REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
18 | 08 | 2019
   

Para la memoria histórica - Encarte

Recordando a Juan Rulfo


Juan Rulfo

A cien años del nacimiento del escritor mexicano Juan Rulfo, no podemos pasar por alto ese acontecimiento. Por ello, creemos conveniente hacer un repaso de su vida, sobre todo para aquellos que no lo conocen bien y que solamente, en el mejor de los casos, han leído alguna de sus obras. Por eso en este número de la revista El Búho, nos permitimos seleccionar una de sus biografías, ya que es un escritor de quien se ha escrito mucho.

Biografía de Juan Rulfo *

A Juan Rulfo le bastaron una novela y un libro de cuentos para ocupar un lugar de privilegio dentro de las letras hispanoamericanas. Creador de un universo rural inconfundible, el escritor plasmó en sus narraciones no sólo las peculiaridades de la idiosincrasia mexicana, sino también el drama profundo de la condición humana. El llano en llamas (1953) reúne quince cuentos que reflejan un mundo cerrado y violento donde el costumbrismo tradicional se desplaza para vincularse con los mitos más antiguos de Occidente: la búsqueda del padre, la expulsión del paraíso, la culpa original, la primera pareja, la vida, la muerte. Pedro Páramo (1955) trata los mismos temas de sus relatos, pero los traslada al ámbito de la novela rodeándolos de una atmósfera macabra y poética. Este libro ostenta, además, una prodigiosa arquitectura formal que fragmenta el carácter lineal del relato.
La mítica ciudad de Comala sirve de escenario para la novela y algunos cuentos de Juan Rulfo. Su paisaje es siempre idéntico, una inmensa llanura en la que nunca llueve, valles abrasados, lejanas montañas y aldeas habitados por gente solitaria. Y no es difícil reconocer en esta descripción las características de Apulco, pequeño pueblo en los bajos del Estado de Jalisco donde el 16 de mayo de 1918 nació el niño que, más tarde, se haría famoso en el mundo de las letras. Su nombre completo era Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno.
Juan Rulfo dividió su infancia entre su pueblo natal y San Gabriel (durante algún tiempo llamada Ciudad Venustiano Carranza), donde realizó sus primeros estudios y pudo contemplar algunos episodios de la sublevación cristera, violento levantamiento que, al grito de "¡Viva Cristo Rey!" y ante el cómplice silencio de las autoridades eclesiásticas, se opuso a las leyes promulgadas por el presidente Plutarco Elías Calles para prohibir las manifestaciones públicas del culto y subordinar la Iglesia al Estado.
Rulfo vivió en San Gabriel hasta los diez años, en compañía de su abuela, para ingresar luego en un orfanato donde permaneció cuatro años más. Puede afirmarse, sin temor a incurrir en error, que la rebelión de los cristeros fue determinante en el despertar de su vocación literaria, pues el sacerdote del pueblo, con el deseo de preservar la biblioteca parroquial, la confió a la abuela del niño. Rulfo tuvo así a su alcance, cuando apenas había cumplido los ocho años, todos aquellos libros que no tardaron en llenar sus ratos de ocio.
A los dieciséis años intentó ingresar en la Universidad de Guadalajara, pero no pudo hacerlo pues los estudiantes mantuvieron, por aquel entonces, una interminable huelga que se prolongó a lo largo de año y medio. En Guadalajara publicó sus primeros textos, que aparecieron en la revista Pan, dirigida por Juan José Arreola. Poco después se instaló en México D.F., ciudad que, con algunos intervalos, iba a convertirse en su lugar de residencia y donde, el 7 de enero de 1986, le sorprendería la muerte.
Ya en la capital, intentó de nuevo entrar en la universidad, alentado por su familia a seguir los pasos de su abuelo, pero fracasó en los exámenes para el ingreso en la Facultad de Derecho y se vio obligado a trabajar. Entró entonces en la Secretaría de Gobernación como agente de inmigración; debía localizar a los extranjeros que vivían fuera de la ley. Desempeñó primero sus funciones en la capital para trabajar luego en Tampico y Guadalajara y recorrer más tarde, durante dos o tres años, extensas zonas del país, entrando así en contacto con el habla popular, los peculiares dialectos, el comportamiento y el carácter de distintas regiones y grupos de población.
