REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Ciudad bella, luz bella, luz bela, luz y bel, luz fer, luz y fer, notas bellas, no tan bellas: coreografías en los puentes urbanos


Perla Schwartz

               Somos lo que creemos ser y estamos todos seguros de
              nuestra existencia, sólo cuando otras identidades
              aceptan nuestras señales de vida y las devuelven.

             George Steiner Extraterritorial

La muchedumbre solitaria de la gran urbe es protagonista de múltiples historias que suelen quedar en el anonimato. Dicha muchedumbre se encuentra surcada por diversas y heterogéneas individualidades, individualidades posesoras de contradicciones, son de ellas, de quienes Bea Carmina acude para armar sus coreografías realistas, hiperrealistas y fantásticas que se despliegan en puentes peatonales de la gran ciudad, no importa cuál.

Más de una veintena de textos conforman su libro, que lleva el enigmático y kilométrico título de Ciudad Bella, Luz Bella, Luz Bela, Luz y Bel, Luz Fer, Luz y Fer, Notas Bellas, No tan bellas, que hoy comentamos. Libro que ante todo se perfila en mostrar la madurez literaria de la autora, que es a un mismo tiempo, lúdica y reflexiva, caústica e incisiva, demoledora y tierna.

Ella congela instantes de esos submundos que existen en la ciudad, que poco caso les solemos hacer, y que son especie de piezas para armar el gran rompecabezas, parodiando a Antón Chejov, diría que se trata de “los daños que causa el urbanismo”, por lo general son textos con 2 interlocutores, quienes dialogan o tal vez se incomunican en algunos casos, los hay lacónicos en sus discursos construidos con frases breves, o tal vez farragosos como el psicoanalista que encuentra la oportunidad para dar cuenta de los conocimientos en su materia.

En síntesis, lo que sucede en cada una de las coreografías literarias de los puntos -tan cercanos y lejanos al cielo- es la pugna de seres humanos equidistantes, cóncavos y convexos, en un momento climático e inesperado de su existencia, cuando la confusión es el elemento central que permea a la smoglobina.

Aunque en esta ocasión, Bea Carmina nos presenta prosas, sin embargo está la huella de su experiencia como dramaturga por la agilidad de sus diálogos, donde hace uso tan sólo de las palabras necesarias y contundentes. Y son muy afortunados los intermezzos con el Botarga de los almacenes “El seso”, que nos remite a todo ese conjunto de máscaras y disfraces donde ocultamos nuestra autenticidad, sobre todo en el momento de interrelacionarnos, una manera de mantenernos inmunes.

En los puentes imaginados por la escritora, nos encontramos a los personajes más disímiles como Alan y Anémona que terminan como siameses; o a la misteriosa vendedora Luz Bella que lo mismo vende LSD, que anforitas de tequila, en su afán que sus clientes eventuales puedan ser felices pese a todo, o veremos transitar personajes anónimos como Number One, que de inmediato por su personalidad misteriosa nos remite a la inseguridad, uno de los males de nuestros tiempos globalizadores.

Tampoco hay que olvidarnos de Kiki, encarnación de la Lolita de Nabokov, o el seductor diálogo entre el dueño del restaurante chino y la tímida Martita, o una de las coreografías de mayor humor negro, la relativa a los Tronquitos,