REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
10 | 12 | 2019
   

Apantallados

Moviola en su Laberinto - Andrés Manuel López Obrador y la crisis ideológica de las izquierdas en México


Alonso Ruiz Belmont

El intermitente liderazgo político que en los últimos años ha protagonizado en México la contradictoria y polémica figura de Andrés Manuel López Obrador entre los sectores populares, parece guardar proporción directa con la enorme crisis ideológica y las interminables fracturas internas que en ese mismo espacio de tiempo han exhibido los más connotados herederos del legado neocardenista. La creciente y peligrosa incapacidad que durante los últimos doce años han venido mostrando las izquierdas en nuestro país, especialmente el perredismo, para ser capaces de articular un proyecto de nación congruente, serio y creíble ante la opinión pública, verdaderamente representativo de las más importantes causas progresistas que se han abierto paso en la agenda política nacional, ha generado un amplio desencanto ciudadano y el inevitable erosionamiento de sus apoyos electorales.

Las elecciones de 2006 son hasta ahora lo más cerca que la izquierda, encabezada por el PRD, haya estado en su historia de alcanzar la presidencia de México. El amplio posicionamiento mediático que López Obrador había alcanzado desde la jefatura de gobierno del Distrito Federal en los años previos y su ascenso contundente en los sondeos de popularidad, lo situó como el aspirante mejor dotado a la candidatura presidencial en su partido y le daba una ventaja de cuando menos diez puntos porcentuales en las intenciones de voto frente a todos sus competidores hasta un año antes de las elecciones presidenciales. El cenit de ese proceso fue el intento de juicio de desafuero contra Obrador, promovido incansablemente desde el gobierno foxista con el apoyo decidido del PAN y del PRI durante los primeros meses de 2005. El fallido intento por sacar a López Obrador de la contienda presidencial, sería el preludio de un tenso proceso electoral casi un año después, que estaría marcado por la polarización política de la sociedad mexicana y por acusaciones de fraude de parte del obradorismo como resultado de un disputado cómputo oficial. La posterior crisis política hizo necesaria la intervención del Tribunal Federal Electoral (TRIFE). Felipe Calderón Hinojosa fue eventualmente declarado presidente electo en los últimos meses de 2006, con una ventaja de apenas 0.56% de los votos sobre López Obrador, tras un cuestionado recuento de 11, 718 casillas ordenado por el citado Tribunal.

El meteórico ascenso político de López Obrador y la crisis poselectoral de 2006 fueron analizados inicialmente en los documentales: ¿Quién es el Sr. López? (2006) y Fraude, México 2006 (2007), ambos dirigidos por Luis Mandoki. Estos parecen insertarse en la línea del cine militante, en tanto que mantienen una línea argumental de corte persuasivo a favor del político tabasqueño. La figura política de Andrés Manuel López Obrador es analizada en ambas cintas, desde sus humildes orígenes sociales hasta la cúspide de su popularidad, que registró su clímax al final del citado proceso de desafuero promovido en su contra en el Congreso de la Unión. En realidad, tanto ¿Quién es el Sr. López? como Fraude, México 2006, pertenecen a un mismo proyecto; el primer documental se divide en cuatro volúmenes, aparentemente editados sin el apoyo de un guión definido. Los correspondientes DVD fueron comercializados, tanto en los mítines políticos obradoristas como en tiendas especializadas. El interés que despertó esta serie en la opinión pública llevó a Mandoki a buscar financiamiento para hacer una versión más corta, la cual fue exhibida como un largometraje documental en los circuitos cinematográficos comerciales poco después de la crisis pos electoral que tuvo lugar en las semanas posteriores a la reñida y cuestionada elección presidencial.

En ambos trabajos, el núcleo argumental se desarrolla a partir de los testimonios de diversos colaboradores, académicos y políticos, que son entrevistados por Mandoki y que dan sus opiniones acerca del proyecto de nación que encabeza López Obrador, de su controvertida personalidad, así como de la legitimidad o no del juicio de desafuero promovido en su contra. Los detractores del tabasqueño son mayoritariamente caricaturizados como seres hipócritas o corruptos; en tanto que muchos de sus partidarios o aquellos quienes se oponen al intento de desafuero son, en su mayor parte, miembros de la clase intelectual. En términos de la cantidad de testimonios recopilados, se nota un sesgo evidente hacia todas aquellas argumentaciones en favor del tabasqueño frente a las opiniones en contra. La figura de López Obrador como un líder que representa a los grupos sociales mayoritarios es posicionada por Mandoki, exhibiendo los defectos y la incompetencia de sus adversarios políticos, así como las afinidades ideológicas de colaboradores, periodistas y académicos respetados. En la línea argumental de Mandoki, la credibilidad electoral del obradorismo fue socavada durante 2006 mediante estrategias difamatorias propagadas en los medios masivos de comunicación, financiadas en su mayor parte por los “señores del dinero”: el gran empresariado y la banca. Sin embargo, con justa razón Mandoki le asigna la mayor parte de la responsabilidad política al entonces consejero presidente del Consejo General del IFE, Luis Carlos Ugalde, por no haber detenido las campañas difamatorias que promovió el calderonismo en los medios y por haber organizado una elección llena de datos inciertos. En la opinión de Luis Mandoki, López Obrador fue arrebatado de su victoria por un estrecho margen de votos fraudulentos o inválidos, que fueron avalados por una determinación final del TRIFE, que reconoció a Felipe Calderón como presidente electo.

Tal vez sin proponérselo, ¿Quién es el Sr. López? consigue exhibir muchas de las virtudes y carencias políticas del tabasqueño en su lucha por el poder. A lo largo de la serie son evidentes, tanto la astucia con la que López Obrador enfrenta y aprovecha mediáticamente el intento de desafuero político en su contra, como sus excesos verbales y la arrogancia que llega a mostrar en algunas de sus conferencias de prensa matutinas como jefe de gobierno del DF ante aquellos periodistas que le hacen preguntas incómodas. Por ello, este documental sugiere, también sin proponérselo, que el mayor enemigo político al que Andrés Manuel López Obrador se enfrenta, es quizá él mismo.

El tercer documental, 0.56% ¿Qué le pasó a México? (2010) es dirigido por Lorenzo Hagerman. Hagerman había colaborado en la realización de ¿Quién es el Sr. López?, pero terminó distanciándose de Mandoki como resultado de su desacuerdo con la activa militancia de éste en favor de López Obrador. Por consiguiente, la línea temática de 0.56% es mucho mas reflexiva e imparcial que la de Mandoki en términos políticos, pero es igualmente valiosa como documento sociológico. Hagerman se mueve a lo largo del país durante el desarrollo de las campañas políticas, el día de los comicios y tras la crisis pos electoral; su lente es capaz de reflejar las opiniones, percepciones y reacciones de diversos ciudadanos con niveles socioeconómicos muy contrastantes, en torno a lo que estaba ocurriendo en aquellos momentos. Para Hagerman, la carrera a la presidencia en el 2006, se define claramente con el intento del proceso de desafuero a López Obrador un año antes; en su opinión, este hecho marca el inicio de un proceso de polarización política que divide a la sociedad mexicana a extremos que podrían llevarnos a escenarios futuros de violencia motivada por diferencias ideológicas. A lo largo de la cinta, los dos candidatos punteros en aquellas elecciones parecen defender dos visiones de la realidad antagónicas e irreconciliables. Para los sectores sociales marginados, la mayoría numérica de la población nacional, López Obrador parecía la última esperanza a través de la vía institucional para buscar un cambio que permitiese superar la escandalosa pobreza y la creciente desigualdad material. En contraste, una parte de la clase media y el sector empresarial perciben al obradorismo como una coalición peligrosamente radical que amenaza a las instituciones democráticas y pone en peligro la relativa estabilidad de las finanzas públicas.

Un elemento a destacar en el documental de Hagerman es que, a lo largo de la cinta, todas los ciudadanos que son filmados, sin importar sus preferencias ideológicas y nivel socioeconómico, parecen estar de acuerdo en que los segmentos mayoritarios de la clase política mexicana, más allá de su origen partidista, no se hallan a la altura del momento histórico cuando deben tomar decisiones fundamentales en provecho del país. Las palabras de un empresario que simpatiza con Calderón Hinojosa cuando el candidato del PAN se declara ganador la noche de los comicios, luego de que López Obrador había hecho lo propio, simboliza claramente el desencanto ciudadano ante la incompetencia de la clase política: “Otro irresponsable”.

En 0.56%, el IFE que encabeza Ugalde casi no aparece a cuadro y las declaraciones del consejero presidente no permiten aclarar la incertidumbre ya que su autoridad no es respetada por los dos candidatos punteros la noche de los comicios. Este hecho parece reflejar, de manera indirecta, la actitud de pasividad que mostró Luis Carlos Ugalde a lo largo del proceso electoral ante la creciente polarización de la sociedad. Éste manifestó en repetidas ocasiones, que no contaba con atribuciones legales para detener las campañas difamatorias ni para encauzar el comportamiento público de los candidatos. Dicha actitud desató inevitablemente numerosas acusaciones de parcialidad contra Ugalde en favor del candidato panista por parte de los seguidores de López Obrador. Es necesario recordar que, en su momento, la elección de Ugalde como consejero presidente del Consejo General del IFE no contó con el aval del PRD; tanto el PAN como el PRI prefirieron eludir una decisión por consenso que era políticamente factible y posible, este error terminó por afectar, tanto la legitimidad del proceso como su credibilidad.

Sin embargo, probablemente la más grave acusación de parcialidad hacia el Instituto que encabezó Ugalde, se ventiló en el reportaje “Wikileaks revela el ‘compló’”, de la periodista Anabel Hernández, publicado en la página web del semanario Reporte Índigo, el 20 de octubre de 2011. El citado reportaje hacía mención a una serie de cables del Departamento de Estado de los EEUU filtrados por Wikileaks, en los cuales la jefa adjunta de Misión de la Embajada de los Estados Unidos en México, Leslie A. Basset, comenta una serie de reuniones que había tenido quince días antes de las elecciones del 2 de julio de 2006 con el entonces consejero del Instituto Federal Electoral, Arturo Sánchez Gutiérrez. Basset describe a Gutiérrez como un hombre “con poco amor hacia López Obrador”. El consejero electoral le informa a la funcionaria que, en virtud de lo cerrado de la competencia, el IFE anticipaba no dar a conocer el resultado de la elección ese mismo día. De acuerdo con el informe de Basset: “Sánchez reconoció que no dar a conocer los resultados del conteo rápido la misma noche podría ser controvertido, pero los resultados del PREP estarían allí para que todos los vieran en Internet antes de salir el sol, y el recuento oficial llegaría el 5 de julio”, cosa que finalmente ocurrió. En otra parte del cable, Sánchez Gutiérrez defiende también los contratos que había hecho el IFE con empresas vinculadas a Diego Zavala, cuñado de Felipe Calderón, en la adquisición de un sistema multibiométrico para revisar el registro nacional de votantes del Instituto.

A pesar de todo, la derrota política sufrida en 2006 no mermó las ambiciones políticas de López Obrador, quien nuevamente figura este año en las boletas electorales como candidato a la presidencia por el PRD. Luego de una supuesta transformación en su discurso, marcada por tibias referencias a la mesura política y llamados a la concordia, Obrador se ha acercado a algunos de los empresarios que hace seis años torpedearon su candidatura, así como a las clases medias. Tras el primer debate televisado entre los candidatos el pasado 6 de mayo, Andrés Manuel López Obrador ha registrado un notable repunte en las encuestas de opinión y parece haber conseguido desplazar del segundo lugar en las intenciones de voto a la candidata panista Josefina Vázquez Mota, aunque no parece contar con el tiempo suficiente para superar al puntero Enrique Peña Nieto.

El año pasado fue presentado el libro Nuevo proyecto de nación por el renacimiento de México (Grijalbo), una obra colectiva en la que intervinieron algunos de los académicos mexicanos más importantes que se ubican a la izquierda del espectro ideológico. Como su nombre lo indica, el libro pretende ser una descripción estructurada de la agenda política que el político tabasqueño impulsaría en caso de ganar a la presidencia. Sin embargo, llama la atención que el grueso de los argumentos desarrollados en el libro apenas sean mencionados o explicados por López Obrador en sus mítines y actos de campaña. Tal y como hace seis años, éste prefiere apoyarse en vaguedades y generalismos, recordándole a los medios la lucha que el “pueblo” enfrenta contra “la mafia que se apoderó del poder”.

