REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
22 | 05 | 2019
   

De nuestra portada

Mi apuesta por la educación


José Miguel Naranjo Ramírez

Este artículo está dedicado a la educación, la mejor manera de festejar "el pasado día del Maestro" es leyendo a los grandes pensadores que nos han pretendido educar a lo largo de la historia de la humanidad, por lo tanto, elegí cinco grandes obras que representan los valores más elevados en la educación y el orden en el que las desarrollaré es el siguiente: inicio con La República de Platón, Política de Aristóteles, El Maestro de San Agustín de Hipona, Del Maestro de Santo Tomás de Aquino y finalizo con EMILIO, o de la Educación de Jean Jacques Rousseau.

La República
Esta obra es considerada la obra más importante de Platón mediante la cual crea el Estado ideal; está formada por diez libros y es mucho más que una obra de carácter político, La República es ante todo un tratado de educación del más alto nivel. J. J. Rousseau señaló que: "Quien se quiera formar idea de la educación pública, lea La República de Platón, que no es una obra de política como piensan quienes sólo por los títulos fallan de los libros, sino el más excelente tratado de educación que se haya escrito".
Los Libros donde Platón centra el proyecto educativo son del IV al VIII, en estos desarrolla una gran variedad de temas educativos, todo va encaminado a que la educación es el único camino para lograr tener hombres justos, para que en un Estado todos los ciudadanos vivan bien, los Estados deben ser gobernados por los filósofos, ahora bien, ¿Cómo educaremos a los hombres que nos gobernarán? ¿Cómo construiremos ciudadanos que amen la justicia y no la corrupción, el abuso de poder, el enriquecimiento ilícito, etc.? Lograr ese objetivo parece una utopía y de hecho lo ha sido, pero Platón cuando lo escribió tenía fe en su proyecto y hoy nosotros no debemos de perderla, porque si el mundo en sí ya es complicado, sin la fe en la acción transformadora de la educación estaríamos perdidos.
De entrada Platón nos señala en esta obra que la educación que le demos a los niños y jóvenes es fundamental para el futuro de nuestras sociedades, Platón le dice a Adimanto: “¿Y no sabes que el comienzo es en toda tarea de suma importancia, sobre todo para alguien que sea joven y tierno? Porque, más que en cualquier otro momento, es entonces moldeado y marcado con el sello con que se quiere estampar a cada uno, de eso dependerá si será justo o injusto”.
Platón en toda su pedagogía busca educarnos bajo las virtudes de la Prudencia, Fortaleza, y templanza, poseyendo estas tres virtudes, de forma automática encontraremos la cuarta y principal virtud que se busca en La República como lo es la justicia, cuando un hombre es justo y amante de la sabiduría nos dice Platón en el libro VI que: “Un hombre semejante será moderado y de ningún modo amante de las riquezas, será amante de la verdad, no se aferrará a la vida ni le tendrá miedo a la muerte. Digamos, por consiguiente, Adimanto, que las almas bien dotadas, si tropiezan con una mala educación, se vuelven especialmente malas”.
En el párrafo anterior se percibe la fe total de Platón en la educación, pero el momento cumbre de La República se encuentra en el libro VII cuando nos narra la alegoría de la caverna, a esta famosa alegoría se le han dedicado estudios especializados sobre la interpretación de la filosofía platónica, pero para el contexto de la presente columna diré que los hombres que se encuentran presos desde su nacimiento en la caverna maniatados con cadenas en las piernas y cuello situación que les permite mirar sólo la pared del fondo de la caverna, representan al hombre sin educación, sin conocimiento, este hombre bárbaro sólo conoce lo que tiene enfrente, “sombras”, ésa es su realidad limitada y cuando se le pretende enseñar que afuera de la caverna hay luz, no lo creen, porque toda su vida han vivido en la oscuridad, en la ignorancia, la idea del bien supremo no la conocen. ¿La caverna será un reflejo de nuestra realidad?
Platón creó el primer sistema filosófico y como los filósofos siempre han pretendido educarnos se puede decir que en La República se encuentra el primer sistema pedagógico, de hecho es importante mencionar que “La Academia” de Platón es considerada la primera universidad de occidente.
