REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
08 | 12 | 2019
   

Letras, libros y revistas

Jane Austen:El placer de escribir


Edwin Lugo

Durante el siglo XIX la literatura inglesa tuvo un extraordinario florecimiento, incursionando escritoras, muchas de las cuales alcanzaron un reconocimiento como las hermanas Bronté: Ana, novelista nacida en Thornton, condado de York (1820-1849) hermana menor de Carlota y Emilia, quien fue la antítesis de la última; y que en el poemario que las tres hermanas publicaron en l846 firmó con el pseudónimo de Acton Bell, más tarde publicó sus novelas: Inés Gray y El Morador de Wildfell Hall; Carlota nacida en 1816 y muerta en 1855 que vivió acompañada de sus hermanas en la misma inhóspita región y quien precozmente publicó su novela autobiográfica Juana Eyre con el pseudónimo de Currer Bell y fue un éxito editorial al que siguieron Shirley y Villettey el Profesor; Emilia nació en idéntico domicilio y murió treinta años después adoptando el nombre de Ellis Bell, y dejando a la posteridad su única y controvertida novela Cumbres Borrascosas, que entre una trama terriblemente tormentosa refleja las reflexiones de su autora. Otras notables contemporáneas fueron Fanny Burney y María Edegeworth.

Del mismo cuño es Jane Austin nacida en 1775 en Steventon, Hampshire, séptima de los ocho hijos del rector de una parroquia, cuya educación como correspondía a una señorita de clase media se dio en el hogar y en internados, comenzó a escribir desde los doce años, aunque sólo para proporcionarse una satisfacción personal, que al final acabó por convertirla en una prolífica novelista. En 1794 contando apenas l9 años, había concluido: Juvenilia, Catalina y Lady Susan, esta última realizada en forma epistolar, cuyo asunto gira en torno a las intrigas amorosas de una viuda de treinta y cinco años, plena de buen humor y vitalidad, virtudes que contrastan con el duro trato que infringe a su hija.
A los 23 años Jane se decidió a enviar a los editores el manuscrito de La Abadía de Northanger, narración donde campea una fina ironía que la vuelve divertida, pero su publicación fue denegada y sólo logró editarla hasta 1818 junto con su novela Persuasión.

En 1801 la autora se trasladó primero a Bath y luego a Soutampton y posteriormente a Chawton donde en l8ll escribió Sentido y Sensibilidad.

Jane vivió en plena época victoriana -la subida al trono de la reina Victoria se efectuó en l837- inicialmente fue influenciada por Samuel Johnson: ensayista, poeta, editor de Shakespeare y autor además de un diccionario de lengua inglesa, también admiró a Samuel Richardson, autor de Clarisa y Harlowe, a Charles Brandison, Henry Fielding y a su predecesora Fanny Burney a quién leyó. Heredera de los novelistas ingleses del siglo XVIII, pronto encontró un estilo en el que suprimía el recurso narrativo de las descripciones para insertar una presentación dramática de sus personajes, adoptando tramas relacionadas con la naturaleza humana, la familia, las caducas instituciones sociales, la limitada educación de las mujeres y posteriormente asuntos más escabrosos como los relacionados con la política, la regencia de Inglaterra y la esclavitud, todo ello sin separarse de su mesa de trabajo ubicada en la sala de estar de su familia, donde lejos de disfrutar de la privacidad indispensable a la creación, era interrumpida constantemente por los triviales asuntos de la cotidianidad hogareña y los inoportunos visitantes.

