REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 08 | 2019
   

Arca de Noé

Análisis de la situación de México - Ensayo de prospectiva ante las elecciones presidenciales de 2012


Miguel Bautista

Nuestro país enfrenta la siguiente situación política:
Inseguridad, un modelo económico que propicia la desigualdad y el intento de imponernos un modelo social homogéneo. La vía para superar estos males es elevar la conciencia cívica de su población y un supremo esfuerzo de política realista para corregir los problemas sociales. De no ser así su camino se puede convertir en el de una nación inviable.
México necesita encender la chispa de la participación cívica y de la toma de conciencia de una realidad gravísima en su fondo y su trasfondo económico, social y poblacional. Sin ello el país seguirá errando entre las medidas de gobierno, de emergencia, hasta llegar quizás, al autoritarismo, y la imposición de modelos excluyentes, como ya está sucediendo. Así hasta llegar a la anomia, caos y desesperanza, como también ya está sucediendo. México tiene una alternativa única en materia de gobierno: generar consensos, legitimidad hacia las instituciones, dinamizarlas y hacerlas del control de la situación de anomia, que hoy priva, o la caída en una sociedad y un Estado anárquico, donde probablemente se da paso a la violencia del autoritarismo, para frenar la violencia social. Es lo que hoy estamos viendo en el Norte de México, pues ¿Qué pasaría si se decretara estado de sitio u ocupación militar de los territorios de Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa o Guerrero? Aparte del colapso de sus economías, se suscitaría en tal caso una inquietud social entre la población limítrofe con el caos y la zozobra. Sin comentarios.

Por otro lado, como la población de México cojea de analfabetismo y falta de civismo no se excluyen de la visión del futuro estos cuadros de zozobra social y caos, donde aparte del malestar que se generaría hacia el gobierno, caerían de la agenda nacional, y serían postergados, temas como la lucha contra la pobreza, el mejoramiento de la educación, la atención a la salud, la protección del medio ambiente, que son tareas que exigen estabilidad y paz social, y civismo.

Como conclusión apuntaríamos: No es la debacle ideológica de la izquierda, mundial y de México, la causa del postergamiento de sus banderas y de sus ideales de redención social al nivel perseguido. El programa social de las izquierdas sólo tiene sentido como acción política gradualista, responsable y en entendimiento con las demás fuerzas políticas. Toda acción aventurera está condenada al fracaso y le hace el caldo gordo a las que desean la extinción de la corriente social humanista. La realidad del mundo es dramática. La de México lo es doble. Y triplemente. Nos enfrentamos a un panorama de déficits fiscales, abismales en algunos estados, que de no ser resueltos, darán paso a la protesta. Pero sobre todo a una ausencia de legitimidad de las autoridades que alumbrarían el camino de un régimen de fuerza. Hay que tomar en consideración la proximidad de las elecciones presidenciales y el desorden social y político que pueden generar los pleitos entre los partidos políticos.

En este marco, a manera de hipótesis, aparecen los perfiles políticos: La lucha contra la pobreza no es ya la de un sector sino la de un régimen: la del gobierno. Aparecen temas como discriminación, la ecología, la contaminación, los migrantes, los derechos de las minorías, elevar la producción económica para impedir la hambruna. Esto ya sucede. México es un pueblo muy golpeado y olvidado que ante la nueva situación mundial se volvió a la defensiva, el miedo de quien no maneja información y no participa. ¿Quién resuelve los problemas? ¿Quién decide ante la falta de una ciudadanía responsable, y que fuera capaz de opinar y evaluar las opiniones políticas? Al gigante del norte no le conviene un país en peligrosa ebullición política al sur de sus fronteras y tratará de marginar a la izquierda de la institucionalidad. Se nos impone un modelo tecnocrático-militar para México. Los políticos deciden.

P.D. A todo esto añadimos, el mundo de hoy es ante todo un mundo del consumo, luego del conocimiento y no deja casi espacio a la política. Esto es mi percepción de la realidad mexicana de hoy que debería modificarse para provecho y progreso cívico de la población. Dicho de otra manera franca: para que tomen en sus manos su destino mediante la participación política. De esta manera veo muy difícil que se suscite alguna forma de oposición, y alteración, para lo que dije: se impone a México, a su población y a su economía, un modelo de crecimiento de acuerdo a una tecnocracia que juega rudo y apelará a fuerzas militares para acallar la protesta social.

El mundo del siglo veinte no estaba preparado para el cambio en los modos de vida, pensamiento y trabajo, que acarreó la invención y el uso de la computadora, pero tuvo que afrontarlo y asimilarlo. Las cosas de la economía, la publicidad y la política, se modificaron. El mundo se hizo virtual y más real y más lucrativo para aquellos que disponían del conocimiento, la ciencia, la riqueza, y los medios de lucro. En cambio, las franjas atrasadas de la sociedad se retrasaron más aún, aumentó la pobreza. Éste es el caso de México. Las clases dirigentes han aprendido la lección y tratan de asimilar los cambios preparando a la población. En cuanto a la economía, el cambio se ventilará en la plaza pública, la prensa, los especialistas; pero en cuanto a la política se nota la ausencia de un ingrediente único: El consenso y la legitimidad que debe ostentar cualquier sistema político. Si al ciudadano de México no se le ve, no se le nota en el espectro socio-político del país, ¿De dónde van a surgir el consenso y la legitimidad? El político que logre el consenso tendrá las llaves del País.

