REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 08 | 2019
   

Apantallados

Moviola en su laberinto - Crítica y poder: el humor incómodo de Sacha Baron Cohen


Alonso Ruiz Belmont

Desde hace unos diez años, el humor políticamente incorrecto del actor británico Sacha Baron Cohen comenzó a despertar toda clase de polémicas en los medios de comunicación. Su retrato implacable de males sociales tan extendidos en el mundo como el racismo, el antisemitismo, la discriminación femenina y la homofobia, suscitaron rechazo y admiración en varios países. Baron Cohen nació en Londres el 13 de octubre de 1971 en el seno de una familia judía, su padre es galés y su madre israelí. Tras finalizar sus estudios de preparatoria en el Haberdashers’ Aske’s Boys’School en Hertfordshire, Cohen se matriculó en el Christ’s College de la Universidad de Cambridge, en la carrera de historia. Obtuvo su título con una disertación sobre la participación de los judíos en el movimiento de los derechos civiles en los Estados Unidos; el texto analizaba el asesinato de los activistas James Chaney, Andrew Goldman y Michael Schwerner, a manos de supremacistas blancos en el estado de Mississippi durante el año de 1964.

Al salir de la universidad, Cohen trabajó un tiempo como modelo y en 1998 decidió estudiar actuación en la École Philippe Gaulier. Luego de hacer algunas apariciones como presentador de televisión en el año 2000 Channel 4 comenzó las trasmisiones de The Ali G Show, un programa de entrevistas. En éste, Cohen aparecía caracterizado como Ali G, un pichadiscos de música electrónica con apariencia kitsch que utilizaba expresiones vulgares. Para dar a cada grabación un aire de espontaneidad, Ali G entraba en el set de filmación antes del inicio del programa fingiendo ser un técnico del equipo de producción y caminaba acompañado por un hombre de traje. Luego de aproximarse a los entrevistados, Ali G comenzaba a platicar de modo informal con ellos. La confusión se desataba entonces, pues estos pensaban que el entrevistador era en realidad el individuo con apariencia formal y no el conductor del programa. En la lista de invitados en aquel peculiar talk show pueden mencionarse nombres tan disímbolos como Noam Chomsky, Gore Vidal, James Baker, Ralph Nader, Newt Gingrich, Pat Buchanan, Tony Benn, Donald Trump, Buzz Aldrin, Shaquille O’ Neal y Boutros Boutros-Ghali (a quien Ali G llamaba jocosamente Boutros Boutros Boutros-Ghali). En una de las emisiones, el conductor ofreció al parlamentario conservador Neil Hamilton un falso porro de cannabis. Hamilton aceptó y se lo fumó junto a Ali G frente a las cámaras de televisión, desatando una controversia pasajera en los medios británicos. El programa alcanzó rápida notoriedad y en 2002 se estrenó la cinta de ficción Ali G Indahouse . En ella, Ali G era elegido parlamentario por la Cámara de los Comunes y ayudaba a detener la demolición de un centro comunitario en Staines, su ciudad natal.

