REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

De nuestra portada

Los demonios de la corte


Benjamín Torres Uballe


La semana pasada, don Alejandro Martí, presidente de México SOS, volvió a “restregar” en las conciencias de los respetables e intachables ministros de la Suprema Corte su actuar sesgado en el caso de la secuestradora Florence Cassez, lo cual sentó un precedente que, además de inmoral, es terriblemente peligroso. Sucede que ahora uno de los secuestradores de Pedro Galindo, esposo de María Elena Morera -la presidenta de Causa en Común-, después de doce años de juicio se amparó “porque le violaron sus garantías”, de acuerdo con lo dicho por su abogado.
Vía Twitter, el señor Martí señaló: “Le violaron sus garantías”, ¡después de 12 años del juicio…! según su abogado. ¡Se abrió la posibilidad! Gracias, Suprema Corte de Justicia!” “Habrá que preguntarle a los ministros Olga Sánchez Cordero, Arturo Zaldívar, y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, su opinión sobre los demonios que desataron” (sic). Esto en relación directa con el fallo de los ministros mencionados, y que tuvo como consecuencia la liberación de la delincuente francesa.
El efecto Cassez, tal como lo advirtieron especialistas en derecho y diversos sectores de la sociedad, ha iniciado su secuela de perversión. El comienzo de la pesadilla se da con el amparo interpuesto por el mencionado secuestrador Pedro Sánchez González. ¿Cuántos casos más se vislumbran en este absurdo jurídico detonado por la Corte Suprema de nuestro país?
Sucede que en México, las víctimas del hampa no sólo viven bajo la angustia e indefensión total provocada por tales granujas, sino en la opacidad, corrupción e ineficacia de las autoridades judiciales. La señora Morera aseguró que la acción del mencionado secuestrador vino después del fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el caso de la criminal francesa.
Ha transcurrido un mes desde la cuestionada decisión de los ministros, y la pregunta es: ¿habrán tenido ya el tiempo suficiente para reflexionar acerca de su lamentable resolución? ¿Estarán conscientes del nefasto e incendiario antecedente que colocaron en la justicia mexicana?
La respuesta es obvia y la conocemos perfectamente los mexicanos, sin embargo, ésta no puede inscribirse dentro del espíritu del buen actuar y la esencia de la justicia. La realidad de los hechos, como consecuencia del deleznable ejercicio del servicio público, es contundente e irrefutable: simplemente se ubican en el deterioro y regresión de la aplicación de la justicia en el país.
Es muy probable que las críticas y condenas de los mexicanos a los insignes señores de la Corte que votaron a favor de la liberación de la tristemente célebre ciudadana gala poco les importe. Viven en un mundo totalmente diferente al de la gran mayoría de los mexicanos. En una burbuja que los mantiene alejados de la realidad cotidiana de millones de sus compatriotas. Tienen asignados sueldos y prestaciones que les permiten mirar despectivamente a la ley sobre el hombro.
A pesar del reciente espaldarazo que el pasado día 19 le dio la devaluada organización Human Rights Watch, al reconocer el “trabajo” de la SCJN en favor del debido proceso penal y la protección a los derechos humanos, el desprestigio sigue ahí. El reconocimiento que otorgan esos mercenarios de los derechos humanos es absolutamente irrelevante al carecer de autoridad moral. Más aún, el Índice de Percepción de la Corrupción en el Sector Público 2012, publicado en su portal web por Transparencia Internacional, informa de la realidad: México ocupa el lugar 105 en 176 países alrededor del mundo, donde 1 es el menos corrupto y el 176 muy corrupto.
La tan cacareada aplicación de la justicia se ha quedado en eso, y ha dejado a su paso una vez más el reguero de tropelía y parcialidad. Así que sólo nos queda desearles buena suerte y mucho dinero a la señora Morera y su esposo para que enfrenten con probabilidad de éxito la batalla legal que están librando estoicamente contra la banda criminal, y en especial al hampón que recién se amparó y quien pretende un “amparo VIP tipo Cassez”. Esperaremos para saber qué instrucciones recibe la Corte.

MORELOS: LA RIFA DEL TIGRE
Cuando Graco Ramírez tomó posesión el pasado mes de octubre como gobernador del estado de Morelos, seguramente conocía el alarmante nivel de violencia imperante y la complejidad para darle solución.
Hoy los hechos parecen haber rebasado la capacidad de respuesta del gobernador, y ponen en duda si realmente tiene y ejerce el poder para gobernar. Las preguntas surgen luego de la “confusión” por parte de la policía estatal, en la cual atacaron y balearon el convoy donde viajaba el procurador morelense, “accidente” en el que murieron tres de los escoltas del procurador.
A los pocos días, unos sujetos pretendieron “coincidentemente” robar la camioneta del padre del procurador; las autoridades dijeron que se trató de un simple intento de robo de automóvil.
La semana pasada un comando irrumpió en una fiesta de alumnos -al parecer de la UNAM-, hiriendo a tres de ellos y robando al menos tres autos, dinero, celulares, más diversas pertenencias. La Policía Preventiva de Cuernavaca arribó al lugar una hora después del ilícito, así lo admitió el secretario de Seguridad Municipal, Víctor Hugo Valdés, quien culpó a la Secretaría de Seguridad Pública por no haberle avisado al momento de los hechos a través del C4.
En justificaciones y cuidarse se le va el tiempo a Graco Ramírez. En tanto, la erosión de la seguridad en el alguna vez apacible Morelos avanza inexorablemente. Por lo pronto, el pasado día 19, por primera vez admitió en Cuautla que ante el clima de inseguridad y violencia que se vive en el estado ha tenido que realizar reajustes en la estrategia de seguridad. Para complicar el panorama, ya empiezan a plantarse en el futuro del mandatario perredista algunos grupos de “autodefensa” en ciertas regiones de Morelos. ¿Soportará la presión de las manos que mecen la cuna? Esperaremos para ver de qué está hecho el señor gobernador.

STATU QUO POLÍTICO
Vaya estate-quieto que le asestó Manlio Fabio Beltrones al tránsfuga gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, en respuesta a las declaraciones de éste en el sentido de que Beltrones “es un represor” y “hay que ver de dónde viene”. El coordinador de los diputados priistas no se anduvo con medias tintas, y de manera lapidaria contestó: “Yo no personalizo ninguna discusión. Primero me voy a enterar si estaba sobrio, para saber en qué condiciones pudo emitir una declaración tan irresponsable”. ¿Qué le parece, amigo lector, el nivel de la política en el país?
@BTU15