En los diez libros de La República Platón nos habla en forma de diálogos utilizando personajes como a su maestro Sócrates, Polemarco, los propios hermanos de Platón llamados Adimanto y Glaucon, entre otros, cuando el proyecto educativo estaba en pleno desarrollo Adimanto dudó de que el proyecto pudiera aplicarse en la realidad, a lo cual Sócrates le contestó.
“¿Piensas, acaso, que un pintor que ha retratado como paradigma al hombre más hermoso, habiendo traducido en el cuadro todos sus rasgos adecuadamente, es menos bueno porque no puede demostrar que semejante hombre pueda existir?
- ¡Por Zeus que no!
- ¿Y no diremos que también nosotros hemos producido en palabras un paradigma del buen Estado?
-Ciertamente.
-Pues si no fuera así, estaríamos haciendo el ridículo, por estar construyendo castillos en el aire”.
Esta es mi apuesta por la educación, leer y releer a los clásicos es la única forma de comprender mejor nuestras realidades, “sapere aude.”

La Política
A lo largo de la historia de la ciencia política la visión sobre el Estado ha variado, llegó el momento que se le quiso ver sólo como Estado-policía, en la actualidad está muy claro que su función va más allá de la seguridad, no hay ninguna duda, que el Estado debe tener en su poder la función educativa, por lo tanto, recobra importancia y vigencia “aunque no lo parezca” revisar las grandes obras que han abordado el tema de la educación pública, derivado de lo antes señalado. La Política de Aristóteles es una de sus grandes obras que trata acerca de la educación.
La Política se compone de ocho libros, Aristóteles aborda el tema de la educación en los libros VII y VIII, en el libro octavo inicia señalando: “Nadie pondrá en duda que el legislador debe poner el mayor empeño en la educación de los jóvenes”, de entrada Aristóteles nos enseña dos principios básicos, el primero es que el ciudadano no pertenece así mismo, sino que todos pertenecen a la ciudad, aquí encaja perfectamente el “Zoom Politikon” aristotélico, que en palabras sencillas significa que el hombre es un animal social o político porque no puede vivir sin sociedad, del primer principio se deriva el segundo, el cual consiste en que la educación: “debe ser una y la misma para todos los ciudadanos, y que el cuidado de ella debe ser asunto de la comunidad y no de la iniciativa privada”.
Queda claro que para poder vivir y convivir, el Estado debe legislar sobre educación y ésta se impartirá en común, pero Aristóteles va más allá, como los grandes maestros de la humanidad, en La Política nos enseña cómo debe educarse a los ciudadanos de un Estado, Platón a través de La República creó el Estado ideal, Aristóteles con La Política diseñó lo que él llamó lo “mejor en absoluto”.
La educación según Aristóteles es lo único que puede lograr lo “mejor en absoluto”, por lo tanto, no es de menor importancia planear, diseñar, organizar, cómo el Estado educará a sus ciudadanos. El filósofo de Estagira señala que lo primero a definir es: “si los educandos deben ejercitarse en la práctica de actos útiles para la vida, o cuyo fin sea la virtud, o el conocimiento superior. Cada una de esas tendencias tiene sus críticos”.
¿Cuál hemos elegido en México?, por supuesto que en la obra aristotélica existen algunas ideas caducas, pero muchas son vigentes y Aristóteles nos enseña que hay materias básicas e indispensables de enseñar las cuales son: “Lectura y escritura, gimnasia, música, y a veces, en cuarto lugar dibujo”, cualquier lector en esta parte de mi columna dirá que es tema común en las escuelas de México aprender a leer y escribir, pero no es así, lo primero lo puede corroborar en las redes sociales y se sorprenderá, lo segundo acuérdense que luego no podemos explicar los tres libros que hemos leído en toda nuestra vida, derivado de nuestra realidad lo “mejor en absoluto”aristotélico, se convierte en la peor desgracia de nuestro Estado.
