REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 09 | 2019
   

Confabulario

Poemas extraídos de páginas que caen


Aleqs Garrigóz

Sentimental

Que el amor sea abismo entre nosotros.
Que nuestra unión sea el cielo derribado,
nuestro infierno en vida de todos los días.
Déjame desmayarme en tus alfombras
mientras bailo al compás de la última música de la locura.
Déjame fatigarme a tus pies,
flagelar mi carne con el sudor de lo vulgar,
bailar sobre las brazas ardientes de la herejía
para que el dolor que despierte en mí
sea mi mas grande felicidad.

Abre las cortinas de tu corazón
hacia ese salón de aroma crepuscular
donde estamos tú y yo eternamente jóvenes,
uncidos al último aliento, al primer beso de sangre.
Quiero rondar tus blancos balcones,
llevar las cuerdas de mi voz en garantía de pacto irrevocable,
hacer las correctas galanterías
y esperarte de pie.
Que la sed sea un celo de piadosas falsedades.
Que nuestro hogar sea un paraíso de expulsiones.
Que la dicha sea esta muerte segura de tus brazos.
Que una mirada de Dios nos halle avergonzados.
Desde hoy, y hasta que se levante el telón
del mas nuevo amanecer.



Todos los amantes mueren juntos

Es verdad: todos los que aman mueren,
están muriendo juntos.
Cada respiro es el desgaste necesario a su caída.
Los novios que van tomados de la mano
estrechan su temprano o tardío cadáver.
Con más o menos vigor se apresuran al final,
y la muerte los une en santidad.
No es necesario un pacto suicida
ni apurar juntos el cianuro, el arsénico de la amistad;
ni beber de la misma copa la cicuta
o arrojarse a las vías del tren abrazados:
basta salir a la calle, al sol, a la oxidación,
ser traspasados por el haz aniquilador del tiempo
que deberíamos llamar tempestad.

Lo nuestro fue muerte a primera vista.
Muero con cada beso con que me disparas el alma.
Y cada día revivo rogando por más.
Sin embargo belleza, candidez;
no hay fatalidad, no hay holocausto.
Solo la muerte permanece muerta:
¡El amor es inmortal!

Vals

Contenme en el círculo perfecto de tu abrazo
para que pueda perderme en las laberínticas promesas
de la ciudad donde los espejos se trizan;
y en el breve calor de tu vals mortecino
recordar que sin cesar me llevas
por las máscaras de ademanes caídos
y sin cesar llegamos;
que el cansancio es hermoso pues libera
blancas palomas de nuestro pecho afligido:
la antigua cripta de un funeral de escombros;
recordar la distancia cada vez mas fría
que nos va separando de nosotros mismos,
de nuestro amor contenido en una lágrima
que tiembla y se precipita
con la belleza de aquello que no vuelve.
Quiero tenderme cobijado en una sábana sin orillas,
al final de la nota esta vaporosa música que asciende
y se estrella en la alta bóveda
y condensa y escurre
y en un mar de nostalgia nos envuelve.

A Gina, en su lecho

Abre el libro de la mariposa emparedada
y señala mi nacimiento;
tus manos estrujando mi orfandad
son mi destrucción más hermosa.
Oh bella de las muñecas que sufren,
de los jardines arrasados en lágrimas,
llévame a ese rincón de las pétreas miradas
donde mis anhelos ojivales
alcancen la gloria en su intento.
Nuestra fotografía en blanco y negro
aleteó en la cercana iglesia,
bajo la cruz, frente a la estatua del ángel.
La lluvia torrencial abría como flores
las lápidas del postrero solar.
¿Lo recuerdas tú también?
He desgranado un rosario por tu nombre,
mi hermosa distante, en su féretro de hielo.
He puesto en un cuenco mi amor,
he violentado con campanas el silencio,
he gritado hasta romper los espejos.

He dibujado en los estrechos pasillos
de las catacumbas dos corazones.
¿Hacia dónde huir? ¿Hacía dónde?