REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 08 | 2019
   

De nuestra portada

Marta de la Lama: mujer extraordinaria, periodista brillante


Martha Chapa

Hace unos días fui a impartir una conferencia al municipio de Allende, en mi natal Nuevo León, con Alejandro Ordorica, mi compañero, y como es mi costumbre, de regreso venía leyendo el periódico. De repente, algo llevó mi mirada hacia la parte inferior de la página, con tal fuerza que ni siquiera terminé de leer el artículo que me había interesado. Ahora lo sé, mi subconsciente me avisaba que debía enterarme de la que fue, para mí, una noticia muy triste: el fallecimiento de mi querida amiga Martha de la Lama. Apenas supe de tan triste suceso, a mi sorpresa se agregó una profunda pena.
A Martha me unió una buena cantidad de historias muy hermosas desde los inicios de mi carrera. Desde antes de conocerla en persona me llamaba la atención su personalidad, su entereza; recuerdo su tono de voz en la radio, ¿y quién me iba a decir que íbamos a ser tan cercanas? Siempre fue un ser generoso y gentil. Con frecuencia me invitaba al Canal 13 –como se llamaba en aquel entonces, cuando era una televisora gubernamental– para entrevistarme, y siempre me provocaba admiración el que tuviera ese don de llegar a las entrañas sin lastimar.
Hija de refugiados españoles, fue concebida en España pero nació en la ciudad de México. Creció en Culiacán, Sinaloa y estudió para maestra, aunque prácticamente no ejerció esa profesión. Muy joven se casó y puso con su esposo una tienda de antigüedades. Ahí conoció al conductor Jorge Saldaña –quien sería un verdadero innovador en los medios electrónicos en los años sesenta y setenta–, a quien entrevistó posteriormente para la revista Diseño, donde ella se inició en el periodismo. A partir de ahí, continuó su vocación de comunicadora, con un breve intermedio de trabajo en una inmobiliaria, de donde salió para dedicarse a los medios electrónicos.
En aspectos de producción, colaboró en la coordinación de dos exitosos programas televisivos de Jorge Saldaña: Anatomías, en la televisión privada, donde se alentaba la polémica sobre diversos temas espinosos, algo inaudito en aquellos años, y Sopa de letras, en el Canal 11, programa dedicado a la divulgación del correcto lenguaje, que también creó escuela sobre el tema.
A principios de los años setenta, Saldaña la invitó a iniciar con él un programa de larga duración en el Canal 13, ya como conductora. Así comenzó una intensa etapa en Sábados con Saldaña, programa que fue realmente revolucionario por su formato, por los temas que abordaba y la manera a la vez seria y amena de tratarlos. Martha participaba en todas las secciones, muchas de ellas ahora célebres, como “Sopa de Letras” (con Arrigo Cohen, Francisco Liguori y otros verdaderos amantes del lenguaje), “Folklorama” (donde se dieron a conocer grandes compositores e intérpretes mexicanos y latinoamericanos) y “Nostalgia”, que ocupa un lugar destacado en nuestros recuerdos. Ahí, Martha participaba tanto en la producción como en la conducción.
Posteriormente fue de las primeras comunicadoras en abordar abiertamente temas de sexualidad en televisión –cuando prácticamente nadie se atrevía a ello– en los programas nocturnos de Luis Carbajo.
Además, impuso su personalidad: cuando su cabello comenzó a encanecer, se negó a pintárselo, a pesar de que disimular la edad casi era un requisito para permanecer en los medios de comunicación, especialmente si tenía que salir a cuadro en la televisión. Ella defendía su cabellera blanca, pues era una de las partes visibles de su experiencia y, digo yo, de su intenso temperamento. Años antes, había sido la primera conductora en aparecer embarazada en un programa en vivo. Todo un atrevimiento en aquellos tiempos.
Dentro y fuera de los medios de comunicación, Martha se distinguió por su brillante trayectoria con una clara misión: el servicio social y, por encima de todo, la defensa a los derechos de las mujeres y en particular la protección de las víctimas de la violencia. Formó parte del grupo plural Pro Víctimas, así como del Consejo Consultivo del Centro de Atención a la Violencia Intrafamiliar, dos agrupaciones trascendentales para la defensa de las mujeres. Siempre se mostraba con una gran apertura a escuchar las historia que abundan de mujeres ultrajadas por algunos hombres alevosos, que en muchas ocasiones vulneran no sólo a la madre, que generalmente es el eje de la familia, sino a todos los integrantes de ésta. Muy probablemente en esa sensibilidad particular influyó el haber sido hija del exilio español, que trajo a nuestro país esa cultura lúcida, letrada y humanista.
Ese compromiso social la llevó a incursionar también en la política. Formó parte de la Primera Legislatura de la entonces Asamblea de Representantes del Distrito Federal (1994 a 1997), donde impulsó la Ley de Asistencia y Prevención de la Violencia Intrafamiliar en el Distrito Federal, que fue aprobada en 1996 y constituyó un relevante punto de partida para la defensa de las mujeres.
Martha fue, pues, una periodista combativa, valiente, defensora de los derechos humanos. No exagero al decir que constituyó un icono que ocupó un lugar destacado en la televisión y la radio de nuestro país. Asimismo, tenía inquietudes literarias y sabemos que se adentró en el género fantástico.
Una gran mujer, talentosa periodista, un ser humano con gran sensibilidad y refinamiento espiritual. Siempre deseosa de superarse, de emprender nuevos proyectos. A la vez, una gran madre y una amiga en verdad generosa. Tengo de ella el mejor de los recuerdos y me cuesta mucho trabajo aceptar que ya no está aquí mi tocaya, mi colega y, en algunos momentos, hasta mi cómplice en las aventuras estéticas, quien tanto me apoyo en momentos decisivos de mi carrera como pintora.
Lo he dicho y lo repito una vez más: una nunca llega sola, siempre nos acompaña el respaldo, afecto y fe de muchos seres que creen en nosotros y nos impulsan. De eso hablé recientemente con su hija Nuria, cuando le externé mi más sentido pésame.
Marta de la Lama fue una de esas personas que siempre actuó con grandeza, por lo que hoy quiero de nueva cuenta agradecerle su amistad, apoyo y bondad.