REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 11 | 2019
   

Apantallados

El espectro de la nación


Leonardo Compañ Jassol

Pues el muerto no es como lo pintan, sino como lo dibuja Óscar Dave. El motivo resulta muy simple: este muerto no es un muerto cualquiera, de los que no tienen dónde caerse muertos. Éste, para que no se anden con habladurías, es uno de capa y espada, de gorguera generosa y elegante sombrero cantinfluié du picafleur. Todo un caballero, gentilcalaquesco, de rancia naqueza y prosapia, bien guarnecido por las sombras macabras del ultramundo y la muy renovada y límpida blancura de la hoja de papel.

No me lo va a creer el respetable lector, pero cuando vi a este caballero me espanté, por su dejo godo. Sí, un terrible dejo gótico -¿o visigótico?- que me hizo pensar en El puñal del godo de José Zorrilla. En el puñal, es claro, más que en el muy renombrado y famosísimo Don Juan Tenorio. Zorrilla, ahora que me acuerdo, estuvo en México, cuando el nobilísimo Maximiliano de Habsburgo supo ser Emperador obedeciendo a nuestros hermanos indios. "Basta, basta, traidor; -dice Rodrigo, el godo, al Conde mientras arranca el puñal del poste donde estaba clavado- la estirpe goda deshonrada por ti, por ti vendida, clama sedienta por tu sangre toda".

O bien, según consigna el Códice Ramírez, descubierto por el asesor indio más relevante de Maximiliano de Habsburgo: "Dijo el rey Netzahualpilli a todos los mexicanos: ya sabéis,... , que soy de vuestra casa y corte; que rijo y mando como vosotros, y este rey que está aquí, que somos vasallos todos de la corona e imperio mexicano, antes que se vayan estos señores principales forasteros, quisiera que no estuviera esta corona é imperio mexicano á obscuras y en tinieblas, sino que fuera mucha su claridad como gran señora y cabeza de todo este mundo, que en fin es imperio,..."

¿Dónde se inicia lo godo: en Zorrilla o en Nezahualpilli? ¿Dónde, lo mexicano? ¿El puñal es de hierro o de pedernal? ¿Dónde comienza el espectro de Dave: en las densas sombras de la tinta, o en la albura del papel? Vayan ustedes a saber. Yo, por lo pronto, únicamente miro su brazo derecho semilevantado, en señal de saludo o despedida.

¿En despedida? Más bien, diría en saludo, porque detrás de la vieja ventana está la hermosísima Muerte, esperándolo, café de olla en mano, a festejar el silencio del pueblo a las seis de la tarde. Café a las seis, dibujo que Óscar Dave, premonitoriamente me obsequió para situar, en esta biblioteca tejida de telarañas y libros empolvados, el futuro de una Nación que, no por andrajosa, deja de ser nuestra.

Libertad, juego, ironía y, sin duda, belleza es lo que podemos apreciar en la obra de Óscar Dave, un artista que anduvo caminos infernales como la Facultad de Contaduría, Administración e Informática de la UAEM, donde tuve el gusto de conocerlo. Y le llegaron las llamas y los ardores del Averno al punto mismo de titularse, después de cursar el diplomado respectivo. Por fortuna, ahora bebe el néctar de los dioses y crea obras como las que podemos apreciar, ajeno y muy distante a certificaciones de calidad purísima.

Muchos se preguntarán el motivo por el cual se inclina a dibujar tanto a los difuntitos; más bien, a las calaveritas. Si deseáramos buscarlo, quizá lo hallaríamos en Manilla o en Posada, sin evitar los artefactos y prótesis que Óscar Dave ya incorpora a esa expresión de la democracia mexicana. No podemos negar que la muerte, la calaca tilica y flaca, es la mejor expresión de la democracia en México y, si alguien lo duda, pregúntenselo a los narcos o a Diego Fernández de Cevallos.

Pero en Óscar Dave la caneca nos conduce a vislumbrar la vida y la alegría de vivirla. Por lo mismo, sus calaveras, como las de Posada, son biófilas, amantes de lo vivo, jocoso, alegre y, claro está, bello.

Le gusta abrevar en lo común, pues la creación quiebra lo común y lo vuelve arte. De lo contrario ¿cómo nos explicamos el yelmo de Mambrino de Don Quijote de la Mancha?
Óscar Dave, además, escribe. Lo peor: escribe bien. Hace poemas, greguerías, cuentos y es muy probable que llegue a escribir una novela. Ya de a perdis, una nívola, como les llamaba Don Miguel de Unamuno a cuentos largos, o novelas cortas, por citar a La Tía Tula.

Sinceramente, me agradaría ver greguerías, por ejemplo, de Óscar Dave entre sus dibujos. Ahora, no es el momento, pues comienza un nuevo empeño, que rasgará la historia de la cultura en Cuernavaca igual que lo hizo El Perro Azul en: Galería de Artes Espacio Azul.

En consecuencia, me dedicaré a gozar de una obra como la de Óscar Dave en una galería que se tiñe de azul. Quizá agregándole el aderezo inevitable del vino tinto.

(La marcha fúnebre, es título de la más reciente exposición del artista, cuya obra se exhibirá hasta el 16 de diciembre de 2011, en la Galería de Artes Espacio Azul, en Cuernavaca.)