REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
16 | 09 | 2019
   

De nuestra portada

De antologías y otras conjeturas


Gabriel Trujillo Muñoz

Las antologías literarias son una parte fundamental de la oferta editorial en todos los países del mundo y disfrutan de la fama de ser atajos útiles para lectores primerizos en ámbitos tanto comerciales como académicos. Las antologías son, a veces, sólo una reunión de amigos (lo que no tiene nada de malo si esos amigos son grandes escritores o especialistas connotados), pero hay que verlas mejor como una apuesta por definir un género, un movimiento o una época, por exponer lo más significativo de un autor o de una generación de escritores, de una región o de un país. Entre más concreto es su tema, mejor. Entre más conocedor es el compilador, el libro se vuelve una obra de referencia y termina por volverse un clásico, como sucedió en México con Poesía en movimiento (1966) o como sucede ahora con la Antología general de la poesía mexicana (2012-2014).
En la literatura mexicana varias de estas antologías, al menos las más reconocidas, han sido impulsadas por autores como Octavio Paz, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Gabriel Zaid, Christopher Domínguez, Miguel Ángel Flores o Juan Domingo Arguelles. En otros países latinoamericanos sucede lo mismo. En Argentina, por ejemplo, esa labor encomiable la hizo, durante la segunda mitad del siglo XX, el renombrado escritor Jorge Luis Borges. A él, hoy en día, se le han unido otros autores que han mantenido su legado, compilando antologías sobre temas de interés para la literatura contemporánea como para los lectores del siglo XXI.
Nacido en Buenos Aires, de familia judía, Sergio Daniel Gaut vel Hartman (1947) es un escritor argentino que comenzó su trayectoria literaria como cuentista y publicando en las legendarias revistas Nueva dimensión y Minotauro desde los años sesenta del siglo pasado. su primer libro de cuentos, Cuerpos descartables, vio la luz en 1985 y desde entonces ha sido una figura reconocida más allá del cono sur con obras traducidas a múltiples idiomas. Pero junto con su labor creativa, especialmente en la narrativa fantástica, especulativa y de ciencia ficción, está su labor de impulsor del relato breve y, en especial, de compilador de antologías, tarea que ejerce desde 1987 y que ha dado lugar a la creación, edición y publicación de libros colectivos como Grageas, 100 cuentos breves de todo el mundo (2007), Otras miradas (2008), Todo el país en un libro (2014), Espacio austral (2015), Minimalismos (2015), Latinoamérica en breve (2016) y Extremos. Una antología de cuentos conjeturales de escritores mexicanos y argentinos (2016).
De Extremos, antología publicada por Puertabierta editores, una editorial mexicana con sede en Colima, Colima, hoy quiero hablar. El propio Sergio Gaut lo dice en su presentación al explicar las claves primordiales de esta antología: “¿Qué conjeturan mexicanos y argentinos? ¿Sobre qué especulan? ¿La narrativa del qué pasaría si… propicia infinidad de variantes, promueve audacias y origina un estado de conciencia que permite enfoques alternativos de casi cualquier cosa que nos movilizan, detonando los temas y profanando los templos consagrados por realistas y cobardes? No trato de ser agresivo ni de provocar reacciones destempladas; me limito a observar un hecho: estos veintiséis cuentos son otros tantos desafíos. Lo son a partir de la idea de juntar los extremos, de hacerlo mediante un cuerpo de ficciones conjeturales destinadas, en estos tiempos de superficialidad, de frívolo exotismo, a dar un salto cualitativo al usar una forma de narrativa que apunta a lo complejo, a lo desconcertante.”
Y Sergio Gaut vel Hartman lo logra, en esta antología, gracias al apoyo de una editorial como Puertabierta, que ha visto cómo “la globalización y los modernos sistemas de difusión masiva, y particularmente el internet, han traído consigo una paradoja: ahora se tiene mayor facilidad de acceso a la obra de un escritor extranjero que a la obra de los escritores locales. Puertabierta es la respuesta local, regional y nacional al reto global: pone a disposición del lector la obra de nuestros autores”. Y en Extremos, tales autores, nacidos entre 1940 y 1984, van desde los argentinos Claudio Amodeo, Daniel Antokoletz, Patricio G. Bazán, Rogelio Ramos, Alejandro Bentivoglio, Daniel Frini, Néstor Darío Figueiras, Cristian Mitelman y Fernando Sorrentino, hasta los mexicanos René Avilés Fabila, Raquel Castro, Ricardo Guzmán Wolffer, José Luis Velarde, Karen Chacek, Federico Schaffler, F. G. Haghenbeck, Ana Delia Carrillo, Gabriel Trujillo Muñoz, Édgar Omar Avilés, entre otros. Y cada uno de ellos y ellas se dedican a enfrentar el mundo en que vivimos con las armas de la imaginación, con los instrumentos de la ficción crítica.
Extremos, como lo afirma Sergio Gaut, contiene temas que distinguen y hermanan a mexicanos y argentinos: “hay distopías, por supuesto, engendradas en el seno de la estupidez humana, futuros oscuros que han nacido en nuestra propia noche y tiñen el día de sombras”, relatos de “variados tipos y pelajes, habida cuenta que a mexicanos y argentinos se nos da bien mirar el presente y el futuro parapetados tras una gruesa capa de pesimismo”, pero también “hay humor, como no podía ser de otro modo” y, sobre todo, hay imaginación desbordada que desafía a los lectores a entrar en otros mundos, en otras realidades por la senda de la ficción alternativa, de la narrativa más conjetural, más extrema.
Al principio dije que las antologías a veces son reuniones de amigos, pero también pueden ser otra cosa: una declaración de principios, una muestra de intenciones estéticas, una selección de ideas acordes con su tiempo y circunstancia. Extremos quiere ser eso y más: se propone, ante el lector, como una selección de veintiséis cuentos que, en su diversidad, en su impulso creativo, da a entender que la literatura latinoamericana, al menos en sus antípodas (Argentina y México), es una misma búsqueda de realidades alternativas, una sola voz con muchos universos diferentes en su interior, una aventura colectiva que no se detiene ante el realismo ñoño sino que lo transfigura en criaturas únicas, en paisajes imprevisibles, en tramas para todos los gustos, en porvenires que mutan de continuo. El futuro es aquí, en estos cuentos, un dado que aún no termina de rodar en la mesa de juego de la narrativa contemporánea, que no acaba de ofrecernos su cara definitiva, su número triunfador. Todos estos relatos son exploraciones en proceso, experimentos en marcha. El encuentro con nuevos territorios por explorar, con nuevas civilizaciones por conocer. Si te gusta, lector, la literatura extrema y extremadamente bien contada, bienvenido.