REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 10 | 2019
   

Arca de Noé

La Culta Polaca


Por Supuesto

El origen de Google
Una broma del heterónimo de esta columna, Héctor Anaya, motivó que la maestra, seguramente matemática, María de Jesús Sánchez A. aclarara que el nombre del famoso buscador Google no proviene, como aseguró Anaya, de la onomatopeya del grito de un guajolote, expresado en inglés: google, google, google, sino de algo mucho más serio y científico.
Se trata de una figura matemática –ya son palabras de la maestra María de Jesús– “conocida como Googol o googolplex. Un googolplex es un número desmesuradamente elevado que corresponde a 10 elevado a un googol, es decir, 10googol ó 1010100 (un 1seguido de googol ceros)”.

Ésa es la progenie de Google, aunque la del otro buscador, Yahoo, sí deriva de la mal leída novela de Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver, que de ninguna manera es una obra para niños (a los que realmente odiaba Swift).

En el cuarto viaje de Gulliver, al país de los caballos que hablan, de nombre verdaderamente impronunciable, los houyhnhnms, un cuarto episodio menos leído, figura la expresión yahoo, seguramente inventada por Swift, como inventa palabras todo el tiempo, en el famoso pasaje de los liliputienses.

Los caballos que se encuentra en el cuarto viaje, los houyhnhnms, son animales de noble inteligencia, que se hacen servir de otros llamados yahoos, equinos que representan a los humanos pues son lo más bajo del género caballar, degenerados y viciosos, que sirven a los fines del misántropo Swift para dar su peor idea de los humanos, a lo que está dirigida su novela, mordaz, lapidaria, contra los ingleses primero y contra los humanos en general.
El escritor, ya se sabe, sufrió el castigo de la justicia poética, pues primero sufrió de Alzhaimer o demencia senil y finalmente enloqueció.

¿Reelección para diputados?
Pues claro que no quieren aprobar los señores legisladores, ni la revocación del mandato y ni siquiera la reelección de ellos mismos, pues saben bien que eso sería darle armas a la hoy llamada “sociedad civil”, antes simplemente “pueblo”, para desquitarse de los malandrines que no los representan en el Congreso.

Aparte de todas las reclamaciones que se le podrían hacer: los gastos excesivos que representan, la vida fastuosa e inútil que llevan, el número igualmente desproporcionado, demasiados diputados y senadores (y aparte los diputados de partido), el cúmulo de “asesores” que todavía vuelven más oneroso al Poder Legislativo, habría que demandarles la condición lacayuna, que los hace extender los “gasolinazos” más allá del sexenio y del atraco calderonista, pues van a seguir aumentando mensualmente el costo del litro de gasolina y diesel, por lo menos hasta 2014, aunque supuestamente iban a terminar los incrementos con el sexenio nefasto.

El pretexto es que son ricos los dueños de automóviles y por tanto no afecta a los más pobres. Como si nada más se surtieran del combustible los Jaguares, los Mercedes Benz, los Audi, los VMW y demás fortunas rodantes. ¿Qué la destartalada camionetita que lleva víveres al mercado y al súper, no usa gasolina o diesel? ¿Los taxis que brindan servicio –en casos de urgencia– a personas menesterosas, no se surten del mismo combustible y los tráileres que igualmente transportan alimentos y bebidas, los autobuses que llevan de un lado a otro a gente necesitada también, no resienten los aumentos constantes de diesel o gasolina?

Según los señores diputados, a quienes nuestros impuestos les cubren los gastos de gasolina y de adquisición de autos y camionetas, el aumento del precio no es inflacionario. Cómo se nota que no van al mercado y que no compran de su bolsa los aguacates, porque a lo mejor no les parecen necesarios. Y no se crea que Por Supuesto acude con maligna intención al significado original del nahuatlismo: testículos.

¿De veras tiene impunidad el presidente?
Uno de tantos locutores habilitados de “comentaristas políticos”, de aquellos que compiten por el Premio Mayor de la Abyección, se dedicó a defender la indefendible postura de Felipe Calderón, quien será demandado ante la Corte Internacional de La Haya, en el ramo penal, por los muertos de “su” guerra y por las violaciones a los derechos humanos. De paso quiso defenderlo de las acusaciones de los partidos en el sentido de entremeterse en las campañas presidenciales y andar divulgando que el PRI si regresa al poder presidencial pactará con los narcos (¿Qué no se sospecha que los regímenes panistas protegen al Chapo Guzmán?)
En fin, el zalamero “comentarista”, en su afán por congraciarse con el poder, aseguró que al presidente en funciones, “haiga llegado como haiga llegado”, no se le puede acusar de otro delito que no sea el de “traición a la patria”, pues goza de absoluta impunidad.

