REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
20 | 09 | 2018
   

Confabulario

Ese breve intervalo


Perla Schwartz

“… sólo disponemos de un breve intervalo antes de caer en el olvido.
Algunos pasan su tiempo sumidos en la indiferencia, otros, inmersos
en grandes pasiones y los más sabios al menos “entre los niños de este mundo”
-se refugian en el arte y en el canto. Pues nuestra única oportunidad estriba
en ensanchar ese intervalo, en alcanzar el mayor número de pulsaciones
en ese tiempo que nos ha sido concedido.”


Walter Pater The Renaissance Studies un Art and Poetry

Apresar el tiempo, lograr penetrar en los hilados de su fuerza centrífuga… derrotar esas fronteras que separan el día de la noche… Tener la capacidad de navegar, a pesar de los embates sucesivos, sin perder el dominio del timón. Es necesario posesionarse de la certeza del avance, a pesar de que la inercia despliegue sus tentáculos elásticos y exista el riesgo de una parálisis.

El breve intervalo se agota… cuando es avasallado por el quizás, cuando las interrogantes son más numerosas que las respuestas, cuando se suscitan más rezagos que conquistas de las cuales dar cuenta. La situación se agudiza cuando el canto se niega a emerger y la poeta está preocupada ante su incapacidad para derribar las obtusas murallas del silencio y se deja llevar por el caos de la desesperación.

Sus deseos se han estrellado contra el acantilado de la realidad. Es entonces, cuando se pone a releer a algunos poetas que siempre la han ayudado a reconstruirse, poetas que son la clave del entretejido de su constelación existencial. Y César Vallejo con esos golpes que le ha dado Dios es convocado, al igual que Alejandra Pizarnik, perdida entre el bosque de las lilas; seguida por la mística Emily, poseedora de una voz sumamente espiritual, sin que falte Fernando Pessoa quien dice: “El poeta es un fingidor/ finge tan completamente / que hasta finge su dolor/ ese dolor que en verdad siente.”

Hay que refrescar el afluente de las palabras para así emprender la inabarcable travesía lingüística, preparar los vocablos, sazonarlos para que realicen una danza a ser erigida con el objeto de alcanzar las pulsaciones íntimas del universo. No hay que desistir… Sólo así se dejará venir la vida en ese tiempo que está predeterminado.

Ése es el único modo de estar, todo lo demás es accesorio. Y es el lenguaje una materia incandescente, hay que apurarse a apresarlo, antes de que se extravíe por los laberintos de la mente. Hay que sumergirse en la dialéctica del presente permeado por las ausencias.

Hay que doblegar al lenguaje para que emerja la poesía, ésa tu razón de ser y estar en un mundo, que en muchas ocasiones te es ásperamente ajeno. Quieres consumar y consumirte en el aquelarre de esas Damas Solitarias, y construir frases que te sirvan como material de supervivencia. Antes de sucumbir en un territorio quebradizo.

Sabes como William Hazzlit que: “La poesía es verdaderamente excepcional. Pone al individuo por encima de la especie, en el infinito.” Tú aspiras a alcanzar dicho estadio epifánico para proseguir rodeada por el bullicio, en tu diaria navegación, y ser capaz de derrotar al hastío y ser capaz de frenar a tu envolvente melancolía.

Bien sabes que si estuvieras privada de manejar tu imaginación, este breve intervalo que te ha sido concedido, se nulificaría, es impostergable que te imbuyas en el lenguaje; ésa es tu posibilidad para reverberar. No puedes permitir que el silencio te desdibuje.

Serías desleal contigo misma, es mejor ser una saltimbanqui y capturar palabras y más palabras para así conjurar al vacío, para descifrar lo no revelado. Literatura es literare… es el medio para la redención… el antídoto para soportar la residencia terrena.

Ha llegado el momento de errar por ese breve intervalo, donde la escritura será la protagonista, la vencedora en la batalla para dar el alcance al asombro.