REVISTA DIGITAL DE PROMOCIÓN CULTURAL                     Director: René Avilés Fabila
19 | 08 | 2019
   

Apantallados

El convivio del difunto


Dalia Maria Teresa De León Adams

Pocas veces se puede disfrutar una obra desde su inicio hasta su final, con la curiosidad que implica una temática poco común como es la de iniciar la historia con un muerto que aún se mueve y habla. Trama que además de peculiar, resulta contener un gran contenido de humorismo negro por ende, ante la propuesta de convivir con el difunto, en sus últimos momentos de contacto real y lúcido en este mundo.
Acerca de la obra, Martín Zapata, (quien por cierto en 2014 fue el ganador del Premio Bellas Artes Baja California en la categoría de dramaturgo por su obra Camino a Fort Collins), escritor y director de EL CONVIVIO DEL DIFUNTO hace la siguiente referencia textual al respecto:
-“El convivio del difunto” trata acerca de un convivio, que transgrede los límites de ser convivio, y de un difunto, que transgrede también, los límites de ser difunto.”
Argumento que basa en torno a una retórica lingüística, sobre el significado y significante de las palabras “convivio” (convivium en latín) y “difunto” (defunctus). Aseveraciones valiosas que nos hablan de la sinopsis de esta obra teatral.
Sin embargo nosotros como espectadores nos sumergimos tal vez más, en una propuesta paralela que de manera subjetiva plantea esta trama, y que es la parte mítica mágica acerca del cuestionamiento que surge en torno a la parte mítica-mágica. Ello, ante la idea popular de que los seres humanos vivimos una existencia que se agota, sólo ante el cumplimiento de una misión que debemos realizar, para poder entonces morir en paz.
El convivio del difunto precisamente emerge de esta inquietud o creencia popular. Actuada maravillosamente por su actor protagónico, Arturo Beristain (sea dicho de paso, ganador de un premio Ariel), quien además canta y baila bajo el soporte coreográfico de Dalia Blap, la puesta en escena es un deleite que surge en la ambientación escenográfica de un solo cuadro, tutelado por el gran arquitecto, Alejandro Luna.
Dramaturgia y dirección del guerrerense Martín Zapata presentada en la Sala Héctor Mendoza por la Compañía Nacional de Teatro, cuyo director artístico es el Señor Enrique Singer. La obra es en un solo acto escénico, con duración de 120 minutos que parecen acortarse, ante la delicia que resulta ser esta puesta en escena de Martín Zapata.
El resto del reparto estelar está compuesto por los actores Mariana Giménez, Juan Carlos Remolina, Astrid Romo, Gastón Melo y Diana Fidelia. Todos ellos integrantes del CNT, quienes demuestran su gran talento histriónico, matizado por el profesionalismo del resto del personal, lo cual ha hecho que las obras presentadas por la Compañía, sean siempre una promesa para el público amante del buen teatro en México.