REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
21 | 08 | 2019
   

Confabulario

Nuevos Brevicuentos


Roberto Bañuelas

CONSUMADO EL SACRIFICIO
Veo que os alegráis de mis debilidades y de mi tristeza. ¡Yo también me alegro por vosotros!

Al fin he descendido para encontrarme solidario y cercano a la mediocridad, al gris rata, al medio pelo, al ai se va, al después de mí el diluvio, al me ne frego y me importa madre que los hipócritas chingaquedito lleguen a prepotentes chingones.
Todos contentos, sin necesidad de licores ni de orquesta para festejar el desbordante vacío. Se festeja il dolce far niente, la pereza continuada, el estreñimiento mental, el aleteo de la sombra de la muerte, sin espantarse las moscas y sin oponerse al fraude sistemático del grupo gobernante por encima de la colectividad inconsciente, débil, abúlica, lamentable y lamentosa, pero que no mueve ni moverá un dedo mientras no llegue un redentor que os pida vuestra autorización para jugársela y revalidar la crueldad humana en que los puntos cardinales orienten el descuartizamiento o la crucifixión. Consumado el sacrificio, el rebaño volverá a balar la alternancia de anatemas y jaculatorias, proferidas y guiadas por un profesional que, llegada la hora de la bonanza, con toda justicia repartirá migajas y guardará para sí la tajada ejemplar que, siendo mono, será la del león.

NATURALEZA SIN INTÉRPRETES
A la campiña, vibrante en otro mediodía de aquella primavera en que la vida reunía el color, el canto y la alegría de ser, sólo le faltaban el pintor, el poeta y el compositor, atrapados en la ciudad convulsionada por hombres que se habían despojado de la conciencia y de la sensibilidad para poder vencer y avanzar más allá de donde los soñantes despiertos son incapaces de alcanzar la orilla de lo posible y de lo inmediato. Los árboles bordeaban las acequias y, más allá, en dilatada llanura, el trigo mecido por el viento suave que formaba la sucesión de olas doradas con las dóciles espigas, eran visitados por pájaros y mariposas que conocían bien los senderos del aire impregnado de los aromas y el tibio respirar de la tierra bajo la luz quieta y casi líquida del sol en la hora del triiunfo cenital.

Cuando se hizo la tarde, cubierta de renovados esplendores, el poeta, el músico y el pintor seguían combatiendo contra la indiferencia de los pragmáticos reincidentes entre las fronteras imprecisas donde la ciencia, la magia y la ignorancia no establecen ni sus límites ni su dominio

LA ESPERA
El temor o la desconfianza hacen sentir sobre la espalda el soplo helado del fantasma redivivo que retorna para cobrar el honor de la deuda de todo cuanto le fue negado en vida. A pesar de la luz oscilante de algunos tubos de gas neón que aspiran a la ceguera total, la claridad es abundante para fotografiar y sorprender en su instinto feroz a la garra del destino, que nunca ataca de frente. La mirada del hombre, desde atrás de sus gruesos lentes bifocales, proyecta la certeza de no sentirse seguro en ningún sitio, aunque esté concurrido como esta sala de espera. No queda un sólo asiento libre y la tormenta retarda el arribo del autobús. De pie y apoyado en un escritorio con periódicos atrasados, el hombre piensa que acumulará fatiga para distribuirla con comodidad a lo largo del viaje. Junto a él, padre e hijo duermen con la cabeza hacia el respaldo y la boca abierta, a salvo por los rigores del invierno, de la presencia y el vuelo en picada de cualquier mosca perdida. En otro par de sillas -unidas por una placa metálica-, la mujer dormita posando su cabeza sobre el hombro del marido, combatiente de la vida que se le ve cansado o desilusionado por su insistencia de mirar al centro del vacío que podría estar al otro lado de los cristales enormes que casi forman la totalidad del muro norte de la sala. Otros pasajeros, que esperan lo mismo, hojean y ojean revistas y periódicos que antes o después del viaje serán basura.
-¡Pasajeros con destino a Ciudad Juárez, favor de abordar por la puerta número cinco- revienta el altoparlante con la voz de un recien alfabetizado.

ÍNTIMO PACTO DE EVASIÓN
Ése que ves en todas partes y que no necesita puertas para entrar, es el mismo que se expresa a diario con un lenguaje de furia inagotable; sus propias víctimas le ayudan a crecer y a convertirse en el tirano inevitable de la existencia. Nos persigue en las fábricas y en las oficinas, en el tránsito terrestre y en el aéreo, en la celebración diaria de la estulticia, en la publicidad organizada para vender la mugre y en la fonorrea compulsiva de los altoparlantes sometidos. Él es el supremo propietario que todo lo

invade: cuando se anuncia, ya está ahí. Vivimos inundados, cercados y penetrados por el ruido.

