REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 09 | 2019
   

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David A Figueroa Hernández

Tan lejos como los pies me lleven. Al remitirnos a la Segunda Guerra Mundial, siempre recordamos la fuerza militar de la Alemania de Hitler, los campos de concentración y de exterminio, las grandes historias de salvación del pueblo judío o la intervención de las fuerzas aliadas venciendo al tirano, pero pocas veces imaginamos qué pasó con los soldados alemanes que fueron capturados y su destino como seres humanos.
Enclavado en la fría Siberia, la historia comienza con la captura de nuestro protagonista, Clemens Forell, quien es apresado por las fuerzas rusas y llevado a realizar trabajos forzados a las minas desoladas de la helada Rusia.
Página a página, el autor nos demuestra que también la guerra es injusta para quienes se encuentran en el lugar equivocado y que su único error fue nacer y servir a un líder malvado que deseaba conquistar al mundo por la fuerza. Así, Forell, logró entender las reglas entre quienes están condenados, esos prisioneros, hombres sin libertades, reos. Forell lo entendería al tratar de escapar.
Considerando sus desventajas, Clemens Forell, logra escapar de sus captores sin imaginar que el frío latente de la región siberiana estuvo a punto de quitarle la vida; no obstante, nuestro protagonista logra conocer a los nativos de la región ya fueran leñadores, bribones o simplemente cazadores furtivos, de quienes aprende no sólo el idioma sino las diferentes formas de actuar en cada circunstancia y que más adelante, le ayudaría con la policía.
La ferviente convicción de llegar a Alemania y regresar con su familia, le dan fuerza para el tremendo desgaste que significa caminar durante años y lograr su destino primario que sería cruzar la frontera. Preso durante casi ocho años, el espíritu de libertad de este hombre logra mezclarse con la sensación de no regresar a su patria; el socialismo soviético resulta una cárcel en sí mismo cuando se trata de cruzar un simple muro que divide a los países.
Esa esperanza a la que se aferra una persona, ese esfuerzo que hace la diferencia, de eso trata la novela de Josef Martin; el aferrarse a ser libre. Las diferentes vicisitudes que hay que afrontar y que siempre merman el sentir, el orgullo y la esperanza de quien ha perdido lo más valioso en la vida.
Para terminar, una acción de un desconocido, lo ayuda a encontrar la luz al final del túnel. A través del frío siberiano, de la gente oriunda (en algunos casos amistosa y en otras no), del agua helada, de los días sin comer, del entendimiento animal, de la escasa comida y de la nunca envidiable esperanza, el autor imprime un sello especial que hace que el lector se adentre en las circunstancias y trate de avizorar este tipo de situaciones, sin duda únicas.
En algunos parajes, se nos habla de la gran amistad que logra Forell con las personas que se cruzan en su camino, con desconocidos y hasta con un perro que es sacrificado para que él logre escapar. Una historia llena de aventura, valor y esperanza que no sólo la viviremos en las páginas de esta historia que, al ser verídica, revitaliza los esfuerzos de quien la protagonizó y lo ensalza como ser humano.


Tan lejos como los pies me lleven. Josef Martin Bauer. Ed. Quinteto. 2007, 575 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx