REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 05 | 2019
   

De nuestra portada

Miguel N. Lira, el prodigio de las letras Tlaxcaltecas


Gabriel Parra A.

Hay escritores que pasan por una etapa de silencios donde su obra sólo es recordada por unos cuantos, digamos la antesala de los escritores de renombre, reediciones y lecturas escolares, sin embargo la obra de Miguel N. Lira, es poco difundida y estudiada, muy pocos críticos se han acercado a las letras de este escritor nacido en Tlaxcala en 1905.

Influenciado por la lírica de Ramón López Velarde, Lira comienza a escribir sus primeros poemas, poemas sueltos, que después tomarán forma en su primer libro; “de esa época, 1922, son mis primeros versos que recogí años después, en mi primer libro de poesía: , en el cual mis ojos fueron a la provincia, ésta no vino a mi obra como un tema aristocrático, sino profundamente ligada al fondo humano de nuestro suelo, desde entonces volví a los versos y a no tener más obsesión que la de hacerme poeta”

Si hablamos de un Lira poeta, no debemos pasar por alto al tipógrafo y editor, al escritor de novela, prosa, teatro, cuentos, etc. Aunque las letras no fueron su único oficio “En su profesión de abogado, laboró por 30 años en la burocracia judicial, actuando en los puestos de actuario, secretario, oficial mayor, secretario del Tribunal del Primer Circuito, secretario de estudio y cuenta de la Suprema Corte de Justicia y juez del Distrito de Tlaxcala y posteriormente de Tapachula, fue candidato a Gobernador de Tlaxcala en 1947”

Considero que la diversidad de actividades impide el desarrollo de una en específico, sin embargo Lira, es un artista fecundo, como editor publica la obra de Octavio Paz, Xavier Villaurrutia, Efraín Reyes, Alfonso Reyes, Rafael Solana, entre otros, su editorial “Fabula” surge en su casa de la colonia Portales en la Ciudad de México y con una prensa “Chandler” que rebautizó como “la caprichosa”.

Esta diversidad de actividades hace estudiar a Lira desde diferentes ángulos, pero a pesar de su prolífico trabajo podemos ubicarlo como “Chong lee” el amigo de Frida Kahlo en la Escuela Nacional Preparatoria, formó parte del grupo “los cachuchas” además de amigo de Kahlo tuvo una relación muy cercana con Alejandro Gómez Arias con quien funda la revista Fabula (1934) un espacio para la difusión de las ideas: “Fabula -Hojas de México- sin grupo, sin egolatría. Sin otro compromiso que escuchar con humildad atenta, las voces de México” . Frida pinta su retrato en 1927 “…Pinté a Lira porque él me lo pidió, pero está mal que no sé ni cómo puede decir que le gusta. Buten (sic) de horrible. No te mando la fotografía porque mi papá todavía no tiene todas las placas en orden con el cambio; pero no vale la pena tiene un fondo muy alambricado y él parece recortado en cartón. Solo un detalle me parece bien (one ángel en el fondo), ya lo veras.”

Entre los libros más conocidos de encuentra La Guayaba el instituto Tlaxcalteca de Cultura realizó una edición facsimilar en 1990, al adquirirlo en la tienda de su museo la señora comenta “ah ése es La Guayaba” con orgullo que transmite, Miguel N. Lira no forma parte de la fila de los escritores comerciales, pero la calidad de su poesía nos acerca a la provincia, a las calles de Tlaxcala, a su catedral y a sus tiendas con sus dulces típicos.

La Guayaba, es un texto escrito en 1927, con una segunda edición de 1968 y un taraje de 200 ejemplares, lo que como consecuencia trae un lectura en un círculo muy cerrado, es un libro costumbrista, de lectura simple, lleno de imágenes, algunos poemas están escritos con muchas voces, voces populares; El enamorado “las palabras, se dicen con los ojos. -¿nos vemos a las seis?...- sí, en el cine” la imagen del borracho “Todo, poeta y corazón, hacia la noche con las malas palabras en la boca. En la pared, la sombra amplificada, en el contracanto terco de los pasos...” En la gente del camión “Rubia de oro la cabellera corta. Cuerpo desquebrajado por el jazz (…) a su vista, la sugerencia del letrero: -No mire mucho al chofer porque lo sueña”. Y todo esto nos lleva al juego clásico Lotería “…del cartón repleto de maíz y monigotes. Y más tarde, el tortuoso alarido: aquí no´más ¡Lotería!

“Antier tute (sic) la tarde fue tuya, vino Isidoro Gurria y estuvimos releyendo tus maravillosos poemas de La Guayaba; te admira buten (sic).” Le escribe Frida Kahlo el 12 de Septiembre 1927 .