Sin la educación se vive en la ignorancia y ésta es la verdadera madre de todos los males. Algunos teóricos nos han enseñado que al Estado le conviene tener ciudadanos ignorantes, pero eso es darle mucho crédito a la elite gobernante, porque se ha comprobado que los primeros ignorantes son ellos, por lo tanto, el problema es más delicado, porque el mal proviene de origen. De donde debería venir la solución, surge el problema
En cuanto al conflicto de si se debe educar sólo para lo útil y lo práctico, Aristóteles señala que la educación buscará la excelencia, nos guiará por el camino de la virtud y muy al estilo de su maestro Platón, el filósofo estagirita nos dice que la educación servirá para conducir a los hombres bajo los valores de la fortaleza, templanza, prudencia, viviendo bajo esos valores los ciudadanos serán hombres de bien, y así finalmente el Estado podrá ser definido como: “La comunidad autosuficiente para la vida perfecta”.
Leer La Política de Aristóteles es de suma importancia para los educadores de este país, la fe en la educación y particularmente en el libro, es total para transformar la vida de nuestra sociedad, consciente estoy que el Estado está obligado a darnos la educación, pero hay mucho que podemos hacer, Aristóteles manifiesta: “no se aprende jugando, sino que el aprendizaje va con dolor” pero mi estimado lector, le garantizo que vale la pena.
En el estudio introductorio de la La Política realizado por el Doctor Antonio Gómez Robledo en la Editorial Porrúa, escribe una reflexión final que sintetiza lo que quiero compartir en este artículo y es la siguiente: “A todo esto no puede hoy ser insensible el ciudadano de un país que, como México, se ufana a justo título de adscribir a la educación de su pueblo el mayor renglón del presupuesto nacional. En tierra mexicana debe, por tanto, editarse y reeditarse una obra que, como la Política aristotélica, propone la educación como el más alto ideal del Estado”.
Finalmente, hoy valoro con mayor fuerza el ideal del maestro de América José Vasconcelos, quien siempre manifestó que la educación era la salvación de México. Imprimió miles y miles de libros gratuitos para que el pueblo de México se educara y dentro de esos libros iban los clásicos griegos, políticos con defectos, pero qué visión tenían.

Del Maestro
“Las Obras que verdaderamente valen, trascienden los límites espacio-temporales: son patrimonio de la humanidad porque expresan sus exigencias fundamentales o porque manifiestan lo que es propio de todo lo humano”. Lo antes transcrito son palabras del Doctor José Rubén Sanabria para referirse a la obra de San Agustín de Hipona (354-430) titulada Del Maestro.
La obra Del Maestro es un diálogo filosófico entre San Agustín y su hijo Adeodato, expertos en la obra agustiniana afirman que el diálogo es histórico porque en realidad lo sostuvieron Padre e Hijo, claro está que se publicó con las adecuaciones e inclusiones literarias realizadas por Agustín.
Es importante señalar que cada pensador es producto del contexto social en que vive, San Agustín representa el inicio de la edad media, es Padre y Doctor de la Iglesia Católica e incluso hay quienes afirman que no fue filósofo, sino un teólogo, independientemente a las diversas posturas, Agustín fue un hombre de letras y es un intelectual que a pesar de los siglos sigue influyendo en la sociedad, revisar su postura sobre la educación es fundamental, porque diría el filósofo Ramón Xirau “Lo antiguo no por antiguo es menos actual”.
De manera general el diálogo es sobre la educación, la primera parte se centra en la importancia de la palabra, Agustín le enseña a Adeodato que cuando se habla es porque se quiere enseñar algo, que no deberíamos querer enseñar para hablar, Adeodato le manifiesta que no está de acuerdo en todo, porque también se habla para aprender, después de diversas argumentaciones concluye el diálogo que lo determinante al hablar es enseñar.
Sobre la palabra, los signos, los nombres, los verbos, los pronombres, adverbios, las preposiciones, se desarrollan los demás capítulos. En esta obra Del Maestro mi apreciado lector a través del diálogo podrá repasar las reglas básicas de la gramática, sin embargo, es importante no perder de vista que es un diálogo filosófico sobre la educación y sus métodos de enseñanza, el principal conflicto de Agustín es: “¿Cómo hacer sabio al hombre recurriendo a la razón y a la voluntad cuando estas facultades están debilitadas? ¿El conocimiento proviene del exterior o del interior?”.
