REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
27 | 05 | 2019
   

Clave de sol

Stephan Zweig. El sublime suicida


Edwin Lugo

Stephan Zweig nació en 188l en Viena, cuna del imperio Habsburgo, de abuelos y padres burgueses al igual que veinte mil familias semitas. La familia paterna era de Moravia dedicada a la industria textil, su madre pertenecía a la elite aristocrática de Ancona, ciudad italiana del sur. En esos tiempos muchos judíos renunciaban a acumular riquezas, procurándose en cambio un nivel de elevación espiritual y cultural, Rothschild era ornitólogo, Walburg historiador de arte, Cassirer filósofo y Mendelhssohn músico. Bajo Francisco José la vida era reposada y segura, la gente convivía en la corte o con el pueblo, y lo alemán se aliaba con lo húngaro, eslavo, polaco, italiano o francés, había progresos técnicos y científicos, comodidad y educación para todos, el imperio había perdido provincias pero en cambio brillaba la constelación de los músicos inmortales: Gluck, Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Brahms y Johann Strauss. La capital del más vasto imperio de Europa ofrecía: lujo, manjares, teatro, música y Prater.

La escuela empleaba métodos autoritarios y comprendía 5 años de primaria y 8 de gimnasio, y apenas pudo librarse Stephan de su tiranía, cuando sólo contaba l3 años leyó ávidamente a Schiller, Nietzsche, Strindberg, Goethe, Kats, Schoenberg y Wedekind; a los poetas: Leopardi, Baudelaire, Whitman, Valéry, Rilke y Mallarmé. Empezó a acudir a las bibliotecas públicas, a exposiciones, al Burgtheater, y a las conferencias de Hoffmanstal. Devorado por los valores espirituales, se apasionó por el Greco, Goya o Grunewald, mientras lo sorprendían los nuevos tonos de Musssorgsky, Schubert y Debussy y lo deslumbraba el talento de Malher que estrenaba su décima sinfonía y había sido nombrado director de la ópera.

A los l7 años empezó a publicar en la Sociedad revista dirigida por Ludwig Jacobwsky y en El Porvenir publicación de Maximiliano Haden, dominó temprano las audacias del idioma, los recursos del arte, las técnicas del verso y los estilos desde el pindárico hasta la dicción simple de la melodía popular, en esa edad cuando se adquieren los recursos que habrán de integrar más tarde la personalidad, con una disciplina férrea en detrimento del sueño y del vigor físico, tendió su alma con tal amplitud que le permitió en su edad adulta contener en sí al mundo entero.

Publicó entonces su primer tomo de versos Cuerdas de Oro, le siguieron cuentos breves tales como Coronas precoces, La casa al borde del mar, La vaca del pobre, etc. en tanto que Deheml lo indujo a la traducción; y ya dueño de su libertad empezó a viajar primero a Bélgica donde la pintura de Van der Velde, las letras de Maeterlinck, Lemonnier , el poeta Emilio Verhaearen y las obras del escultor Van del Stappen, le conminaron hacia un exigente ideal de perfección. Pronto ingresó a la universidad, donde obtuvo el birrete de doctor; sustentó conferencias, mientras traducía a prestigiados autores, y hacía nuevos amigos como la feminista sueca Ellen Key, el italiano Giovanni Cena, el noruego Juan Bojer y el historiador literario Jorge Brandes. En esos años de formación la gloria no lo quiso y las mujeres no repararon en él.
Mientras tanto la masa empezó a inquietarse, los primeros fueron los socialistas, el imperio tolerante y progresista permitió concesiones y mejoras paulatinas, el mundo obrero se reunió en torno al líder Víctor Adler y luego a Carlos Lueger, hombre de cultura académica y cuyo antisemitismo oficial no deterioró las relaciones con sus antiguos amigos judíos, cabe mencionar que el emperador manifestó siempre repudio a las tendencias anti-judías y su administración fue ejemplarmente democrática, pero Bismarck ya había sembrado en Alemania la semilla que iba a derribar la monarquía austriaca en beneficio de Alemania, preconcibiendo el nefasto sueño de Hitler, Jorge Schonereer y sus secuaces robustecieron el antisemitismo formando brigadas que odiaban a la burguesía y al imperio repudiando a los estudiantes católicos, italianos y eslavos y sembrando el terror nacionalista.

