REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 07 | 2019
   

Apantallados

La realidad virtual o... ¿ el opio del siglo XXI?


Luis David Pérez Rosas

La disciplina y la anticipación son dos pilares básicos para construir una vida, una convicción... Además de aprender y volver a aprender siempre...

“Nada con exceso, todo con medida”, es el dicho que bien se puede aplicar a esta situación; de hecho a todas las circunstancias de la vida. Es necesario tener claro qué uso se quiere y para qué, con qué sentido y valorar su potencial de enriquecimiento social o su negatividad para el orbe.

El punto a discutir es que Alejandro Piscitelli, en su libro Ciberculturas 2.0 En la era de las máquinas inteligentes, abona diversas ideas pero de ahí se desprende que las realidades virtuales no modifican nuestro mundo subjetivo, no tienen relación alguna con los estados cerebrales, y su modo de operación es muy distinto al de las drogas psicotrópicas. Sin embargo, cabría describir cómo es el funcionamiento de una droga psicotrópica y confrontarlo con el de una realidad virtual psicodélica, por así llamarla.

Obviamente, el efecto de las drogas depende del carácter, la personalidad y el estado de ánimo de cada sujeto. Pero en su generalidad, los estupefacientes estimulan que el individuo se desinhiba, exprese sus deseos reprimidos, se libere de sí, haga locuras, llore en exceso o se siente eufórico, en fin, lleve a cabo acciones que en la vida real no haría, ya sea por pudor, miedo, etcétera.

Con los psicotrópicos se experimentan, en diversas modalidades, simulaciones de la realidad física, es decir, modificaciones del entorno terrenal y por ende subjetivo. Se viven circunstancias virtuales, que son proporcionadas por la subjetividad del sujeto y las drogas más no por una computadora, “pero para el caso da igual”, porque se alteran los sentidos y las emociones.

Así el sujeto puede gritar, llorar, cantar, jugar, volar, soñar y lograr lo imposible, como en la película The Matrix, la que considero que ilustra de manera explícita cómo la realidad virtual es un medio de interacción potencial para el sujeto, a grado tal que lo hace dependiente de la misma. Yo creo que es la moderna forma de expresar que “se quedó en el viaje”, la que es muy distinta a la de los sesentas y setentas porque en dichas épocas fue el auge del peace and love, los hippies y la droga (la marihuana, la cocaína, el LSD, el opio, la heroína, la morfina, etcétera); y en la actualidad (que también se distribuyen y consumen hartas) ya han sido incorporadas con mayor normalidad a la sociedad; incluso, en ciertas partes del mundo es permitido el consumo de drogas, por ejemplo en Amsterdam, Holanda, yo pude constatarlo directamente cuando estuve allí hace algunos ayeres.

Pero hoy en día, ha surgido una nueva forma de drogadicción o de opio para la sociedad (si se le otorga ese sentido, el más cercano es el lúdico y psicodélico): la virtual. No es el uso educativo, sino el que muestra al sujeto la incongruencia de los escenarios, de las acciones, de los recuerdos, de las palabras, lo que provoca una alteración sensitiva-subjetiva y hecha a volar la imaginación a niveles insospechados. En este caso, este tipo de alucinación ya no dependería del nivel y tipo de drogas consumidas, sino del programa computarizado de reproducción de una realidad virtual y de cuánto le crea el sujeto a dicho paquete informático (que de hecho, habría para todos los gustos). Obviamente, el requisito fundamental para que la realidad virtual surta un efecto óptimo en quien(es) la están experimentando, es que crean fervientemente que ello es real; de lo contrario, estaremos hablando de un simple y vano juego de video.

¿Qué harías si te conectaras a un programa virtual en donde vieras elefantes de color de rosa, recordaras y vieras que te hablan tus seres queridos ya fallecidos, o que te sintieras un monstruo, superman o dios? Esto, indudablemente, alteraría tus sentidos, tu subjetividad, incluso, te podría causar una confusión de recuerdos ¿y/o de personalidad? Seguramente, se derivarán nuevas patologías sociales... en todo caso es imprescindible saberlas enfrentar.

Por lo tanto, si los científicos y la sociedad se descuidan en cuanto al uso de las nuevas tecnologías que reproducen la realidad virtual en sus diversas formas, en lugar de lograr una vida ecuánime lo único que conseguiremos es una masa esquizofrénica de individuos desorientados y con sentimientos trastocados. Algo así como un ingente conglomerado social desbocado, que se encuentra ante el “sin sentido” de la vida.

De ninguna manera se trata de “satanizar” a las nuevas tecnologías informáticas, sino de valorar su uso y su función social de acuerdo a un deber ser, con un ideal de sociedad. Debemos llevar a cabo nuevos estudios para conocer las tendencias sociales en cuanto a los usos y abusos de todo tipo de individuos y culturas con la realidad virtual. Recordemos que bien reza el sabio dicho: “más vale prevenir que lamentar”.

luisdavidper@yahoo.com.mx