Antes de presentar el argumento con el que Agustín resuelve el problema filosófico sobre la educación, quiero mencionar que el filósofo de Hipona, formuló toda su filosofía cristiana basado en la teoría de Platón, y no olvidemos que para Platón aprender es recordar, es decir, el conocimiento está en el interior, por lo tanto, Agustín argumenta lo siguiente: “el problema filosófico acerca de aprender es pues, traer fuera de sí mismo, de la intimidad del propio pensamiento, lo que de alguna manera ya está allí. El maestro así tiene una función simplemente estimulante de la actividad personal del educando”.
Hasta esta parte del argumento agustiniano no vemos su aportación, pero en el diálogo Agustín aprovecha la oportunidad de enseñarnos su postura ideológica que no es otra más que el cristianismo, por eso en el penúltimo diálogo señala que si bien hay que utilizar las palabras para enseñar, para nombrar y conocer, para objetivar la realidad, aun así refiriéndose a las palabras le dice a su hijo: “Por ahora te he advertido que no les des más importancia de la que conviene, a fin de que no sólo se crea sino que también se comience a entender con cuanta verdad se escribió por la autoridad divina que el único maestro de todos está en el cielo”.
Ésa es la parte mística de Agustín y era imposible que no lo señalara, porque fue así como resolvió el conflicto inicial de cómo se debe educar, si bien Agustín no rechaza la palabra, la ciencia, el método para enseñar, la respuesta a su conflicto fue recurrir “al maestro interior”, es decir, Dios. La fórmula agustiniana representa que Dios es el único que puede infundir en la mente humana la luz intelectual.
Independiente al espíritu religioso, hay que leer y releer a Agustín de Hipona, en esta obra nos ensaña que todo maestro sabe que por muy buenos que sean los métodos pedagógicos, si no hay un acto interior de voluntad en el alumno, es difícil que se pueda mejorar. Pero aun así el maestro siempre debe esforzarse por mejorar sus métodos y saber que su esfuerzo no quedará en el vacío.
La apuesta de los grandes maestros es sacar lo mejor de nosotros, guiarnos, conducirnos, hacernos pensar. La importancia de la obra Del Maestro radica que a través de un diálogo el alumno fue llevando con preguntas y respuestas a la búsqueda de la verdad, pero como la verdad absoluta nunca se ha alcanzado, el resultado fue que mediante el razonamiento se produjo el conocimiento y esa es la verdadera función del Maestro.

Del Maestro de Santo Tomás de Aquino
Santo Tomás de Aquino es de los escritores más importantes e influyentes de la edad media, Gran parte de sus escritos se encuentran reunidos en la famosa compilación titulada Suma Teológica, y esta pequeña obra lleva por título Del Maestro a través de la cual el Doctor Común como se le conocía a Sto. Tomás, diserta sobre la educación y el maestro.
Sto. Tomás es Doctor de la Iglesia Católica, ha sido considerado el filósofo del cristianismo por excelencia, pues buscó conciliar la religión con la razón y poner a la razón al servicio de la teología, seguidor y experto en la obra de Aristóteles, obra que utilizó para formular toda su filosofía cristiana, al leer la obra de Sto. Tomás se percibe claramente que el Doctor Común, adoptó y adaptó el pensamiento aristotélico al cristianismo católico.
Los temas que aborda en el tratado Del Maestro están centrados en cuatro planteamientos a resolver y son:
“1º) Si le es dado a un humano enseñar y ser llamado maestro, o esto es exclusivo de Dios. (Art. I).
2º) Si alguien puede llamarse maestro de sí mismo. (Art. 2).
3º) Si un hombre puede ser adoctrinado por un Ángel. (Art. 3).
4º) Si el enseñar es un acto perteneciente a la vida activa o a la contemplativa. (Art. 4).”
Sobre cada planteamiento Sto. Tomás desarrolla el tema de la educación y del maestro, claro está que siempre desde la visión cristiana, el filósofo mexicano Mauricio Beuchot señala en la introducción Del Maestro lo siguiente: “La actividad del maestro recibe el nombre de enseñanza o educación. Y este vocablo tiene en Sto. Tomás un sentido más vigoroso que el que hoy en día se le asigna. Educere es hacer pasar de un estado a otro; en sentido aún más fuerte equivale a sacar o ayudar a salir, mediante una influencia exterior, a una cosa del ámbito de lo meramente posible. Educar, volvemos a lo mismo, es perfeccionar, es llevar a un sujeto a la perfección mediante la enseñanza.”