Esta vida viajera, este contacto con la múltiple realidad mexicana, fue fundamental en la elaboración de su obra literaria. Más tarde, y siempre en la misma Secretaría de Gobernación, fue trasladado al Archivo de Migración. Rulfo se ganó la vida en trabajos muy diversos: estuvo empleado en una compañía que fabricaba llantas de hule y también en algunas empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras. Simultáneamente, dirigió y coordinó diversos trabajos para el Departamento Editorial del Instituto Nacional Indigenista y fue también asesor literario del Centro Mexicano de Escritores, institución que, en sus inicios, le había concedido una beca.
La obra de Juan Rulfo, pese a constar sólo de dos libros, le valió un general reconocimiento en todo el mundo de habla española, reconocimiento que se concretó en premios tan importantes como el Nacional de Letras (1970) y el Príncipe de Asturias de España (1983); fue traducida a numerosos idiomas. En 1953 apareció el primero de ellos, El llano en llamas, que incluía diecisiete narraciones (algunas de ellas situadas en la mítica Comala), que son verdaderas obras maestras de la producción cuentística.
Cuando, en 1955, aparece Pedro Páramo, la única novela que escribió Juan Rulfo, el acontecimiento señala el final de un lento proceso que ha ocupado al escritor durante años y que aglutina toda la riqueza y diversidad de su formación literaria. Una formación que ha asimilado deliberadamente las más diversas literaturas extranjeras, desde los modernos autores escandinavos, como Halldor Laxness y Knut Hamsun, hasta las producciones rusas o estadunidenses. Basta con acercarse a la novela, de estructura más poética que lógica, que ha sido tachada de confusa por algunos críticos, para comprender la paciente laboriosidad del autor, el minucioso trabajo que su redacción supuso y que le exigió rehacer numerosos párrafos y desechar páginas y páginas ya escritas.
Desde 1955, año de la aparición de Pedro Páramo, Rulfo anunció, varias veces y en épocas distintas, que estaba preparando un libro de relatos de inminente publicación, Días sin floresta, y otra novela titulada La cordillera, que pretendía ser la historia de una inexistente región de México desde el siglo XVI hasta nuestros días. Pero el autor no volvió a publicar libro alguno. En una entrevista de 1976, Rulfo confesó que la novela proyectada había terminado en la basura. De vez en cuando, algunos textos suyos aparecían en las páginas de las publicaciones periódicas dedicadas a la literatura. Así, en septiembre de 1959, la Revista Mexicana de Literatura publicó con el título de Un pedazo de noche un fragmento de un relato de tema urbano; mucho más tarde, en marzo de 1976, la revista Siempre! incluía dos textos inéditos de Rulfo: una narración, “El despojo”, y el poema “La fórmula secreta”.
Pero esta escasa producción literaria ha servido de inspiración y base para una considerable floración de producciones cinematográficas, adaptaciones de cuentos y textos de Rulfo que se iniciaron, en 1955, con la película dirigida por Alfredo B. Crevenna, Talpa, cuyo guión es una adaptación de Edmundo Báez del cuento homónimo del escritor. Siguieron El despojo, dirigida por Antonio Reynoso (1960); Paloma herida, que, con argumento rulfiano, dirigió el mítico realizador mexicano Emilio el Indio Fernández; El gallo de oro (1964), dirigida por Roberto Gavaldón, cuyo guión sobre una idea original del autor fue elaborado por Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. En 1972, Alberto Isaac dirigió y adaptó al cine dos cuentos de El llano en llamas y en 1976 se estrenó La Media Luna, película dirigida por José Bolaños que supone la segunda versión cinematográfica de la novela Pedro Páramo.
Fueron tantas las reacciones periodísticas y las notas necrológicas que se publicaron después de la muerte de Rulfo que con ellas se elaboró un libro titulado Los murmullos, antología periodística en torno a la muerte de Juan Rulfo. Póstumamente se recopilaron los artículos que el autor había publicado en 1981 en la revista Proceso.

