REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
03 | 04 | 2020
   

Letras, libros y revistas

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David A Figueroa Hernández

Yara. De las hermosas calles coloniales del estado de San Luis Potosí, Rubén Álvarez Acevedo, nos trae la presente obra acerca de una trama juvenil y fresca, sobre una situación cotidiana en las diversas artes que rodean al amor.

Una historia singular en la que la vida de dos jóvenes de ese hermoso estado comparten y viven su plenitud adolescente. Por un lado, los constantes vaivenes para encontrar a la persona amada; por otro y una vez que se consuma dicho amor, los dilemas que tienen que enfrentar para apostar por una relación sólida, confiable y, sobre todo, con amor y comprensión.

El autor nos ubica en un escenario muy detallado sobre las tertulias entre los estudiantes y en el que florece poco a poco el amor entre los personajes centrales: Adrián y Yara.

Adrián, un joven impetuoso que antes de conocer a Yara se encontraba devastado por su anterior relación; una historia en la que él apostó su corazón y como sucede en las historias de la vida real, salió decepcionado. Por su parte, Yara, una mujer mayor que Adrián, reprimía sus sentimientos y buscaba refugio a la vez que diversión, en cualquier persona con la que se sintiera a gusto no importando cómo y a quién lastimara con sus acciones.

Una vez juntos, daban la impresión de ser una pareja sustraída de las culturas orientales en las que uno complementaba al otro, el ying y el yang; en tanto que uno, Yara, busca la satisfacción mediática del momento o el principio del placer, el otro, Adrián, sólo quiere una pareja estable y a futuro con quien no sólo compartiera un encuentro sexual sino una familia.

Es común encontrar en cualquier historia de amor, diferentes obstáculos, sin embargo, el saber que la otredad busca ser feliz a costa de todo, es una sensación sublime que abriga sentimientos trascendentes. Esta historia habla de eso que buscamos y que pocos logran encontrar, una estabilidad emocional que es proporcionada por un encuentro amoroso a plenitud.

El punto medular de la novela radica en el cúmulo de experiencias que uno y otro poseen al tiempo de demostrar, una vez más, que el amor perdona casi todo.

De igual forma, así como toda relación tiene un inicio, también posee un final. La relación se torna ríspida y la confianza se ve mermada. No obstante, el autor nos lleva de la mano con líneas suaves; logra hacer que el lector se ubique en los ambientes, que sea un testigo fiel de la misma narración.

Al final de la trama, Álvarez Acevedo cierra magistralmente la historia al hacer alusión al poeta moderno del amor, Pablo Neruda, cuando resalta que toda historia de amor es en sí misma, una oda a la alegría, al reconocimiento de la persona amada, pero sobre todo, a la lucha constante por entender ese misterio que la humanidad aún posee y que al final, es el resultado del desarrollo mismo del hombre: el amor.

Sin amor, no hay felicidad; y el reconocimiento a ese cariño, puede estar en las cosas cotidianas que desempeñamos, que vivimos y que sin darnos cuenta, dejamos pasar…

Yara. Rubén Álvarez Acevedo. Universidad Autónoma de San Luis Potosí. 2009, 90 pp.

dfigueroah@yahoo.com.mx