REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 05 | 2019
   

Arca de Noé

Los trancos


Carlos Bracho

TRANCO I
No cabe duda, no, los que conocemos al maestro Bracho sabemos de su terquedad y de su coraje ciudadano. Sabemos que las malas decisiones gubernamentales son pasto seco, o mejor dicho, son blanco y diana segura para el dardo brachesco, y que este instrumento filoso y cortante y penetrante lo usa, con singular alegría, a mañana tarde y noche. Y su rabia le impide hablarnos -por ejemplo- de estos tiempos en los que la gente se ocupa de celebrar, de brindar, de desearse lo mejor de lo mejor y de mostrar el rostro amable, y de reír y de tomar la copa y de romper la piñata y de cantar como pastores pedinches, de abrazar con ganas a la comadre, y en lugar de saborear el pavo o la rosca o comer los buñuelos o deleitarse con los ponches y demás fritangas navideñas, no, él, el tal Bracho, de su carcaj toma el dardo y lo prepara para que cumpla su cometido. O sea, que no lo descansa nunca, o sea que lo trae quijotescamente en ristre para lanzarlo con puntería a los glúteos o cualquier parte blanda de los polacos mexicas, claro que el ínclito señor Carlos -ya lo conocemos, pues- prefiere las nalgas que cualquier otra región de las mujeres, mismas que desde sus curules o sillas de mando “luchan” por el bien del pueblo, “trabajan” por la paz y por la independencia nacional, “combaten” a brazo tendido en contra de la impunidad y contra el fraude electoral, dan la vida por los pobres del país, cuidan con esmero que la ley se cumpla cabalmente “caiga quien caiga”, defienden tenazmente al campesino y las familias que trabajan la tierra, se enfrentan en duelo de resorteras -resorteras usan los mexicas y los gringos cuernos de chivo- en contra de los extranjeros que se adueñan de las tierras y de los mares y de las minas y de los ríos; y que ellos y ellas, como diputados y senadoras hacen que la Constitución sea respetada cabal y totalmente, y que estos señores y estas señoras, si bien ha dicho Documento Básico lo han “modificado” más de cuatrocientas veces, esto se hizo y se autorizó, propalaron a los cuatro vientos, para beneficio del “pueblo”, claro es el pueblo de ellos y ellas. En fin aquí en este Tranco nuestro autor se da vuelo con un tema que le es caro: El cine. Así que dispóngase usted, bella dama insumisa y honorable y bailador caballero a leer estas líneas en donde nos da algo de luz sobre una película memorable. Veamos:

“Este film realizado por Julio Bracho en 1960, está basado en la novela del mismo nombre escrita por Martín Luis Guzmán.
La novela de la Revolución Mexicana nace de una realidad nueva.

La Revolución Mexicana hizo volver los ojos de los mexicanos hacia su propia realidad nacional. Y ésta era así:

Breve esquema de la revolución mexicana:

Al triunfar Madero, éste no realizó los cambios que se esperaban de una Revolución. Los reaccionarios, en primer término, se levantaron contra Madero. Y en uno de los más claros errores de Madero, dio el mando del Ejército a Victoriano Huerta quien traicionando la confianza del presidente, lo toma prisionero y les da muerte a Madero y a Pino Suárez, el 22 de febrero de 1913.
Carranza toma el poder pero cae abatido en Tlaxcalaltongo, Puebla el 21 de mayo de 1920.
Y claro, continúan las rebeliones de los generales y el país no puede gozar de paz alguna.
En las elecciones para el período presidencial de 1924/1928 triunfa Plutarco Elías Calles, quien se había destacado ya en los asuntos militares y políticos. El 21 de mayo de 1919 había sido nombrado por Carranza Secretario de Industria y Comercio.
En 1920, en el mes de abril, Carranza envía tropas al estado de Sonora, el gobierno de éste, considerando atacada su soberanía rompe con el gobierno federal y nombra al general Plutarco Elías Calles jefe de las fuerzas armadas del Estado.
Luego Álvaro Obregón es declarado presidente el 5 de septiembre de 1920. El 20 de julio de ese año de 1920, es asesinado Francisco Villa. En julio, en nuevas elecciones, es electo presidente Plutarco Elías Calles para el período 1924/1928 -como arriba lo he anotado-. En julio de 1928 hay elecciones en la República, triunfa nuevamente Álvaro Obregón. El 17 de julio en el restaurante “La Bombilla” de San Ángel es muerto el general Obregón por el fanático católico José León Toral.
Martín Luis Guzmán reflexivo y observador de todos estos hechos, nos da una visión de ese mundo de dirigentes, jefes militares y estados mayores de la Revolución. Martín Luis Guzmán había estado muy cerca de Francisco Villa y fue uno de los revolucionarios que se desprendió de la órbita de Carranza.
La Revolución Mexicana fue un momento de honda crisis histórica, nos hizo pensar en nuestra patria, en nuestro pasado, en nuestros problemas ancestrales; nos obligó a movernos dentro de nuestro territorio, a reflexionar sobre nuestro modo de ser, a estar en contacto con nuestras tradiciones y costumbres.
La Novela de la Revolución muestra al pueblo mexicano en todos sus aspectos: “devoción y apostolado, energía y heroísmo, crueldad y conmiseración, ira y violencia, anhelos y decepciones, arrebatos y cobardías, miedo y desastre, oprobio y muerte”, -como lo expresó el maestro Antonio Castro Leal.