¿Qué artículo constitucional le asegura tal impunidad?
Ciertamente la Carta Magna lo pone a salvo en su artículo 108 de delitos menores, pero puntualiza (a menos que ya hayan cambiado en lo oscurito este precepto): “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

El artículo 111 le concede a la Cámara de Senadores la posibilidad de juzgar al Presidente, si se presenta una acusación y se abre la perspectiva de castigarlo, al mencionar que se resolverá el caso conforme a “la legislación penal aplicable”.

Pero además el artículo 87 indica que el Presidente se compromete al tomar posesión de su cargo a “Guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si no lo hiciere que la Nación me lo demande”.

Se trata, quizá, de un artículo inútil, porque presidentes ha habido y hay, que no han procurado “el bien y la prosperidad de la Unión”, sin que “la Nación”, el pueblo, los haya demandado.
Pero además sigue vigente el principal artículo que debería asegurar que nadie tiene impunidad en el país, ni siquiera el Presidente, por lo menos formalmente. El 39 indica con claridad: “La soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo (todavía los Constituyentes no se dejaban embaucar por lo de ‘la sociedad civil’. Nota de Por Supuesto). Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

La impunidad de que hacen gala muchos expresidentes, que –además– han traicionado al país, no está amparada por la ley, ni es norma constitucional. Para que los ignominiosos dejen de ser más “pineros” que el que vive en Los Pinos.

Las campañas de lectura de Lujambio
Ya se descartó de la lucha por la Presidencia, porque no tenía le menor posibilidad de conseguir siquiera la candidatura perdedora de su partido, pero ahora el señor Alonso Lujambio pretende llamar la atención como gran promotor de la lectura, con proposiciones ya rebasadas o que demuestran que no son reales incentivos para los novicios lectores.

Aparte de repartir miles o millones de libros, elegidos por misteriosos sinodales (a lo mejor doña Marinela Servitje, quiere que se lea a Ronald Hubbard, el de la Dianética y Cienciología), se les pondrá a leer a los niños y se les calificará su habilidad lectora como siempre, según el funcionario de la SEP, Francisco Ciscomani Freaner, pomposo titular de la Unidad de Planeación y Evaluación de Políticas Educativas de la SEP, según el número de palabras que se leen por minuto y la comprensión del texto.

"En cada boleta estará (sic) al reverso los estándares de habilidad lectora. Nos van a decir los estándares por ejemplo cuántas palabras debe leer un niño por minuto y van a traer dos apartados más para calificar qué tal lee. Y por último va a traer si comprende lo que lee entonces son estándares de habilidad lectora".

¿Eso creen en la SEP que significa leer y que de esa manera se sabrá si el niño, que en casa va a leer 20 minutos acompañado del padre o la madre (si es que tienen tiempo los señores y si no les aburre un librito de puras letras sin imágenes)? ¿Cuántas palabras lee por minuto? Pues eso estará bien para uno de los concursos de Televisa, que les patrocina la cacica Elba Esther Gordillo, pero no los hará aficionarse a la lectura. ¿Qué tal lee? A lo mejor hasta con buena dicción y mejor interpretación, pero eso los hará buenos declamadores o actores de telenovelas, ¿pero les descubrirá la magia de la palabra escrita? Y por último la comprensión. ¿Quién les ha dicho a los funcionarios de la SEP que hay una sola manera de comprender un libro?

Si a una obra cumbre, como Don Quijote de la Mancha se la malinterpretó durante cerca de tres siglos por eminencias literarias, si a la Divina Comedia se la ha calificado en nuestros días, como la obra que mejor describe la depresión, y si a Madame Bovary la prohibieron en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX por considerarla obscena y si algunos creen todavía que Los viajes de Gulliver están destinado a los niños, ¿qué esperan que digan los niños? ¿Lo que los maestros o los ignaros funcionarios de la SEP consideren que es la interpretación correcta?

¿Por qué no entienden que vale más que los niños recuerden una frase o un pasaje de un libro, que les haya herido su sensibilidad, y no que elaboren un resumen malhechote, que además encontrarán en internet o en libros que sintetizan una historia? Lo de menos en los libros, debieran entender quienes desde los escritorios oficiales pugnan porque los niños y los adultos lean, es la anécdota o la trama. Lo importante es ayudarle al niño y aún al adulto, a descubrir los universos que envuelven las palabras, hallar la magia que éstas tienen y llevarlos de la mano a internarse en los juegos verbales que los escritores practican.
Porque si ni siquiera enseñan a los niños los elementos de la Fonología, ¿cómo quieren que lean bien? Y si tampoco los preparan para captar el lenguaje figurado, la Retórica, el origen de las palabras, la Etimología, o la Gramática diacrónica que estudia la historia y la evolución de las palabras, ¿cómo van a interesarse en textos que no entienden, por problemas de vocabulario o de contexto histórico, social, psicológico, sintáctico?

