REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

De nuestra portada

Cassez, el Papa y el populismo de Calderón


Jorge Bravo

Muchos se preguntan por qué el presidente Felipe Calderón ha mantenido por tanto tiempo en su cargo a Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública, cuando está comprobado que fue el responsable del montaje televisivo que permitió la captura de la francesa Florence Cassez y la liberación de las víctimas de la banda Los Zodiacos. Incluso circula el chiste de que García Luna le sabe algo grave al Ejecutivo y que por eso no puede cesarlo. Lo cierto es que Calderón, como García Luna, comulga con las grandes escenificaciones, los anuncios mediáticos y las acciones temerarias al límite de la legalidad.

Esa prefabricación de García Luna cuando era titular de la policía investigadora ha ocasionado un diferendo diplomático con Francia y un mandatario –Nicolás Sarkozy– no menos ávido de atención mediática ante la recesión europea; la Suprema Corte de Justica de la Nación (SCJN) ya resolvió que sí se violaron las garantías de la francesa porque no se le otorgó asistencia consular pero el proyecto del ministro Arturo Zaldívar podría provocar que el máximo tribunal incurriera en un papelón si ordenara la liberación de una mujer a quien (no obstante las irregularidades cometidas por la autoridad mexicana) se le señala como una delincuente que cometió un delito abominable como el secuestro.
Previo a la discusión de la Primera Sala de la SCJN el Ejecutivo se mostró militante en contra de Cassez y quiso decirnos, una vez más, que mientras el gobierno arriesga la vida de los policías y los militares y captura a los criminales, los jueces los liberan. Como se trata de un tema que va más allá de la verdad jurídica y se debate en el terreno de la opinión pública y el mundo siempre volátil de las percepciones, el Presidente podría llevarse una victoria política porque a pesar de su intromisión en contra del poder Judicial, el desprestigio de los impartidores de justicia es mayor que las consecuencias de “agarrar” “haiga sido como haiga sido” a los secuestradores.

La advertencia de Isabel Miranda de Wallace (quien saltó a la fama por luchar a contracorriente del sistema judicial para encontrar a su hijo secuestrado y asesinado y hacer justicia), candidata ciudadana del PAN al gobierno del Distrito Federal, en el sentido de recurrir a las instancias internacionales en caso de que la Suprema Corte libere a Florence Cassez, vuelve a poner el acento de que en este país se defienden más los derechos de los delincuentes que los de las víctimas.

Para Calderón el desempeño de García Luna consiste en un mal necesario; es un funcionario discreto en su visibilidad mediática pero eficaz a la hora de capturar y, sobre todo, presentar ante los medios de comunicación a los presuntos delincuentes. Los logros del gobierno y del Presidente en esta materia son también los éxitos personales de García Luna, incluso muy por encima de las acciones de las fuerzas armadas como el Ejército o la Marina. Además, es el funcionario más consistente y siempre se ha dedicado a los temas de seguridad e inteligencia, no es un improvisado como otros secretarios de Estado y ha resistido durante dos sexenios los no pocos cambios en los gabinetes. Asimismo, ha buscado la profesionalidad de la Policía Federal, su idea del mando único policial (aunque polémica) ha sido retomada por candidatos como López Obrador y Peña Nieto y representa la continuidad desde el gobierno de Fox de la política federal en materia de seguridad pública, cualquiera que ésta sea.

Según el Quinto Informe de Labores de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), de diciembre de 2006 a julio de 2011 la secretaría a su mando, a través de la Policía Federal, detuvo a 180 líderes del narcotráfico de diversos grupos delictivos. Durante el mismo lapso, la SSP aseguró a mil 499 presuntos secuestradores, desarticuló 188 bandas y liberó a mil 131 víctimas, todo ello a través de 244 operativos. Sabemos que uno de ellos fue montado por García Luna para que los medios fueran testigos de la captura de Cassez y otros secuestradores, así como la liberación de varias víctimas. Lo que no sabemos es cuántos de los implicados fueron procesados y sentenciados y es obvio que las bandas de secuestradores se rearticulan y vuelven a operar.
A Calderón le gusta lo que hace García Luna, aunque no estemos de acuerdo en cómo lo haga. Por ejemplo, presentar ante los medios a los delincuentes capturados puede verse como transparencia pero en realidad prejuzga sobre la culpabilidad de los mismos, atenta contra sus derechos humanos y su presunción de inocencia y al final no nos enteramos de cómo concluyen los juicios y si realmente se demostraron los delitos, están presos o fueron liberados por falta de pruebas. El cálculo político de los tiempos para capturar y exhibir a los delincuentes también es una práctica común en la justicia mexicana. A los medios de comunicación no les interesa ese proceso, a veces tampoco la sentencia a menos que sea parte de un escándalo mediático como el de Florence Cassez, pero sí que sean convocados a la hora de que los maleantes son colocados por las autoridades en la barandilla mediática. Eso lo sabe García Luna y podemos decir que ha aprendido a alimentar a los medios de la manera como éstos se lo piden: con exclusivas, con espectacularidad y hasta con regularidad.

