaron con sus aullidos para que no encallara en los arrecifes de las nubes entre cirrus y stratus.

Rebelión postergada
Aunque eran igualmente grandes e intensos la ira y el descontento de los gatos rebeldes por no haber participado en la tajada de los leones amaestrados en su noche de gala, después de una sesión plenaria en la que se reunieron los jefazos de todo el barrio, optaron por conservar el reinado de las azoteas, de los sótanos, los garajes y, con respeto a los de más clase y distinguido pelaje, las salas de estar de las señoras atacadas de tedio.