Sin embargo, valdría la pena preguntarse hasta qué punto Andrés Manuel López Obrador es en verdad un digno representante de ciertas reivindicaciones progresistas, indispensables en la agenda política de cualquier partido de centro izquierda hoy día: despenalización del aborto, equidad de género, defensa del estado laico, legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, reivindicación de las familias homoparentales y combate a los crímenes de odio en contra de la comunidad homosexual o transgénero. Quizá su discurso de toma de protesta como candidato a la presidencia, que le valió cuando menos una primera plana en el diario Milenio el 17 de marzo (“AMLO pide quitar el tema de la familia a la derecha”), sea un referente más confiable en este sentido. En dicho acto proselitista, López Obrador pidió a sus compañeros de partido ”no dejar el tema de la familia a la derecha” y los conminó a evitar la “desintegración familiar” para superar la “carencia de valores éticos y morales” que, a su juicio, es uno de los factores tras la crisis social que vive el país.

En este sentido, el video promocional “Rebasemos por la izquierda”, subido a You Tube por un grupo de jóvenes universitarios en apoyo a López Obrador, refleja claramente la desconfianza prevaleciente hacia el político tabasqueño entre muchos de los sectores progresistas del país. Los planteamientos hechos por estos brillantes universitarios a lo largo del video en materia económica, educativa y social, destacan por su claridad y contundencia. Hacia el final del spot, pareciera que el posicionamiento de estos jóvenes es más una defensa al voto estratégico por López Obrador que la convicción plena de que él es el mejor hombre para encabezar a la izquierda mexicana. Muchos de los universitarios afirman que “no hay candidatos perfectos”, pero señalan que el voto en blanco únicamente contribuirá al mantenimiento del statu quo.

Mención aparte merece la sorpresiva aparición e inédita capacidad de respuesta que ha venido teniendo el nutrido movimiento estudiantil #YoSoy132, iniciado espontáneamente a raíz del rechazo que motivó la visita del candidato priísta a la Universidad Iberoamericana (UIA) el pasado 11 de mayo. Dicho movimiento trascendió rápidamente las fronteras de aquella casa de estudios y parece estar unificando en torno suyo el apoyo indistinto de universitarios en instituciones públicas y privadas de educación superior (UNAM, IPN, UAM, Tecnológico de Monterrey, ITAM, Universidad Anáhuac, Universidad del Claustro de Sor Juana, entre otras). Ello no ha impedido que muchos de los estudiantes involucrados en la UIA hayan sido objeto de amenazas masivas de carácter anónimo en las redes sociales, denunciadas ya por José Morales Orozco, rector de esa institución. Sin embargo, las primeras reivindicaciones de #YoSoy132 se han ido centrando en la defensa de la transparencia y la ética informativa en los medios, el rechazo de prebendas políticas otorgadas al duopolio televisivo y el combate a las estructuras monopólicas en la industria de las telecomunicaciones.

En un artículo publicado el 20 de mayo pasado, John M. Ackerman planteó que el rechazo de estos jóvenes frente al proyecto de restauración priísta llevaría a pensar que las movilizaciones ciudadanas “clasemedieras” pueden llegar a remontar los cercos informativos y la manipulación conformista ejercida desde las cúpulas del poder mediático y político.

“Rebasemos por la izquierda” y #YoSoy132 sugieren que es en los jóvenes con conciencia crítica, y no en nuestra clase política, en quienes está realmente depositado el futuro del país y la búsqueda de un proyecto común de nación.

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1 ¿Quién es el Sr. López?, México, 2006. Dirección: Luis Mandoki. Producción: Luis Mandoki.

2 Fraude: México 2006, México, 2007. Dirección: Luis Mandoki. Producción: Issa Guerra, Federico Arreola, Luis Mandoki, Pablo Mandoki, Mariana Rodríguez. Guión: Mariana Rodríguez, Yoame Escamilla, María Bema, Mike Walkman.

3 0.56% ¿Qué le pasó a México?, México, 2010. Dirección: Lorenzo Hagerman. Guión: Lynn Fainchtein, Lorenzo Hagerman. Producción: José Cohen, Lynn Fainchtein, Jaime Rolandia.

aruizbelmont@gmail.com