REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 08 | 2019
   

Letras, libros y revistas

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David A Figueroa Hernández

La fugitiva. Desde tiempos antiguos la mujer ha sido un referente para los grandes artistas, historiadores y escritores al convertirse en el centro de atención ya sea a través de poemas, canciones o melodías, leyendas e incluso, hasta historias bíblicas.

La mujer en su máxima expresión -divino ser que los dioses nos han brindado como apoyo, aliciente y complemento en nuestras vidas, vale mencionar-, llega a ser compleja y en ocasiones resulta todo un enigma. Por ellas, el hombre ha declarado guerras y puesto en peligro diferentes reinos y naciones. En contraparte, también las mujeres han sido grandes líderes y gobernantes que han definido el devenir de grandes civilizaciones.

La historia resulta en diversas enseñanzas y en la época actual, la mujer continúa como un pilar fundamental en el desarrollo del hombre como ente y como sociedad. En este sentido, la presente lectura versa sobre una de ellas: Amanda Solano. Emblemática mujer que desde pequeña supo enfrentar la adversidad ante la muerte, la injusticia, la vejación y sobre todo, ante un mundo orientado siempre hacia el lado masculino.
Nacida en la Costa Rica de principios del siglo XX, alcanzó sus ideales literarios aunque siempre con una carga resultado de los hombres que se cruzaron en su camino. Amanda Solano, se convirtió en una de esas mujeres ejemplo que, debido a su inteligencia, fue relegada de los planos en los que se desenvolvía de forma natural y en los que demostraba un desempeño siempre por encima no sólo de las mujeres de la época sino de los hombres que dominaban los diferentes escenarios.

Sus viajes por Costa Rica, Guatemala, México y Estados Unidos, la llevaron a recrease en sí misma. Las experiencias con sus amantes y amigos cercanos, contribuyeron ricamente para vislumbrar un mundo diametralmente distinto del que ella percibía.

Ingenua primero, insegura después, al final, sus acciones acabaron por llevarla a la tumba a sus escasos 40 años de edad. Aunque su muerte se pensó fue consecuencia de una enfermedad -presumiblemente herencia de quien fuera su esposo-, eso no le impidió desenvolverse lo mejor posible. En todo momento a lo largo de su vida contó con pocas amigas que sin duda la enriquecieron y la apoyaron. Desde pequeña, Amanda gozó de una gran inteligencia. En cuanto a su belleza, rompía los corazones de sus pretendientes; Amanda fue una mujer a la que no le faltaban admiradores. Su vida pública fue de pocos éxitos y grandes amores en los países que visitaba; su vida privada, lamentable, triste y agónica.

Sus experiencias son narradas meticulosamente por una de las amigas cercanas y quien es entrevistada por el autor a lo largo de la novela. A la luz pública se ventilan los mínimos secretos que hicieron de Amanda Solano, una mujer en todo el sentido de la palabra: su niñez, adolescencia, madurez y pronta muerte.

Lectura amena y muy recomendable para quien gusta de las novelas contemporáneas. La pluma de Sergio Ramírez invita al lector a conocer de cerca la vida de esta enigmática y prolífica mujer.

Finalmente, la figura de Amanda se vuelve indispensable para nuestra época; mujeres como ella son la constante de los tiempos actuales en los que los diferentes roles contribuyen a forjar mujeres madres, mujeres exitosas, mujeres bellas y sensuales, mujeres profesionales y mujeres de mundo. En el caso de nuestra protagonista, Amanda se equivocó de época, se adelantó a su tiempo; hoy, sería como un pez en el agua, en la vida y en la literatura.

La fugitiva. Sergio Ramírez. Editorial Alfaguara. 2011, 310 pp.

dfigueroah@yahoo.com.mx