De la publicación de Las batallas en el desierto, excelente obra de José Emilio Pacheco, que con frecuencia recomienda el señor Lujambio, ha pasado más de medio siglo y la historia hace referencia a un mundo que los niños escolares desconocen y por tanto no puede tener la gracia que los coetáneos de José Emilio le reconocen. Y no es que el libro haya envejecido, pues aborda los temas permanentes, pero sí requiere explicaciones de los profesores o de los padres de familia, que no siempre están preparados a brindarles. Y eso lo suscribe Por Supuesto, con base en experiencias propias, derivadas de conferencias impartidas a profesores de literatura del nivel secundario. ¿Qué se puede esperar de la generalidad de los profesores de primaria?


Sabiduría política
Aunque la cultura no es el fuerte de los que están compitiendo –o pretenden– por la sucesión presidencial, bien harían en atender los rasgos de sabiduría política que en el pasado demostraron algunos gobernantes (y eso que en los tiempos griegos, latinos y en épocas de autoritarismo absolutista, hacían caso omiso de muchas reclamaciones populares).

Poder duradero
Ocho siglos antes de nuestra Era, Teopompo, rey de Esparta, se distinguió por haber creado un Parlamento que regulaba el poder absoluto del monarca, al repartirlo entre cinco magistrados. Fue del agrado de muchos, pero no así de su esposa, quien le reclamó que le restara fuerza a su hijo.
Teopompo le aclaró que si bien era cierto que tendría menos poder, sería más duradero.

Una larga tiranía
Le preguntaron al filósofo Tales de Mileto, uno de los Siete Sabios de Grecia, que vivió en el siglo VII o VI a.C. y fue consejero de gobernantes, qué le sorprendería más y respondió sin dudar: “Un tirano longevo”.

Las leyes y la tela de araña
Solón, otro de los Siete Sabios, del siglo VII a.C. se sorprendió cuando su amigo Anacarsis, filósofo escita, se manifestó escéptico sobre las leyes escritas que había instaurado en Atenas, sobre todo porque las comparó con la tela de araña.
Y le explicó que los pequeños insectos puede ser atrapados en ella, pero no así las grandes alimañas o los pájaros.

No hablar de uno, ni bien ni mal
Confucio, el filósofo chino del siglo V a.C. recomendó a uno de sus discípulos que tendía a hablar de sus propias hazañas, que no hablara de sí mismo ni bien ni mal: “Si hablas bien de ti nadie te creerá y si hablas mal entonces todos entenderán que has confesado tus maldades”.

Las leyes sobre los reyes
Condenado al destierro, sus amigos incitaron a Demerato, un rey espartano del siglo V a.C. a recuperar el poder, pues no entendían cómo había permitido que lo expulsaran de su reino. Su respuesta fue una lección de democracia: “Será porque en Esparta las leyes están por encima de los reyes”.

Ni dos soles, ni dos reyes
Otro Darío, el III, que fue el último rey de Persia, antes de que fuera derrotado por Alejandro Magno, en el siglo IV a.C., le propuso a éste una de sus hijas y una gran dote y una parte de los territorios que dominaba, a cambio de que fuera su aliado.
Pero Alejandro no aceptó el trato y envió un mensaje a Darío III: “Señor, ni la Tierra consentiría la presencia de dos soles, ni Asia la de dos reyes”.

Un oído para cada quien
Cuando escuchaba acusaciones contra alguna persona, hacia el siglo IV a.C., Alejandro Magno, rey de Macedonia, acostumbraba taparse un oído, por lo que al preguntarle porqué actuaba así, respondía que “Reservo el otro para escuchar al acusado”. [La anécdota también se le atribuye a Carlomagno o Carlos I El Grande, rey de los francos, que vivió 12 siglos después]
Continuarán las anécdotas de los gobernantes
Del libro de Héctor Anaya, EL ARTE DE INSULTAR



El escritor más joven
Ya es reconocido como el “Psicólogo más joven del mundo”, conforme al registro de la World Records Academy, pero seguramente, Andrew Almazán Anaya, por haber publicado su primer libro, el cuento Las preguntas del hiper activo Adrián, a los 16 años, tendrá que ser reconocido como “El escritor más joven de México”, pues José Agustín publicó La tumba a los 18 años, aunque la edición más conocida apareció dos años después, lo que situaría su debut editorial a los 20 años. Parménides García Saldaña publicó Pasto verde a los 24, Gustavo Sainz dio a conocer Gazapo a los 25, René Avilés Fabila publicó Los juegos a los 27 años. Curiosamente, otro caso de precocidad editorial sería el de Héctor Anaya, emparentado desde luego con Andrew, quien a los 20 años también publicó La adivinanza.

