REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 11 | 2019
   

Arca de Noé

Los trancos


Carlos Bracho

TRANCO I
Yo creo que este año viejo de 2012 pasó más rápido, más aprisa que cualquiera otro del pasado. Y es que ya se nos hacía tarde el ver salir de Los Pinos y de México -ojalá- al siniestro Calderón. Y ésa era una de las razones por la que las hojas del calendario caían tan veloces; sí, ya no queríamos queso sino salir de la ratonera. Los mexicas hacíamos todo el esfuerzo posible para que los meses fluyeran a ritmo acelerado y se acabara el martirio al que el régimen calderonista nos sumergió. Ya no queríamos ver sangre por todos los pueblos y caminos de los estados de esta nación tan golpeada. Así que por todo lo sufrido, por los más de sesenta mil muertos habidos en estos seis años de penitencia, por los fraudes electorales, por la economía dando tumbos, por la entrega total de la dignidad y del honor republicano a las fuerzas más negras del capitalismo reinante, por la desastrosa política gubernamental implementada contra la flora y la fauna naturales del territorio, por la militarización y sed de venganza contra los movimientos populares que surgen como una protesta contra el vandalismo económico que lanza sobre sus bolsillos el mandamás de la Hacienda Pública y el beneplácito rotundo del habitante de Los Pinos, por el deterioro brutal y encono político contra los derechos humanos, por la pérdida de las fuentes de trabajo y la agresión sistemática contra obreros, trabajadores y empleados, por la traición a los principios revolucionarios plasmados en las leyes agrarias, y por la violación sistemática a los valores positivos de la Constitución Política del 17, sí, por eso, lectoras insumisas, lectoras no pripanistas, por esas y otras muchas, muchísimas razones ciudadanas, pasaron las horas y los días y las semanas del fenecido 2012 con la velocidad del rayo.
Y ahora en este 2013, en este año nuevo, en esta cuesta de enero, tal parece que los mexicas nos quedaremos otra vez esperando que llegue la justicia cabal a todos los ámbitos y lugares de lo que queda de mexicano de esta república. Ahora a esperar que haya un cambio verdadero, real y profundo y de positivos valores democráticos. Bueno, amigas zapatista, esto que pergeño, esto que escribo es un gran deseo, deseo que cada seis años se repite, que cual rito maquiavélico, los deseos de cambios profundos a favor de un México mejor, son eso, deseos, palabras, palabras, sólo palabras, sólo pensamientos. Sí, porque al transcurso de los días -es la trágica historia de siempre-, al transcurso de los meses, el nuevo gobernante que prometió en campaña las perlas de la virgen, cae en los mismos caminos del olvido, cae en los mismos discursos retóricos y falsos como una moneda de tres centavos. Sí, suerte maldita el de la raza de bronce, suerte mala que se repite cada seis años, suerte nefasta que hace su presencia sexenal, y no falla nunca. En fin, para seguir el rito mencionado, y dado que ya se fue el fascista señor Calderón, a seguir, digo, pensando, como todos los millones de mexicanos lo hacen, que todo va a mejorar, que los políticos van a trabajar con fuerza y dedicación asombrosa y que se rebajarán los altísimos y criminales salarios y que asistirán todos los días a las sesiones de trabajo, y que con su patriotismo legítimo harán que la paz y la tranquilidad y el reparto justo de la riqueza y el apoyo hacia la educación y a las universidades públicas tendrán en ellos, en los políticos, los grandes defensores e impulsores de mejorías nunca vistas, y que los ejidos y la tierra y los campesinos tendrá todo género de ayuda para convertirse en los grandes surtidores de alimentos para toda la nación, y que los obreros tendrán garantizados sus puestos y sus prestaciones y que ahora sí trabajarán por el pueblo de México, por todo el pueblo, no nada más por la clase en el poder, no, y que gobernadores y diputados y senadores serán los garantes de un México justo… Puede ser, ¿no? Vale. Abur.