En 1792 con la revolución francesa se había expandido una efervescencia política y social que al llegar a Inglaterra marginó a los escritores conservadores tales como: William Goldwin, Mary Wollstonecraft, Robert Bage y Charolotte Smith, reemplazados por autores militantes de las ideas progresistas como Jane West y Elizabeth Hamilton; en este caso el nombre de la señorita Austen podría añadirse a la lista, si bien, su obra se centró en los conflictos existenciales del circulo aristócrata y burgués de una sociedad , que aunque ostentándose cristiana, veía más por la ortodoxia protestante, las maneras refinadas, los huecos convencionalismos, que por la innoble cascada de oprobio y desventura que generaba el colonialismo inglés en las tres cuartas partes del mundo, donde la explotación despiadada, el racismo y la más sórdida avaricia, construían los cimientos del poder económico de las clases dominantes, pendientes más de la pulcritud de unos guantes, que del infortunio que sustentaba su riqueza.

Muchos críticos han comentado la excesiva importancia que los personajes de Austin conceden al dinero, y es que era desmedida la codicia que no sólo robaba los recursos naturales de la mitad del planeta sino que encima de eso esclavizaba, torturaba y pisoteaba a los legítimos dueños de los territorios conquistados; si bien muchos de dichos personajes pertenecían no sólo a la gentry sino que también en buena parte a la clase media, en cambio es justo reconocerle que en su obra que explora el comportamiento individual repudiando la estupidez, la hipocresía, la carencia de sensibilidad, la voracidad y el snobismo, de ahí que en su vocabulario se repitan acepciones como: juicio, juzgar, justicia, justo, injusto, juicioso, correcto, apropiado, propio, impropio, decoroso y respetable, sin llegar a la vehemencia de un Dickens, que retrata con el florecimiento industrial, un sub-mundo de miseria, despotismo y profundas desigualdades, o de Wilde víctima de la gazmoñería, y el más venenoso prejuicio.

Cuando la escritora contaba tres décadas publicó Orgullo y Prejuicio (l8l3) un año después Mansfield Park, (l8l4) y Emma (l817) con la que obtuvo un sonado éxito y Sanditon que no pudo concluir por haber sido sorprendida por una muerte prematura, al igual que sus colegas las hermanas Bronté quienes gozaron de vidas muy cortas

Emma su novela culminante versa sobre tres familias principales que habitan en un mismo pueblo cercano a Londres, su convivencia es alimentada por el párroco anglicano y la directora de un internado de señoritas, Austen no es una autora romántica, lo que originó que Carlota Bronté le reprochara el absoluto desconocimiento de las pasiones aunque en esta novela la rica protagonista descubre al final que está enamorada, y la obra concluye en una boda.

En Persuasión, escrita en 1816 se asoma una historia de amor presuponiendo un cambio de rumbo de su autora, quien al decir de Virginia Wolf empezaba a enterarse de que el mundo era mucho más amplio, romántico y misterioso de cómo ella lo había supuesto, entonces varió los asuntos de su narrativa y hasta su vida misma, entre tanto sus hermanos marinos habían sido elevados al rango de Almirantes, aunque las distinciones que concedía la soberana eran adjudicadas también a piratas y bandoleros; en esa época Jane se había enamorado y empezaba a narrar en sus novelas el aburrimiento y el hastío predominantes en las reuniones de la alta sociedad, pero los síntomas del mal que habría de cortar su existencia empezaban a manifestarse. En Mansfield Park se asomó la humanista, quien de haber sido enterada más a fondo de la barbarie del colonialismo, le habrían horrorizado las atrocidades cometidas por sus compatriotas en la trata de esclavos; y en el saqueo sistemático de todo el mundo, al grado de que el afamado Museo Británico es el más cínico y descarado monumento al despojo y al robo.

La muerte la sorprendió a los cuarenta y dos años, impidiéndole concluir su novela Sanditon. De haber disfrutado una vida más larga su producción pudo haber sido más cuantiosa y tal vez de una superior calidad, no obstante una buena parte de sus novelas han sido llevadas a la pantalla cinematográfica y a la televisión, como, testimonios de una época de la que ella fue fiel cronista, y de una placentera vocación, donde el gusto de escribir, de crear, de imaginar y de volcar los resultados de una observación perspicaz, intenta descubrir al complejo y maravilloso ser, culminación de todo lo creado que es el hombre.