Otro de sus poemas evoca la vecindad, podemos llamarlo visual, por la cantidad de imágenes que proyecta, pareciese como una cámara cinematográfica que atrapa en cierto momento y tiempo la vida cotidiana de los habitantes “Nieve en los tendederos de la casa. Amanecer de los gorriones y dialéctica grave del perico. En las macetas, locura de flores que se abrieron por llenarse de sol”. La forma descriptiva nos lleva por la línea de los sonidos discordantes y propios de una vecindad. “¿En qué lugar del alma podrá esconderse el trino de la alondra que canta ‘Negra mala’ y dónde sepultar el reumatismo del violín concertino que en el segundo patio se agrava cada día (…). ¡Azucarillos de leche, limón y fresa!”. En la metáfora del reumatismo podemos imaginarnos cualquier viejo con traje destintado por las manos del tiempo, mientras el sonido va y vine sin sentido alguno, ¿cuerdas gastadas? Quién sabe, pero se mueve lento, aburrido, al ritmo de su “reumático” violín mientras los pasos de la gente y los choques de las canicas se introducen dentro de los cuartos húmedos de la vecindad.

Lira nos presenta diferentes situaciones: “Doña Luz se propasa en el anhelo de criticar a la del 9 que hace traición al matrimonio y al hogar conyugal, con el amor del estudiante que palidece más cada minuto, y que recubre sus ojeras de un detonante luto (…). ¡Oh muerte de Cristo amarga1, ¡Oh sangre de Cristo derramada!, ¡Oh pena Grave y cruel !”.

Finaliza con la imagen de Tlaxcala, esa imagen que vemos al salir a los patios cubiertos con macetas de geranios: “Y el patio abierto al cielo azul y a los sentidos, en un perfecto acuerdo para todos…”.

En este texto hay papel china por doquier, olores a fruta, pulque y sudores diversos mientras los niños cargan a “los peregrinos” antes de llegar a una puerta y pedir “Posada”. “Cuelga en el patio la piñata, -buque que ya naufraga en las miradas de los niños- las velitas azules, amarillas y rojas se derriten junto a los ‘peregrinos’ que se envejecen más con la escarcha y el heno y que en sus ojos tienen el paisaje del eterno recuerdo (…). Todos los gritos se confunden en las bolsas de los dulces, -ándale Luisa no te dilates con la canasta de los cacahuates-”.

Lira nos acerca al corrido, leyendas que nos narran a los héroes de la patria, para bien o para mal nuestros héroes ya están muertos, nuestra Revolución nos dejó a un Villa y un Zapata, el rechinar de millones de balas y muertos con polvo en la boca, Miguel N. Lira nos da un visión de cómo concibe Revolución: “Alaridos al viento, con la noche inmedible y el espanto en los ojos por la presencia de hombres fieros (…). ¡Revolución…! ¡Revolución! indisciplina de los foragidos (sic) que entregaron la vida, por el bien de gritar acordemente: -¡Que viva Pancho Villa! o, por cantar en los cuarteles la “Adelita” romántica, fresca y sincera como su corazón”.

Acercarnos a la poesía de Miguel N. Lira es encontrarnos con aquellos pasajes de la provincia mexicana, los poemas de Lira no son Tlaxcaltecas sino provincianos, todas las voces de los estados de la República tienen sonido a poesía popular, a una poesía que se lee en los kioscos, mientras se entrega una carta perfumada a la candidata en cuestión, se regalan flores y los pañuelos tienen olor a sándalo y perfumes que se consiguen por unos pesos en las farmacias, del color en las mejillas con betabel o pequeños pellizcos pa´enrojecer un poco.

Debemos considerar a Miguel N. Lira como un escritor fecundo y mayúsculo entre su obra publicada destacan: El corrido de Domingo Arenas (1932), México Pregón (1933), la novelas, Donde crecen los Tepozanes y La escondida (1947), Una mujer en soledad (1956), Mientras la muerte llega (1958), sin pasar por alto sus cuentos infantiles y obras teatrales.

“Miguel N. Lira, obtuvo diversas distinciones que premiaron su talento literario siendo, sin duda, la más importante su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua en 1955 a la par que el Fondo de Cultura Económica le publica su novela Una mujer en soledad, dentro de la colección Letras Mexicanas”
Miguel N. Lira muere en 1961, dejando una novela aún sin publicar.

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1 Tomado del libro Principio y Cuna editado por el Gobierno de Tlaxcala, 2008 (“biografía de mi poesía”, en Obra poética Miguel N. Lira.)
2 Principio y Cuna Gobierno del Edo. de Tlaxcala 2008.
3 El pincel de la Angustia, Martha Zamora, pág. 256
4 Escrituras de Frida Kahlo, Raquel Tibol, México editorial Lumen 2007, Carta a Alejandro Gómez Arias julio 23, 1927.
5 Escrituras de Frida Kahlo, Raquel Tibol, México editorial Lumen 2007, Carta a Miguel N. Lira, 1927.
6 Principio y Cuna, edición conmemorativa del centenario del natalicio de Miguel N. Lira, Tlaxcala 2008, Milena Koprivitza, “Ser y quehacer” Pág. 17.