LLEGAR A SER
Considerando la impotencia que padezco para combatir la perpetua agresión del alud estridente que se asocia con la barbarie tecnificada, quiero escapar para encontrarme. Para lograrlo -si tengo suerte- he solicitado mi incorporación, como lego, a cada una de las congregaciones pías que se afirman en estos tiempos adversos.
En espera de ser aceptado, identifico con plenitud la esperanza de llegar a ser, en el comenzar de cada día, más un anacoreta iluminado que un pecador deslumbrado por el infierno de un consumo feroz.

LA LONGITUD DEL TEDIO
El mundo, como espectáculo, forma caminos y materia del vagabundeo de los que miden el tedio con la longitud de las calles. Los restaurantes con puertas, grandes ventanas o muros de cristal, exhiben a los masticadores, meditantes y silenciosos, en oposición espontánea a los que tienen fórmulas para la paz y la riqueza en torno a otra taza de café (“esto sabe a garbanzo, coño”).

ESPERADO REPOSO
Cuando los hombres trabajan la tierra de siglo en siglo y se produce lo que ella no necesita para su autonutrición, la cansan y la exprimen como si fuese posible hacer parir a una octogenaria que sueña menos con la vida que con un descanso final, y se sorprende siempre, después de otro insomnio guardián de la noche, de otro amanecer no deseado.

LA FUGA DEL DOMINGO
Hay muchas canciones que logran espantar el maleficio de aquellas palabras que ensombrecen la tarde del domingo que se va. Tú cantas y nosotros te aplaudimos en este rincón de la taberna, zona neutral en que los recuerdos nos visitan y nos hacen brindar por ellos porque así nos olvidamos un poco de que mañana será lunes y despertaremos temprano para maldecir la luz del día porque seguimos sin empleo.


EL CORTEJO
El día, antes de abrir las puertas inmensas a la noche, celebra una ceremonia de confines y lejanías con fragmentos de sol que lo coronan y purpuran en el transitorio cortejo del crepúsculo.


MEMORIAL DE DELIRIOS
A toda época de epidemia moralista corresponde una reacción que se manifiesta en la proliferación de un erotismo literario. Los claros de luna se derraman sobre los cuerpos de las amantes imaginarias de los poetas alucinados.
En la hora suprema de cumplir con los misterios proféticos de la poesía amorosa, nos corresponde abstenernos de la continencia para intentar la venganza a favor de los poetas en su memorial de delirios incumplidos.

SOLEDAD NOCTURNAL
¡Erotismo! ¡Cuántas frustraciones se cometen en tu nombre! Horizonte de sexo en flor. Las edades gravitan desde la ensoñación exuberante hasta la resignación de la mística impotencia. Nadador del pasado: aprovecha la marea de recuerdos para inventar un rumor en el silencio de tu soledad nocturna.

RECUERDOS Y OLVIDO
La embriaguez, la locura y el desamparo nos unen sin la presencia de un líder corrupto que, dueño del manejo técnico de la mentira, nos robará también la alegría de valernos o de equivocarnos por nosotros mismos y levantar una vez más el tarro de cerveza, etéreo en su peso y en su paso como caudal que arrastra hasta el mingitorio las penas que la vida nos impone como preparación al día en que nos empiece a nacer la muerte con algún dolor en el costado o con la aparición de un agujero negro en el sutil tramado del alma, siempre en pena, antes del amor que tarda en llegar y después de la pasión que ya se fue.

DENUESTOS Y ANATEMAS
Los papagayos, dotados de garras y de pico para rivalizar (a muy prudente distancia) con las águilas dominadoras de la altura, optaron por un individualismo revestido de un plumaje que desprecia al pavo real y se ríe del ave del paraíso. Para no compartir espacios, siempre limitados a la inquieta penetración de su pupila, ignoran a todas las
aves que recorren la escala que va desde el graznido hasta el gorjeo, y se quedan jugando al filósofo solitario y malhablado que se hace sonora compañía a base de denuestos y anatemas contra nadie.

HUÉSPED IMPREVISTO
No sólo en los parajes oscuros, a la media noche y antes de la tormenta podemos encontrarnos con el demonio; más seguro es que, a plena luz del día se cruce entre los olmos, los ideales difíciles y los negocios fáciles.

