REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 08 | 2019
   

Confabulario

Poemas


Leonardo Sevilla

encuentros incandescentes

atesoro desnudeces
insinuaciones irresistibles
momentos que son distintos
aunque a veces se parezcan
por su sensualidad a flor de piel:
el placer envuelve como la intuición
arrebata sin causa aparente
como la vida renace
cuando encarna en poesía...

soy la imagen del sueño
que se escapa hasta la vigilia
desde los más remotos subterráneos
aflora el fuego en las pupilas
y las vísceras se asombran
y alumbran cuando cada caricia
susurra y a la vez jadea
su abandono, que es el umbral
del profano desliz al infinito...


espirales cíclicas...

hoy reanudo
las espirales cíclicas de la vida
transformada en impura lírica
en descalza luna
deslizándome
sobre un espejo de agua
como eco y pasión
que combinan
con la ternura efímera del amor:
con su intenso fuego obsesivo
mis heridas curo
y cicatrizo así...

ahora los cisnes dibujan
su reverberante ausencia sobre el mar
cubierto de nieve y memorias
en el tuétano de la invención
se esconden entre las placenteras plumas...

hoy pienso en ti
porque te siento
semilla y amiga
estrella y hermana
fruta y amante
con tu antifaz plateado
y la soledad que nos acompaña
desde nuestro íntimo paisaje
el silencio nos retrata
con cada letra sílaba palabra:
imagen de una flor
que en abanico se abre
y despliega sus misterios...

ahora compongo
una intensa balada
que se quita
poco a poco la ropa
sugiriendo nuestro erotismo
más acá del onírico camino...


canción nevada...

hablo cuando escribo
acerca de los ciclos
porque cambia el año
o yo menstrúo, lloro o río
y soy ángel y demonio a la vez...

escribo cuando hablo
de que lo que siento
y aún no sé
cuál es su nombre
pero ya me llama
desde lejos y desde cerca
como una premonición onírica
se despeña desde el boceto
de una mágica sombra embarazada
mientras los meses se peinan
y los momentos intensos trascienden
siempre las fechas del calendario...

reflexiono cuando hablo
y escribo cuando
recorro el proceso
y lo digiero a la vez
en ocasiones sólo a medias
capto algunos perfiles
de mi fuga ensoñada:
aparecen ficciones del pasado
y el porvenir en las aguas
fluctuantes del presente...


escepticismo...

¿y por qué sólo pensar
sentir y hablar
de los ciclos
o de las espirales
y no también de los péndulos
o vaivenes o altibajos del tiempo?...

¿y por qué no admitir
que el tiempo existe sin nosotros
pero también que nosotros
somos el tiempo
o que sin nosotros
el tiempo es insustancial
para nosotros?...

¿y por qué no pensar
que la emoción es
la fuente y el puente
de lo que nace
o emana o brota después:
el tallo, la flor y el fruto
son hijos del trabajo
la perseverancia y la técnica
pero también del azar y el arrojo
que con el chispazo de la imaginación
van más allá
de la realidad, la razón
o la mera lógica
y así logramos admitir al fin
que el autor y la obra se nutren
del mágico, fugaz e irrepetible instante?...

¿y por qué no admitir
que las letras y las notas son
las fugaces metamorfosis de la canción
con su alma, cuerpo y rostro
cuyas realidades y ficciones
el misterio forja despacio
o veloz como una metáfora
del lienzo que la novela riega
como los dibujos de un mural
ilumina con sus vacilantes
perspectivas apalabradas?