Zweig en la penumbra de las bibliotecas apenas se enteró de que se estaba iniciando el ocaso de la libertad individual, si bien la conducción artística no correspondía aún a Berlín, así mientras el escritor conocía al poeta Meter Hille a Adolfo Steiner y a Teodoro Herzl, el autor de la antroposofía, y leía a Marcel Proust y a Romand Rolland quién además de escritor era pianista, Richard Strauss estrenaba El caballero de la rosa y Nijinski hacía proezas en el ballet.

Stephan radicó una larga temporada en Paris, el Paris de Balzac, era el fin de la belle époque, si bien aún bailaban a la mitad de la calle el proletario con el burgués; frecuentó los jardines de Luxembourg, el parque Monceau, Montparnasse y Saint Sulpice, visitó el taller de Renoir y conversó con Francis James, Gide, Valéry, Bloch, Romaine y Charls Vidrac, conoció a algunas mujeres despilfarradoras descritas por Zolá o Bourget y a los editores Bazalgette y Gilbeaux quién llegó a ser su amigo íntimo. El alemán Rainer lo llevó a visitar la tumba de Andrea Chenier, y Zweig fue admitido en una cofradía de elegidos, recibiendo su primera lección: los grandes genios son siempre bondadosos y sencillos. En Londres trató a Yeats y a Symons y leyó a Blake. De allí siguió a España, Italia y Holanda encontrando tiempo para leer a Dickens y Lamartine, y para escuchar la deliciosa música de Oscar Straus, Lehár y Kálmán, entonces encontró la editorial que difundiría su obra durante 30 años, fundada por Walter Heymel, Kippenberg, su director le dio apoyo y consejos. A los 26 años escribió su drama Hersites y empezó a escribir sus biografías: Erasmo, Castello, Tersites, María Estuardo, en esos años publicaba artículos en todos los periódicos de Alemania y mantenía correspondencia con Arthur Schitzler, Pirandello, Wasserman y Anatole France. Instigado por Walter Ratheneau visitó la India que lo deprimió a pesar del lente rosa de Pierre Loti y conoció a Huashofer, militar retirado, maestro de Rudolf Hess y amigo de Hitler cuyos rabiosos consejos lo empujaron más tarde a la aventura belicista del nacional-socialismo.