No se necesita ser profeta para advertir a la vista del panorama nacional, que México se moverá lentamente de su atraso, superará sus rezagos de toda índole, en un crecimiento de la riqueza social. Se necesitan medidas inteligentes y dirigidas por estrategias de mediano plazo. Un país en medio de un panorama internacional, complejo y lleno de nuevas situaciones inéditas del derecho de gentes, y que tiende a innovar constantemente sus medios de producción y energéticos, no se podrá levantar sin un gran esfuerzo de innovación y reconstrucción nacional. Pero no en el sentido de cruzados sociales vocingleros, populacheros, y sólo movidos por las rutinas de añejas prácticas políticas. Innovar en política significa entender, extender nuestra visión de la realidad y hacerla compartible por amplios sectores. Ante una sociedad en crisis sólo vale el refuerzo de la voluntad de cambio, remoción de viejas rutinas, despojarse de intereses mezquinos y simulación. La política hoy es una profesión de hombres públicos dotados de la visión de las reformas, los recursos, los planes para cambiar, y mejorar el país: una nación diferente sería el producto de una nueva moral social o no sería.

Hay tiempos en que la situación histórica y existencial del hombre es tal, y las circunstancias empujan a su pueblo a condiciones de excepción, que ambos salen fortalecidos del trance crítico o perecen. Nuestra época en México tiene esa condición. Por la violencia, por el irrespeto a la vida humana, será juzgada en forma extraordinaria como el renacimiento del México Bronco.

La carrera de un político de éxito se despliega hoy en día a través de una trayectoria bien publicitada y así obtiene el triunfo. El pensamiento, las ideas, el programa, se vuelven así adventicias. Por otra parte, el pensamiento en materia política, la profundidad en el análisis de las cosas públicas se sustituyó por el pragmatismo, la acción inmediata y pronta de éxito. La publicidad hace el resto. (Por eso pensar la política hoy en día se ha convertido en un análisis de lo efímero, de lo fugaz de la vida político-social de los pueblos). La vida social-política de un país tiende a volverse cíclica, repetitiva y los políticos se convierten en sepultureros de los actores que repiten su papel en la obra.

El político como gestor social o como negociador tiende a ser sustituido por el planificador, por el experto en los ciclos económicos, que previene, y adelanta, el futuro de la vida social-económica: el profeta (oráculo) de la estabilidad, y de las crisis. Ésta es la base de las previsiones y del diagnóstico social hoy en día. Por eso, el político en sentido fuerte, con programas innovadores, sigue siendo un reformador, un agente del cambio; la estabilidad por otra parte es la palabra de orden del capitalismo, y de cualquier régimen político. No en otra cosa basan su poderío y continuidad, las súper-potencias, mientras que los países en desarrollo están siempre en sus economías, y expectativas de vida, entre “el callejón sin salida” de una crisis, y los planes para sentar las bases de “una recuperación definitiva”.

La sociedad mexicana hoy está pasando por una etapa especial en cuanto a la publicitación de la política y los políticos. Los modernos medios de comunicación han sentado las bases de un nuevo tipo de enlace entre la ciudadanía y los políticos. Entre la vida pública y la vida privada y entre el fuero interno del elector y el Tablado de la Vida Pública, donde el ciudadano participa de la energía de su comunidad. Como diría Sartori, ha nacido la gran pantalla, el moderno escaparate de la política. En una gran vitrina aparecen figuras e ideas, formas de vida y modas, sugerencias e imposiciones que el elector puede administrar y recoger para tomar sus decisiones, para normar su vida diaria. Y ha surgido el gran hermano, el agente de las imágenes, que destina a cierta pasividad al ciudadano. El poder que se sirve de los medios, como mediatización, como modelador de conciencias y de vidas. Lo que no está publicitado en la gran vitrina no tiene relieve, crédito, imagen, y casi casi no tiene existencia física. La TV moderna es mediación de la vida pública, escaparate, tribuna, foro, tablado, escenario de ideas e imágenes, de reflejos de la vida y del universo, pero sobre todo que establecen un diálogo silencioso con el elector. Le otorgan moral social y pornografía, administran la salud y el ocio, la diversión y el sentido del humor de sociedades urbanas que necesitan reír y desfogar las tensiones. La TV es confesionario, bodega, cocina, sala de estar, farándula y sala de espectáculos del hogar para avanzar la homogeneización cultural. La sociedad moderna es así como una colmena con ciudadanos-abejas en cada celdilla cumpliendo funciones, deberes y pasos a seguir. Por ello el “gran hermano” aparece como el salvador de estas democracias silentes. Éste es también el caso de México donde un tablado político en ebullición podría ser aprovechado para ganar por el líder “más carismático” habiendo desplegado un programa social “de punta”, que alivie los problemas de la pobreza.

Las elecciones del 2012 podrían tener el valor de un referéndum a favor del candidato que fungiera como “líder de la Renovación”. De otro modo pueden ser las elecciones más azarosas y peleadas de la historia de México.

romala12@gmail.com