Sin embargo, sería hasta 2006 cuando la popularidad de Baron Cohen cobraría fama mundial con el estreno de Borat: Cultural Learnings of America For Make Benefit Glorious Nation of Kazajhstan , película dirigida por Larry Charles. La cinta de ficción estaba editada como un faso documental (mockumentary) y narraba la historia de Borat Sadgiyev, un periodista de la televisión de Kazajistán que viajaba a los Estados Unidos acompañado de su productor, Azamat Bagatov, para grabar un programa sobre la cultura norteamericana. Luego de instalarse de manera precaria en un hotel de mala muerte en la ciudad de Nueva York, Borat mira en la televisión un episodio de la popular serie Baywatch y se enamora perdidamente de la actriz Pamela Anderson. Sadgiyev cambia entonces de opinión y decide cruzar el país junto a Azamat en un carrito de helados destartalado, con la absurda e ingenua idea de llegar a California (Baywatch está ambientada en la ciudad de Malibú), proponerle matrimonio a Anderson y llevársela con él a Kazajistán. En el transcurso de este viaje, Borat y Azamat se topan con diversos personajes en varias situaciones que, a pesar de su carga hilarante, reflejan una buena dosis de crítica social y humor políticamente subversivo. El protagonista es un hombre inculto y vulgar que revela sin ningún pudor todos sus prejuicios antisemitas, homofobia, desprecio por los gitanos y carácter misógino (rasgos prevalecientes en varias regiones de Europa central y el Cáucaso). En una entrevista, Borat desata la ira de una feminista cuando le rebate convencido mostrando sus conocimientos de biología: “Las mujeres no pueden tener la misma inteligencia que los hombres porque su cerebro es del tamaño de un cacahuate”. En otra escena, Sadgiyev le pide al dueño de una armería que le recomiende la pistola más idónea para matar judíos y el dependiente lo asesora mostrando una perturbadora dosis de convicción. Poco después de llegar a Carolina del Sur, el protagonista entrevista a un par de estudiantes universitarios. Les pregunta su opinión acerca del trato que reciben los afroamericanos y otras minorías raciales en los Estados Unidos, a lo que estos responden diciendo que la política del gobierno es indulgente y que la esclavitud debería de ser reinstaurada. El momento romántico de la cinta llega cuando Borat se enamora de una prostituta afroamericana, la cual llega a buscarlo mientras él se encuentra cenando en casa de una familia conservadora de blancos en el sur del país. El filme motivó la condena del Centro Europeo para el Estudio del Antiziganismo, éste acusó a los productores de incitar a la violencia contra los grupos étnicos Roma y Sinti. El Centro promovió una demanda por difamación en un tribunal alemán en octubre de aquel año. Asimismo, el gobierno de Kazajistán contrató un despacho de relaciones públicas para denunciar que la cinta promovía una imagen distorsionada y denigratoria de aquella nación. Sin embargo, poco después dicho gobierno modificó su estrategia y utilizó al filme como vehículo para promover al país. Baron Cohen recibió incluso una invitación oficial para visitar Kazajistán personificado como Borat. La película recaudó 261’572,744 dólares alrededor del mundo. El actor explicó a un periodista que el personaje funcionaba como una especie de herramienta para hacer que la gente bajase la guardia y revelase sus prejuicios ante las cámaras. Para él, la finalidad central del proyecto consistía en mostrar cómo el racismo y la intolerancia son alimentados por el conformismo y la falta de crítica social; una preocupación nada banal, pues su abuelo es un superviviente del Holocausto. Cohen se refirió también a su maestro, el historiador británico Ian Kershaw, uno de los mayores estudiosos del Tercer Reich, quien solía decir: “El camino hacia Aushwitz se construyó con indiferencia”.

En 2009, Cohen protagonizó Brüno , otro mockumentary dirigido por Larry Charles, en el cual interpretaba a un presentador de modas austriaco abiertamente gay, quien conduce un popular show de televisión llamado Funkyzeit.  Luego de caer en desgracia ante sus fans austriacos, Brüno decide buscar proyección mundial y viaja a Los Ángeles para tratar de reinventarse a sí mismo. Su única compañía en dicha travesía es Lutz, un asistente personal que termina enamorándose de él. La cinta alterna entrevistas reales con pietaje actuado y consigue retratar vívidamente la frivolidad y banalidad imperantes en el mundo de la moda. Una de las escenas de la película fue grabada de manera clandestina en Milán durante un desfile de la diseñadora española Ágata Díaz de la Prada, el 26 de septiembre de 2008. Brüno aparece furtivamente en la pasarela y los guardias de seguridad lo escoltan inmediatamente fuera del recinto ante la mirada iracunda de Díaz de la Prada. Asimismo, durante otras entrevistas en su programa de televisión Brüno obliga a sus invitados a prescindir de las palabras “sí” y no”, para responder con las frases: “Déjenlos en el ghetto” o “Tren hacia Aushwitz”. En otra parte de la cinta, Brüno viaja a Jerusalén, Israel. Al percibir su evidente homosexualidad, un grupo de furiosos judíos ortodoxos comienza a perseguirlo. Posteriormente entrevista a Ayman Abu Aita, un activista palestino miembro de la brigada terrorista Mártires de Al-Aqsa, quién estuvo dos años encerrado en una prisión por haberle disparado a dos soldados israelíes. Aita demandó a Cohen afirmando que no era un terrorista y que solamente colaboraba pacíficamente con la organización Al-Fatah; sin embargo, el actor británico denunció que había sufrido amenazas de muerte por parte de la brigada. Durante el transcurso de otro viaje en varios países de África central, el personaje de Brüno decide adoptar a un bebé negro como si fuese un accesorio: “Porque Angelina Jolie y Madonna también tienen uno”. Sin embargo, una vez que llega a los Estados Unidos un tribunal local le quita la custodia del niño, pues consideran inadecuado que el pequeño sea educado por un individuo homosexual. En la escena final, Brüno arremete contra la hipocresía imperante en la industria musical y aparece cantando en un estudio de grabación junto a los rockeros Bono, Elton John, Sting y Chris Martin; individuos que se destacan frecuentemente por el uso de supuestas causas filantrópicas como vehículo de relaciones públicas.