*Biografías y vidas. La enciclopedia biográfica en línea: http://www.biografiasyvidas.com/monografia/rulfo/

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’’ Juan Rulfo
(1917/05/16 - 1986/01/07)

Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno
Escritor mexicano

Nació el 16 de mayo de 1917 en Sayula, estado de Jalisco, México.
Fue el tercero de los cinco hijos de Juan Nepomuceno Pérez Rulfo y María Vizcaino Arias. Una familia acomodada. Su padre murió asesinado el 1 de junio de 1923 cuando él tenía seis años.
Ingresó en la escuela primaria en 1924, el mismo año del fallecimiento de su padre; seis años después lo haría su madre, quedando bajo la custodia de su abuela. Posteriormente entró en un orfanato de Guadalajara. Vivió su infancia en el campo, en su tierra natal, donde fue testigo de los violentos episodios de la rebelión cristera entre 1926 y 1929.
En 1933 quiso ingresar a la Universidad de Guadalajara, pero al estar en huelga, decidió trasladarse a la Ciudad de México en 1934. Asistió como oyente al Colegio de San Ildefonso. En ese mismo año comenzó a escribir y a colaborar en la revista América. Desde 1938 viajó por regiones del país en comisión de servicio de la Secretaría de Gobernación cultivando su pasión por la cultura y la antropología de su país. Por entonces comenzó a publicar sus cuentos más relevantes en revistas literarias.
Su primera novela, Los hijos del desaliento, la comenzó a escribir en 1938, y en 1942, aparecieron publicados dos cuentos suyos en la revista Pan, que formarían parte de El llano en llamas (1953), junto con otros que fueron apareciendo en revistas.
En 1946 comenzó a trabajar para la Goodrich Euzkadi como agente viajero y allí inició su notable labor fotográfica. Se casó con Clara Aparicio en 1947, con la que tuvo cuatro hijos: Claudia Berenice, Juan Francisco, Juan Pablo y Juan Carlos. Pasó a trabajar en el departamento de publicidad de la Goodrich, y de 1954 a 1957 colaboró en la Comisión del Papaloapan y fue editor en el Instituto Nacional Indigenista en la Ciudad de México.
Dos capítulos de su novela Pedro Páramo (1955) se publicaron en revistas y después, el libro, traducido casi de inmediato al alemán por Mariana Frenk (1958), y algún tiempo después en otros idiomas, como inglés, francés, sueco, polaco, italiano, noruego o finlandés. Con tan sólo dos obras. El llano en llamas y Pedro Páramo pasó a ser considerado como uno de los grandes autores de la literatura universal.
Además fue autor de alguno que otro guión, como El despojo, sobre una idea original suya; El gallo de oro (1964), basado en una idea del novelista con guion de Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez y La fórmula secreta (1965), de Rubén Gámez con textos de Rulfo.
De su obra, hay que señalar que gracias a los borradores de sus Cuadernos, publicados en 1994, se evidencia el proceso de escritura en el cual Pedro Páramo se ha decantado de manera parecida a la poesía de César Vallejo, a fuerza de cortes sobre el cuerpo mismo del texto, despojándolo de cualquier demasía explicativa o hasta narrativa. Además fue emparentado con la tradición de la literatura de la Revolución Mexicana (Azuela, Guzmán, Muñoz), luego Revueltas (1943), o Yáñez (1947), sin lugar a dudas antecedentes importantes de su obra, aunque pronto acaba con esos escritores inaugurando un nuevo lenguaje y una nueva forma novelística. Eligio García, hermano del escritor colombiano Gabriel García Márquez cuenta que la primera frase de Cien años de soledad en boca del coronel Aureliano Buendía y que reza "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento..." nació en un hotel de Acapulco (México), donde el escritor pasaba unas vacaciones. El párrafo inicial figura como un homenaje al escritor Juan Rulfo, pues la frase es muy semejante a una que el mexicano usó en Pedro Páramo: "El padre Rentería se acordaría muchos años después de la noche en que la dureza de su cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir. Fue la noche en que murió Miguel Páramo".
En 1970 logró el Premio Nacional de Literatura en México y en 1983 el Premio Príncipe de Asturias en España.
Juan Rulfo falleció en la Ciudad de México el 7 de enero de 1986 a causa de un enfisema pulmonar.

Obras

Un pedazo de noche, fragmento de la novela El Hijo del desaliento

“La vida no es muy seria en sus cosas”, (cuento) (1945)

El llano en llamas, (1953)

Pedro Páramo, (1955)

El gallo de oro, (1980)



PEDRO PÁRAMO (Inicio)

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. "No dejes de ir a visitarlo -me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte." Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.
Todavía antes me había dicho:
-No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio... El olvido en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro.
-Así lo haré, madre.

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