Por lo antes mencionado, Sto. Tomás afirmaba que todo maestro debía enseñar y formar al alumno con las virtudes morales e intelectuales, esta parte la retoma literalmente de la Ética Nicomaquea de Aristóteles, por eso manifesté que el Doctor común adoptó y adaptó la obra del filósofo de Estagira, porque a las virtudes de la ética aristotélica sólo le agregó las virtudes teológicas como son “la fe, esperanza y caridad”, el que posea estas virtudes ha llegado a la adultez.
En teoría el proceso de enseñanza de Sto. Tomás se escucha atractivo, sin embargo, el ser humano por naturaleza representa complejidad e incluso en la propia edad media, aunque el dogma era fuerte y obligatorio, la historia nos enseña que nunca se ha creído por completo en una doctrina, se impone pero no se adopta, derivado de lo anterior, la primer pregunta que le podemos hacer a Sto. Tomás consiste en: ¿Cómo logrará la educación hacernos hombres virtuosos? la respuesta que nos da en la obra es que lo esencial en la educación es “la verdad”, entonces le preguntamos: ¿Qué es la verdad? Sto. Tomás nos contesta, “Dios”, y ésta es la última palabra. ¿Quién se atreverá a debatir el argumento?
Mi estimado lector, no estoy pretendiendo filosofar donde no se hace filosofía, sólo estoy tratando de presentar a Usted el contenido de la obra y el pensamiento de Sto. Tomás, podemos estar o no de acuerdo con los principios, pero no olvidemos que estamos haciendo un recorrido de cinco grandes obras y autores que en la historia de la humanidad han disertado sobre la educación y ésta fue una postura casi totalizadora en su momento, sin dejar de mencionar que hoy sigue siendo parte de un sector de la sociedad y no tan sólo estamos obligados a conocer, sino a tolerar.
Sto. Tomás con su postura le había dado una fuerte estocada a la razón, ya no hay más que discutir, se ha dicho la última palabra, se ha llegado a la verdad absoluta. Aprendimos en los anteriores libros que la filosofía al igual que la educación nacieron con los griegos en la edad antigua, que San Agustín retoma a Platón y Santo Tomás a Aristóteles para diseñar y organizar su pensamiento cristiano en la edad media, pero la gran diferencia de estas dos etapas de la humanidad consiste en que la primera poseía plena libertad y en la segunda se imponía una verdad absoluta.
En la verdadera filosofía jamás se ha dicho la última palabra, porque la razón siempre discute, argumenta, busca pensar por sí misma, no se conforma y menos se cruza de brazos, pasaron los siglos y con la modernidad nos llegó la obra fundadora de la pedagogía moderna titulada: EMILIO, o De La Educación de Jean-Jacques Rousseau, libro con el que cerraremos este artículo dedicado a la educación

EMILIO, o De La Educación de Jean-Jacques Rousseau.
En este apartado presentamos la obra cumbre de la pedagogía moderna titulada: EMILIO, o De La Educación. Mucho se ha discutido sobre esta magistral obra, algunos dicen que es un tratado filosófico y otros que es una novela, la realidad es que se compone de ambos géneros, pero en lo que si no hay discusión alguna, es en el contenido magistral, moderno, y sobre todo vigente de la obra, si queremos hacer una verdadera revolución en la educación, sólo hay que leer esta magistral obra.
J. J Rousseau, es de los pensadores más influyentes del siglo XVIII, de origen suizo, pero a Francia la adoptó como su nación, un hombre controvertido, difícil, vagabundo, genio, al cual se le pueden juzgar muchas cosas, pero nadie puede negar la importancia de Rousseau en los acontecimientos trascendentales de su siglo, sus obras fueron revolucionarias. Voltaire quien al inicio era su amigo y después su perseguidor manifestó: “Escribe con una pluma que incendia el papel en que se posa”.