. En 1910 Francisco José cumplía 80 años, la monarquía se desmoronaba, Italia, Servia, Rumania y Alemania esperaban repartirse los Balkanes, la pacifista Berta Von Blumer escribía su libro Abajo las armas pero Krupp y Schenider ensayaban sus cañones, Stephan escribía su biografía sobre Dostoievsky, y se despertaba la conciencia de Alfredo Nobel el inventor de la dinamita. El 29 de junio de 1914 fue asesinado en Sarajevo el príncipe Fernando y su esposa la condesa Chotck, Austria acusó a Servia y provocó a Rusia mientras Alemania preparó una movilización contra Francia, se agrió el tono entre Guillermo y el Zar, unas horas después Alemania invadió Bélgica y se inició la sangrienta aventura que llevó a puñados de hombres a las trincheras y a la muerte, se oyeron las voces pacifistas de: Balzagette, Jules Rolland, Georges Duhamel, Charles Vidrac, Werfel y René Schikele Borgesse. Thomas Mann. Dehemel, Rilke y el propio Zweig, luchando por la fraternidad universal; en Viena se gestó una embriaguez por el heroísmo y Ernest Lissauer publicó poemas bélicos mientras morían miles de hombres de todos los bandos. Se iniciaron la Cruz Roja, los trenes hospitales, y abrazó su pasión humanista Florencia Nightingale. En 1915 Italia declaró la guerra a Austria y Stephan visitó los hospitales rebosantes de soldados moribundos debatiéndose hambrientos y sin medicinas, se indignó ante la vergonzosa mentira de la guerra y presintiendo la derrota de Alemania. Publicó Erasto y su tragedia Jeremías circulando 20,000 ejemplares, suma fabulosa para la época, viajó a Suiza donde compartió su pacifismo con Masereel, Jouve, René Arcos y Henri Guilbeaux que atacaba el militarismo en el periódico Le Demain. Radicado en la neutral Zurich, presenció el final de la guerra con la huida de Guillermo y su secuaz Ludendorff, retornando la paz con Wilson, al fin volvió a Austria que por no haberse podido zafar de Alemania perdió parte de su territorio, instalado en su casa de Salzburgo, presenció la espantosa miseria en que quedó el país: devaluación, desempleo, pillaje, eran las constantes aunque los teatros no cerraron, los partidos políticos se unieron constituyendo un gobierno que trató inútilmente de enfrentarse a Hitler. Zweig se dirigió a Verona, Venecia y Milán, donde se iniciaba el fascismo, mientras Alemania se derrumbaba. A pesar de todo, los libros de Zweig empezaron a venderse por millones, alcanzando 250,000 ejemplares Los momentos estelares de la humanidad, editores franceses, búlgaros, armenios, portugueses, argentinos, noruegos, letones, finlandeses, chinos se disputaron sus obras; y Maximo Gorki prologó la edición rusa, mientras la Liga de las Naciones lo proclamaba el escritor más leído del mundo. Volphone se presentó en Dresden y Nueva York, Zweig acosado recibía a diario cientos de cartas, invitaciones, consultas y pedidos, entre l924 y 33 dio numerosas conferencias en francés, italiano, inglés y alemán. Edwin Ruger publicó sobre Zweig una monografía, el pintor belga Masereel ilustró sus libros y Max Reinhardt le ofreció su amistad, era recibido en los palazi de Italia y fue huésped de los millonarios en Filadelfia, recibió en su casa a los renombrados: H. G. Wells, Jacobo Wasserman, Emil Ludwig, Franz Werfel, Jane Adams y a los músicos Bartok y Ravel, su biblioteca llegó a contar 4,000 tomos autografiados.

En 1931 tenía 50 años, vivía dignamente de sus derechos y amaba su libertad, el trabajo y la vida, pero el hacha del destino se cernía sobre su cuello, Hitler despotricaba contra los judíos, sus secuaces portaban la suástica y en 1933 obtuvieron la Cancillería , incendiaron el parlamento y Goering desató sus hordas, utilizando a los estudiantes para hacer un boicot anti-semita; en 1934 la casa de Zweig fue allanada, prohibiéndose la película Ardiente Secreto basada en su cuento y la ópera La mujer silenciosa con libreto de su autoría y música de Richard Strauss. En 1934 viajó a Londres publicó la biografía de María Antonieta y departió con Bernard Shaw, pero a su retorno Austria que se hallaba bajo la protección de Italia y dirigida por Dolfuss fue invadida por Hitler y ante la amenaza de detenciones, deportaciones y asesinatos de judíos huyó a Londres, Chamberlain hizo esfuerzos por evitar la guerra entregando Checoeslovaquia a los nazis, que en l939 invadieron Polonia; al declarar Inglaterra la guerra a Alemania, Zweig fue considerado enemigo, con fuerza de voluntad se sobrepuso y escribió su biografía monumental: Balzac, mientras presenciaba: desvalorización, muerte, hambre, destrucción, campos de concentración, martirios, robos, bestialidades sin fin, hecatombes incapaces de ser sobrellevadas por un humanista. Un día reunió las pocas pertenencias que le quedaban y acompañado de su secretaria Lotte a quién había hecho su esposa emprendió su último viaje de exiliado a Brasil, abandonando en Austria su casa. Sus colecciones habían sido donadas a la Biblioteca Nacional. Perdida su lucha, derrotado su misticismo, desoído su mensaje de amor y de fe, un día de Febrero de 1942 decidió autoeliminarse en unión de su compañera en Petrópolis. Dejaba a la posteridad su obra: Prohombres del espíritu, Los ojos del hermano eterno, Amok, La lucha contra el demonio, La piedad peligrosa, Impaciencia del corazón, Veinticuatro horas de la vida de una mujer, El candelabro enterrado. Ante su muerte recordamos las palabras de Bertold Brecht: “El escritor debe poseer valor para escribir la verdad” y añadiremos: Un país no puede engrandecerse sin héroes, ni trascender sin artistas.