El más reciente proyecto cinematográfico de Baron Cohen es la comedia The Dictator (2012), también dirigida por Charles. La cinta de ficción narra la historia del general Aladeen, dictador de un país imaginario del norte de África llamado República de Wadiya. El protagonista está inspirado en el desaparecido líder libio Muamar el-Gadafi. Aladeen, cuya principal debilidad son las mujeres exuberantes, es denunciado como un sátrapa por políticos occidentales como Barack Obama, Hillary Clinton y David Cameron. Sin embargo, el general se ve obligado a viajar a Nueva York para pronunciar un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y aprovecha su visita de estado como herramienta de autopromoción. En un breve recorrido por la ciudad, un funcionario del gobierno estadunidense le recomienda al dictador visitar el Empire State, antes de que él o uno de sus primos lo derriben en un atentado. Sin embargo, mientras se halla alojado en una suite de lujo en Manhattan, un individuo irrumpe en la habitación y rasura su peculiar barba (muy similar a la de Osama Bin Laden). Aladeen es confundido con un vagabundo y marcha semidesnudo por la ciudad viéndose forzado a encontrar un empleo por primera vez en su vida. En algún momento, se acerca a una patrulla y delata su origen cuando pregunta al policía si éste le puede prestar un poco de dinero: “Tal vez unos veinte millones de dólares”. Poco después, conoce a una chica que le propone trabajar con ella en su pequeño negocio, un local de comida rápida, a lo cual Aladeen accede. Sin embargo, el general encuentra muy difícil abandonar su personalidad tiránica. Cuando la chica le hace la propuesta, Aladeen acepta diciendo que está dispuesto a ser el gerente general del negocio, la chica le hace ver con serenidad que eso es imposible ya que ella es la gerente general. Entonces, él contesta sonriente sin aspavientos: “Bueno, pero podría serlo si te mato”. En una escena de dudoso buen gusto, el general y uno de sus acompañantes, vestidos de incógnitos, hacen un recorrido turístico en helicóptero junto a una pareja de turistas estadunidenses. El pánico se desata en la aeronave cuando los dos hombres comienzan a hablar en árabe y bromean sobre volar alrededor del Empire State para disfrutar de los “fuegos artificiales” al tiempo que miran de modo amenazante a la pareja. Una de las estrategias promocionales del filme es una página web que sirve como el sitio oficial de la República de Wadiya. En ella, puede hallarse el árbol genealógico de la familia Aladeen, fotografías oficiales del líder y ligas que conectan con las páginas algunos de sus más importantes aliados: Corea del Norte, Irán, Hugo Chávez, Fidel Castro, Robert Mugabe y el propio Gadafi. Durante la pasada entrega de los óscares, Barón Cohen desafió el protocolo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas apareciendo en la alfombra roja caracterizado como el general Aladeen, rodeado por dos imponentes mujeres uniformadas. Con uno de sus brazos sostenía una urna que supuestamente contenía las cenizas del desaparecido Kim Jong-Il y procedió a esparcirlas en medio de la alfombra. Cuando fue cuestionado por los periodistas, contestó que estaba cumpliendo un deseo póstumo del dictador norcoreano.

El estilo personal de Sacha Baron Cohen, sugiere que detrás de recursos humorísticos aparentemente vulgares subyace una carga crítica dotada con una buena dosis de intelecto, la cual puede resultar muy incómoda para algunas personas, en particular aquéllas que brillan por su conformismo y docilidad ante cualquier forma de poder.

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1 Ali G Indahouse; Reino Unido, Francia, Alemania, EEUU; 2002. Dirección: Mark Mylod. Producción: Film Four, Kalima Productions GmbH & Co., KG, Studio Canal. Guión: Sacha Baron Cohen, Dan Mazer. Elenco: Sacha Baron Cohen, Emilio Rivera, Gina la Piana.
2 Borat: Cultural Learnings of America For Make Benefit Glorious Nation of Kazajhstan, EEUU, 2006. Dirección: Larry Charles. Producción: Four by Two Films, Everymon Pictures, Dune Entertainment. Guión: Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Peter Banyhom, Dan Mazer. Elenco: Sacha Baron Cohen, Ken Davitian, Luenell.
3 Brüno, EEUU, 2009. Dirección: Larry Charles. Producción: Universal Pictures, Media Rights Capital, Four by Two Films. Guión: Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Dan Mazer, Jeff Schaffer. Elenco: Sacha Baron Cohen, Gustaff Hammarsten, Clifford Bañagale.
4 The Dictator, EEUU, 2012. Dirección: Larry Charles. Producción: Four by Two Films, KanZaman Services, Kanzaman. Guión: Sacha Baron Cohen, Alec Berg, David Mandel, Jeff Schaffer. Elenco: Sacha Baron Cohen, Ana Faris, John C. Reilly

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