REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
24 | 01 | 2021
   

Confabulario

Poemas


Aleqs Garrigóz

TE AMO
Se extingue el canario, se abate el bosque
y la niebla acaba de ofuscarnos el camino
si tu mano no me confirma su presencia en el terror
de sobrevivir al mundo que nos acosa con manos de exterminio.
Se trastorna el tiempo y puede más que lo imposible.
A veces, a solas con el agua,
nuestra esperanza sueña o alucina.
Grandes praderas parecen murmurarnos
de ese misterio ajeno que es la vida;
y es como si una alta campana de cristal
anunciara el fin de la tribulación,
que El Mal ha sido lavado de la faz del universo.
Tristeza, tristeza derramada de ánforas
como un aceite oscuro y espeso.
La luna es un coágulo de leche en la noche,
las estrellas caen de debilidad
porque los árboles padecen mutismo selectivo.
No debemos seguir respirando más
un perfume que sabemos no perdurará.
Quiero ser la enredadera, para ultrajar tu tronco,
y que si de ti me arrancaran
de raíz fuera dañado.
O que tú te conviertas, súbitamente, en una hoguera
para así arrojarme a tu melena
y quemarme el pecado de existir.
Me recuesto en la era segada del hoy.
La garúa no bendecirá nuestro alimento
porque el crisol de todo hechizo está quebrado.
Todo sufre un silencio que aturde;
los cormoranes y otras aves de luto
se posan como centinelas
en la casa que edificó nuestra autocompasión.
Y es que amar es así:
un muerto junto a otro, cenizas sobre el viento.
Y nada más.

DESDOBLAMIENTO DE DOS EN OTRO

Estábamos juntos; unidos como hojas tiernas
en una constelación de verdores:
el nacimiento que en el vecino reconoce su querencia.
Era la plenitud nuestra única señal.
Y no necesitábamos hablar para comunicarlo.

Todo estaba así dicho:
la blandura de nuestros miembros aún en crecimiento,
el aire que jugaba en nuestras vestiduras haciéndonos reír,
una ligereza que llamábamos Primavera,
esa infancia de trinos y reflejos
y la risa, siempre la risa, como única verdad
evidente, inescrutable.
Así fue el principio.

Pero vino la rebeldía.
Quisiste traicionarme, traicionándote.
No, no era maldad: era nuestra naturaleza.
Esto que es tuyo, yo lo rechazo.
Tu cuerpo que no es mío, no sabrá darme cabida, alojamiento.
Así conocimos la intemperie, desgajados
de nuestro sustento primario, viciosos, probando cada uno
astucias de animales que acechan, que persiguen.
No. No supimos lo que hacíamos.
No quisimos saber.

Pero el vínculo,
ese vínculo de los orígenes
nos hacía pensar en el otro, no como complemento ya,
sino como escoria que había de hacer a un lado
para que el otro pudiera alzarse, alcanzar la claridad del cielo.
Cada uno ha conocido a la vez
la hosquedad de los pequeños despojos,
la mentira como madrastra adoptiva,
el sudor del que se adelanta primero a tender la trampa.
Nuestra historia se va escribiendo día a día
con una tinta más abyecta que el lodo.
Y no sabemos cómo habrá de terminar.
Y si uno escucha de golpe
en el fondo de la savia que transita por sus venas
-como entre sueños-, un sonido de agua que cae,
una respiración de niño entrecortada,
un murmullo apenas perceptible;
no atiende, da la espalda
y se va.

No hay más.

CERTEZA

Desde siempre, hasta siempre
hay alguien semejante a nosotros
en vigilias, pulmones, agonía,
en capacidad de exterminar... o pereza.
Alguien que nos comparte su mirada
para habitar en nosotros
y que nosotros, así, le demos vida.

Es un secreto a voces que todos sabemos.

Pero si uno habla de él
se nos vuelve una loza en la espalda que,
si bien te salva del acribillamiento,
te curva de humillaciones.

LA ANGUSTIA ES NUESTRA ASFIXIA COTIDIANA

Gravitando entre cuerpos como luciérnagas
que en realidad
son más o menos que cerillos de luz oscura
consumiéndose dentro de una esfera de vidrio,
no sé si la distancia no es ya igual al tiempo.

Todo cambia.

* Publicados en Páginas que caen