REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

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David A Figueroa Hernández

Almazán. El único general revolucionario. En la historia contemporánea de nuestro país, ubicamos en los diversos periodos a personajes que la han hecho posible con fuertes ideologías, poderosas convicciones y que ofrendaron con sus propias vidas, en aras de un futuro que consideraron viable para las generaciones siguientes.

En México, después del movimiento revolucionario de 1910, los diversos sectores políticos y militares, se disputaron el poder y no fue sino hasta el sexenio del general Lázaro Cárdenas, que comenzó una nueva etapa, una de instituciones que permitieron dar estabilidad al país pero que colocaron a un partido político -originario de estas fuerzas revolucionarias- en la Presidencia de la República cuya vigencia permanecería de manera consecutiva hasta el año 2000.

En el México callista y cardenista, se ubica esta historia relatada por Guillermo Samperio, en el que relata a un general revolucionario símbolo de la congruencia histórica y de los verdaderos ideales que produjo aquel movimiento que derrocó al general Porfirio Díaz. Juan Andreu Almazán, se distinguió por su arrojo pero aun más por ser un militar que siempre se identificó con el pueblo, con los menos favorecidos, y que no siempre estuvo de acuerdo con los vaivenes políticos.

Con una infancia marcada por la última década del Porfiriato, el general Andreu Almazán convivió muy de cerca con militares destacados en el campo de batalla como Victoriano Huerta, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Álvaro Obregón o con civiles de alto prestigio como Francisco I. Madero, Francisco León de la Barra o Venustiano Carranza. De cada uno aprendió aspectos valiosos que lo llevaron a confeccionar su gran personalidad.

No obstante, a través de estas páginas, a manera de Memorias, encontramos sus fuertes convicciones siempre en busca del bienestar del país, además, permite conocer desde otro ángulo, a personajes que han sido estereotipados como Huerta y Carranza, en tanto que avizora un perpetuo desazón por el general Cárdenas a quien considera antidemocrático y aún más terrible que el propio Plutarco Elías Calles.

Siempre en el frente de batalla, Andreu Almazán vive en carne propia los encuentros entre generales de los diferentes gobiernos así como las batallas que comandó. A los zapatistas, villistas y carrancistas, los tuvo en alta estima por sus valerosas afrentas en aras del pueblo. En contraparte, a los callistas y cardenistas, los trataba con especial desagrado.
Secretario de Comunicaciones durante el breve periodo en la presidencia de Pascual Ortiz Rubio, Andreu Almazán, proporcionó continuidad a las diversas vías de comunicación, carreteras y vías de ferrocarril, así como al teléfono y telégrafo como motores del desarrollo para un México competitivo y moderno.

Con él, se crearía la Ciudad Militar del estado de Nuevo León, cuya cooperativa puso en manos de mujeres. Para 1940, fue candidato a la Presidencia de la República, con el objeto de replantear la historia de este país. Los resultados de estas elecciones, según sus estimaciones, fue un aplastante 90% de sufragios sobre el candidato oficial, Manuel Ávila Camacho. No obstante, debido a un supuesto “fraude electoral”, nunca volvería a cruzar palabra con Cárdenas a quien lo denostó al no permitir el libre derecho a elegir a los mexicanos.

Convertido en el “servidor de la Nación”, Almazán es una figura enigmática que ha sido opacada por los nombres de Emiliano Zapata, Francisco Villa y Felipe Ángeles; asimismo, porque el Estado mexicano, a cargo de los gobiernos emanados de la Revolución de 1910, quisieron que su nombre permaneciera en los anales ocultos de la historia de nuestro país. Juan Andreu Almazán merece dar su versión y tener un lugar más destacado en los libros de historia.

Almazán. El único general revolucionario. Guillermo Samperio, Ed. Lectorum. 2011, 440 pp.

dfigueroah@yahoo.com.mx