CORDILLERAS DE NUBES
Todos, en el aeropuerto, dueños de ansiedad y de maletas cargadas de incertidumbre, adoptan la forma y el movimiento de personas enloquecidas para seguir una ruta que les conducirá entre sueños de muerte de otros sueños a despertar al otro lado de una distancia señalada por cordilleras de nubes que flotan en la luz de otro atardecer.

LA OBLIGACIÓN DE REÍR
Con el terrible oficio de hacer reír a la gente, que se congrega como público impaciente, no conseguimos que olvide sus limitaciones y carencias, o que pueda, a pesar de los mitos que constituyen y alimentan su moral impuesta y convencional, imaginar un futuro diferente a la repetición de un presente con la receta categórica de tener o no tener. Sociedad anónima de enajenados, aunque nuestros chistes sean buenos, ríen porque creen que es otra de sus obligaciones.

BOSQUE DE ALTAS TORRES
La ciudad tiene demasiadas torres y edificios tan altos que dejaron en la profundidad de la sombra a los más solemnes campanarios. Desgraciadamente, durante el recorrido del sol, caminamos entre las sombras tejidas por la pétrea elevación de las inmensas estructuras. En días nublados o neblinosos, los rascacielos disimulan su peligrosa altura y siguen haciendo víctimas a las aves rezagadas que intentaban llegar a la bahía. Abajo, entre la penumbra cada vez más densa, jugamos a ser hormigas enloquecidas de grupos que se agitan en dirección equivocada.
Al anochecer, en engaño repetido, la iluminación artificial nos reconcilia con la semejanza de lo que puede ser la normal presencia del día.


ESPECTROS DE VICTORIA
Los soldados marchan hacia otra victoria de la muerte y de la tecnología. Un año antes del entrenamiento y de la guerra que iban a ganar sobre una Europa desangrada que ya no quería más territorios sino conservar los propios para sus muertos y sus sobrevivientes que quieren la paz y sueñan con la venganza a partir de la siguiente generación, esos mismo soldados daban gracias por los dones recibidos de un Dios que los prefería a los suplicantes de otros pueblos adoradores del pasado remoto y confuso que, sin contiendas bélicas, no dejaban de estar en guerra con el hambre recurrente y el atraso disimulado con los mitos de la tradición.
Los hombres de pretéritas generaciones vivieron un presente más real y menos contaminado de veneración y sacralización de todo lo que tiene la espesa urdimbre de la leyenda que siempre nos envuelve.

RETRATO DE GRUPO CON ALMIRANTE
Ante la aparición de la isla, que parecía más obra de encantamiento que de florida realidad, a Colón se le pasó la corajina que lo estaba envenenando por el motín que le habían organizado el 9 de octubre en la Santa María. Descendieron de las carabelas y en lanchas remaron hasta la playa.
Asustados ante lo mágico desconocido, todos los de la tripulación -capitán navegante al centro- se reunieron en apretado grupo. De la espesura cercana, con sonrisa de buen vecino, emergió un nativo que tomó en sus pupilas la primera fotografía para la historia de América.

ANTAGÓNICOS
Mientras algunos idealistas domésticos intentaban humanizar animales que no requerían de ninguna evolución, los pragmáticos industriales de la comunicación masiva bestializaban a cientos de millones de humanos que cada día creían haber encontrado su razón de ser.



EL MEJOR AMIGO DEL PERRO
La exposición pictórico-canina, anunciada con fonorrea de sentimientos humanitarios hacia “el mejor amigo del hombre” debió su éxito, más que a la dudosa calidad de la pintura, al hecho de que los dueños fueron invitados en obligatoria compañía de su mascota o mastín preferidos. Los diversos ejemplares, desde los tamaño ardilla hasta los que parecían becerros, orgullosos todos de la supremacía racial y pedigree al calce, al recorrer la abigarrada muestra cada uno exigió, con alaridos y saltos de escándalo, un retrato o cuadro idealizado de algún pariente, de algún amante…

SOLIDARIDAD
Llegó al hotel, que no era de paso, acompañado de la joven bruja que le había ofrecido sus encantos por el placer de encontrar el alma a través de sus cuerpos. Con la acucia del deseo que le hacía temblar las piernas, se acercó al empleado y le preguntó: “¿Tiene usted un hotel libre?”
El empleado, objetivo y socarrón, contestó: “Casi todo el hotel está ocupado, pero puedo alquilarle una habitación”.

* Del libro inédito Los inquilinos de la Torre de Babel.