EMILIO, o De La Educación salió a la venta un 24 de mayo de 1762, mismo año en que se publicó la otra obra cumbre de Rousseau El Contrato Social, a raíz de estas obras, el filósofo ginebrino fue perseguido y criticado fuertemente, hasta sus mejores amigos le dieron la espalda, todo porque Rousseau iba de frente, escribía y opinaba lo que sentía, no ocultaba la autoría de sus escritos, como sí lo hicieron la mayoría de sus contemporáneos quienes escribían desde el anonimato, Chistopher Kelly señala que el autor del Emilio: “transformó la autoría en una identidad pública”.
EMILIO, o De La Educación se compone de cinco libros, Rousseau en esta novela filosófica crea un personaje imaginario al cual llama Emilio, este personaje será huérfano, a través de su alumno imaginario nos enseñará cómo se debe educar a un hombre para que sea primero un buen hombre y luego entonces, buen ciudadano. La visión de Rousseau es que el hombre nace bueno, pero al entrar a la sociedad ésta lo descompone, porque es una sociedad corrupta y con su educación e instituciones logra sacar lo peor del ser humano.
El filósofo ginebrino escribe que la educación de Emilio iniciará desde su nacimiento y la recibirá alejado de la sociedad, desarrolla gran variedad de temas en la educación del niño Emilio; Rousseau argumenta que desde la primera edad se empieza a formar lo que será un hombre bueno y justo o a un hombre soberbio, arrogante, impulsivo, autoritario, acostumbrado a obtener todo sin el mínimo esfuerzo, etc. en el libro I Rousseau señala:
“Cuando sin decir nada alarga con esfuerzo la mano el niño, creyendo alcanzar al objeto porque no valúa la distancia a que está, es un error suyo: pero cuando se lamenta y grita al alargar la mano, ya no se engaña acerca de la distancia, pues manda al objeto que se acerque a él, o nosotros que se lo llevemos. En el primer caso, llévesele despacio y a pasos lentos al objeto; en el segundo, no se le den siquiera muestras de haberle entendido: cuanto más grite, menos debe escuchársele. Conviene acostumbrarle desde muy temprano a no mandar ni a los hombres, porque no es su amo, ni a las cosas, porque no le oyen”.
Sobre el mismo tema Rousseau realiza la siguiente pregunta: “¿Sabéis cuál es el medio más seguro de hacer miserable a vuestro hijo? acostumbrarle a conseguirlo todo, así el niño a quien basta con querer para alcanzar, se cree árbitro del universo, mira como esclavos suyos a todos los hombres; y cuando al fin se ven en la precisión de negarle algo, él, que cree que todo es posible cuando da órdenes, contempla esta negativa como un acto de rebelión”.
Como podrá observar mi estimado lector, la temática es interesante, Rousseau en los libros I y II educará a Emilio hasta los 12 años, en el libro III la educación será de 12 a 15 años, en el libro IV de 15 a 20 y concluye la educación en el libro V de 20 a 25 años de edad, el recorrido es magistral, se tocan todos los temas en la formación de Emilio como son alimentación, vestimenta, idiomas, autoridad, erotismo, pasiones, religión, propiedad. El libro de Robinson Crusoe de Daniel Defoe el cual Emilio tiene que leer, y cuando Emilio llega a la edad de 25 años, Rousseau sabe que el hombre necesita de amor, de una pareja, de formar una familia, por eso Emilio conocerá a su futura esposa la cual se llama Sofía, que en griego significa sabiduría.
Ya casado Emilio con Sofía Rousseau nos cuenta: “al cabo de algunos meses, entra una mañana Emilio en mi cuarto y me dice dándome un abrazo: “Maestro mío, dad el parabién a vuestro hijo, que en breve espera tener la honra de ser padre”.
Mi estimado lector, EMILIO, o De La Educación no es una guía para ser padre o para educar al hombre perfecto, es una novela filosófica que otorga un modelo de educación para formar hombres justos que conformen naciones que vivan bajo los principios de la ¡libertad, fraternidad e igualdad!, pero como esto ya se escuchó a discurso fantasioso, no me queda más que reconocer, que Rousseau ya me contagió de su romanticismo, es decir, “Mi regla de entregarme al sentimiento más que a la razón está confirmada por la razón misma”.

miguel_naranjo@hotmail.com