Episodio de la masacre del 2 de octubre de 1927
(Hechos en los que está basada la novela)
En Cuernavaca son capturados el general Francisco R. Serrano (candidato a la presidencia de la República) y varios personajes que lo acompañaban. El día tres todos son fusilados.
“En julio de 1927 Francisco R. Serrano lanza su candidatura a la presidencia. Era evidente que el camino a esa presidencia no pasaría por las urnas -Lorenzo Meyer. Historia General de México. A fines de 1927 Gómez, otro candidato, se declaró en rebelión en Veracruz y Serrano se preparaba a seguir por un camino similar cuando Obregón y Calles se les adelantaron. El camino de Obregón quedó entonces despejado. Las elecciones se llevaron a cabo en 1928 pero ya sin competidores al frente y, para sorpresa de nadie, el l de junio de 1928 se declaró oficialmente a Obregón como presidente electo.”

Breve reseña de la exhibición de la película de Julio Bracho
Era yo -Carlos Bracho- diputado federal del PMS -1989-1991, y en charla de café con Fernando de Garay -destacado funcionario que militó en el PRI, y a iniciativa de este personaje, amigo mío, optamos por hacer el intento de rescatar la película LA SOMBRA DEL CAUDILLO. Hecho el trato, Fernando movió sus hilos y logró que intervinieran plena y totalmente el Secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios y Manuel Camacho Solís y yo fui acompañado siempre por el cineasta y nunca olvidado amigo, Jaime Casillas. Y fue allí en la Secretaría de Gobernación en donde se celebraron una serie de juntas para lograr el rescate de la cinta. Enrique Herrera, asesor de Gutiérrez Barrios fue testigo de muchas acciones relativas.

Pasaban los días y no se concretaban los esfuerzos realizados con tal propósito y que era la entrega de la copia, que según se averiguó, estaba en poder de SEDENA.

Lo que se logró fue tener la promesa de que dicha copia se entregaría a su debido tiempo. Ahora bien, para preparar una exhibición digna de la cinta, Manuel Camacho Solís, como Jefe del Departamento del DF, hizo una entrega formal al STPC -nuestro Sindicato de Cineastas- del cine Gabriel Figueroa.
Para el día anunciado para su exhibición, recuerdo esto con claridad -el acontecimiento lo valía-, llegamos temprano a la Sala, Fernando de Garay, Jaime Casillas, Manuel Camacho Solís, Enrique Herrera y yo. Verificamos la lista de invitados, pusimos debida atención en las personalidades que nos visitarían y quedamos a la espera de la copia de la cinta prometida por SEDENA.

Caía ya la tarde y algunos invitados comenzaban a llegar. Y la famosa copia era la que no llegaba. Telefonazos iban y telefonazos venían, los hacían Gutiérrez Barrios, Camacho Solís y nada. Nada. Previendo lo peor. Tomé el teléfono de cabina y me comuniqué inmediatamente con el director de la Cineteca de la Universidad, Joskowiks, quien sin dudarlo y enterado por mí de lo que estaba pasando, me dijo que nos llevaría de inmediato una copia propiedad de la UNAM en 16 mm. Llegó a tiempo -la sala casi estaba llena, y los organizadores, nosotros, por fin pudimos respirar-, y bajándose de un taxi, de los llamados vochos, corrimos todos con el “cácaro” -el proyeccionista-, y de allí a tomar nuestros asientos y poner cara de que nada había pasado. Se proyectó en la pantalla la cinta de Julio Bracho. Al final el público, de pie, le brindó un aplauso a la obra. Esta cinta continuó exhibiéndose por varios días más, contando siempre con una gran afluencia de público, ávido de ver aquella obra prohibida.

Recuerdo también que cierta vez, y mucho tiempo antes de este episodio tan mexicano, en casa de Julio y que preparábamos un guión para una cinta futura basada en la obra de Guy de Maupassant, surgió mi pregunta sobre los avatares y peripecias de LA SOMBRA DEL CAUDILLO. Julio se quitó su guante de cuero, tomó un trago de su whiskey. Se arrellanó en su sillón preferido y sin dejar de jugar con su bastón me contó una pequeña historia. La historia del premio otorgado en el festival de Cine de Karlovy Vary en 1960. Julio ya sufría los embates de la presión y censura gubernamental y el veto militar. Se armó de valor y tomó los doce rollos de la cinta, abordó el avión rumbo a Europa y llegó a la entonces Checoeslovaquia. La presentó en el Festival y el jurado le otorgó el Premio a la Dirección y a la actuación de Tito Junco.
Los gobernantes de México son candil de la calle y oscuridad de la casa.

Esta película que sufrió tantos y tantos años -30- de estar censurada, de estar oculta y claro, sin ser vista por el público mexicano, creo yo que es el símbolo de ese México en el que ya se veía venir la desviación de los valores democráticos y se sentían ya los pasos de los fascistas que hoy tienen plenos poderes. En fin, que salvando todos los escollos de la burocracia mexicana, la película de Julio Bracho tiene ya un lugar de honor dentro de la cinematografía nacional. Es un buen cine, es un cine con un gran contenido social, es un cine que nos habla de los problemas no resueltos de este país, es un cine que denuncia los crímenes de los caudillos, es un cine vital, fuerte, congruente y de altos vuelos artísticos. LA SOMBRA DEL CAUDILLO, debe servir para tomar ejemplo y no olvidar lo que le aconteció a opositores al régimen vigente, y por ende, no caer más en los errores que le han dado al traste al avance y consolidación de las libertades que deberían estar presentes en México. La SOMBRA DEL CAUDILLO está viva. Es una película para reflexionar. Para mí, ése es el gran cine: el cine de verdad. El cine que muestra las carencias, las necesidades, los gigantescos errores de los políticos y también, ¿por qué no? los logros de una nación. Sí, cine de denuncia, cine crudo, pero hecho y realizado con una calidad artística fuera de toda duda.
Vale por este recuerdito.

www.carlosbracho.com