REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 10 | 2019
   

Artes Visuales

La armonía, búsqueda incesante de Leonardo Nierman


Georgina Herrera

Llego puntualmente a su casa de San Ángel. Todo su mundo interior está presente en sus sorprendentes pinturas, esculturas y tapices que embellecen el entorno de su estudio. Al fondo del salón está un piano... no podía faltar la música.
Estoy con Leonardo Nierman, talentoso pintor, escultor y músico quien siempre se ha distinguido por ser un hombre libre, divertido, lúcido, poseedor de una gran cultura y genuina vocación artística.
A los veinte años se casó con la pintura se entregó a ella con vehemencia pero antes tuvo una bella amante que aún lo acompaña: la música. Desde temprana edad toca el violín, instrumento que más tarde estudiaría en el Conservatorio Nacional de Música. También estudió en la UNAM la carrera de Administración de Empresas, pero el arte lo atrapó. Para él la pintura es pasión, la escultura placidez, y la música elevación espiritual. El arte encendió el motor de su alma y armonizó su vida.
Hijo de padre de origen lituano y madre ucraniana. Chanel Nierman y Clara Mendelejis, se conocieron y se casaron en la ciudad de México. Aquí nació Leonardo su único hijo, un niño de bellos ojos azules que sería con el tiempo un famoso artista de valor universal.
Entre sorbos de café, charlamos animadamente sobre la importancia que tiene la armonía en su obra y en su vida.
“En mi obra hay una incesante búsqueda por la armonía porque por naturaleza soy exagerado. Me gusta escuchar la música muy fuerte y vivir intensamente. Mis colores son tan explosivos como mi alegría por la vida... mi lucha consiste entonces en buscar ciertas serenidades, cierto equilibrio en lo que expreso'.
Nierman pinta con pasión y arrojo, cuando está en el acto creativo el cuadro sufre un proceso; se descompone para transformarse y luego se renueva. De sus intensos arrebatos con la brocha o el pincel, surgen torrentes de energía que van trazando los perpetuos movimientos de la naturaleza.
Aire, agua, tierra y fuego, son sus motivaciones, así plasma remolinos, oleajes, vibraciones, rayos, relámpagos y tempestades.
Produce emociones estéticas intensas pero también capta atmósferas sutiles, plenas de virtuosismo. El artista recorre como en la escala musical diversas tonalidades que van desde las más graves hasta las más finas y con ellas, logra ejecutar una sinfonía de colores.
Como todo creador, es una antena receptora de emociones encontradas pero él pone orden y armonía al mandato involuntario del inconsciente.
Una vez sometida la emoción desordenada bajo los cánones de la belleza, se abandona febrilmente sin prefigurar el tema de la obra, ésta se va forjando espontáneamente... y cuando la termina, su rostro queda iluminado; es la luz que brilla en lo más alto de su espíritu y en lo más profundo de su ser.
¿Maestro, cómo obtiene la armonía en su obra y también en la vida cotidiana, un artista tan apasionado como es usted?
'La armonía se da entre la sensibilidad y la mente, los ojos y las manos, con esto vas logrando decir lo que quieres. Mi contacto con la música me dio cierto enfoque armónico de la vida y definitivamente me ayudó a ver la pintura de otro modo.
En la vida cotidiana es difícil encontrar armonía. Los animales por ejemplo -lo dije en otra entrevista-, son tan superiores como nosotros pero nunca hemos sabido que haya una guerra entre elefantes o de leones contra leones. Me pregunto ¿qué falta de armonía tiene el hombre que siempre se está matando?
Sin embargo sí podemos vivir armónicamente si nos lo proponemos. Por ejemplo, un día visité un lugar que se encontraba entre el bosque y el mar, era un hotel precioso ubicado cerca de la ciudad de Carmel en California. Eran unas cabañas donde las puertas no tenían ni llaves ni cerraduras, y aún así, durante la noche podíamos dormir confiadamente. Yo ocupé una pequeña cabaña llamada 'Van Gogh', tenía un comedor iluminado solamente con velas, todo el tiempo se escuchaba música clásica... mientras, frente al calor de una chimenea, un gato ronroneaba. “¡Esto es armonía, la aspiración suprema del sabio para lograr ser feliz!'.
Leonardo nos recuerda que la armonía era el ideal griego de la mesura... pensamiento y acción ambas en armonía.
'Las civilizaciones modernas viven apresuradamente o están ocupadas en acumular exageradamente los bienes materiales, por tal motivo pierden el equilibrio. Hasta el clima, cuando es extremoso, nos daña. Pensemos en el hombre nublado, aquél que vive por ejemplo en los países escandinavos donde sólo hay días de sol de veinte minutos, es tan pasmoso el frío que este hombre puede llegar hasta el suicidio. No obstante, el hombre consciente, no se deja arrastrar por las adversidades, busca la armonía de su existencia dentro de sí mismo'.