Estas y muchas otras acciones del gobierno están enmarcadas en la actual contienda electoral. Durante la veda, el gobierno de Calderón ha sido proactivo y ha programado actividades y anuncios que podría traerle simpatías, como la visita papal a unos días de iniciar las campañas. Aunque alejado del carisma de su predecesor Juan Pablo II, al más puro estilo del Teletón de Televisa, a Benedicto XVI se le vio acariciar y besar a niños con capacidades diferentes y eso siempre conmueve a un porcentaje de la población.

Aunque cuestionado por la protección a sacerdotes pederastas, el Papa goza de mayor aprecio que cualquier político mexicano y ante la falta de estrategia contra el crimen organizado, legalidad y justicia, Calderón trajo a través de Benedicto XVI consuelo espiritual al pueblo, tal y como señaló a la llegada del pontífice: “la presencia de su Santidad adquiere un significado enorme en horas aciagas, en momentos en que nuestra patria atraviesa por situaciones difíciles y decisivas (…) México ha sufrido la violencia despiadada y descarnada de los delincuentes. El crimen organizado infringe sufrimiento a nuestro pueblo y muestra hoy un siniestro rostro de maldad”.

Aunque la visita oficial del Papa sea un logro del Presidente, eso no quiere decir que impactará en el crecimiento económico, la disminución de la criminalidad o el sentido del voto de los ciudadanos a favor del PAN. No obstante, consiguió que durante un par de días los guanajuatenses se volcaran y mostraran su fervor religioso en plena tierra cristera.

Por lo tanto, mientras la legislación electoral se lo permita, Calderón intentará que en la mente del electorado queden impresas las que quizá sean sus últimas acciones de gobierno. Así, lanzó el programa CompuApoyo para reducir la brecha digital: otorga mil pesos a quienes perciben menos de cinco salarios mínimos para la adquisición a crédito de una computadora, así como 300 pesos para pagar el Internet durante un año. Se trata de una engañifa porque en países como Uruguay, Argentina o Colombia, entre otros, esos gobiernos han otorgado a estudiantes, maestros y personas con escasos recursos los equipos y no sólo apoyos económicos. En México el gobierno no ha sabido responder al rezago tecnológico y entonces lanzó un programa incompleto pero populista a unos cuantos días de que inicien las campañas.

También ha anunciado la ampliación de la cobertura de la televisión pública abierta a través del Canal 30, la cobertura universal del servicio de salud y los beneficios para las mujeres. Después de tres décadas de espera, el Ejecutivo comenzó a entregar 38 mil pesos a los ex trabajadores mexicanos que participaron en el Programa Bracero en Estados Unidos entre 1942 y 1964. Se trata de dinero que retuvo el gobierno estadounidense durante 22 años y que entregó a su homólogo mexicano para que le fuera entregado a los migrantes una vez que regresaran al país, lo cual nunca ocurrió.

Calderón aprovechó la pausa electoral para saldar esa deuda histórica y tras levantar el censo correspondiente, comenzó a entregar los recursos a los trabajadores. Entre 2006 y 2011 el Congreso autorizó el pago a 85 mil mexicanos y sus familias pero durante 2012 se liquidará a otros 108 mil braceros con base en un presupuesto de 3 mil 800 millones de pesos. En total son 193 mil beneficiarios que recibirán el dinero de parte de Calderón. A diferencia de un PRI que ocultó y escamoteó esos recursos, un buen número de migrantes y sus familias podrían estar agradecidos con el gobierno panista porque finalmente se les hizo justicia, y qué mejor momento que las elecciones para materializar a través del sufragio ese reconocimiento.

A principios de marzo, cuando se encontraba de visita en Baja California la secretaria de Estado de la Unión Americana, Hilary Clinton, la Policía Federal estuvo a punto de capturar al capo del cartel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán. No debe sorprendernos si el gobierno de Calderón finalmente aprehende al famoso narcotraficante a unos días o semanas de las elecciones del 1º de julio. Ése es el golpe mediático que le faltaría a Genaro García Luna para consagrar su carrera como policía, después de que el 19 de enero de 2001 El Chapo se fugara del penal de Puente Grande, Jalisco. Si eso ocurre, sin duda serán los medios los primeros en enterarse…

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