REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 05 | 2019
   

Arca de Noé

Los trancos


Carlos Bracho

TRANCO 1
El maestro Bracho, por fortuna para muchas lectoras insumisas, en este Tranco no se dedicó a lanzar sus pullas y aventar sus dardos a los políticos de este nuestro Mexicalpan de las Ingratas, no, ahora nos envía a este siete veces H. Consejo Editorial una colaboración ligera pero entretenida y también lo rico del asunto tratado por el señor Bracho, es que nos despierta el apetito. Ojalá las lectoras, como nosotros lo hicimos, al terminar de leer este Tranco se vayan a la cocina, abran el refri y se preparen algo sabroso y que también de la cava saquen un mezcal de Oaxaca y se tomen no uno sino varios tragos para entonarse con la comida y con el ambiente frío que priva en la Capital. Suerte.

NIERMAN Y LA GASTRONOMÍA
En la mesa varios platillos nos guiñaban sus ojos comestibles, y todo este banquete servido -por tratarse todavía de los 200 y los 100 de nuestras revoluciones- en cazuelas, platos, ollitas, jarras de barro y cucharas de palo y molcajete al centro: carnitas de ternera, caldillo de jitomate, chile de árbol, quesadillas estilo Oaxaca, pollo en mole negro, ensalada de arúgula, nopalitos, quelite, aceite de oliva, taquitos de canasta de papa y queso añejo, sopa de frijol negro, jamón de bellota, epazote, mole con filete de res, y de postres, bailando orondos, café, plátano macho, budín azteca con pato, puré de camote con guayaba, limón, sal, borrachitos de rompope y helado de manzana y claro, mezcal, para no desentonar con lo mexica; todos estos manjares fueron preparados en nuestra mesa del restaurante PAXIA por el chef Daniel Ovadía. Y el maestro Leonardo Nierman, cuyas obras están en los grandes museos del mundo y en jardines de aquí y de allá, dándonos con ello paz, amor, belleza, aliento sideral y cantos de violines todopoderosos, me daba, entre sorbo, entre cucharada y cucharada, entre deleite y suspiros lúdicos, una lección de Arte Contemporáneo. De su honda memoria salieron los nombres de Picasso, de Modigliani, Rivera, Orozco, Tamayo, Bacon, Botero, Felguérez, Cuevas, Gerzo, Giacometti, Vasarely, Léger, Magritte, Henry Moore, Miró, y muchos grandes creadores que a lo largo del pasado siglo y lo que corre del presente, han llenado de alegría o de tristeza o de ensueño o de suspenso a millones de hombres y de mujeres que al ver las obras lanzan a los cuatro vientos un ¡Ah! profundo, un ¡Ah! que sale del alma misma. Y mientras el maestro Nierman me daba estas lecciones de arte, mientras me explicaba la técnica, la paleta, los colores y lo que estaba encerrado en cada pintura o escultura, yo, ni tardo ni perezoso, probaba los nopalitos, me deleitaba con puré de camote, comía los taquitos de ternera y los salpicaba con el chile de árbol y claro, me iba corriendo hasta el mismo cielo cuando por mi boca bullía el trago de mezcal lujurioso. Y la charla continuó por todo lo alto y ancho de la tierra, de manera que todo se encauzó correctamente cuando Leonardo comentó que Diderot había dicho de los pintores y de las obras de arte en general, que “Primero deben de conmoverme, sorprenderme, hacer temblar mi corazón, quizá hacerme llorar, y sacudir todo mi cuerpo” y entendido esto ya se puede explicar técnicamente una creación. Nierman es muy ocurrente y su plática siempre está acompañada de dichos, frases cañón, refranes y citas jocosas que hacen que la comida, que el arte de la plática y de la gastronomía sean algo inolvidable. Claro que a mi todos los nombres citados por el maestro me causan un gran impacto pues los conozco y los admiro ampliamente. Es que los creadores del período conocido como Arte Contemporáneo, aparte de tenerlos muy cerca en el tiempo y en el espacio, nos hablan en un lenguaje que nos es propio, nos hablan de todo lo que nos hace ver a este mundo como lo que es: un gran conglomerado de civilizaciones y de vidas tan distintas como ser ruso, o yanqui o mexicano o inglés o francés o italiano. Ellos los Contemporáneos -pintores, escultores, escritores, músicos-, con sus creaciones nos acercan tanto al sueño profundo o nos llevan a la realidad tosca y humana o nos conducen de la mano hacia alturas o bajuras de la tierra y de la luna y de las estrellas y con sus pinceladas de color y fuego nos ponen en el balcón desde donde vemos de cerca las auroras boreales. Así que cuando el maestro Leonardo Nierman terminaba su amplia y profunda explicación artística, yo casi había dejado los platos vacíos -aclaro que, aunque eran bastantes los bastimentos, las cantidades en los platos no lo eran-. Total. Nierman y yo levantamos nuestros jarritos de barro llenos de mezcal y lanzamos una ¡Hurra! Y un ¡Viva! por la gastronomía hermanable y por los creadores del arte CONTEMPORÁNEO. Sí, Salud. Y felicidades mil.
VALE.

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