REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
23 | 07 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Yo, la peor de Mónica Lavín


Elsa Cano

Leer esta novela de la editorial Grijalbo (2009) es situarse detrás de un caleidoscopio y ver lentamente: el pueblo, la ciudad, el palacio, el convento, la celda, el patio, el locutorio o el confesionario, donde una galería de personajes femeninos entrará en relación con una monja extraordinaria. Hay un cuidado exagerado para que ninguna mujer aparezca insustancial. Estamos en el centro de la ciudad de hace 400 años y la voz narradora contando todo: olores, sabores, sonidos y asistimos con la vista porque lente y voz son una sola acción.

Cada mujer pertenecerá a un sitio, a un apellido, a una fortuna o a una casta, para servir, proteger, acusar o valerse de la monja Sor Juana Inés de la Cruz para obtener un favor de las autoridades: Iglesia y Virrey.

Yo, la peor, es una biografía novelada, en el mejor de los logros, porque contiene vida individual inmersa en una vida social: conflictos personales (vocación, revelación, emancipación) o bien conflictos sociales: motines populares por desabasto de maíz, acequias peligrosas, focos de pestes y enfermedades, lluvias torrenciales, etc.

Algunos críticos consideran este libro fallido porque le faltan muchos datos biográficos, pero ésa no era la intención de Lavín. No se trata de conservar la imagen de la Sor Juana sufrida, sino de mostrar que detrás de esto hay bastante más.
Mónica Lavín (Ciudad de México 1955) describe santería, idolatría y situaciones demoníacas. Una ciudad que vive, que no está muerta, coexiste con todo inclusive el pecado.

Los saltos que hace la autora entre los personajes, hacen la lectura más agradable y más interesante. La voz narradora en tercera persona, omnisciente y sabia, conoce todos los matices de quienes “hablan” y el ambiente en que cada una se desenvuelve, nos involucra en historias violentas o humillantes, no sólo para aquellas que son señaladas por negras, indias, criollas o mestizas; sino también para las blancas peninsulares.

Tres epístolas se intercalan en la narración, como ya se dijo en tercera persona, tres cartas en primera persona por medio de las cuales conocemos la autorrepresentación de “Sor Juana” dirigidas a la Virreina para darle a conocer el estado de las cosas, de la vida, de su salud, de su biblioteca y del engaño en que ha caído.

Otras novelas de Mónica Lavín son: Café cortado, Tonada de un viejo amor y Hotel Limbo.

Como una especie de homenaje a Sor Juana, en este libro Mónica Lavín usa figuras retóricas, como metáforas, aliteraciones, prosopopeyas y calambur.