Pero difícilmente habrá quien iguale a quien fue “el niño genio de México”, conforme al calificativo de Discovery Channel y hoy es el estudiante universitario más destacado de México y otros países, el graduado más joven del mundo y el escritor de ficción más precoz del país, por lo menos.
El cuento de Andrew Almazán Anaya, no es el primero que escribe, como podrá advertirlo el lector avezado.

Es el primero que publica a los 16 años, pero tiene una larga experiencia de cuentista, que data de los tiempos mismos en que aprendió a escribir, pues estimulado por su maestro de Lecto-escritura produjo historias en que mezclaba la ficción y la fisión (nuclear, desde luego), preocupado tal vez por lo que ahora llama la atención de todos: “el fin del mundo”.

En el cuento “Las preguntas del hiperactivo Adrián”, que tiene elementos autobiográficos, Andrew maneja recursos literarios que muestran su precoz experiencia, pero sobre todo el elemento humanístico de servirse de la literatura para trasmitir emociones y sentimientos de utilidad para niños, padres de familia y profesores, que se enfrentan a niños sobredotados.

El libro, a todo color y con modernas ilustraciones del estilo manga, cumple la importante función, pregonada por este joven psicólogo y escritor, de “enseñar divirtiendo”, pues está escrito con humor e ingenio y muestra los problemas, burlas y discriminaciones a que se enfrenta en su casa y en la escuela un niño sobredotado, pues ni los profesores y a veces tampoco los padres, tienen idea de cómo deben atender a estos seres singulares.

Andrew Almazán Anaya –por lo demás– es un escritor que tiene asegurado, por encima de Octavio Paz, de Monsiváis, de José Emilio, de Fuentes o Del Paso, ya no se diga de René Avilés Fabila, José Agustín o el heterónimo Héctor Anaya, o de Elena Garro, Rosario Castellanos, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Laura Esquivel o Ángeles Mastreta, por encima de todos los escritores hoy famosos y conocidos, ser leído dentro de 200 o 300 años, cuando se abra la Caja del tiempo, pues fue el único niño que en 2008 recibió invitación oficial para escribir un texto que sería incluido en esa Caja legendaria, que se abrirá dentro de dos o tres siglos.

Se cumple el vaticinio: es un niño del futuro (El vaticinio de su abuelo, Héctor Anaya, que le predijo al año de nacido).
El libro se puede adquirir en las librerías de prestigio, pero también directamente en la editorial, Promociones y Proyectos Culturales XXI, S. A. de C. V. que se encuentra en la colonia Condesa, del Distrito Federal. Teléfono: 5553-2525 o por medio del correo-e abrapalabra@prodigy.net.mx

Los Calendarios de Escritores 2012
Para estas fechas ya deben andar circulando los nuevos Calendarios 2012 de la Escritura y la Lectura, que desde hace 10 años produce el heterónimo de esta sección Héctor Anaya.
Como siempre, el Calendario, que es un real compendio de natalicios de autores y académicos, contiene citas de autores famosos, frases cargadas de ingenio y sabiduría, hitos del libro y la escritura, la lista completa de todos los autores Premios Nobel, ilustrado con obras del maestro pintor Guillermo Ceniceros y la artista Aída Emart, así como las magníficas fotografías de Pascual Borzelli.

Se trata, como ya lo saben sus coleccionistas, de un homenaje particular a los creadores de universos singulares (el escritor y el lector), que se suma a la pretensión de hacer de México un país de lectores. Es una producción de Promociones y Proyectos culturales XXI, S. A. de C.V., que invita a los lectores a disfrutar de la profundidad de las reflexiones de los escritores, la gracia de su ingenio y la perfección de su forma.

Es un Calendario, particularmente teatral, ya que en 2012 se cumplirá un centenario del nacimiento de Eugene Ionesco, el creador del teatro del absurdo, un siglo, también de que le fue entregado el Premio Nobel al dramaturgo Gerhart Hauptman y 150 años de su nacimiento. Igualmente se recordará en sus respectivos sesquicentenarios al dramaturgo Georges Feydeau y al escritor y dramaturgo Marcel Prevost.

Figuran también, como adelanto del libro El arte de insultar, de Héctor Anaya, algunos de los insultos y descalificaciones de brillantes escritores, que mostraron su ingenio al medirse con otros talentos. Muestras de lipogramas, de poemas en angloñol, de José Juan Tablada, de frases cáusticas o cargadas de sabiduría en relación con la escritura, la lectura y los libros.

El lector puede informarse directamente en qué escogidas librerías podrá encontrarlos o hacer sus pedidos a abrapalabra@prodigy.net.mx o bien comunicarse al 5553-2525. Pero hágalo pronto, porque se acaban.

Y si desea personalizar sus regalos de Navidad o de fin de año, comuníquese a la editorial, para saber cómo puede poner su logotipo o su mensaje especial en la portada de estos calendarios que serán el mejor regalo, porque muestra la inteligencia del que lo da y de quien lo recibe.